
Entrevista a Mauricio Hernández Norambuena. Capitulo II La operación Príncipe
EduBerlin · Eduberlin
June 4, 201742m 51s
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Mauricio Hernández Norambuena (Valparaíso, 23 de abril de 1958) es un exjefe del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), organización en la que se le conocía como comandante Ramiro. Detenido en Chile en 1993 por su participación en acciones violentas contra el régimen del general Augusto Pinochet y por ser uno de los autores del asesinato del senador derechista Jaime Guzmán, fue condenado a doble cadena perpetua. Tres años más tarde protagonizó, junto con otros tres frentistas, una espectacular fuga al ser rescatados en la llamada Operación Vuelo de Justicia. Se encuentra recluido en la Penitenciaría Federal de Campo Grande en Brasil, cumpliendo una condena de 30 años por el secuestro del empresario de ese país Washington Olivetto en 2001.
Nacido en el seno de una familia socialista, es hijo del biólogo marino Moisés Hernández (fallecido en 1975) y Laura Norambuena, quien se hizo cargo de la familia y se graduó de abogada. Con todos sus hermanos militando en el Partido Comunista, a finales de los años 70 comenzó a participar de las protestas callejeras contra el régimen militar de Augusto Pinochet.
Graduado como profesor de Educación Física en la Universidad de Chile en Valparaíso, comenzó a militar tempranamente en las Juventudes Comunistas de Chile y en 1983, impulsado por la frentista Cecilia Magni (la comandante Tamara), se alistó en las filas del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Con ella viajó a Cuba a recibir una corta instrucción paramilitar. Para sus familiares, lo que gatilló su ingreso al FPMR fue que en ese tiempo su hermano mayor fue relegado forzosamente al sur del país por sus actividades políticas.
Participante directo de las acciones más arriesgadas del Frente, en septiembre de 1986 se ganó definitivamente la confianza de la dirección rodriguista al organizar uno de los cuatro grupos de fusileros en el atentado contra Augusto Pinochet. Su preparación y su intensa trayectoria como combatiente lo llevaron a ascender hasta la comandancia de la organización y solo recibía órdenes del líder máximo Raúl Pellegrin.
Era considerado uno de los comandantes “duros”; aunque preparación política era escasa, tenía respaldo al interior del FPMR por haber emergido desde las bases. A Hernández Norambuena se le atribuye la autoría intelectual del asesinato del senador Jaime Guzmán, realizado en 1991 en una etapa en la que el Frente se encontraba discutiendo entre dos alternativas: la continuidad de su política militar o el repliegue táctico.
El 5 de agosto de 1993 fue detenido por la Policía de Investigaciones de Chile en una gasolinera de Curanilahue junto a su guardaespaldas, el frentista Agdalín Valenzuela, quien sería ejecutado dos años más tarde por sus propios compañeros, acusado de haberlo entregado.
Hernández fue sentenciado a doble cadena perpetua por su autoría en el asesinato del senador Guzmán; se le condenó por infracción a la ley de armas, asociación ilícita, conductas terroristas, falsificación de instrumentos públicos y suplantación de personas. También fue procesado por su participación en 1986 como fusilero en el atentado contra Pinochet y en 1990 contra ex comandante en jefe de la Fach Gustavo Leigh; además, confesó haber sido el autor intelectual del asesinato del exdirector de la Dicomcar, coronel Luis Fontaine; en el asalto al retén Los Queñes el 21 de octubre de 1988, y en julio del año siguiente, del homicidio del ex agente de seguridad Roberto Fuentes Morrison; reconoció asimismo su actuación en el secuestro de Carlos Carreño y en el de Cristián Edwards, en un atentado explosivo en el Estadio Nacional y en innumerables asaltos bancarios.
Mural sobre la fuga de los frentistas.
Luego de poco más de tres años en prisión, el 30 de diciembre de 1996 Hernández Norambuena, Ricardo Palma Salamanca, Pablo Muñoz Hofmann y Patricio Ortiz Montenegro fueron rescatados espectacularmente en una canasta blindada sostenida por un helicóptero desde la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago, donde cumplían condena.1 A los dos días del éxito de la llamada Operación Vuelo de Justicia, cuando todas las fuerzas policiales del país estaban concentradas en la captura de los evadidos, Ramiro se contactó a través de una tercera persona con su madre y le envió una foto para tranquilizarla.[cita requerida]
Las investigaciones estiman que inmediatamente después de la fuga viajó a Cuba, pues en 1997 se confirmó que se encontraba en la isla cuando llamó por teléfono a su hermana desde La Habana a Valparaíso. Luego de desavenencias con el gobierno de Fidel Castro, en 1998 debió abandonar Cuba; viajó a Nicaragua, El Salvador y posteriormente, si bien no se sabe por cuánto tiempo, a Colombia. Allí se integró a las FARC y como ellos le respetaban su grado militar, entrenó y llegó a tener bajo sus órdenes a una columna de la guerrilla de ese país. Más tarde siguió rumbo a Uruguay, Argentina -donde habría contactado a otros frentistas- y Brasil, estableciéndose definitivamente en la ciudad de São Paulo.
El 2 de febrero de 2002, Mauricio Hernández fue detenido junto a otras seis personas en la localidad de Serra Negra, acusado del secuestro y posterior cautiverio del empresario brasileño Washington Olivetto.1 Pocos días después, concedió una entrevista al diario Estado de Sao Paulo en la cual criticó duramente las condiciones en que se encontraba detenido.
Mauricio Hernández se encuentra encarcelado en Brasil, en la Penitenciaría Federal de Catanduvas, con una condena a treinta años por el delito de secuestro.1 Durante todo este periodo ha estado sometido a un régimen carcelario denominado disciplinario diferencial.