
Crítica al Capitalismo- Carlos Pérez Soto (Clásico Marx-clase 10B)
EduBerlin · Eduberlin
October 30, 201752m 7s
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Show Notes
Las diversas críticas al capitalismo
a. Ventajas epistemológicas
Todo el razonamiento de las secciones anteriores, que es en realidad sólo un esquelético resumen pedagógico del enorme y complejo trabajo de Marx, nos sirve para lo que es el propósito de este libro, que no es sino exponer la lógica de su argumento, más que los innumerables detalles que, ciertamente, en otro contexto, son también muy relevantes.
Lo que he mostrado es que en ese argumento los factores cruciales son la competencia, el carácter opaco del mercado, el desarrollo tecnológico (y su costo), una posición originariamente desigual de los agentes individuales en competencia. He mostrado que la composición de esos factores conduce a una tendencia, global e histórica, a la baja en la tasa de ganancia, y que los intentos por revertir sus efectos conducen a crisis cíclicas de sobre producción. He mostrado también, en ese contexto, la relación interna, estructural, entre el recurso a la plusvalía relativa y el recurso a la plusvalía absoluta como formas de la apropiación.
Y este es el momento, entonces, de insistir en los rasgos epistemológicos que le dan fuerza y coherencia, y comparar, a partir de ellos, la crítica de Marx con los otros tipos de crítica anticapitalista que existen.
El primer rasgo notable de la crítica de Marx es que arranca sólo de factores internos y esenciales de la actividad capitalista. Con eso su razonamiento logra un carácter demostrativo, es decir, no depende de contingencias (hubo sequía, pánico de los inversionistas, o deriva caótica), ni de factores sólo psicológicos o sociológicos inmediatos (la avidez de lucro, la “ética de la productividad”, la ambición, la usura).
Se trata, por supuesto, de una situación histórica determinada, pero su movimiento y efecto no depende de las buenas o malas voluntades de sus actores particulares, ni siquiera de su mayor o menor destreza o habilidad para los negocios. Dada la competencia entre actores individuales desiguales, cuyo único fin es reproducir y ampliar el capital, operando en un mercado opaco, la tendencia a la baja en la tasa de ganancia, y la tendencia a crisis generales de sobre producción, resultan necesarias, estructurales. El único modo de evitarlas es, por consiguiente, terminar con el mecanismo desde donde surgen.
Es notorio, al respecto, que la economía convencional, que en el primer apartado he llamado “economía científica”, sigue careciendo hasta el día de hoy de una teoría de las crisis de estas características, y que su máximo acercamiento al problema sea a través de la curiosa idea de que el sistema económico comparte con los sistemas complejos el hecho de que “tienden” a la deriva caótica solos, por sí mismos, y que para precipitar tales catástrofes bastaría con el aleteo de una mariposa.
Este es el lugar también para insistir en otro rasgo epistemológico notable y distintivo. Se trata de un argumento que está arraigado, y adquiere su máxima coherencia, a partir de un análisis global e histórico, aún por sobre las contra tendencias que pueda haber a nivel local y temporal.
La más famosa polémica al respecto es quizás la que produjo Eduard Bernstein, unos años antes de la Primera Guerra Mundial, tras constatar, con cierto espanto, que la tasa de ganancia global del capitalismo estaba ¡aumentando! en lugar de obedecer disciplinadamente los dictados de El Maestro. Bernstein propuso que quizás había que revisar, y eventualmente corregir, el análisis de Marx. Karl Kautsky, por entonces el máximo guardián de la ortodoxia, se opuso terminantemente a la idea de que El Maestro pudiera estar equivocado, y acusó a Bernstein de ¡revisionista! Un adjetivo que la tradición marxista del siglo XX siguió usando de manera igualmente idiota por muchas décadas.[36]
Curiosamente, sin embargo, y a pesar de sus argumentos, Kautsky tenía razón. Y no sólo el asunto queda empíricamente zanjado con el ciclo de crisis que se abre en 1915 y culmina en 1929, sino que puede ser decidido de una manera más profunda.
En realidad, cada vez que hay cambios tecnológicos importantes, y antes de desencadenarse una “guerra de precios”, sube la tasa de ganancia. Y esto no sólo ocurre en cada rama de la producción, y en cada sector, sino que ocurre también para el sistema capitalista como conjunto cada vez que renace saliendo de sus crisis generales.
Lo relevante no es si la tasa de ganancia en la industria electrónica baja o sube, o si una crisis general ocurrirá dentro de tres o cinco años, datos que pueden servir para comprar o vender acciones, pero no para pensar en la viabilidad global del capitalismo. Lo relevante es el diagnóstico y juicio histórico sobre el carácter y destino eventual del conjunto, considerado como un sistema. Y en este nivel los análisis de Marx no sólo son coherentes y contundentes, sino que han ido siendo respaldados de manera cada vez más notoria por el desarrollo capitalista.
Una teoría interna, demostrativa, coherente y ampliamente respaldada por los hechos; una teoría sobre un sistema social entero, contemplado en amplios plazos históricos. Todo esto es algo muy poco frecuente en Ciencias Sociales.