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Show Notes
Félix Guattari (1930-1992) fue psicoanalista y filósofo. Trabajó durante buena parte de su vida en la clínica de La Borde, centro destacado de la psicoterapia experimental y alternativa. Siguió durante largo tiempo el seminario de Jacques Lacan, quien fue, además, su psicoanalista, pero tomó distancias respecto al «lacanismo» a partir de su colaboración con Gilles Deleuze, y juntos escribieron varias obras capitales del pensamiento contemporáneo. Como militante radical de izquierdas, Guattari sostuvo de forma activa numerosas causas de distintas minorías, tanto en la práctica como en sus principales libros.
No hay tiempo para la espera o para el temor, hay que buscar nuevas armas». Esta frase de Gilles Deleuze resume a la perfección el proyecto de su amigo, el pensador Félix Guattari. Si hay que buscar nuevas armas, él nos ofrece un auténtico arsenal de prácticas emancipadoras presentes y futuras.
Guattari desmonta la lógica del dominio que gobierna en los distintos ámbitos (los partidos políticos, las escuelas, los hospitales, la familia, la sexualidad, los medios de comunicación...), allí donde se miniaturizan y actúan con mayor fuerza los poderes represivos. Pero nos muestra cómo también es allí donde la vida «bloqueada» de un individuo, o del cuerpo social paralizado por la miseria y el miedo, puede dar un giro, cómo las voluntades pueden encadenarse, aliarse y osar lo más difícil: la revolución molecular. Por supuesto, esta revolución sólo puede darse en plural: incontables revoluciones moleculares, incontables prácticas más que una teoría, una nueva forma de hacer política que se convierte en revolucionaria desde el momento en que vincula toda transformación social a una transformación en la economía del deseo. Así, la lucha contra el capitalismo contemporáneo no reside de forma exclusiva en la oposición a la servidumbre material y a la represión visible, sino que implica también la creación de una multitud de líneas de fuga y de auténticos sistemas de vida alternativos. Para ello necesitamos máquinas deseantes y máquinas de guerra sociales que nos permitan franquear el proceso de destrucción y reconstrucción de los actuales sistemas sociales. Necesitamos nuevas armas, como las que nos ofrece Guattari. (del libro la Revolución molecular)