
Filosofía política: Montesquieu, la principalidad de las leyes y la división de poderes
Devenir · Devenir
November 22, 20211h 42m
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Montesquieu, la principalidad de las leyes y la división de poderes...
LA SEPARACIÓN DE PODERES FRENTE AL ABSOLUTISMO MONÁRQUICO
El sistema político imperante entonces era el absolutismo. Un rey, Luis XV, mandaba en todo y todos, incluyendo en su Justicia. Porque era del monarca y se aplicaba de forma arbitraria, dando a los jueces un amplio margen de interpretación de sus leyes.
Las ideas de Montesquieu rompieron con todo.
Propuso una nueva división de poderes del Estado. Concretamente en tres partes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial.
Tres poderes separados en tres ramas independientes y en tres áreas de responsabilidad distintas.
Tres poderes en el que ninguno mandara sobre el resto. En un sistema de pesos y contrapesos.
De acuerdo con la teoría de Montesquieu, el legislativo, el Parlamento, es elegido por el pueblo. Y el Parlamento, de acuerdo con la mayoría imperante, elige a su vez al Gobierno (ejecutivo), y elabora las leyes (legislativo).
Unas leyes que los jueces deben administrar y aplicar en nombre del pueblo (judicial), donde reside la soberanía de la nación.
Decía Montesquieu que «los jueces debían ser la voz muda que pronuncian las palabras de la ley”.
SOBERANÍA NACIONAL Y SEPARACIÓN DE PODERES VAN DE LA MANO
La teoría de la separación de poderes fue tratada por diversos pensadores del siglo XVIII, como el estadounidense Alexander Hamilton, el enciclopedista francés Jean Jacques Rousseau, y el británico John Locke, quien, anticipándose a nuestro protagonista, describió antes la separación del poder legislativo y el ejecutivo y el hecho de que la autoridad del Estado debía sostenerse sobre los principios de soberanía popular y legalidad, pero su formulación práctica fue obra de Montesquieu.
Otro de los principios de la Ilustración y del liberalismo político del siglo XVIII que defiende Montesquieu es la soberanía nacional, que requiere la prohibición del mandato imperativo, algo que Montesquieu refleja en su obra. En el mandato imperativo, los representantes electos sólo representan a los votantes que les han elegido, un requisito de la democracia directa que propone Rousseau en su Contrato Social, enfrentada a la democracia representativa.
En cambio, para que el poder resida realmente en la nación (o en el «pueblo», que por aquel entonces equivalía a decir «varón propietario de un patrimonio propio», evidenciado en el voto por sufragio censitario) los políticos, una vez elegidos, pasan a representar al conjunto de los ciudadanos. Esto es lo que se conoce como mandato representativo, requisito para que exista soberanía nacional a ojos de Montesquieu.
LA INFLUENCIA DE MONTESQUIEU EN LA FORMACIÓN DE LOS ESTADOS MODERNOS
Sus ideas tuvieron una influencia decisiva en la gestación y formación del sistema político democrático de los Estados Unidos y, posteriormente, en la Revolución Francesa.
Unas ideas que hoy compartimos y aplicamos diariamente en un sistema democrático al servicio del pueblo para el pueblo y por el pueblo.
Como ven, las ideas de Montesquieu jamás han tenido tan buena salud como en nuestro tiempo, por mucho que algunos digan que ha muerto.