
Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland
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Empieza a hablar con fe ahora
«...¡Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno saca cosas buenas del buen tesoro de su corazón; el hombre malo saca cosas malas de su mal tesoro» (Mateo 12:34-35) Así como las palabras no funcionan sin fe, la fe sin palabras, tampoco funciona. Ambas son necesarias para activar la ley de la fe. Hay muchos creyentes que ignoran ese principio. Siempre hablan palabras de duda e incredulidad. Luego, un día se les ocurre levantarse y declarar algunas palabras de fe, y esperan mover montañas. Sin embargo, para su sorpresa, las montañas no se mueven. ¿Por qué no se mueven? Porque Mateo 12:34-35 dice que son aquellas palabras que vienen del corazón las que producen resultados. La persona que dice algunas palabras de fe de vez en cuando, no las está declarando de la abundancia de su corazón; por eso no son eficaces. ¿Eso quiere decir que no deberías hablar palabras de fe hasta que no estés seguro de que tiene la fe para respaldarlas? ¡No! Hablar palabras de fe es un buen ejercicio espiritual. Por ejemplo: si quieres recibir sanidad, sujeta tu mente y tu boca a la Palabra de Dios en lo que concierne a la salud. En lugar de hablar de lo mal que te sientes, repite lo que dice Isaías 53:5: «Pero él será herido por nuestros pecados; ¡molido por nuestras rebeliones! Sobre él vendrá el castigo de nuestra paz, y por su llaga seremos sanados». Si continúas meditando en esas palabras y continúas repitiéndolas, la verdad que hay en ellas empezará a ir cada vez más profundo. Echarán raíz en tu corazón y empezaran a crecer. Eventualmente, estarás hablando de la abundancia de tu corazón. Y cuando eso suceda, no importará cómo luzcan las circunstancias. Porque sabrás que recibirás lo que has estado creyendo, y ni el mismo diablo podrá persuadirte de lo contrario. Habrás cruzado la línea de la esperanza a la fe, ¡y verás las montañas moverse! Lectura bíblica: Mateo 12:33-37 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Deja que Dios se glorifique
«Cuando Jesús salió… tuvo compasión de ellos… y sanó a los que estaban enfermos… Mucha gente se le acercó. Llevaban cojos, ciegos, mudos, mancos, y muchos otros enfermos, y los pusieron a los pies de Jesús, y él los sanó. La multitud se quedaba asombrada, y al ver que los mudos hablaban, los mancos eran sanados, los cojos andaban y los ciegos veían, glorificaban al Dios de Israel» (Mateo 14:14; 15:30-31) La tradición religiosa dice que Dios es glorificado cuando soportamos abnegadamente el sufrimiento y la enfermedad. Pero eso no es lo que la Biblia dice. Por el contrario, nos dice que ¡Dios es glorificado cuando los ciegos ven, los cojos andan y los mancos son sanados! En la India o en África, donde la gente desconoce esas tradiciones religiosas, cuando alguien se levanta y dice: "Yo vengo a ustedes como mensajero del Dios altísimo", la gente lo cree. Cuando ellos oyen decir que Jesús, el Rey de reyes, derramó Su sangre por ellos, y que Dios les ha enviado un mensajero para decirles que Jesús los librará del pecado, de la enfermedad y de la muerte, se llenan de emoción. No discuten acerca de la Palabra de Dios. Entonces, ¿sabes qué sucede? La gente empieza a ser sanada, a tirar las muletas y a quitarse los vendajes. Cuando aprendamos a recibir la Palabra de Dios como lo hace la gente de esos lugares, lo mismo sucederá entre nosotros. Dios no hace acepción de personas. Su Palabra actúa en todos. ¡La diferencia está en la manera en que la recibimos! Lectura bíblica: Hechos 17:1-11 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
El país de Dios
«Y Jesús les respondió: «Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios». (Lucas 18:27) Hoy en día, tú y yo enfrentamos situaciones referentes a este país que deben cambiar. Algunas de esas situaciones parecen imposibles de cambiar. La verdad es que no lo son, porque esta nación le pertenece a Dios. Dios fue quien le dio origen a la nación de los Estados Unidos de América. Él tenía un propósito especial para este país. Dios necesitaba un lugar donde el evangelio pudiera ser predicado sin impedimentos ni represiones. Fue Dios quien puso en el corazón y la mente de Cristóbal Colón la inquietud y el deseo de salir a buscar una ruta nueva al occidente. Así lo expresó Cristóbal Colón en su diario: «El Señor puso en mi mente (pude sentir su mano sobre mí) que se podía navegar de aquí a las Indias. Todos los que supieron acerca de mi plan se rieron, lo rechazaron y se burlaron de mí. No tengo duda de que fue el Espíritu Santo quien me inspiró a hacerlo, pues me fortaleció con maravillosos rayos de inspiración de las Sagradas Escrituras…» ¿Quién atrajo a Cristóbal Colón hacia América? Dios. Este país, los Estados Unidos, es de Dios. Él lo estableció y nadie se lo quitará. La próxima vez que empieces a creer que las cosas parecen imposibles en esta nación, recuerda Quién es el dueño. Entonces, descubrirás América de la misma manera que Cristóbal Colón lo hizo: por fe. Lectura bíblica: Salmo 106 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Busca el conocimiento revelado
«Que la gracia y la paz les sea multiplicada por medio del conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús» (2 Pedro 1:2) Si buscaras la palabra griega traducida como "conocimiento" en esta escritura, descubrirías que su significado es más que sólo el conocimiento mental acerca de algo, más que la clase de conocimiento específico que puedes ganar a través de tus sentidos. Una traducción literal sería "conocimiento exacto". El conocimiento que te ha sido revelado directamente por el Espíritu de Dios. Yo lo llamo conocimiento revelado. La falta de ese conocimiento ha causado más fracasos en la fe que cualquier otra cosa. Eso se debe a que la mayoría de los cristianos creen en la Palabra con la mente, pero no meditan lo suficiente en ella como para que les "ilumine" el corazón. Si lo hicieran, la Palabra revolucionaría sus vidas, y no habría nada en el cielo ni en la Tierra que pudiera separarlos de ella. Conozco a una viuda que una tarde recibió esa clase de revelación. Ella había estado meditando en los versículos que dicen que si eres una viuda, Dios todopoderoso ha tomado Su lugar como proveedor y líder de tu casa. Antes de eso, ella había estado lamentándose por su situación. Pero cuando recibió la revelación de que Dios era la cabeza del hogar, comenzó a hablarle como lo haría con su esposo. "Señor, la tubería de esta casa no sirve. ¿Podrías arreglarla, por favor?". A partir de ese momento, dejó de tener problemas con la tubería. Si necesitas algo de parte de Dios, proponte ahora mismo que harás lo que hizo la viuda. Decide que meditarás en la Palabra hasta que recibas esa clase de revelación. Mantenla constantemente en tu mente hasta que recibas la revelación de que Jesús es tu sanador, tu libertador, tu asesor financiero o cualquier otra cosa que necesites que Él sea. No te conformes con un conocimiento mental y superficial de Dios, sino busca una revelación más profunda acerca de Él, ¡y la gracia de Dios te será multiplicada! Lectura bíblica: Salmo 1 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La perseverancia produce resultados
«Yo les digo que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sí se levantará por su insistencia, y le dará todo lo que necesite» (Lucas 11:8) Si, como Dios nos dice en 1 Timoteo 2:4, la voluntad de Dios es que todos los hombres sean salvos, entonces ¿por qué no vemos a las multitudes perdidas nacer de nuevo todos los días? ¿Has pensado en eso? Yo sí… y al preguntarle al Señor con respecto a este asunto me he dado cuenta de que en la mayoría de los casos se debe a que los que ya somos salvos no somos constantes al orar por quienes no lo son. En lugar de perseverar en oración ante el Padre, intercediendo por ellos para que reciban el pan de la salvación, como lo hizo un hombre por su amigo en Lucas 11:8, nos damos por vencidos porque no vemos resultados inmediatos. No hemos llegado a comprender que la perseverancia ¡es la clave del éxito en la intercesión! ¿Por qué? Ciertamente no es porque tengamos que convencer a Dios de que cambie de opinión. Él nunca cambia, y ya ha tomado una decisión. Él desea que toda la humanidad se salve. La razón por la cual tenemos que perseverar en la intercesión es para poner presión en las fuerzas demoníacas que tratan de impedir que la voluntad de Dios se cumpla. Esas fuerzas deben ser anuladas mediante la oración, con el fin de poder derribar las fortalezas y quitar las vendas espirituales de los ojos de la gente por la cual estamos orando. Dios no hará nada en contra de la voluntad de las personas, pero sí intervendrá en respuesta a la intercesión que hagamos para que ellos lo conozcan. En respuesta a nuestra constancia en la oración, Dios les mostrará la necesidad que tienen de volverse a Él. Así, le buscarán, y el renacimiento espiritual se hará una realidad. Si estás cruzado de brazos esperando que Dios salve a la tía María, al tío Jaime o a tu mejor amigo, deja de esperar con los brazos cruzados y empieza a interceder por ellos. Persevera en la oración. Haz la oración de Efesios 1:16-23 por ellos y no te des por vencido hasta que estén a salvo en el reino de Dios. Jesús entregó Su vida para que ellos puedan ser salvos. La pregunta es, ¿lo harás tú? Lectura bíblica: Lucas 11:1-10 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¡Que tu espíritu sea el que gobierne!
«De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues no sabemos qué nos conviene pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles» (Romanos 8:26) Mientras vivas en esta Tierra, tendrás que cargar con una debilidad. ¿Cuál es? El cuerpo de carne y hueso en el que vives. Es un cuerpo que está sujeto a la muerte y al mundo natural. Tu espíritu nacido de nuevo no quiere pecar. Quiere ser completamente obediente a Dios. Pero la debilidad de la carne hace que caigas preso de las tentaciones que te rodean. ¿Significa eso que estás condenado a una vida de fracaso hasta que Jesús venga y ese cuerpo de carne y hueso sea glorificado? ¡No! Significa que necesitas edificar tu espíritu y fortalecerlo, hasta que domines tu carne. Se nos dice que crucifiquemos la carne. Tu ser espiritual debe dominar tu cuerpo. Orar en lenguas por medio del Espíritu Santo pone al espíritu en control de la carne. Hace que tu espíritu se levante y esté a cargo. Así como usar pesas fortalece tus brazos, orar en otras lenguas fortalece tu espíritu. Tu espíritu es más poderoso que tu carne, y mientras lo dejes fluir, la carne sencillamente tendrá que someterse. La mayoría de los creyentes no comprenden eso. Cuando se sienten oprimidos por algún pecado, en vez de vencerlo a través de las armas de Dios —como orar en el Espíritu—, continúan luchando para vencer en lo natural. Así, fracasan una y otra vez. Si te encuentras atrapado en esa clase de ciclo, ¡anímate! Dios no te ha ordenado ser más espiritual de lo que puedes ser. Él conoce tus debilidades y te ha dado una estrategia para vencerlas. Te ha dado la habilidad de orar en lenguas―y con tu entendimiento para manejar la espada del Espíritu, la cual es la Palabra de Dios. A pesar de tus fracasos en otras áreas, tú puedes hacer estas cosas. Ten la seguridad de que Satanás tratará de persuadirte de lo contrario. El diablo sabe que una vez que aprendas a someter la carne, él no tendrá lugar en tu vida. Le cerrarás la puerta y ya no podrá entrar. Renueva hoy tu decisión de orar en el Espíritu. Toma la decisión firme de seguir el mandato que Dios da en Judas 20: «Edifícate… en tu más santa fe [progresa, crece como un edificio alto y más alto] orando en el Espíritu Santo». Lectura bíblica: Romanos 8:14-32 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Puro poder espiritual
«Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Contra tales cosas no hay ley» (Gálatas 5:22-23) Muchos creyentes piensan que el fruto del Espíritu sólo es una lista pasiva de cualidades agradables que les pueden ayudar a mejorar la personalidad. Pero el fruto del Espíritu es mucho más que eso—es puro poder espiritual. La Biblia nos explica que el amor es tan poderoso que jamás falla. La paciencia es tan poderosa que no puede ser detenida. A pesar de las circunstancias, no se dará por vencida. La templanza es tan poderosa que puede dominar todos los deseos de la carne. El fruto del Espíritu no es algo débil; es fuerte. Es tan fuerte que todos los demonios del infierno no pueden detenerlo. Es tan fuerte que si lo dejas fluir desde tu interior, corregirá los problemas en tu vida. Te mantendrá firme cuando las personas a tu alrededor estén cayendo. Te mantendrá en pie cuando los gobiernos fallen y cuando vengan las tormentas de la vida. Estamos viviendo días peligrosos. Hay sólo una manera en la que puedes vivir en victoria. Debes comenzar a liberar ese fruto poderoso del Espíritu que Dios ha puesto en tu interior. Créeme: si has nacido de nuevo, el fruto está allí. Aprende a someterte y rendirte a él, y como 2 Pedro 1:10 promete, ¡nunca caerás! Lectura bíblica: 2 Pedro 1:1-10 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Tú tienes la llave
«A ti te daré las llaves del reino de los cielos. Todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos» (Mateo 16:19) El texto griego de este pasaje literalmente lee: «Yo te doy las llaves del reino. Lo que declares como cerrado en la Tierra será cerrado en el cielo, y lo que declares abierto en la Tierra se abrirá en los lugares celestiales». El cielo del cual Jesús estaba hablando no es el cielo donde Dios mora, sino de la zona de batalla: el cielo en donde operan las fuerzas de Satanás. Jesús estaba diciendo que Dios nos ha dado poder para atar a los espíritus malignos en los lugares celestiales, y para desatar a los poderosos ángeles de Dios, con el fin de que obren a nuestro favor. En Filipenses 2:9-10 leemos: «Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra». ¿Dónde? En el cielo, en la tierra y debajo de la tierra. Eso lo cubre todo. Como creyentes, tenemos autoridad total sobre los poderes de Satanás. Podemos ejercer autoridad sobre los espíritus malignos que están tratando de destruir esta nación. Podemos ejercer autoridad sobre ellos y destruir sus fortalezas en el nombre de Jesús. Es el momento de que empecemos a darnos cuenta lo importantes que somos en los asuntos de este mundo. Desde el día en que Jesús nos dio la Gran Comisión, la vida o la muerte del mundo ha estado en manos de la Iglesia. Somos los que tenemos el poderoso Nombre de Jesús y la imponente fortaleza del evangelio para traer vida y abundancia a cada criatura. Nuestras oraciones pueden cambiar todo cargo o puesto político en cualquier país. Nos corresponde comenzar a interceder ahora mismo y a usar el poder que Dios nos ha dado. Podemos provenir de países diferentes y de culturas diversas, pero todos tenemos algo en común: Jesucristo es nuestro Señor. Y eso es suficiente para alterar la trama espiritual de este mundo. Lectura bíblica: Hechos 4:1-14 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Permanece en Jesús
«El que no permanece en mí es desechado como rama inútil y se seca. Todas esas ramas se juntan en un montón para quemarlas en el fuego» (Juan 15:6, NTV) Si te pidiera que hicieras una lista de cien cosas que necesitas hacer para agradar al Señor, podrías hacerla, ¿cierto? De hecho, probablemente tienes tantas cosas espirituales que crees que debes hacer o no hacer en tu mente que difícilmente sabrías por dónde empezar. Pero puedes estar tranquilo. No voy a sugerirte que hagas una lista. Al contrario, te ayudaré simplificando las cosas al darte sólo una: Permanece en Jesús. De lo único que eres verdaderamente responsable es de tu unión con Él. Si mantienes intacta esa unión y comunión con Él, todo lo demás estará resuelto. "Pero Gloria, ahora estoy enfrentando problemas enormes. Mi vida está patas arriba. Estoy tan afanado que no sé si voy o vengo. Hoy no tengo tiempo para tener comunión con el Señor". ¡Entonces, ahora más que nunca necesitas tener comunión con Él! Necesitas mantener tu unión con el Señor, en especial cuando las tormentas de la vida te asedian. Sé que eso no siempre es fácil. Ya sea la tormenta una enfermedad en tu cuerpo, problemas económicos o contiendas familiares, la tentación será fijar tu atención y tu mente en ese problema. Ni siquiera querrás pensar en algo más. Eso fue lo que el diablo planeó. Ésa es la razón por la cual te envió esa tormenta, para distraerte de la comunión con Dios y para alejar tu atención de tu unión con Él. No caigas en esa trampa. En lugar de eso, pon tus pensamientos y tu mirada en el Señor. A medida que lo hagas, la fuerza de la fe comenzará a fluir de ti. Esa corriente rechazará toda forma de oscuridad, y saldrás victorioso de cada tormenta. Ten comunión con Jesucristo, hoy. Lectura bíblica: Filipenses 3:1-11 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
No somos de este mundo
"Todos los que han nacido de Dios tienen victoria sobre el mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe" (1 Juan 5:4, AMP) Hace años, el diablo empezó un rumor en el que le decía a algunos cristianos que mientras vivieran en el mundo, tendrían que sufrir como el mundo. Les dijo que tenían que padecer las enfermedades, la derrota, la pobreza y el fracaso de los demás. Fue una mentira ingeniosa y dio resultado. Los creyentes la aceptaron y comenzaron a difundirla entre ellos. Puede ser que tú la hayas oído. Si es así, hoy quiero ayudarte a detener ese rumor. Quiero ayudarte a poner los hechos en la perspectiva correcta de una vez por todas. A pesar de lo que puedas haber oído, la salud, la prosperidad y la vida victoriosa no son conceptos que algunos creyentes deseosos de comodidad soñaron de manera egoísta. En realidad, eso es idea de Dios. Podrías decir: "Suena muy bien, pero tenemos que ser realistas. Vivimos en un mundo que está lleno de problemas. Y mientras vivamos en este mundo, tendremos que enfrentarlos". Sí, eso es cierto. Jesús dijo: «En el mundo tendrán tribulación, aflicción y frustración». Pero nota que Él no se detuvo ahí, sino que continuó diciendo: "Pero tengan ánimo [sean valientes, confíen, estén seguros, no temerosos] porque yo he vencido al mundo. [Yo le he quitado el poder de lastimarte y lo he vencido por ti]" (Juan 16:33; AMP). La mayoría de los creyentes no tienen ningún problema en creer la primera parte de ese versículo. Saben muy bien cuántas aflicciones, pruebas, angustias y frustraciones les rodean. Pero están menos seguros de la última parte. No han experimentado por sí mismos exactamente lo que Jesús quiso decir cuando dijo que Él había privado todas esas cosas del poder de lastimarte. ¿Por qué no? Porque todavía están viviendo como si fueran parte del mundo. Pero escucha. Jesús dijo que tú y yo debemos ser santificados, o separados, de las maldades de este mundo. ¿Cómo? Por medio de la Palabra de Dios (Juan 17:17). La Palabra de Dios te separará del mundo. La Palabra pone el sueño de Dios en acción para que tú triunfes en la vida. Si la recibes y la crees, la confiesas y la pones en práctica, esa Palabra te apartará de los problemas que te rodean. Te llevará del problema a la victoria… una y otra vez. Lectura bíblica: Juan 17:1-17 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Da el primer paso
"Los pasos del [buen] hombre son dirigidos y establecidos por el Señor cuando él se deleita en Sus caminos [y dirige sus pasos en Él]" (Salmos 37:23, AMP) La voluntad de Dios es guiarte a diario. Él te ha dado Su Espíritu para que te guíe cada día. La mayoría de los creyentes no lo saben. Esperan que Dios les muestre toda Su voluntad para sus vidas en una gran revelación. No cometas ese error. No estés inactivo esperando que Dios te muestre si Él quiere que vayas o no a África por el resto de tu vida. Deja que Él empiece a dirigirte en los asuntos pequeños primero, diciéndote lo que necesitas hacer en esta situación o aquella. Él te mostrará lo que necesitas cambiar, y cuando lo haga, obedece una cosa a la vez. La verdad es que probablemente ya conozcas lo que Dios anhela que hagas. Puede ser que no sepas la razón por la cual Él desea que lo hagas. Puede ser que no sepas a dónde te esta guiando, pero has oído Su voz en tu corazón. Si quieres seguir escuchándolo, deberás abandonar tus ambiciones y deseos. Pasa tiempo en oración y en la Palabra. Afina tu oído para oír la voz del Espíritu de Dios. Aprende a confiar en Dios. Recuerda que Él es más inteligente que tú, y disponte a hacer aquello que te dice, ya sea que puedas o no entenderlo. Obedece aun las instrucciones más pequeñas. Si obedeces, Él transformará tu vida completa, un paso a la vez. Lectura bíblica: Génesis 12:1-8 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Escoge a tus amigos con sabiduría
"Les escribí en mi carta [anterior] que no se relacionen [estrecha y habitualmente] con las personas no castas (impuras)" (1 Corintios 5:9, AMP) Las personas con las que te relacionas tienen mucha influencia en tu vida espiritual. Relacionarse con gente piadosa te ayudará a acercarte más rápido a la victoria, mientras que juntarte con los impíos te arrastrará a la derrota. Por esa razón, la Biblia menciona algunas cosas acerca de los amigos. Las Escrituras te dicen que te separes del mundo, porque las malas compañías te corromperán. Ahora, no estoy hablando de la acción de ministrar. El mismo Jesús ministró a los pecadores, y deberás mezclarte para predicarles y orar por ellos. Me estoy refiriendo a las personas que escoges como amigos. Si quieres andar en las cosas del Señor, no escojas amigos que andan en las cosas del diablo, personas que hablan y actúan impíamente y que no le dan a Dios ningún lugar en su vida. Ellos te harán tropezar. Al pasar tiempo con ellos, te expones a la tentación. Llegarás a estar tan familiarizado con el pecado que empezará a parecerte menos repulsivo. Tarde o temprano, caerás en él. Así que escoge sabiamente a tus amigos. Relaciónate con los que de corazón limpio invocan el nombre del Señor (2 Timoteo 2:22). Exponte al amor y a la paz de ellos. ¡Deja que la fe de la gente temerosa de Dios te contagie! Lectura bíblica: 1 Corintios 5:9-13 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La tradición, ¡una asesina!
«…Y así, por la tradición de ustedes, invalidan el mandamiento de Dios» (Mateo 15:6) Cáncer, enfermedades del corazón, esclerosis múltiple. Cuando pensamos en enfermedades mortales, esos son los nombres que vienen a la mente. Pero la verdad es que en la Iglesia de hoy existe una asesina suelta, la cual es más mortífera que cualquiera de esas enfermedades. Ha destruido más vidas de lo que cualquiera de nosotros se pueda imaginar. Es la tradición. Las tradiciones le roban a los creyentes la sanidad y el poder de las promesas de Dios. A continuación listo tres de las que debes cuidarte: La tradición que dice que no es siempre la voluntad de Dios sanarte. ¡La voluntad de Dios es sanarte! Lo dice en Su Palabra. Si no lo crees, no podrás orar creyendo que la recibirás en fe. Serías como el agricultor que se sienta en su pórtico y dice: "Creo en las cosechas, pero no voy a sembrar ninguna semilla este año. Simplemente creeré, y si es la voluntad de Dios, mi cosecha vendrá". Ese agricultor nunca verá su cosecha. La fe es la semilla de la sanidad; si no la siembras, no crecerá. Una oración por sanidad que incluye las palabras: "si es tu voluntad", no producirá cosecha alguna. Debes saber, sin lugar a dudas, que la sanidad es siempre la voluntad de Dios para ti. Otra tradición que oímos es aquella que dice que la sanidad ya pasó, que no aplica a esta época y que Dios ya no obra milagros. Pero, en la Palabra de Dios comprobamos que eso no es cierto. En Éxodo 15:26, Dios dijo: …«Yo soy el Señor, tu sanador». Dios también nos dice que Él no cambia (Malaquías 3:6). Él nunca ha cambiado desde el comienzo de los tiempos. Para que la sanidad deje de ser, Dios tendría que dejar de existir, y eso no forma parte de Sus planes. La tercera tradición peligrosa es aquella que dice que "Dios se glorifica cuando los cristianos están enfermos". Esa tradición viola totalmente la Palabra de Dios. La Biblia dice que la gente le dio la gloria a Dios cuando vieron a los paralíticos caminar y a los ciegos ver. Dios recibe la gloria cuando recibes tu sanidad, ¡no por tu padecimiento! El mundo está buscando una manera de escapar de las enfermedades y las dolencias… no una manera de encontrarlas. Acabemos con esas tradiciones y libremos a un mundo herido de la asesina más peligrosa. Lectura bíblica: Marcos 2:1-12 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Deje atrás la vida de baja calidad
«Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará» (Mateo 16:25) ¿La vida de alta calidad… o la vida de baja calidad? ¿La vida de Dios… o la vida del mundo? No puedes tener ambas. Es una o la otra, y debes escoger. Puedes tratar de retrasar esa decisión. Puedes tratar de aferrarte a la vida de baja calidad mientras tratas de alcanzar la vida de alta calidad, para ver si es algo que realmente te conviene antes de abandonar todo lo que el mundo te ofrece. Pero, créeme, ¡no eres tan alto! Nunca podrás experimentar la buena vida por ti mismo si no te dispones a soltar la que ya tienes; si no te dispones a confiar en la Palabra de Dios y a confiar en que Él tendrá cuidado de ti. ¿Qué te sucederá cuando lo hagas? Comenzarás a vivir la vida que Dios describe en el Salmo 1. Serás: «…como un árbol plantado junto a los arroyos: llegado el momento da su fruto, y sus hojas no se marchitan ¡En todo lo que hace, prospera!». Eso significa que tus raíces se profundizarán tanto que ninguna sequía podrá secarte ni tormenta alguna derribarte. No importa lo que suceda en el mundo a tu alrededor, tú prosperarás. Cuanto más fuerte sople el viento, más flexible serás con la brisa. La depresión y la inflación no podrán quebrantarte. Cuando las lluvias dejen de caer y todos los demás se sequen, tú seguirás prosperando y produciendo el fruto del Espíritu, porque estarás extrayendo los nutrientes del lecho del río. Así es la vida de alta calidad, y no hay nada que el mundo te pueda ofrecer que se le compare. Lo sé por experiencia propia. Una vez que te atrevas a soltar tu vida y a confiar en Dios… tú también lo sabrás. Lectura bíblica: Mateo 16:13-26 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
No es un premio consuelo
«Pero procuren que la paciencia complete su obra, para que sean perfectos y cabales, sin que les falta nada» (Santiago 1:4) Yo hablo mucho acerca de la fe, pero hay otra fuerza que la acompaña que es igual de importante. Es la paciencia, o la capacidad de permanecer firme en la Palabra de Dios aun cuando la victoria parece demorarse. La paciencia no es automática y no funcionará a menos que la pongas a funcionar a propósito. Hay tanta gente que no comprende eso. Piensan que de alguna manera la fe y la paciencia les funcionarán sin ayuda. Dejan que el diablo destruya sus vidas y luego dicen cosas tontas como: "Bueno, creo que Dios envió esa prueba para fortalecer mi fe". ¡Nunca digas algo semejante! En primer lugar, Santiago 1:13 dice: «Cuando alguien sea tentado, no diga que ha sido tentado por Dios…». En segundo lugar, esa prueba no fortalecerá tu fe. A decir verdad, la destruirá si se lo permites. Si te diera un juego de pesas, ¿te haría necesariamente más fuerte? No. De hecho, si dejas caer una de ellas sobre tu pie, podrías resultar más débil y con gran dolor. Lo que cuenta es lo que hagas con ellas, ¿cierto? Bueno, lo mismo sucede cuando tropiezas con una situación difícil que el diablo haya puesto en tu camino. Si te acuestas y dejas que te atropelle, te dañará. Pero si dejas que la paciencia haga su obra perfecta, si permaneces y perseveras constantemente, creyendo y apoyándote confiadamente en la Palabra de Dios, terminarás siendo perfecto y completo, sin que te falte cosa alguna. «Sin que les falta nada». Esas palabras deberían ser suficientes para convencerte de que la paciencia no es un premio consuelo. Es un poder de primera clase que pondrá las promesas de Dios a tu alcance. Es una fuerza que te convertirá en vencedor. Lectura bíblica: Génesis 26:15-22 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
El infierno no puede apagar la luz
"En él estaba la Vida, y la Vida era la Luz de los hombres. La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no prevalecieron contra ella…" (Juan 1:4-5, AMP) Cuando las cosas a tu alrededor se oscurezcan y sientas que el diablo esté a punto de vencerte, recuerda que tienes la Luz del mundo, y por más que las fuerzas del infierno traten de apagarla, ¡no lo lograrán! Aunque te encuentres en tu punto más débil, aunque sientas que la luz en tu interior es pequeña, las tinieblas del diablo no podrán contra ti. Déjame mostrarte lo que quiero decir. Imagínate por un momento que estás en un gran auditorio sin ventanas ni puertas que dejen entrar la luz. El lugar es tan oscuro que no puedes ver nada, ni siquiera tu propia mano. A tu alrededor no hay nada, excepto completa oscuridad. Ahora, imagínate una pequeña luciérnaga volando en la atmósfera de ese auditorio. Todas las miradas estarán enfocadas en ella. Por más pequeña que sea la luz, en comparación con la gran oscuridad que la rodea, podrás verla. Esa densa oscuridad no podrá hacer nada para apagar ese insecto. Dondequiera que vuele, la oscuridad tendrá que ceder—siempre será disipada por la luz del insecto. Cuando las circunstancias a tu alrededor comiencen a oscurecerse y te sientas tentado a desesperarte, acuérdate de esa luciérnaga. Medita en el hecho de que Jesucristo, la Luz del mundo, mora en ti. Cuando esa verdad se apodere de tu vida, jamás volverás a permitir que la oscuridad te acorrale; más bien, empezarás a perseguirla y a disiparla con tu luz. Lectura bíblica: Efesios 5:8-16 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Cuando alguien te hace daño
«Miren que yo les he dado a ustedes poder para aplastar serpientes y escorpiones, y para vencer a todo el poder del enemigo, sin que nada los dañe.» (Lucas 10:19) ¡Alguien te ha lastimado! Tarde o temprano, a todos nos sucede. Nos hieren, nos engañan, nos mienten o nos maltratan. Es tan predecible como doloroso. Sin embargo, cuando sucede, la mayoría no estamos preparados. En nuestra indignación, clamamos a Dios contra la persona que nos ha hecho mal. Pedimos justicia, y hasta venganza, y terminamos haciendo que las cosas sean más difíciles para todos los involucrados, incluso para nosotros. Si eso te ha ocurrido, es tiempo de que descubras cómo puedes activar el poder de Dios a tu favor la próxima vez que alguien te haga daño. Primero: ¡Identifica al verdadero enemigo! Es aquí donde la mayoría de nosotros cometemos el error más grande. Identificamos a la persona que nos lastima como nuestro enemigo. No pierdas tu energía gritando, enfureciéndote, ni tramando cosas contra las personas que te causan daño. Ellas están bajo la influencia del diablo. Apunta tu munición espiritual al blanco correcto. Es el diablo quien está detrás de todo. ¡Ve tras él! Segundo: ¡Dispara! Una vez que hayas apuntado tus armas espirituales en la dirección correcta, ¡dispara! Golpea al diablo rápida y furiosamente con la Palabra de Dios. Usa el nombre de Jesús y el poder que te ha sido dado como creyente e impídele que te cause más daño en ese aspecto. Luego, procede a la siguiente parte de esta batalla espiritual y la más importante. Tercero: Haz la oración de intercesión. En Mateo 5:44-45, Jesús nos da estas instrucciones: «Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, bendigan a los que los maldicen, hagan bien a los que los odian, y oren por quienes los persiguen, para que sean ustedes hijos de su Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos». Pedir que la venganza de Dios golpee como un rayo a quien nos ha hecho daño, no es actuar como nuestro Padre lo haría. Recuerda que Dios tiene gran misericordia no sólo por ti, sino por todos. El diablo probablemente lo pensará dos veces antes de volver a molestarte. La próxima vez que alguien te lastime, activa el poder de Dios a tu favor. Identifica al verdadero enemigo. Golpéalo con la autoridad que te ha sido dada como creyente. Luego, eleva una oración de intercesión. Lectura bíblica: Mateo 6:6-15 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Visualízate resucitado con Jesús
"Constantemente, acuérdense de Jesucristo (el Mesías) [como] quien resucitó de entre los muertos…" (2 Timoteo 2:8, AMP) En ese versículo ésta la clave para aferrarse a las bendiciones de Dios. Cuando te sientas bajo presión, abrumado por los problemas y las pruebas, acuérdate de Jesucristo resucitado. Recuerda que cuando Jesús resucitó, tú también lo hiciste. Cuando Él salió del infierno y derrotó al enemigo, tú también saliste del infierno y derrotaste al enemigo. La victoria de Jesús es tu victoria, porque tú estás en Él. Ten presente esa verdad cuando enfrentes situaciones difíciles. Acuérdate de ella cuando el diablo te diga que esta vez no recibirás la respuesta. Y cuando el diablo te diga que no hay manera alguna de salir de tu situación, acuérdate de Jesucristo, el Ungido, el Triunfador, el que resucitó de entre los muertos y se sentó a la diestra del Padre. La escena que Satanás más odia, es aquella en la que Jesucristo resucita, despojándolo para siempre de su autoridad, exponiendo abiertamente su derrota ante todo el cielo y el infierno. Ésa es la escena que necesitas tener en mente. Piensa en ella hasta que se grabe profundamente en tu corazón, para que nada de lo que Satanás diga o haga pueda arrebatártela. Entonces los dones de Dios se confirmarán en tu vida, y será cuando el diablo no podrá persuadirte con pruebas y tribulaciones para que abandones tu herencia. ¡Acuérdate de Jesucristo resucitado de entre los muertos! Lectura bíblica: Hebreos 12:1-13 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
No vivas bajo las circunstancias
«Hijitos, ustedes son de Dios, y han vencido a esos falsos profetas, porque mayor es el que está en ustedes que el que está en el mundo» (1 Juan 4:4) "Dadas las circunstancias"… ¿alguna vez has usado esa frase? "Estoy bien, dadas las circunstancias". De haberlo hecho, te pido que remuevas de tu vocabulario esas palabras, porque como hijo victorioso de Dios, no debes vivir abrumado por las circunstancias. No hay razón alguna para dejar que las dificultades y las circunstancias dicten tu vida. Hace dos mil años, Jesucristo―el que vive en ti―saqueó el reino de Satanás. Mediante Su muerte en el Calvario, entró legalmente a las regiones de los condenados y despojó a Satanás de todo. Destrozó su armadura y tomó las llaves de la muerte y del infierno. Cristo ató al hombre fuerte y saqueó su reino. En el libro de Colosenses, leemos que despojó a los principados y a las potestades, y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos. Luego, Jesús se dio la vuelta y te entregó esa victoria. Tú eres de Dios. ¡Recuérdalo! Por medio de Jesucristo has vencido, porque Él vive en ti. Así que ya no es necesario que vuelvas a vivir "bajo las circunstancias". Lectura bíblica: Colosenses 1:9-15 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Ábrele la puerta a Dios
«Además, reprenderé a esos insectos que todo lo devoran, para que no destruyan los productos de la tierra, ni dejen sin uvas sus viñedos. Lo digo yo, el Señor de los ejércitos.» Todas las naciones dirán que ustedes son bienaventurados, porque serán una nación envidiable. Lo digo yo, el Señor de los ejércitos» (Malaquías 3:11-12) Dios está sumamente interesado en tus finanzas. Él quiere prosperarte y proteger tus bienes. Pero no podrá hacerlo si no le abres la puerta. ¿Cómo abres esa puerta? Por medio de tu diezmo. Cuando diezmas, le concedes a Dios el derecho de intervenir en tus finanzas, de bendecirte ricamente y de defenderte contra la destrucción que el diablo pueda causar. Cuando diezmas, estableces una base para el éxito y la abundancia, haces depósitos con Dios que podrás retirar cuando los necesites. Pero no esperes hasta que te encuentres entre la espada y la pared para empezar. Hazlo hoy mismo. Fortalece tu fe cuando las cosas vayan bien meditando en las bendiciones que la Palabra de Dios te promete como diezmador. Aprende a poner en práctica esa Palabra ahora para que Satanás fracase cuando trate de acorralarte financieramente. Su poder sobre tus finanzas habrá sido roto por adelantado. Al haberte establecido en el Pacto de Dios, Satanás no tendrá ninguna posibilidad contra ti. Dios lo reprenderá en tu nombre. Si aún no le has abierto la puerta de tus finanzas al Señor, no esperes más. Hazlo hoy para que cuando las presiones vengan, estés preparado y protegido por los privilegios garantizados de aquellos que diezman. Lectura bíblica: Hebreos 7:1-9 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Un fundamento firme
«Éste es mi mandamiento para ustedes: Que se amen unos a otros» (Juan 15:17) En Lucas 6:47-48, Jesús dijo: «Les voy a decir como quién es el que viene a mí, y oye mis palabras y las pone en práctica: Es como quien, al construir una casa, cava hondo y pone los cimientos sobre la roca. En caso de una inundación, si el río golpea con ímpetu la casa, no logra sacudirla porque está asentada sobre la roca». Probablemente recuerdes ese pasaje. Pero hoy quiero que hagas algo diferente con él. Quiero que lo unas con lo que Jesús dijo en Juan 15:17: «Éste es mi mandamiento para ustedes: Que se amen unos a otros». El amor. Esa palabra resume todo lo que Jesús nos ordenó que hiciéramos. Si edificas tu vida sobre el amor, ni siquiera las tormentas más violentas de este mundo podrán sacudirte. El amor te hará resistente en todas las áreas de tu vida. Si edificas tu familia sobre el amor podrás recuperar a los que el diablo te ha robado. Tú los puedes ganar para Jesús con el amor de Dios. Si edificas tu negocio o empresa sobre el amor, prosperarás más allá de lo que puedas imaginarte. Yo tenía un amigo que hizo eso. Montó un negocio de radio y televisión en su iglesia. Él quería comprar una emisora de radio que pertenecía a un judío, y le ofreció un precio tan bueno por ella que éste se quedó sorprendido. «¿Por qué me has ofrecido un precio tan estupendo?», le preguntó el propietario. Mi amigo le dijo: «Porque la Palabra de Dios dice que si te bendigo, Dios me bendecirá. Por lo tanto, procuraré que salgas con lo mejor de este negocio». Antes de cerrar el contrato, el judío dueño de la emisora había recibido a Jesucristo como el Señor de su vida. Los dos prosperaron y predicaron el evangelio de Jesucristo por medio de esta emisora. Cuando el amor reina, ¡la prosperidad fluye! Decídete hoy a andar en amor y a edificar tu casa sobre la roca. Así, cuando las tormentas de la vida azoten tu hogar, el trabajo o cualquier otra cosa, podrás estar tranquilo y seguro en el conocimiento de que el amor nunca falla. Lectura bíblica: 1 Corintios 13:8-13 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La evidencia del milagro
«Ahora bien, tener fe es estar seguro de lo que se espera; es estar convencido de lo que no se ve» (Hebreos 11:1) ¡Nunca cortocircuites un milagro por la ansiedad de querer verlo en progreso! Muchos creyentes cometen ese error: imponen las manos sobre alguien y oran por sanidad o liberación, pero cuando no ven ningún cambio externo inmediato, dejan su fe de lado y dan por hecho que nada sucedió. El Señor me enseñó una lección inolvidable sobre este tema una vez que estaba en Jamaica. Le estaba predicando a un grupo como de 150 personas, en una iglesia que estaba iluminada sólo por una linterna de queroseno. Estaba tan oscuro que no podía ver la cara de nadie. Todo lo que podía ver era mi Biblia y los pies de un hombre que estaba frente a mí. Esta situación me ayudó a comprender que siempre había dependido de las expresiones faciales de la gente a quienes les estaba predicando para determinar cómo se estaba recibiendo mi mensaje. De acuerdo con el conocimiento que poseía acerca de la fe, sabía que eso era peligroso. Así que tomé la firme determinación en ese momento, de no volver a predicar otro mensaje si no lo iba a hacer por fe. Es decir, no volvería a dejarme llevar por las expresiones faciales de la gente. Antes de que esa campaña terminara, experimenté la importancia de haber tomado esa decisión. Los jamaiquinos, quienes tienden a ser poco expresivos, escuchaban cada sermón sin ninguna reacción externa. Una mujer fue sanada completamente de ceguera durante una de las reuniones. Ella nunca reveló lo que le había sucedido. Estaba casi rígida cuando me encontró afuera y me dijo: "Hermano Copeland, yo era ciega, pero ahora puedo ver. Gracias". Eso fue todo. Había ocurrido un gran milagro, sin embargo, por la actitud de esa mujer, cualquiera hubiera pensado que no había sucedido nada. La próxima vez que quieras guiarte por la apariencia de las cosas para evaluar lo que Dios está haciendo, no lo hagas. Recuerda que las apariencias no producen milagros, sino la fe ¡y ésa es la única evidencia que necesitas! Lectura bíblica: Hebreos 11:1-13 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados. Kenneth Copeland
No subestimes tus oraciones
«Ante todo, exhorto a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que ocupan altos puestos, para que vivamos con tranquilidad y reposo, y en toda piedad y honestidad» (1 Timoteo 2:1-2) Estos versículos son claros, ¿cierto? La instrucción es simple y plana. Sin embargo, en estos días turbulentos cuando nuestra nación necesita tanto de las instrucciones de Dios, la mayoría de los hijos de Dios no ponen en práctica lo que estos versículos ordenan. ¿Por qué no? Creo que es porque la mayoría de nosotros nos sentimos abrumados por los problemas que nos rodean. "¿Cómo pueden mis oraciones influir en la deuda nacional?" —pensamos—. "¿Cómo puede mi fe incidir en la política externa?" En otras palabras, dejamos de orar porque aún no comprendemos el impacto tan poderoso que nuestras oraciones pueden tener en nuestros países. Es tiempo de que comprendamos esa verdad y de que nos demos cuenta de que si obedecemos lo que se nos indica en 1 Timoteo 2:1-2, no habrá ningún tipo de comité en la Tierra, ni rey, ni presidente, ni congreso, ni nada que pueda derrocar el propósito de Dios para Su pueblo. Dios nos ha llamado a interceder, nos ha mandado a orar por los que están en autoridad. Nos ha dado Su Palabra, Su poder, Su nombre, Su autoridad y Su fe. Tenemos todas las herramientas necesarias para orar de manera eficaz por nuestras naciones y sus gobernantes. Te exhorto a interceder. Tu responsabilidad como creyente es participar en los asuntos de tu país. Dios quiere el señorío total de cada país, y la única manera en que Él lo logrará es por medio de Sus embajadores: tú y yo. Ora por esta nación y tu nación todos los días. Nunca vuelvas a subestimar el poder de esas oraciones: pueden transformar al mundo. Lectura bíblica: Daniel 2:1-30 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
De corazón a corazón
«Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿O quién podrá instruirlo? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo» (1 Corintios 2:16) ¿No es emocionante darse cuenta de que uno puede tener en el corazón los pensamientos, los sentimientos y los propósitos del corazón de Dios? ¿No es apasionante saber que el Creador del cielo y de la Tierra quiere ser un espíritu contigo y transmitirte Sus pensamientos? En 1 Corintios 6:17 leemos que cuando te uniste al Señor, fuiste un espíritu con Él. El Señor se unió contigo para poder hablarte de corazón a corazón. Dios quiere esa armonía contigo para que conviertas en acciones Sus pensamientos y para que vivas tan cerca de Él que nunca carezcas de poder para vencer el mal de este mundo. Dios desea que estés tan sintonizado con Su Espíritu para que puedas sentir la compasión de Su corazón por los que sufren, por los que están heridos y por los que están agobiados por la enfermedad. Dios quiere ser uno contigo para ministrar por medio de tus manos, para que puedas cumplir Sus propósitos en la Tierra. Renueva hoy tu determinación de vivir en unidad con tu Dios. Ponle atención al Espíritu de Dios en tu ser interior. Decide que obedecerás la voz del Espíritu, no la voz del mundo ni de la carne. ¡Deja que la mente de Cristo se manifieste! Lectura bíblica: 1 Corintios 2 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Un ciclo sobrenatural de bendiciones
«Echa tu pan sobre las aguas; después de muchos días lo encontrarás» (Eclesiastés 11:1) Una de las cosas más emocionantes que he descubierto en cuanto al principio bíblico de la siembra y la cosecha, es el hecho de que las cosechas en las finanzas no ocurren por temporadas. Si uno siembra todo el año, podrá cosechar todo el año. No me malinterpretes. No estoy diciendo que la cosecha será instantánea. Por lo general, no lo es. Quizás tengas que esperar varios meses. Lo que estoy diciendo es que si siembras de manera constante, cosecharás también de manera constante. Y si eres constante en echar tu pan sobre las aguas, con el tiempo te será devuelto con cada ola. Por supuesto, algunos nunca llegan a disfrutar de manera constante esa clase de bendición. Eso se debe a que en vez de dar, sólo esperan recibir. Se paran en la playa y dicen: "Me pregunto, ¿dónde está mi prosperidad? Tan pronto como venga, comenzaré a dar". La economía de Dios no funciona de esa manera. Él dijo: «Den, y se les dará una medida buena, incluso apretada, remecida y desbordante. Porque con la misma medida con que ustedes midan, serán medidos» (Lucas 6:38). Tú debes dar el primer paso. Debes enviar un barco antes de que un barco te regrese. Piensa en ese principio la próxima vez que estés tentando a quejarte por las cosas que la vida te depara. Recuerda que todo lo que has sembrado en tu camino, será lo mismo que encontrarás más adelante. Si has sembrado duda, incredulidad y temor, eso mismo cosecharás. Si no has dado nada, no recibirás nada. Tienes en tus manos las semillas de tu futuro. Toma ese paso necesario de fe, y úsalas para poner en movimiento el ciclo sobrenatural de bendiciones. Empieza hoy a sembrar una buena semilla tras otra. Con el tiempo, podrás disfrutar de una buena cosecha, ¡cada día! Lectura bíblica: Lucas 6:31-38 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Medita en la Palabra
«Entonces [Dios] lo llevó afuera, y allí le dijo: «Fíjate ahora en los cielos, y cuenta las estrellas, si es que las puedes contar. ¡Así será tu descendencia!» Y Abrán creyó al Señor, y eso le fue contado por justicia.» (Génesis 15:5-6) ¿Has tenido alguna vez problemas para creer en la Palabra de Dios? ¿De veras crees que lo que está escrito en ella dará resultados en tu vida, o sólo estás mentalmente de acuerdo con eso? Bueno, yo los he tenido. A veces las promesas de la Palabra me dejan asombrado. En ocasiones me he sentido tan derrotado y la situación ha estado tan mal, que se me ha hecho difícil creer que soy más que vencedor, aun sabiendo que Dios dice que lo soy. Cuando alguna promesa de Dios te deje asombrado, medita en ella. La meditación bíblica significa pensar y reflexionar en la Palabra de Dios; lo cual quiere decir, considerar un pasaje en particular y aplicarlo a tu situación una y otra vez hasta que quede grabado en tu conciencia. Esa clase de meditación no sólo puede revolucionar tu vida como ninguna otra cosa puede hacerlo, sino también transformar tu forma de pensar. Eso es lo que le sucedió a Abram. Cuando Dios le dijo por primera vez que se convertiría en padre de muchas naciones, Abram era un anciano. Su esposa, Sara, también lo era. Es más, ella había sido estéril toda su vida. ¿Cómo podría una pareja de edad avanzada y sin descendencia esperar tener un hijo, o que toda una nación saliera de ellos? Abram ni siquiera podía imaginarse tal cosa. Era una total contradicción a su forma de pensar. Dios sabía la lucha mental que Abram tendría; por eso, no se limitó en darle sólo una promesa verbal, sino que le dio también una imagen de esa promesa para que meditara en ella. Lo llevó afuera en una noche estrellada y le dijo que observara el cielo y contara las estrellas—si es que podía—, y añadió: «Así será tu descendencia…». ¿Puedes imaginarte a Abram contemplando las estrellas, tratando de contarlas y llenando los ojos de su corazón con la promesa de Dios? En eso consiste la meditación: en tomarse el tiempo para contemplar la promesa de Dios hasta que llegue a ser una realidad en tu corazón. Y una vez que te concentras en las promesas que Dios te ha dado, ponlas en funcionamiento en tu vida, así como Abram las puso a trabajar en la de él. No te limites tan solo leyendo la Palabra; medítala. Lectura bíblica: Romanos 4:13-25 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Un ejemplo vivo de amor
«Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.» (Romanos 5:5) No es necesario que te preocupes si en ti no hay suficiente amor. La Palabra dice que el amor de Dios ha sido derramado en tu corazón por el Espíritu Santo. El amor de Dios habita en ti. Sólo necesitas tomar la decisión de permitir que éste fluya. Repite ahora la siguiente oración: En el nombre de Jesús tomo la decisión firme de vivir, a partir de hoy, la vida de amor y dejar que la ternura de Dios se manifieste por medio de mí para que sane los corazones heridos de quienes encuentre en mi camino. Padre, enséñame a amar aun cuando las cosas salgan mal; a ser paciente y bondadoso cuando los niños necesiten atención; a pasar por alto las palabras rencorosas de mi cónyuge enojado; a regocijarme cuando otra persona en la oficina recibe el aumento que creí que yo necesitaba. Enséñame a hablar en amor y a desechar calladamente todo chisme y reemplazarlo con palabras de gracia. Señor, Tu Palabra asegura que Tu amor ya está dentro de mí y que ha sido derramado en mi corazón. Por eso, tomo la decisión de quitar todo obstáculo que impida a ese amor fluir libremente hacia la vida de los demás. Dejo atrás los resentimientos y perdono a todos los que me han hecho el mal. En los días venideros, hazme crecer, sobresalir y desbordarme en Tu amor. Ayúdame a ser lo que este mundo más necesita: un ejemplo vivo de amor. Amén. Lectura bíblica: 1 Juan 4:7-17 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Posee el reposo de Dios
«De modo que aún queda un reposo para el pueblo de Dios… Procuremos, pues, entrar en ese reposo, para que nadie siga el ejemplo de los que desobedecieron» (Hebreos 4:9,11) El reposo de Dios. Si consideramos la vida tan agitada y ajetreada que llevamos, ese reposo pareciera algo muy bueno, ¿cierto? Pero, ¿de qué se trata exactamente y cómo entramos en Él? En los capítulos tres y cuatro de Hebreos se compara el reposo de Dios con la posesión de la Tierra Prometida por el pueblo de Israel. Esa tierra iba a ser un lugar donde todas las necesidades serían suplidas; un lugar donde serían libres de los ataques de sus enemigos; un lugar del que nadie podría sacarlos. Sólo debían entrar a la tierra y poseerla. Pero hubo algo que les impidió hacerlo: la incredulidad y la desobediencia. Como creyentes, nosotros también tenemos la oportunidad de entrar a una Tierra Prometida de abundancia y paz; una tierra donde podemos descansar de nuestras luchas y disfrutar de la victoria de Dios. Para entrar en ella debemos hacer lo que el pueblo de Israel no hizo: confiar en Dios y obedecer Su voz. ¿Cómo alcanzas ese lugar de confianza y obediencia? Al conocer a tu Padre. Estando en comunión con Él por medio de la oración y de la Palabra: ¡esa es la labor que te adentrará a Su reposo! Nunca olvidaré cuando recibí esa revelación. Había estado aprendiendo los principios de la fe y esforzándome por guardarlos. En ese entonces, parecía que deshacerme de la duda y la incredulidad sería difícil. Pero, un día, empecé a enfocarme en conocer al Padre en lugar de sólo conocer acerca de Él. Cuando lo hice, Él empezó a revelarse. Me dio muestras de Su corazón, Su naturaleza y Su amor. Cuando me mostró cuánto quería hacer por Sus hijos, mi lucha se convirtió en paz, mi duda en confianza y mi temor en obediencia firme. Entonces, pude acceder a Su reposo. Proponte conocer a tu Padre. Dedícate a esa tarea. Haz que sea tu "labor". ¡Él tiene una Tierra Prometida de reposo que aguarda por ti! Lectura bíblica: Hebreos 4:1-11 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Sigue remando contra la corriente
«Señor, pon un vigilante en mi boca; ¡ponle un sello a mis labios!» (Salmos 141:3) ¿Crees de veras que necesitas guardar tu boca? La mayoría de los creyentes no lo creen. Pon atención a lo que dicen y te darás cuenta de ello. Por ejemplo, cuando se trata de la salud, dicen que confían en Dios; pero es probable que los oigas decir: "Estoy seguro de que me dará gripe. Todos los años es lo mismo. De hecho, será más fuerte de lo que creía, ya verás…". ¿Crees que esas personas reciben lo que dicen? ¡Claro que sí! Pregúntales unas semanas después, y su respuesta será que sí se enfermaron, tal como lo dijeron. Pero si tratas de decirles que hay cierta relación entre las palabras que dijeron y la enfermedad que adquirieron, te mirarán como si estuvieras loco. Claro que si esas personas escudriñaran la Palabra de Dios y entendieran lo que dice acerca del tema, se darían cuenta de que las palabras que hablan ejercen un gran impacto en sus vidas y definen, casi literalmente, su futuro. Si eres un creyente nacido de nuevo, ya habrás visto los ejemplos más poderosos de ese impacto. Creíste con tu corazón y confesaste con tu boca que Jesús es el Señor, y esas palabras cambiaron el curso de tu vida por la eternidad. Sabes por experiencia propia el poder que tienen las palabras. No obstante, si eres parecido a mí, te habrás dado cuenta de que es difícil ser constante cuando se trata de hablar palabras llenas de fe. Yo lo he hecho por muchos años; sin embargo, a pesar de todo ese tiempo y de todas las experiencias que he tenido, siempre debo tener cuidado con mis palabras. El mundo que te rodea fluye en una corriente negativa. Como un río caudaloso, el mundo siempre está tratando de arrastrarte para que sigas esa corriente. Pero cuando vives por fe y hablas palabras de fe, es como estar remando contra la corriente. Puedes hacerlo, pero es un trabajo muy arduo. No puedes darte el lujo de tomar unas vacaciones en esa área. Si flaqueas un poco, la corriente empezará a llevarte río abajo. Decide ahora mismo que guardarás la puerta de tus labios y que llenarás tu boca constantemente con la Palabra de Dios: «Hijo mío, presta atención a mis palabras; Inclina tu oído para escuchar mis razones» (Proverbios 4:20). Haz de la Palabra de Dios tu guarda, y todo lo que digas te llevará un poco más río arriba. Lectura bíblica: Romanos 10:8-17 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Usa tu imaginación
«Y Dios es poderoso como para que abunde en ustedes toda gracia, para que siempre y en toda circunstancia tengan todo lo necesario, y abunde en ustedes toda buena obra» (2 Corintios 9:8) Si sientes el deseo de dar más pero las dificultades económicas no te lo permiten, quizás te sorprenda oír que lo que necesitas no es más dinero, sino un concepto espiritual nuevo. Sólo necesitas tomar la Palabra de Dios, y con ella destruir el concepto de pobreza que hay en tu mente, para reemplazarlo con la verdad de la abundancia de Dios. Entonces, más cosas vendrán por añadidura, incluyendo el dinero. ¿Cómo? Tómate el tiempo para pensar en las promesas de prosperidad que Dios te ha dado en Su Palabra, medita en ellas y cree que esas promesas se cumplirán en tu vida. Por ejemplo, empieza a verte como un dador generoso que ayuda a la gente necesitada. Considérate como alguien que siempre da en vez de alguien que está siempre en necesidad. Cada vez que lo hagas, la promesa de Dios será más real en tu vida y tu fe aumentará. "¡Hermano Copeland! ¿Me estás diciendo que debo usar mi imaginación?" Sí, eso es precisamente lo que estoy diciéndote. ¿Para qué crees que Dios te la dio? Tu imaginación unida a la Palabra de Dios es algo formidable. Pero no olvides que sin la Palabra, tu imaginación será mundana y te atará, en lugar de alimentar tu fe. Sin embargo, quiero advertirte que formarse un concepto de esperanza diferente es difícil; especialmente cuando, por experiencias pasadas, existen dudas que bloquean el proceso. Por ejemplo, si has estado mal económicamente toda tu vida o la mayor parte de ésta, quizás te lleve más tiempo verte como alguien que prospera en Dios. Pero podrás lograrlo si permaneces firme en la Palabra. Sólo sigue meditando en la Palabra de Dios. Con el tiempo tu mente se renovará y tu vida se transformará. Cuando llegues a ese punto, las dificultades económicas no podrán detenerte nunca jamás. Lectura bíblica: 2 Corintios 8:1-14 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Comienza una nueva vida
«Y éste es el momento oportuno; éste es el día de salvación» (2 Corintios 6:2) ¿Sabías que Cristo abrió la puerta para liberarte del sentimiento de culpa que te ha tenido cautivo? No importa quién seas ni lo que hayas sido; no importa si eres una prostituta, un asesino, un ladrón, un narcotraficante o alguien que siempre asiste a la iglesia pero que no tiene a Cristo en su vida. La Biblia dice que hoy es el día de salvación. Gozar de una nueva vida está al alcance de tan solo una oración. Gloria y yo descubrimos esa vida hace más de 40 años. En realidad, Gloria dio el primer paso. Ella descubrió que en la Biblia dice que ni siquiera un gorrión cae sin el conocimiento de Dios. «Bueno —pensó ella—, si a Dios le importan hasta los gorriones, Él seguro sabe que mi vida en este momento es un desastre. Y si le importo, quizás pueda hacer algo con mi vida». Ella no sabía nada de la Biblia; ni siquiera estaba segura de que Dios le daría otra oportunidad. Pero cuando ella le pidió que se hiciera cargo de su vida, algo sobrenatural sucedió en su interior: ella nació de nuevo. Podrías decir: "Pero, ¿y mi pasado? Estoy lleno de sentimientos de culpa". Cuando naces de nuevo y te conviertes en una criatura nueva en Cristo, tu vida pasada ya no te pertenece. ¿Acaso no sería absurdo sentirse culpable por la vida pasada de otra persona? ¿Qué pensarías si yo tomara una bebé en mis brazos y dijera: "Miren que niñita más linda. Pero acuérdense de su pasado". Pensarías que estoy loco. "¿Qué pasado? —dirías— Ella no tiene ningún pasado". Bueno, eso mismo sucede cuando naces de nuevo: no tienes pasado alguno. Tu vida empieza de nuevo el día en que aceptaste a Jesucristo como el Señor de tu vida. Y si Satanás trata de recordarte lo malo que eras, dile que se equivocó de puerta. Ya has sufrido demasiado. No tienes por qué esperar más. La puerta de la prisión está abierta. Atraviésala hacia Cristo, ¡y empieza una nueva vida hoy! Lectura bíblica: Mateo 10:29-33 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Mantente despierto y ora
«Manténganse despiertos, y oren, para que no caigan en tentación. A decir verdad, el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.» (Mateo 26:41) ¿Alguna vez te has decepcionado por las debilidades de tu carne? ¿Alguna vez has decidido nunca más volver a cometer cierto pecado, pero cuando llegó la tentación, caíste otra vez? Nos ha sucedido a todos—incluso le ocurrió a Pedro, el discípulo—. Él juró que nunca negaría a Jesús, pero lo hizo. Hay algo que podemos hacer para no seguir cayendo en la misma tentación. Podemos "mantenernos despiertos y orar". Jesús les dijo eso a Pedro y a los demás discípulos cuando estaban en el huerto de Getsemaní. Él sabía que ellos iban a ser tentados y que la debilidad de la carne los vencería si no fortalecían su espíritu con la oración. Nosotros también debemos hacerlo. Por eso en Judas 20 y 21 el Señor nos dice casi lo mismo que Jesús les dijo a Sus discípulos aquella noche: "Pero ustedes, amados, edifíquense [fundados] sobre su santísima fe…, orando en el Espíritu Santo, guardando y conservándose en el amor de Dios…" (AMP). Dios sabe que la carne por naturaleza sigue la corriente del mundo y que, aunque nuestro espíritu renacido busca a Dios, la carne indisciplinada siempre está inclinada al pecado. Por eso, Él nos ha dado la capacidad de orar en otras lenguas, de fortalecer nuestro espíritu, y de edificarlo hasta que tenga supremacía sobre la carne. Al orar en el espíritu, Romanos 8:26 nos dice que: "…el Espíritu [Santo] nos ayuda y nos anima en nuestra debilidad; pues no sabemos qué oración ofrecer ni ofrecerla como conviene, pero el Espíritu mismo suple nuestra petición e intercede por nosotros…" (AMP). Por esa razón, el apóstol Pablo dijo: «Doy gracias a Dios de que hablo en lenguas más que todos ustedes» (1 Corintios 14:18). ¡Ésa es una de las herramientas más poderosas que Dios nos ha dado! No te olvides de usarla. Sigue las instrucciones de Efesios 6:18 y ora "todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y mantente atento, siempre orando por todos los santos". No cometas el mismo error que Pedro; cuando la tentación toque a la puerta, que no te sorprenda durmiendo. Estate preparado y asegúrate de que tu espíritu sea lo suficientemente fuerte para vencerla. Lectura bíblica: Mateo 26:30-44 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Recibe la misericordia de Dios
«¡Alabemos al Señor, porque él es bueno! ¡Su misericordia permanece para siempre!» (Salmos 136:1) ¡La misericordia de Dios es para siempre! Su deseo de obrar a favor de la humanidad sigue vigente en la Tierra. Su misericordia nunca se agota. Tampoco se ha debilitado ni ha disminuido. «Alabemos al Señor… Su misericordia permanece para siempre». Grandes y poderosas cosas pasaban cuando el pueblo de Israel declaraba esas verdades. Son palabras de adoración y alabanza a Dios. Cuando Salomón terminó de construir la casa de Dios, sonaron las trompetas y todos cantaron al unísono, con trompetas, címbalos y otros instrumentos de música alabaron al Señor diciendo: «¡Alabemos al Señor, porque él es bueno! ¡Su misericordia permanece para siempre!». El rey Josafat designó a algunos para que alabaran al Señor, y que estaban delante del ejército cantando: «¡Demos gloria al Señor, porque su misericordia es eterna!» (2 Crónicas 20:21). Han pasado millas de años desde que Dios declaró que Su misericordia es de generación en generación; y Él sigue mostrándonos Su misericordia hoy. Él abunda en misericordia para con los que le invocan. Atrévete a ensanchar tu fe para recibir la abundante misericordia de Dios, y confiesa con tu boca: " El Señor es bueno; Su misericordia es para siempre. ¡Su misericordia ha estado conmigo hasta el día de hoy!" Lectura bíblica: 2 Crónicas 5:1-14 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Déjalas fluir
«Pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás. Más bien, el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que fluya para vida eterna» (Juan 4:14) Amor. Gozo. Paz. Paciencia. Benignidad. Bondad. Fe. Mansedumbre. Templanza. Son fuerzas poderosas que la Biblia llama: el fruto del Espíritu. Son las cualidades de la naturaleza de Dios, y cuando el Espíritu Santo entró en nosotros, trajo esas cualidades consigo para impartirlas en nuestra vida. Son cualidades que tienen la particularidad de burbujear dentro de nosotros, de surgir como un manantial que constantemente nos protege y limpia de adentro hacia afuera. ¿Has notado alguna vez que no se puede echar basura en una fuente de agua en movimiento? El chorro de agua que brota con fuerza desde su interior la mantiene limpia y la protege de impurezas externas. De la misma manera funciona la fuente espiritual dentro de ti. Cuando dejas que el amor, el gozo, la paz, la benignidad y las otras fuerzas espirituales broten de tu interior, el diablo no podrá echar su basura dentro de ti. ¿Qué puedes hacer para que el Espíritu se mantenga fluyendo? Llena tu corazón con la Palabra de Dios hasta que las fuerzas de vida eterna empiecen a burbujear. Un poco al principio… luego más fuerte y más alto. Decide mantener esas fuerzas brotando constantemente de la fuente de tu corazón. No permitas que el egoísmo y el pecado detengan la corriente. Dentro de ti hay un manantial imparable de fuerzas vivas. ¡Déjalas fluir! Lectura bíblica: Jeremías 17:7-13 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La valentía proviene de la fe
«Escucha lo que te mando: Esfuérzate y sé valiente. No temas ni desmayes, que yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por dondequiera que vayas» (Josué 1:9) La valentía proviene de la confianza en Dios. La valentía no es algo que la mente produce, sino que nace de creer en lo que Dios dice a pesar de las circunstancias. La valentía proviene de la fe. ¿De dónde proviene el desánimo? Del temor y de la incredulidad. Llega cuando le prestas atención a las mentiras del diablo acerca de lo que Dios no hará por ti. Como pueblo de Dios, debemos desechar el desánimo, y ¡levantarnos con valentía! Es importante que dejemos de enfocarnos en nuestras propias habilidades, fallas y limitaciones, y que empecemos a enfocarnos en Dios. Es necesario que nos levantemos en el Nombre de Jesús y en el poder del Espíritu, y que establezcamos el reino de Dios en la Tierra. Si últimamente te has sentido desanimado, no continúes prestándole atención a las mentiras de Satanás. Deja de recibir esas malas noticias. Si alguien te dice que Dios no te librará, dile que "Él ya lo hizo en el Nombre de Jesucristo". Una vez que te das cuenta quién eres y todo lo que has recibido por el poder de Dios, no le permitirás más al diablo hacer lo que quiera contigo. Dios no te sugirió esforzarte y ser valiente. ¡Te lo ordenó! Lectura bíblica: Josué 1:1-9 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Recibe tu milagro
«Porque con el corazón se cree para alcanzar la justicia, pero con la boca se confiesa para alcanzar la salvación» (Romanos 10:10) ¿Necesitas un milagro? Entonces ¡créelo, confiésalo y recíbelo! "Pero Gloria, no sé si pueda hacer eso". Sí, ¡sí puedes! Ya lo hiciste una vez, cuando hiciste a Jesús al Señor de tu vida; lo creíste, lo confesaste y recibiste el milagro más grande del universo, ¡el milagro de un espíritu renacido! Cualquier otro milagro que recibas vendrá de la misma manera. Empieza simplemente creyendo lo que Dios dice acerca de tu necesidad, al permitir que la Palabra de Dios cambie tu corazón y tu mente. Muchas personas tratan de evitar este paso. Tratan de creer por un milagro sin invertir el tiempo suficiente en la Palabra para que ésta transforme su mente y su corazón. Sólo quieren confesarlo con su boca y que aparezca en forma instantánea. Pero no trabaja de esa manera. Lo que uno cree con el corazón y confiesa con la boca es lo que recibirá. Si aún no tienes suficiente fe para creer que recibirás el milagro que necesitas, puedes conseguirla. «La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Romanos 10:17). Así que empieza a llenar los oídos de tu corazón con la Palabra hasta que nazca la fe para tu milagro. Eso fue lo que hizo la mujer con el flujo de sangre. Ella creyó en su corazón que Jesús la sanaría, luego lo confesó en voz alta y después actuó conforme a su fe—y recibió su milagro. Jesús no fue quien tomó la decisión. Él no dijo: "Creo que hoy haré un milagro en la vida de esa pobre mujer". No. Ella lo hizo realidad al conectar su fe con el poder de Dios. Por eso, Jesús le dijo: «…hija; tu fe te ha salvado» (Mateo 9:22). Hoy tú tienes la misma oportunidad. El poder de Dios está presente en todo lugar. Tu fe lo traerá a tu vida, a tu cuerpo o a tus circunstancias. Por lo tanto, busca a Jesús. Cree, confiesa y recibe tu milagro hoy. Lectura bíblica: Mateo 9:18-31 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
No le sirvas al problema
«¡Que dejen los impíos su camino, y los malvados sus malos pensamientos! ¡Que se vuelvan al Señor, nuestro Dios, y él tendrá misericordia de ellos...» (Isaías 55:7) No podrás obtener la victoria mientras el problema sea lo más importante en tu vida. Hace algunos años, el Señor me reveló esa realidad. En esa época enfrentaba algunas dificultades en mi ministerio, las cuales me parecían tan grandes que pensaba en ellas desde la mañana hasta la noche. Aunque los estaba resistiendo, pensaba más en esos problemas que en las promesas de las Escrituras sobre las cuales me estaba apoyando. Entonces descubrí algo en Mateo 6:24-25: «…no podéis servir a Dios y a Mammón. Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida…» (RVA). He leído esa escritura cientos de veces, pero ese día vi algo que no había visto antes. A continuación de las palabras de Jesús "no podéis servir a Dios y a Mammón", Él dijo: "No os congojéis por vuestra vida". De repente, vi la conexión. ¡Nosotros le servimos a nuestras preocupaciones! Por eso Isaías 55 nos dice que dejemos nuestros pensamientos, y por la Palabra tomemos los pensamientos de Dios. En 2 Corintios 10:5 nos instruye a que derribemos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevemos cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. ¿Quieres hoy librarte de tus problemas? ¡Entonces deja de servirles! No permitas que consuman tu vida. No esperes hasta que las circunstancias cambien para hacerlo. En su lugar, comprende que las circunstancias no cambiarán jamás hasta que cambies los pensamientos equivocados por los pensamientos correctos. Sé que no es fácil de hacer, especialmente en medio de las pruebas y las densas tinieblas. Pero podrás hacerlo si practicas estas tres cosas: Primero: Recuerda que no estás solo. Tienes la Palabra (los pensamientos de Dios). Tienes el Espíritu Santo que te fortalece y posees la mente de Cristo. Segundo: Acércate a personas que están llenas de fe. En vez de repetir otra vez tu problema, deja que ellos hablen. Disponte a escuchar. Únete a la fe de ellos y resiste las tinieblas. Tercero: Alaba a Dios. Haz lo que sea necesario para alabar. ¡Al empezar a alabarle, la presencia de Dios rechazará esos pensamientos de preocupación y los derribará! Tus problemas no son lo más importante en tu vida. Lo más importante es Jesús. Sírvele con tus pensamientos ¡y Él te hará libre! Lectura bíblica: Isaías 55 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
No necesitas tropezar
«Por eso, hermanos, procuren fortalecer su llamado y elección. Si hacen esto, jamás caerán» (2 Pedro 1:10) Jamás caerán. Si meditas en esta frase, te darás cuenta que es una declaración sorprendente. El diablo nos ha hecho tropezar tantas veces que la mayoría de nosotros ni siquiera deseamos recordarlo. Pero la Palabra de Dios nos dice que no es necesario tropezar. Dios dice que hay algo que nos puede mantener firmes. ¿De qué se trata? Es la diligencia. Si no lo has hecho todavía, necesitas darte cuenta de su importancia. Debes ser consciente de que no puedes gozar de una vida de victoria sin ser diligente. No puedes permanecer firme en la Palabra de Dios si no tomas tu Biblia durante la semana. Hacerlo sólo el domingo por la mañana no surtirá ningún efecto. Sin embargo, la mayoría de los creyentes tratan de subsistir con eso. A raíz de ello, tenemos miles de iglesias por todo el mundo, llenas de gente nacida de nuevo que no tienen suficiente fe ni para matar un mosquito. No son diligentes. Recuerdo que hace varios años ministré a una mujer que fue sanada de cáncer. Ella se había sumergido en la Palabra, estaba firme en su fe, y había sido liberada. Pero varios años después, me llamó y me dijo: "Hermano Copeland, me gustaría que orara por mí. Él cáncer ha regresado". Recordé al instante el versículo que el Señor nos había dado para prevalecer años atrás: «No saldrá victoriosa ninguna arma que se forje contra ti». Así que le dije: trae tu Biblia y leamos Isaías 54:17. Fue entonces cuando la escuché susurrándole a otra persona en la habitación: "¿Dónde está mi Biblia?". Cuando escuché eso, casi lloré. Sabía que ella no lo lograría. ¿Por qué? No había sido diligente. Escucha: debes leer tu Biblia a diario. El diablo ronda las 24 horas del día maquinando maneras para hacernos tropezar. Jesús se encuentra en el trono 24 horas al día dándonos poder para resistir al diablo, y nosotros necesitamos estar ejercitando nuestra fe todo el tiempo. Si quieres perseverar en los días venideros, necesitarás más que la fe de la escuela dominical. Necesitarás fe madura que mueva montañas, y sólo hay una manera de adquirirla: dedicándose a la Palabra con más firmeza de lo que lo has hecho. Hazlo. Se diligente para afirmar tu llamado y elección; y no importa lo resbaladiza que se ponga la situación, ¡jamás caerás! Lectura bíblica: 2 Pedro 1:3-10 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Camina en la luz
«Tu palabra es una lámpara a mis pies; ¡es la luz que ilumina mi camino!» (Salmo 119:105) Mientras vivas de acuerdo con la Palabra de Dios, nunca más tendrás que caminar en tinieblas. Jamás tendrás que sentirte confundido en cuanto a qué camino tomar. Nunca tendrás que caminar a ciegas, luchando por encontrar tu propio camino. ¿No es eso magnífico? ¿No te emociona el saber que la Palabra de Dios te dará toda la luz que necesitas cada día de tu vida, si se lo permites? Edifica tu fe en esa Palabra y renueva tu compromiso con ésta, haciendo la siguiente confesión: "Padre, en el Nombre de Jesús, me comprometo a vivir conforme a Tu Palabra. Reconozco que Tu Palabra es la integridad misma —firme, segura y eterna—, y confío mi vida a la provisión que ésta me suple". "Tú has enviado Tu Palabra a mi corazón. Hoy dejo que more en mí abundantemente en toda sabiduría. No se aparta de mi boca; medito en ella de día y de noche para que pueda actuar de manera diligente en ella. Tu Palabra es una semilla incorruptible que reside en mi espíritu, y crece de forma poderosa en mí ahora, produciendo Tu naturaleza, Tu vida". "Te agradezco, Padre, porque Tu Palabra es mi consejera, mi escudo, mi defensa, mi arma poderosa en batalla. Es lámpara a mis pies y luz a mi camino. Endereza mi camino delante de mí, y nunca tropiezo ni caigo pues mis pasos son ordenados por ella". "Reconozco las estrategias y los engaños de Satanás, y les pongo un alto al declarar con mi boca Tu Palabra en fe". "Estoy seguro, Padre, que Tú produces en mí tanto el querer como el hacer por Tu buena voluntad. Exalto Tu Palabra. La estimo sobremanera y le doy el primer lugar en mi vida. Con seguridad y confianza declaro que mi corazón está firme y establecido en el fundamento sólido de la Palabra viva de Dios". ¡Amén! Lectura bíblica: Salmos 119:89-105 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Estamos ganando
«Así que no se rebelen contra el Señor, ni tengan miedo de la gente de esa tierra. ¡Nosotros nos los comeremos como si fueran pan! No les tengan miedo, que el dios que los protege se ha apartado de ellos, y con nosotros está el Señor» (Números 14:9) Hace miles de años, Dios le dijo al pueblo de Israel que subieran y ocuparan la Tierra que les había dado. Les ordenó que la tomaran por la fuerza, y sin temor de los impíos que moraban allí. Él todavía nos dice lo mismo. Dios aún desea que como Su pueblo, tomemos la buena Tierra que nos ha dado. Él todavía trata de que usemos el poder que nos ha dado para echar al maligno fuera. Esta Tierra no le pertenece al diablo, le pertenece a Dios (Salmos 24:1). El diablo sólo se instaló en este mundo, y ha tomado el control porque nosotros los creyentes no se lo hemos impedido. Ése es nuestro trabajo. Jesús le quitó todo derecho legal a Satanás la misma mañana de la Resurrección. Luego nos encomendó que mantuviéramos vigente la derrota de Satanás. Las Escrituras dicen que Jesús se ha sentado a la diestra de Dios, y está esperando que Sus enemigos sean puestos por estrado de Sus pies (Hebreos 10:12-13). ¿Comprendes lo que eso significa? Quiere decir que Jesús espera que le demos un puntapié al diablo y a sus secuaces y los echemos fuera de los asuntos de este mundo. Jesús está esperando que nosotros tomemos la victoria que Él obtuvo en el Calvario y que la establezcamos en esta Tierra. Pero así como Israel tuvo que subir físicamente a tomar la Tierra de Canaán, tú y yo tenemos que subir en el Espíritu si queremos establecer el dominio de Dios sobre la Tierra. Tendremos que actuar. ¡No podremos hacerlo sentados! Escucha: es posible que no lo sepas, pero estamos en guerra. Estamos en una batalla espiritual y estamos ganando. En realidad, si comprendieras lo que ya está establecido en el mundo espiritual, te reirías del diablo cada vez que te mostrara su rostro. Por lo tanto, si el diablo hoy ejerce control sobre algún aspecto de tu vida, de tu iglesia o de tu comunidad, levántate en el Espíritu por medio de la fe, de la oración y de la Palabra, y comienza a recuperar ese territorio. No temas. El diablo no tiene defensa alguna. No tiene ningún arma que pueda prevalecer en contra de ti. El Señor está contigo. ¡Levántate en el Nombre de Jesús y recupera la Tierra! Lectura bíblica: Éxodo 14:10-31 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Apártate
«Por lo tanto, el Señor dice: «Salgan de en medio de ellos, y apártense; y no toquen lo inmundo; y yo los recibiré.» (2 Corintios 6:17) Estamos rodeados de un mundo gobernado, en su mayoría, por Satanás. ¿Cómo evitar quedar atrapados en éste? ¿Cómo podemos ser diferentes? Encontrarás la respuesta en Juan 17:17. Allí, Jesús le hablaba al Padre de todos los que creerían en Él. Él dijo: «Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad». Santificar significa: "Apartar". Por tanto, Jesús estaba diciendo: Apártalos por la Palabra. ¡La Palabra aparta! Cuando creíste al principio en la Palabra de Dios, naciste de nuevo. Fuiste separado espiritualmente del reino de las tinieblas, y apartado para el reino de la luz. Es en este punto donde mucha gente se detiene. Ellos dejan que la Palabra de Dios haga su obra inicial de separación, y luego continúan viviendo como todos los demás. Espiritualmente, aún están apartados de la muerte, pero física y mentalmente están hasta el cuello en ésta. Viven pobres, enfermos, preocupados, confundidos, enojados. En otras palabras, no existe diferencia alguna entre ellos y los demás. Pero si le das a la Palabra de Dios el primer lugar en tu vida, ella continuará separándote de la pobreza, de la ansiedad, de la enfermedad, del odio y de la oscuridad de tu ambiente pasado. Hay algo más que la Palabra de Dios también hará por ti. No sólo te apartará de las cosas de este mundo, sino también te apartará para las cosas de Dios. No puedes simplemente separarte de un hábito destructivo al cual estás acostumbrado sin apartarte para algo nuevo. No puedes apartarte de las cosas del mundo a menos que te separes hacia algo más fuerte. Te lo digo: podrás gritar, llorar y patear la banca del altar tratando de deshacerte del pecado en tu vida. Incluso podrás gritar: "Amado Dios, quita este pecado de mí". Pero todos los ruegos del mundo no te apartarán de ese pecado. En cambio, ¡la Palabra sí lo hará! Toma la decisión de darle a la Palabra el primer lugar en tu vida. Toma una decisión de calidad, una de la cual no haya marcha atrás. Sumérgete en la Palabra y permite que ésta haga Su obra. Deja que te aparte de las cosas del mundo para las cosas de Dios. Lectura bíblica: 2 Corintios 6:14-18 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Disfruta del banquete de la Palabra
«No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mateo 4:4) La Palabra de Dios es alimento para el espíritu, así como el pan lo es para el cuerpo físico. Cuando el cuerpo se alimenta, libera una fuerza física a la que llamamos fortaleza. Cuando el espíritu se nutre del alimento espiritual de la Palabra, produce una fuerza espiritual a la que llamamos fe. De la misma manera que el cuerpo no puede alimentarse por semanas del recuerdo de una sola comida, tampoco el espíritu puede recordar lo que dice la Palabra y permanecer fuerte en la fe. Tienes que leerla. Aun cuando la hayas leído cientos de veces, necesitas leerla nuevamente. Trata de hacer esto: cierra los ojos y obsérvate cortando un limón. Ahora pon esa rodaja de limón entre tus dientes y cuando yo diga Tres, muérdela tan duro que el jugo salpique en tu boca. Uno. Dos. Tres. ¡Muerde! Es posible que tengas un recuerdo tan vívido de lo que es morder un limón, al punto que ahora mismo se te haga agua la boca. Pero déjame preguntarte algo: ¿te nutriste de ese recuerdo? No. Recordar la Palabra de Dios no es suficiente. Debes alimentarte constantemente de lo que dice. Ábrela y léela. Ve a la iglesia y pon atención a la predicación de la Palabra. Un día leerás un versículo familiar, un versículo que ya has leído miles de veces, y de pronto Dios te dará la revelación más grande que hayas tenido: una revelación completamente nueva de ese versículo. Es probable que sea exactamente lo que necesitas saber acerca de tu situación actual. Sí, puedes alimentarte de la Palabra que está depositada en tu espíritu. Pero recuerda esto: no puedes obtener resultados continuos si no pasas tiempo en oración y en la Palabra de Dios para que el Espíritu te nutra diariamente. No trates de vivir del recuerdo de tu última comida espiritual. Repón la fuerza de la fe dentro de ti. Disfruta hoy de un banquete con la Palabra de Dios. Lectura bíblica: Juan 6:48-58 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
No dejes que tu fe decaiga
«Por tanto, es necesario que prestemos más atención a lo que hemos oído, no sea que nos extraviemos» (Hebreos 2:1) Algo muy serio le ha estado sucediendo al Cuerpo de Cristo. A menudo, hemos permitido que el mensaje de fe y justicia se desvanezca. No hablo solamente de aquellos creyentes que han estado rodeados de religión y que nunca han oído del poder que tienen en Cristo Jesús. Hablo de los que hemos oído la Palabra y hemos conocido lo emocionante de vivir por fe. Por ejemplo, en mi propia vida, hubo ocasiones en que oraba por sanidad. Decía todas las palabras correctas: Gracias Dios, creo que recibo… Pero por dentro pensaba: ¿Por que será que Dios no me sana? Aunque decía que creía que estaba sano, en realidad no era así. Había dudado de la promesa de Dios, creyendo lo que mi cuerpo decía, en lugar de lo que la Palabra de Dios me garantiza. No me importa cuánto tiempo lleves como creyente o cuánto tiempo tengas practicando los principios de fe. Tu fe en las promesas de Dios fácilmente puede decaer y de ocurrir, te costará muy caro. Quizás digas: "Pero si caer en incredulidad es tan fácil, ¿cómo podemos evitarlo?". En Hebreos 4:11 leemos: «Procuremos, pues, entrar en ese reposo, para que nadie siga el ejemplo de los que desobedecieron». Nosotros debemos esforzarnos. No estoy hablando de trabajar con nuestras manos y nuestros pies o de luchar para conseguir que Dios haga algo, sino de pasar tiempo en la Palabra de Dios, aferrándonos por la fe a las promesas de Dios día tras día. Debemos escuchar la Palabra, y no permitir que se desvanezca. Mantente firme en la Palabra. No cometas el error de pensar: "Yo sé todo ese asunto de la fe. Sé cómo recibir mi sanidad". No te debilites, o uno de estos días el diablo te tomará desprevenido y te robará sin que te des cuenta. Por el contrario, profundiza más en la Palabra de Dios. ¡Trabaja! Se diligente para evitar que tu fe decaiga, ¡y no caerás! Lectura bíblica: Hebreos 10:23-39 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La clave para confiar
«Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo alcanzado ya; pero una cosa sí hago: me olvido ciertamente de lo que ha quedado atrás, y me extiendo hacia lo que está adelante; ¡prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús!» (Filipenses 3:13-14) Golpes y contusiones espirituales. Dolores y sufrimientos internos que parecen nunca irse. Casi todos nosotros sabemos lo que son, pero pocos sabemos qué hacer al respecto. Esperamos que por arte de magia esas heridas ocultas dejen de lastimarnos, pensamos que quizás (al dormirnos o con una porción adicional de postre) ese fastidioso sentimiento de depresión, finalmente desaparecerá. ¿Sucede de esa manera? ¡No! Lo sé por experiencia propia. Pero gracias a Dios, ya lo superé. Durante los últimos años, he enfrentado batallas espirituales intensas. Me he dado cuenta de que esas batallas pueden dejarlo a uno herido en el interior, así como una pelea puede dejar cicatrices en el exterior. Antes de que naciera de nuevo, aprendí lo devastador que puede ser una verdadera pelea física. No obstante, a pesar de lo mal que me sintiera, unos días de descanso lo solucionaban. Sin embargo, la sanidad de un espíritu herido no se manifiesta así de fácil. En realidad, el paso del tiempo con frecuencia empeora esta condición. La razón es ésta: en lugar de dejar esos dolorosos fracasos en el pasado, con frecuencia hacemos énfasis en ellos hasta que llegan a ser más reales para nosotros que las mismas promesas de Dios. Nos enfocamos en ellos hasta que llegamos a estar sumergidos en la depresión, inactivos por el temor de que si proseguimos, volveremos a fracasar. Pero hay una salida. Si la depresión te lleva en descenso espiritual, lo único que debes hacer para escapar es quitar los ojos del pasado y ponerlos en el futuro, un futuro que ha sido garantizado por Cristo Jesús mediante las abundantes y preciosas promesas de Su Palabra. Hay posibilidades de que al principio no sea tan fácil para ti. Quizás tu mente ha tenido años de práctica en concentrarse en el pasado. Como un caballo viejo que habitualmente se dirige al establo, es posible que tus pensamientos comiencen a galopar en esa dirección cada vez que les sueltes la rienda. Por lo tanto, no las aflojes. Toma las riendas con mayor fuerza. Disponte a meditar en la Palabra de Dios. Reemplaza los pensamientos del pasado con promesas de las Escrituras acerca del futuro, y se diligente al respecto. Entonces, en vez de ser un soldado herido, llegarás a ser el guerrero conquistador que Dios creó. Lectura bíblica: Filipenses 3:12-21 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados. Nunca quedarás impune si le desobedeces a Dios. Algunas personas piensan que pueden hacerlo. Piensan que si nadie los descubre, no habrá daño alguno. Después de todo, Dios es misericordioso y no guardará nada contra ellos, ¿verdad? Y si nadie más se entera… ¿cuál es el problema? Lo que no comprenden es que su propio corazón comenzará a darles problemas. Su corazón empezará a reprenderlos. Las personas a su alrededor podrán pensar que son victoriosos. Podrán hablar el lenguaje de fe por todas partes. Pero al acercarse a Dios en oración, estarán llenos de temor y duda, lo cual hará que sus oraciones no sean respondidas. Ésa es una de las razones por la cual es tan importante vivir obedeciendo al Señor. Una vida de obediencia te dará una confianza espiritual que nunca habías tenido antes. Te dará confianza en la oración y valentía en tu fe. Te dará una confianza tal hacia Dios, que como lo describe el apóstol Juan, los que tratan de quedar impunes con el pecado, no la tienen. No estoy diciendo que debes ser perfecto, ni que jamás debes cometer ningún error. Sólo debes andar en obediencia a la luz de la revelación que ya posees. Tómate el tiempo para escuchar y responder al Espíritu de Dios. Cuando Él te diga que hagas algo, entonces hazlo. A medida que lo hagas, esa confianza aumentará dentro de ti. No será algo que debas fomentar en tu mente, o tengas que convencerte para hacerlo. Simplemente estará allí. En vez de ser consumido por dudas y sentimientos de que la Palabra de Dios no te servirá de nada, te encontrarás lleno de fe en que sí se cumplirá. Empezarás a confiar en Dios y a fluir con Él. Alcanzarás ese lugar que la Biblia llama "el descanso en Dios". Recuerda esto: aunque el precio eterno por tus pecados ya ha sido pagado, una vida de desobediencia te costará cara. Te costará la confianza que es legítimamente tuya en Jesús. Te robará la fe y te llenará de temor. No dejes que la reprensión de tu corazón limite tu confianza. Haz aquellas cosas que son agradables a los ojos de Dios y camina con la cabeza erguida en Su reino. Lectura bíblica: 1 Juan 3:21-22 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservad
¿Pueden los extraños reconocer a Jesús en ti?
«Al ver el valor de Pedro y de Juan, y como sabían que ellos eran gente del pueblo y sin mucha preparación, se maravillaron al reconocer que habían estado con Jesús» (Hechos 4:13) ¿Te gustaría estar tan lleno de la gloria de Dios al punto que fuera evidente en tu vida? ¿Te gustaría que la gente supiera tan sólo con mirarte que has estado con Jesús? Eso es completamente posible si has nacido de nuevo y estás lleno del Espíritu Santo. El mismo poder sobrenatural que te cambió interiormente cuando fuiste salvo, podrá transformarte exteriormente, al punto que aún los extraños reconocerán a Jesús en ti. Uno de mis testimonios favoritos es el que Jerry Savelle cuenta de la vez en que estuvo en un centro comercial con su esposa Carolyn. Él se paseaba despreocupadamente de una tienda a otra, esperando que Carolyn terminara sus compras. Fue entonces cuando una mujer se acercó a Jerry, y le dijo: «¿Podría orar por mí?». Ya que no conocía a la mujer, él se sorprendió. De toda la gente en ese centro comercial, ¿cómo es que me escogió a mí?, le preguntó. Y ella le respondió: «Él Señor me dijo que viniera a este centro comercial y que alguien estaría aquí para orar por mí. Yo vine aquí buscando a esa persona. Noté un rayo de luz. El rayo entraba en un almacén, se movía por todos lados, luego iba a otro almacén y se movía aún más. ¡Seguí la luz hasta que descubrí que provenía de usted!». ¿Qué era esa luz? ¡La gloria de Dios! Brillaba sobre Jerry tanto como brillaba en el rostro de Moisés cuando descendió del monte Sinaí. Y esa presencia radiante de Dios trajo sanidad a esa mujer cuando Jerry oró por ella. Así como era inconfundible que Pedro y Juan habían estado con Jesús, así también era inconfundible que Jerry Savelle había estado con Jesús cuando esa mujer se acercó a él en el centro comercial. Cuando pases tiempo con Jesús, será innegable. El poder y la gloria del Señor se reflejarán en ti hacia el mundo. Y Su presencia en ti satisfará necesidades adondequiera que vayas. ¡Tómate el tiempo para estar con Jesús hoy! Lectura bíblica: Hechos 4:1-20 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Nada que perder
«Díganle al hombre justo que le irá bien, y que comerá del fruto de sus obras. ¡Pero ay del malvado! Mal le irá, y conforme a sus obras se le pagará» (Isaías 3:10-11) ¿Te has sentido temeroso de entregarte totalmente al Señor porque piensas que podrías privarte de algún placer en esta vida? Las posibilidades de que así sea son bien altas. Eso se debe a que Satanás trabaja horas extra para convencerte de que él es quien puede hacer que tu vida realmente valga la pena. Pero no le creas ni por un instante. La verdad es que rendirte por completo al Señor no te hará perder nada que valga la pena tener. ¡Sólo hará que vivas tu vida en plenitud total! La vida de Jesús sobre la Tierra fue un ejemplo perfecto de una vida con entrega total. Él fue un ejemplo vivo de los beneficios que trae vivir en santidad. Adondequiera que fue, Jesús hizo a los sordos oír, a los ciegos ver, a los paralíticos caminar. Él vivió en perfecta paz y en absoluta victoria. Eso es maravilloso. Todo lo que Jesús se perdió fue que el diablo lo dominara para que pudiera robarle, matarle y destruirle. De hecho, el diablo no pudo hacerle nada hasta el momento que, por la voluntad del Padre, Jesús dio Su vida. Hasta ese momento, Jesús camino en victoria total sobre el enemigo. ¿Crees que te perderías de mucho si vivieras de esa manera? ¡Claro que no! Al igual que Jesús, puedes caminar en la misma unción, el mismo poder y la misma gloria de Dios. ¿Tienes que abandonar toda tu vida para hacerlo? ¡Sí! Necesitas cambiar tu vida por la vida de Dios. Debes cambiar tu enfermedad por la sanidad, tu pobreza por la prosperidad, tu inquietud por la paz y tu pecado por la justicia. Entonces, ¿por qué dudar? A fin de cuentas, francamente no tienes nada que perder. Lectura bíblica: Salmos 37:7-23 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La clave para confiar
«Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios, y recibiremos de él todo lo que le pidamos, porque obedecemos sus mandamientos, y hacemos las cosas que le son agradables» (1 Juan 3:21-22) Nunca quedarás impune si le desobedeces a Dios. Algunas personas piensan que pueden hacerlo. Piensan que si nadie los descubre, no habrá daño alguno. Después de todo, Dios es misericordioso y no guardará nada contra ellos, ¿verdad? Y si nadie más se entera… ¿cuál es el problema? Lo que no comprenden es que su propio corazón comenzará a darles problemas. Su corazón empezará a reprenderlos. Las personas a su alrededor podrán pensar que son victoriosos. Podrán hablar el lenguaje de fe por todas partes. Pero al acercarse a Dios en oración, estarán llenos de temor y duda, lo cual hará que sus oraciones no sean respondidas. Ésa es una de las razones por la cual es tan importante vivir obedeciendo al Señor. Una vida de obediencia te dará una confianza espiritual que nunca habías tenido antes. Te dará confianza en la oración y valentía en tu fe. Te dará una confianza tal hacia Dios, que como lo describe el apóstol Juan, los que tratan de quedar impunes con el pecado, no la tienen. No estoy diciendo que debes ser perfecto, ni que jamás debes cometer ningún error. Sólo debes andar en obediencia a la luz de la revelación que ya posees. Tómate el tiempo para escuchar y responder al Espíritu de Dios. Cuando Él te diga que hagas algo, entonces hazlo. A medida que lo hagas, esa confianza aumentará dentro de ti. No será algo que debas fomentar en tu mente, o tengas que convencerte para hacerlo. Simplemente estará allí. En vez de ser consumido por dudas y sentimientos de que la Palabra de Dios no te servirá de nada, te encontrarás lleno de fe en que sí se cumplirá. Empezarás a confiar en Dios y a fluir con Él. Alcanzarás ese lugar que la Biblia llama "el descanso en Dios". Recuerda esto: aunque el precio eterno por tus pecados ya ha sido pagado, una vida de desobediencia te costará cara. Te costará la confianza que es legítimamente tuya en Jesús. Te robará la fe y te llenará de temor. No dejes que la reprensión de tu corazón limite tu confianza. Haz aquellas cosas que son agradables a los ojos de Dios y camina con la cabeza erguida en Su reino. Lectura bíblica: 1 Juan 3:21-22 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Aumenta tu ofrenda
«A quienes reparten, más se les da; los tacaños acaban en la pobreza» (Proverbios 11:24) Cuando el dinero escasea, siempre será una tentación reducir tu ofrenda. Después de todo, parece lógico. ¡No lo hagas! Terminarás interrumpiendo el flujo de las bendiciones económicas de Dios, justo cuando más las necesitas. Hace unos cuantos años pasé por esa misma situación. El ministerio tenía un déficit económico de un millón de dólares. En ese tiempo, Gloria y yo habíamos vivido por fe durante 20 años. Sabíamos de antemano que Dios supliría todo lo que necesitábamos: «conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús» (Filipenses 4:19). Habíamos visto a Dios comprobarlo una y otra vez, tanto en nuestra vida, como también en el ministerio. Sin embargo, en ese momento en particular, todas las oraciones y la fe que antes nos habían traído victoria parecían no tener efecto. A decir verdad, a medida que transcurría el tiempo, la situación se ponía de mal en peor. Para fines de ese año, nuestro déficit había alcanzado el millón de dólares. Por fin un día, ya frustrado y cansado, fui al Señor y le dije: «Mira la condición de este ministerio. Necesito un millón de dólares para cubrir los gastos». ¡No, no lo necesitas!, me respondió. No podía creerlo. ¿Cómo podía ser posible que me dijera que no necesitaba un millón de dólares? ¿Acaso no había prestado atención a los reportes contables? ¿No había hablado con el tesorero? Estaba perplejo. Todo lo que podía imaginarme era que me había malinterpretado. Así que volví a decírselo. Y Él volvió a contestarme: ¡No lo necesitas! A pesar de mi confusión inicial, a medida que continuaba pidiendo y escuchando, comencé a comprender lo que el Señor me estaba diciendo. El rojo en los libros no era el único error. Había otro problema más grande. Entonces me mostró que necesitaba comenzar a ofrendar el diez por ciento del ingreso del ministerio para ministrar a los pobres. Para la mente natural, ésa no era una solución. ¿Cómo resolvería un déficit dando del dinero que poseíamos? Pero cuando apliqué esa solución, el déficit del millón de dólares comenzó a desaparecer. Recuerda eso la próxima vez que el diablo trate de presionarte. Rompe la influencia que él tiene en tus finanzas, y da más. Pronto verás que la prosperidad de Dios empezará a derramarse en tu vida. Lectura bíblica: 1 Reyes 17:1-16 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
No endurezcas tu corazón
«Los ojos del Señor están contemplando toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que mantienen hacia él un corazón perfecto...» (2 Crónicas 16:9) Los fariseos tenían una condición en el corazón que afligía a Jesús: sus corazones eran duros e insensibles. Si lees Marcos 3, te darás cuenta de lo que estoy hablando. Dios estaba allí, en medio de ellos. Y ¿quién mejor que ellos para saberlo? Conocían las Escrituras al derecho y al revés, y Jesús encajaba en todas las profecías mesiánicas allí escritas. Pero la insensibilidad de sus corazones no les permitió reconocerlo. Los corazones de los fariseos también estaban endurecidos a las necesidades de la gente. Hoy también encontramos esa misma situación. Sólo piensa en lo que esos fariseos hacían: Criticaban al ministro de Dios. Protegían sus tradiciones religiosas, en lugar de obedecer la Palabra de Dios. Se preocupaban más por su propio bienestar que el de sus semejantes. ¿Alguna vez has conocido creyentes que encajen en esa descripción? ¡Claro que sí! En realidad, todos hemos hecho ese tipo de cosas en algún momento de nuestra vida. Algunos de nosotros hemos cometido los mismos errores que cometieron los fariseos. Hemos estado tan concentrados en hacer y decir todas las cosas "correctas" que hemos dejado que la ternura del amor de Dios se enfríe en nuestro interior. Sé que eso es cierto, porque si no lo fuera, estaríamos viendo grandes manifestaciones de Dios a nuestro alrededor. Estaríamos viendo el avivamiento en cada rincón del planeta. Eso es lo que Dios anhela hacer. Él desea derramar Su Espíritu con poder sobrenatural por medio de Su Iglesia. Pero la dureza de corazón que hemos cultivado es la que lo está deteniendo. Si hoy deseas un derramamiento del Espíritu Santo en tu vida y la manifestación del poder de Dios en tu iglesia, examina la condición de tu corazón. Si encuentras allí cualquier tipo de dureza, arrepiéntete y pídele a Dios que te cambie. Pídele que te dé esa clase de corazón que te deje ver el poder de Dios actuando a tu favor. Lectura bíblica: Marcos 3:1-6 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Una leyenda en tu propia mente
«Por la gracia que me es dada, digo a cada uno de ustedes que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con sensatez, según la medida de fe que Dios repartió a cada uno» (Romanos 12:3) ¿Quieres saber uno de los secretos para permanecer en la voluntad de Dios y no apartarte de Sus caminos? ¡No tengas un concepto más alto de ti mismo del que debas tener! En Proverbios 16:18 leemos: «La soberbia precede al fracaso; la arrogancia anticipa la caída». ¿Cuántas veces hemos visto cumplidas esas palabras? ¿Cuántas veces no hemos visto a creyentes metidos en problemas porque se creen más de la cuenta? Empiezan a creer que son tan listos que lo tienen todo resuelto. Luego, el próximo paso que dan es creer que deben poner a todos los demás en línea. En vez de dejar que Jesús sea la cabeza de la Iglesia, creen que deben intervenir y hacer Su trabajo. Una vez que eso sucede, es solo una cuestión de tiempo para que fracasen por completo. ¿Por qué? Porque la Biblia declara que Dios resiste al orgulloso (1 Pedro 5:5). No tomes una posición en la cual Dios tenga que resistirte. Clasifica tus habilidades con mesura. Adopta una actitud de humildad. Cuida de ti mismo, y si comienzas a notar sentimientos engreídos, arrepiéntete y recuerda que todo lo bueno que disfrutas y cada parte del éxito que has obtenido, proviene de la gracia de Dios y de Su poder. Trae a memoria esas veces en las que pudiste haber perdido aquello que Dios te había dado. Recuerda cuántas veces ibas por ahí, cometiendo toda clase de errores, y cómo la ternura y la misericordia de Dios te ayudaron. No te conviertas en una leyenda en tu propia mente. Por el contrario, humíllate bajo la poderosa mano de Dios, y deja que Dios sea quién te exalte―eso te prevendrá de caídas muy dolorosas. Lectura bíblica: 1 Pedro 5:5-7; Santiago 4:6-17 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.