
Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland
3,379 episodes — Page 28 of 68
Disfruta la victoria
«Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria [haciéndonos conquistadores] por medio de nuestro Señor Jesucristo» (1 Corintios 15:57, AMP) ¡Victoriosos! ¡Más que vencedores! Eso es lo que la Biblia dice que somos. Sé que lo has oído muchas veces antes, pero hoy quiero que permitas que esa realidad penetre en tu vida. Quiero que pases algún tiempo meditando en lo que esas palabras realmente significan. El diccionario dice que la palabra victoria significa: "Supremacía o superioridad final y completa en una batalla o guerra, éxito en cualquier competencia o problema que involucre la derrota de un oponente, o pasar los obstáculos". Vencer significa: "Quedar por encima del oponente en una competencia o un problema, dominar, suprimir, prevalecer, arrollar, sojuzgar, someter, aplastar, derrotar". Una vez que esas definiciones queden firmes en tu mente, entenderás que en Jesús has conseguido mucho más que un boleto al cielo. Has sacado provecho del mundo en el que vives ahora. Por medio de Jesús has triunfado, vencido, derrotado y prevalecido sobre el mundo. Por esa razón 1 Corintios 15:57 grita: "Mas gracias sean a Dios, quien nos da la victoria [haciéndonos conquistadores] por medio de nuestro Señor Jesucristo" (AMP). ¿Por qué no lo gritas tú también? Grítalo hoy, dando gracias a Dios por convertirte en un vencedor. Alábalo porque estás unido a Aquél que ha vencido al mundo, a la carne y al diablo. ¡Grita aleluya y disfruta de la victoria! Lectura bíblica: Romanos 8:29-39 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Toma tu lugar
«Pero Dios, cuya misericordia es abundante, por el gran amor con que nos amó, nos dio vida junto con Cristo, aun cuando estábamos muertos en nuestros pecados… y también junto con él nos resucitó, y asimismo nos sentó al lado de Cristo Jesús en los lugares celestiales» (Efesios 2:4-6) Dios nos ha resucitado para que nos sentemos en los lugares celestiales con ¡Cristo Jesús! Eso es lo que dice la Palabra de Dios. Muy pocos nos hemos atrevido a creer esto de todo corazón. Hemos exaltado a Jesús. Lo hemos exaltado, ¡y con razón! Pero también hemos menospreciado, inconscientemente, lo que Él hizo porque no le hemos permitido que nos dé nuestro lugar a Su lado. Ése fue el propósito de Dios en el Calvario: que ocupáramos un lugar al lado de Jesús, y que nos convirtiéramos en lo que Él ya era. Jesús no necesitaba ser exaltado. Él ya había sido exaltado antes de venir al mundo. Él ya era uno con el Padre. Jesús no necesitaba obtener autoridad sobre el diablo porque nunca la había perdido. Jesús se vistió con un cuerpo físico para poder venir al mundo como hombre y ejercer autoridad sobre el pecado, la enfermedad, los demonios, el temor, la pobreza y todas las otras maldiciones que vinieron cuando la ley de la muerte entró en el mundo. Él lo hizo. Él triunfó, y Jesús dominó todo en el mundo intelectual y en el mundo físico. Antes de ascender, Él dijo: «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.» (Mateo 28:18), y luego nos otorgó esa autoridad al darnos Su nombre. Nosotros somos la razón por la cual Jesús vino al mundo a morir y a resucitar. Él no lo hizo para Sí mismo, sino para que ocupáramos nuestro lugar a Su lado, a fin de que pudiéramos llevar Su nombre y ejercer Su autoridad en la Tierra. Él lo hizo para que pudiéramos estar delante de Dios y ser para Él todo lo que Jesús es. Cuando naciste de nuevo, fuiste hecho ¡la justicia de Dios en Cristo! Por lo tanto, como creyente nacido de nuevo, atrévete a recibir este mensaje, a meditar en él y a ponerlo en práctica. ¡Vamos, atrévete a ocupar tu lugar! Lectura bíblica: Efesios 2:1-13 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Cuando vienen tiempos difíciles
«Mientras tanto, las iglesias en toda Judea, Galilea y Samaria vivían en paz y eran edificadas en el temor del Señor, y su número iba en aumento por la fuerza del Espíritu Santo». (Hechos 9:31) Hay veces cuando la vida en este mundo es difícil, molesta… y a veces muy dolorosa. Cuando esos tiempos golpean a tu puerta es cuando más necesitas el profundo consuelo que sólo el Espíritu Santo puede dar. ¿Cómo puedes recibir ese consuelo? Haciendo exactamente lo que hicieron los creyentes en el libro de los Hechos: caminar en el temor del Señor. Cuando yo hablo del temor del Señor, no estoy diciendo que debes tenerle miedo al Señor. ¡Él es tu Padre celestial! y tú debes sentirte confiado y sin temor al acercarte a Él, como un niño que sabe que sus padres lo aman. Pero también debes hacerlo con todo el respeto y la obediencia que Él se merece, de tal manera que si Él te dice que hagas algo, lo obedeces de inmediato―aunque vaya contra tus deseos naturales. Eso es lo que significa caminar en el temor del Señor. Déjame explicarte lo que quiero decir. Una vez, hace varios años, antes de ir a predicar a una de nuestras campañas, recibí una llamada telefónica muy desconcertante. Eran noticias dolorosas sobre una situación en la que uno de mis hijos había sido ofendido. La noticia me destrozó el corazón. Lloré y, en mi naturaleza humana, quería enojarme y pagar con la misma moneda. Pero en lugar de hacer eso, empecé a orar en lenguas. Mientras oraba, sentí en mi espíritu el deseo de regocijarme y de alabar al Señor. Por supuesto, no sentía ganas de alabar, sino de patear el piso; pero por respeto al Señor dejé mis sentimientos a un lado y obedecí. Luego, el Espíritu Santo me guío a leer una profecía. Mientras lo hacía, me fortalecía. De repente, noté que estaba libre. Por mi obediencia, había abierto el poder consolador del Espíritu Santo. El enojo y el dolor que me habían inundado unos momentos antes desaparecieron, y fueron reemplazados con el amor tierno y la promesa fortalecedora del Señor. No importa lo difícil o dolorosa que sea la situación por la cual estés atravesando; confía en tu Padre y obedece Sus instrucciones. Él pondrá a tu alcance ese mismo consuelo sobrenatural e inspirador del Espíritu Santo. Lectura bíblica: Mateo 4:1-11 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Pacto de prosperidad
«Más bien, acuérdate del Señor tu Dios, porque él es quien te da el poder de ganar esas riquezas, a fin de confirmar el pacto que hizo con tus padres, como en este día». (Deuteronomio 8:18) ¿Cuál es el propósito de Dios al hacer prosperar a Su pueblo? ¿Será para que tengamos televisores más grandes o para que compremos casas y automóviles más lujosos? No, ¡es para que confirmemos el pacto de Dios en la Tierra y para que ayudemos a los necesitados! Algunas personas me han dicho: "Bueno, hermano Copeland, el ministerio de Jesús era de escasos recursos y a Él le iba muy bien". Eso es ridículo. En todo el Antiguo Testamento Dios le prometió bendiciones materiales a cualquiera que anduviera perfecta y rectamente delante de Él. Si Dios no hubiera bendecido a Jesús económicamente, habría incumplido Su propia Palabra. Jesús no fundó ningún imperio material para sí. Pero eso no significa que Él era pobre, sino que fue la persona que más ha dado en toda la historia pasada, presente y futura del mundo, y ya es hora de que empecemos a seguir Su ejemplo. Cuando comencemos a dar y a ayudar materialmente a los necesitados, tendremos mayores probabilidades de ganar sus corazones. ¿Qué piensas que le sucedería al corazón de una nación hambrienta cuando llegue un avión 747 lleno de alimentos, ropa y suministros médicos en el Nombre y por el amor de Jesús? El corazón de esas personas se enternecerá y estarán más dispuestas a oír lo que tengamos que decir acerca de Jesús. Jamás permitas que nadie te diga que está mal el querer prosperar. Por el contrario, es malo para ti que no quieras prosperar, cuando esa prosperidad puede representar la diferencia entre el cielo y el infierno para millones de personas. Olvídate de tus propias e insignificantes necesidades. Aumenta tu visión y proponte dar para ayudar a los que están en necesidad y para confirmar el pacto de Dios en la Tierra. Mantente firme en la fe y prepárate para disfrutar la mayor prosperidad que jamás hayas tenido en tu vida. Lectura bíblica: Deuteronomio 8:11-18 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La receta para la vida
«Luego llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: «Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá, y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará» (Marcos 8:34-35) Cuando Jesús dijo esas palabras, no sólo estaba dándonos la receta para ir al cielo, sino también la receta para vivir una vida de excelencia aquí, en la Tierra. Hay una vida mejor para vivir aquí en este mundo. Pero para entrar en ella, debemos abandonar la manera en que estamos acostumbrados a vivir. Quizás tengamos que dejar las cosas a las cuales hemos estado aferrados y, a cambio, dedicarnos a hacer aquellas que Dios quiere que hagamos. Eso hizo Jesús. Él no vivió para Sí mismo. Jesús vivió para Dios en su totalidad. Él hizo sólo lo que el Padre le dijo que hiciera, y vivió en victoria total. Es tiempo de darnos cuenta de que nacer de nuevo no es algo que hacemos tan sólo para escapar del infierno. Nuestro propósito debe ser agradar a Dios, dar nuestra vida con el fin de cumplir Sus deseos, ser Su tesoro especial en la Tierra y hacer lo que Él quiere que hagamos. Nuestra mayor prioridad debe ser rendirnos a Él, vivir en comunión con Él y estar en oración el suficiente tiempo para que podamos oír Su voz y después obedecerle. Sólo cuando hagamos esas cosas nos sentiremos realizados y podremos vivir la vida de excelencia que hemos anhelado. Lectura bíblica: Hechos 20:7-24 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
No dejes que la división atrofie tu crecimiento
«Hermanos, yo no pude hablarles como a personas espirituales sino como a gente carnal, como a niños en Cristo. Les di a beber leche, pues no eran capaces de asimilar alimento sólido, ni lo son todavía, porque aún son gente carnal. Pues mientras haya entre ustedes celos, contiendas y divisiones, serán gente carnal y vivirán según criterios humanos» (1 Corintios 3:1-3) Los celos, las contiendas y las divisiones habían hecho a los cristianos de Corinto volver al estado natural, o carnal, en que estaban antes de haber nacido de nuevo. Esto había impedido su crecimiento espiritual de tal forma que no podían entender lo que el apóstol Pablo quería enseñarles. Satanás ha enviado hoy ese mismo espíritu de disensión entre nosotros, porque sabe que una casa dividida contra sí misma no permanecerá. También sabe que si todos nos unimos en fe, llegaremos a la estatura de la plenitud de Cristo Jesús (Efesios 4:13). Por ese motivo, él ha encargado a un espíritu de contienda que opere en nuestra vida personal, en la vida de nuestras iglesias, en nuestra vida social y en nuestros hogares. El enemigo se propone hacer lo mismo que hizo en Corinto: despertar celos, contiendas y divisiones para detener nuestro crecimiento espiritual. Pero no debemos permitir que ese espíritu nos gobierne. Al contrario, Pablo nos dice que: «…profesemos la verdad en amor y crezcamos en todo en Cristo, que es la cabeza» (Efesios 4:15). Compara las siguientes frases: para que profesemos la verdad "en amor", con "celos, contiendas y disensiones". Son diametralmente opuestas, ¿correcto? Tú no puedes hacer ambas cosas a la vez. Hablar la verdad en amor te hará crecer; pero pelear y apartarte te hará volver a la inmadurez. No dejes que satanás detenga tu crecimiento espiritual al ceder al espíritu de división. Por el contrario, habla la verdad en amor y "¡crece en todo en Cristo!". Lectura bíblica: Santiago 4:1-11 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
De la tradición a la verdad
«Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguna de sus bendiciones! El Señor perdona todas tus maldades, y sana todas tus dolencias. El Señor te rescata de la muerte, y te colma de favores y de su misericordia. El Señor te sacia con los mejores alimentos para que renueves tus fuerzas, como el águila». (Salmos 103:2-5) ¿Existe en realidad un propósito divino tras las cosas malas que te suceden? ¿Es posible que tus enfermedades y calamidades sean parte del plan de Dios para tu vida? Antes de que puedas empezar a recibir la sanidad y el poder liberador de Dios, debes saber la respuesta a esas preguntas y aclarar ese asunto de una vez por todas. Si tienes alguna sospecha de que Dios es la fuente de tus tragedias, entonces no podrás creer que Él pueda librarte de tus dificultades. Tu fe estará paralizada porque pensarás que si evitas esas cosas, estarás oponiéndote a la voluntad de Dios. Para que puedas recibir todos los beneficios que Dios desea darte, debes estar de acuerdo con que Él es un Dios bueno. Debes creer que la voluntad de Dios para ti es la salud, no la enfermedad; la prosperidad, no la pobreza; la felicidad, no la tristeza―¡el 100% del tiempo! El Salmo 103 es suficiente para demostrarlo. Pero si no es suficiente para convencerte, también hay muchos otros. Por ejemplo, Salmos 136:1: «Alabemos al Señor, porque él es bueno! ¡Su misericordia permanece para siempre!». Si las tradiciones religiosas te han privado de la bondad de Dios, si te han enseñado que Él permite dificultades en la vida para enseñarte algo, empieza hoy a desechar esas tradiciones y reemplázalas con la verdad. Lee la Biblia y deja que Dios mismo te diga por medio de Su Palabra que Él es el Dios que te sana (Éxodo 15:26). Escudriña las Escrituras y descubre por ti mismo la verdad de que Dios es misericordioso (Salmos 86:5), bondadoso (Jeremías 9:24) y compasivo (Salmos 145:8). Rechaza las dudas y abre tu corazón para recibir la verdad acerca de tu Padre celestial. Es la única cosa que podrá hacerte verdaderamente libre. Lectura bíblica: Salmos 89:1-28 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Viviendo la vida de amor
«Nadie tiene mayor amor que éste, que es el poner su vida por sus amigos» (Juan 15:13) Con frecuencia pensamos que dar nuestra vida por alguien significa morir. Eso es lo que hizo Jesús. Él nos amó tanto que dio Su vida y tomó nuestro lugar en la cruz para que tuviéramos vida. Pero ahora, Él nos pide que demos nuestra vida de una manera diferente. Nos pide que mostremos nuestro amor hacia los demás no muriendo por ellos, sino viviendo para ellos. ¿Qué significa eso exactamente? A veces significa emplear nuestro tiempo en oración e intercesión por alguien. Otras veces implica darnos a nosotros mismos con amor y comprensión. Muchas veces significa despojarnos de nuestros deseos egoístas y proveer para las necesidades de otros. Romanos 15:1 lo explica de esta manera: «Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, en vez de hacer lo que nos agrada». Cuando das tu vida, estás viviendo para agradar a Dios, no para agradarte a ti mismo; y tu vida está siendo guiada por el amor de Dios. Si el amor te dirige a tu vecino, tú lo sigues. Cuando el amor te llama a interceder por alguien en necesidad, lo haces. Decídete hoy a dar tu vida, y a escoger la vida de amor. Declara: "Padre, en el nombre de Jesús, veo en Tu Palabra que estuviste dispuesto a entregarte a Ti mismo en la persona de Tu Hijo a toda la humanidad. Entiendo que como Jesús es el Señor de mi vida, yo también estoy llamado a entregarme a los demás. Hoy decido aceptar ese llamado. Daré de mi tiempo, compartiré de Tu amor, seré fuerte y ayudaré a los débiles. Estoy dispuesto a ser Tu instrumento para que los demás puedan conocer la vida abundante que Tú das. Señor, Tú me has amado con el amor más grande que pueda existir. Ahora considero un privilegio compartir ese amor con los demás. Te lo agradezco, en el nombre de Jesús. Amén". Lectura bíblica: Gálatas 5:22-26, 6:1-3 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Activa la paciencia
Por lo tanto, no pierdan la confianza, que lleva consigo una gran recompensa. Lo que ustedes necesitan es tener paciencia; para que, una vez que hayan hecho la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido darnos» (Hebreos 10:35-36) La mayoría de nosotros tenemos una idea errónea acerca de la paciencia. Pensamos que es algo que nos ayudará a sufrir el fracaso con abnegación, pero según estos versículos, ¡la realidad es que la paciencia nos pondrá en el camino al éxito! La paciencia, (o el ser constante de manera consistente) es la fuerza gemela de la fe. Ambas trabajan para que las promesas de Dios se cumplan en tu vida. Por ejemplo, supongamos que necesitas trabajo. Entonces puedes ir a la Palabra y leer que Dios promete suplir lo que necesitas y que Él se deleita en la prosperidad de Sus siervos. Una vez que ves esas verdades, la fe cobra fuerza y empiezas a gritar: "¡Aleluya, tengo el trabajo que necesito!" Pero ¿qué sucede con esa fe si mañana vas a tres entrevistas de trabajo, y no tienes éxito en ninguna? Ahí es cuando la paciencia debe entrar en acción y debes tomar la decisión de ser constante, actuando como si nada hubiera cambiado. La verdad es que, si basaste tu confianza en la Palabra de Dios, nada ha cambiado. Lo que la Palabra dice hoy es exactamente lo que decía ayer. Por lo tanto, si pones la paciencia en acción, ¿sabes lo que dirás después de esas tres entrevistas sin éxito? Dirás: ¡Aleluya, tengo el trabajo que necesito!, así como lo habías declarado antes. Como verás, la fe le abre la puerta a la promesa de Dios, y la paciencia la mantiene abierta hasta que esa promesa se cumple. ¿Tienes enfocada tu fe en alguna promesa de Dios por la cual has estado esperando por algún tiempo? No dejes que la demora te desaliente. Activa la paciencia. La Palabra garantiza que recibirás tu recompensa. Lectura bíblica: Hebreos 6:10-15 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
El corazón del rey
«El corazón del rey se bifurca como los ríos, pero en manos del Señor sigue los planes divinos». (Proverbios 21:1) ¡Piensa en ese versículo por un momento! Dios se ha reservado el derecho de revocar, si fuera necesario, la voluntad del gobernante de una nación para que el pueblo del Señor sea gobernado de acuerdo con Su voluntad. Es más, Dios oirá la oración de cualquier gobernante por más impío que éste sea. Si Él oyó la oración del rey Nabucodonosor, créeme, eso quiere decir que Él oirá la oración de cualquier otro gobernante. Nabucodonosor era el rey de Babilonia. Era un soberano impío de una nación impía. Él había llevado cautivos a muchos de la tierra de Judá, y algunos de ellos habían llegado a ser sirvientes suyos. Entonces Dios comenzó a tratar con él al respecto. Una y otra vez Dios le advirtió que perdería la razón, si no ponía en orden su vida. Y, efectivamente, la perdió por completo. Nabucodonosor estuvo sin uso de razón por varios años. Entonces, un día clamó a Dios y Él oyó su clamor. A pesar de que era el rey pagano de una nación pagana, Dios intervino varias veces en la vida de Nabucodonosor y le oyó cuando al fin clamó por ayuda. ¿Por qué? Porque el pueblo de Dios estaba bajo su dominio. Ese principio puede aplicarse hoy. Si abrimos el camino por medio de la oración, Dios empezará a tratar con nuestros gobernantes. Si nos humillamos y oramos, Dios hará cesar la injusticia y la corrupción que existen en nuestro país o en cualquier otro país. Dios puede transformar los corazones de todos los que gobiernan para que el pueblo del Señor sea gobernado con justicia. ¡Hoy mismo proponte orar por los que están en autoridad! Lectura bíblica: Daniel 4:1-37 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Ese glorioso nombre
«Y Yo haré [Yo mismo otorgaré] cualquier cosa que pidan en Mi Nombre [que representa todo lo que SOY], para que el Padre sea glorificado y exaltado en (y a través) del Hijo» (Juan 14:13, AMP) En el nombre de Jesús. Esta frase es más que unas cuantas palabras que decimos para finalizar nuestras oraciones. Todo lo que Dios es y hace, está contenido en el nombre de Jesús. En la versión amplificada de la Biblia, leemos que cuando pedimos en el Nombre de Jesucristo, estamos presentando nuestras peticiones al Padre basados en todo lo que Jesús es. Por esa razón, puedes confiar en que tus peticiones serán concedidas―no porque seas digno, sino porque Jesús es digno. Es más, el Nombre de Jesús es superior a cualquier otro nombre. En Filipenses 2:9-10, el apóstol Pablo nos dice: «Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra». A pesar de todo lo que la Palabra de Dios dice acerca del poder del Nombre de Jesús, la mayoría de los creyentes no parecen ponerle demasiada atención. Oran en el Nombre de Jesús, pero luego dicen: "A lo mejor Dios conteste mi oración". No se dan cuenta de que sería suficiente creer que el Nombre de Jesús conlleva toda la influencia necesaria para garantizar que tus oraciones serán contestadas. Hasta permiten que el lenguaje religioso les prive del poder de usar ese nombre. Yo he oído a muchos creyentes, bien intencionados, terminar su oración con las palabras "por el amor de Jesús". Pero Jesús no dijo que oráramos por Su amor; Él dijo que oráramos en Su nombre. Yo mismo solía cometer ese error. Una noche estaba orando porque tenía dolor de estómago. "¡Oh, por el amor de Jesús —exclamé— sana mi estómago!" Después de repetir eso unas cuantas veces, el Señor habló a mi corazón: Espera un momento. ¿A quién le duele el estómago aquí, a ti o a mí? "A mí", le respondí. Luego continuó de forma muy clara: En ese caso, ora por el amor de tu estómago, ¡en Mi nombre! El Nombre de Jesús. Escudriña la Palabra para que en realidad conozcas el poder y la autoridad que tiene ese Nombre, y menciónalo siempre cuando ores. Deja de tener la vaga esperanza de que quizás Dios te conteste y empieza a creer con toda confianza que Él hará que toda situación de tu vida le rinda honor a ese Nombre glorioso. Lectura bíblica: Juan 16:13-24 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
De la religión a la realidad
«Al que no cometió ningún pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que en él nosotros fuéramos hechos justicia de Dios» (2 Corintios 5:21) Cuando naciste de nuevo, no naciste a medias, ni fuiste hecho medio justo o un cuarto de justo. Fuiste hecho la justicia de Dios en Cristo Jesús. Tú fuiste hecho un coheredero con Él. Según la concordancia Strong, la palabra coheredero se refiere a una igualdad personal basada en una igualdad de posesión. Jesús murió en la cruz para darte lo que Él ya poseía, y resucitó para que tú pudieras ser creado de nuevo a Su imagen. Tú eres la victoria del Dios omnipotente. Eres más que vencedor en Cristo Jesús. Tú eres para el Padre todo lo que Jesús es. Juan 17:23 afirma que Dios te ama tanto como ama a Jesús. Una vez que decidas aceptar ese hecho, tu vida cambiará para siempre. Ya no estarás satisfecho sin hacer nada, y dejarás de quejarte y de desear que las cosas sean diferentes. Querrás ascender a la posición de autoridad que Jesús te ha dado para tomar tu lugar legítimo al lado de Él y así aprender a hacer las cosas como Jesús las hace. Como pueblo de Dios, somos para Él todo lo que Jesús es. Si recibes ese mensaje, si te atreves a creerlo, si te atreves a ponerlo en práctica, tu vida será transformada profundamente: te llevará de ¡la religión a la realidad! Lectura bíblica: Juan 17:16-26 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Sintoniza al espíritu de gracia
«Pues la gracia de Dios ya ha sido revelada, la cual trae salvación a todas las personas. Y se nos instruye a que nos apartemos de la vida mundana y de los placeres pecaminosos. En este mundo maligno, debemos vivir con sabiduría, justicia y devoción a Dios» (Tito 2:11-12) ¡La gracia nos enseña! El Espíritu de gracia instruye nuestro ser interior. Deja que el Espíritu Santo de Dios te aconseje y te enseñe cómo vivir en este mundo. Si escuchas la voz del mundo, tendrás una mente mundana, lo cual traerá muerte. Pero si sintonizas la voz del Espíritu de gracia, tendrás una mente espiritual, la cual según la Palabra de Dios, es vida y paz. Por eso, cuando el Espíritu de Dios te hable por medio de esa voz suave y apacible en tu corazón, escúchala y obedece. ¡El método de Dios siempre da resultado! Confía en Él y recuerda que Dios siempre está interesado en tu bienestar. Quizás el Espíritu Santo esté pidiéndote que elimines alguna actividad que está absorbiendo tu tiempo y tu atención. O quizás esté instándote a levantarte un poco más temprano para orar y meditar en la Palabra de Dios. Lo que sea que el Espíritu Santo te esté diciendo que hagas, si lo cumples, te hará más fuerte en la gracia de Dios, y por consiguiente, en la bendición de Dios. No dudes más. ¡Obedece! Si anhelas un cambio, hazlo. Lectura bíblica: 1 Corintios 1:3-8 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Prepárate para la persecución
«Es cierto, y todo el que quiera vivir una vida de sumisión a Dios en Cristo Jesús, sufrirá persecución». (2 Timoteo 3:12, NTV) ¿Comprendes ese versículo? Pablo dijo que todos los que quieran vivir sometidos a Dios, sufrirán persecución. No sólo los súper santos, no sólo los misioneros en tierras hostiles―sino todos. Si vas a vivir para Dios, enfrentarás persecución en algún momento de tu vida. El diablo se asegurará de eso. No te digo esto para asustarte o deprimirte, sino para que te prepares. Cuando eres sabio en cuanto a las estrategias del diablo, a él le resulta más difícil usarlas con éxito en contra tuya, buscando que te confundas y te desvíes del camino. En 2 Corintios 10:4 leemos que: «Las armas con las que luchamos no son las de este mundo, sino las poderosas armas de Dios, capaces de destruir fortalezas». Así que permanece armado y preparado contra los ataques de Satanás, para que cuando vengan esos ataques, no puedan detener tu vida ni te hagan bajar la guardia. Eso es especialmente importante ahora, porque estamos viviendo en los últimos tiempos. El tiempo del diablo se acorta y él está desesperado. Él hará todo lo posible para frenar a la Iglesia. Pero Jesús dijo que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Recuerda que cuanto más crezcamos para ser como Jesús y cuanto más la gloria de Dios se revele en nuestra vida, más grande será la amenaza para el reino de Satanás. Jesús declaró: «Regocíjate y alégrate en este tiempo tan maravilloso, anímate y salta de gozo, porque tu recompensa en el cielo es rica, grandiosa, fuerte, intensa y abundante» (Lucas 6:23, AMP). Por lo tanto, cuando la persecución venga (y no hay duda de que vendrá), alégrate y gózate. Acepta la solución de Jesús y comienza a saltar y alabar a Dios. No hay posibilidad de que la persecución te perjudique si haces eso. Yo lo he hecho y me ha dado resultado. Lectura bíblica: Hechos 6:1-15 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Vive libre de temor
«El que habita al abrigo del Altísimo y se acoge a la sombra del Omnipotente, dice al Señor: «Tú eres mi esperanza, mi Dios, ¡el castillo en el que pongo mi confianza!» El Señor te librará de las trampas del cazador; te librará de la peste destructora» (Salmos 91:1-3) ¿Será posible vivir libre de temor en este mundo tan peligroso e incierto? ¡Sí, definitivamente es posible! Porque la protección es parte de las promesas de Dios. Pero no es una promesa para cualquiera, sino para quienes se acogen a la sombra del Señor. Acoger significa habitar o residir habitualmente en un lugar. Acogerse bajo la sombra del Omnipotente significa estar en constante unión con Él, guardando Su Palabra y obedeciendo Su voz. Los que se acogen al Señor, pueden vivir sin temor de lo que el diablo pueda hacer. Sin embargo, permíteme aclarar algo: La promesa de protección de Dios no garantiza que el diablo te dejará tranquilo. Significa que Dios te dará la salida cada vez que el diablo te ataque. Si tienes temor de los peligros a tu alrededor, pasa más tiempo en la Palabra y en oración hasta que tu confianza en Dios venza tu temor. Busca al Señor hasta que te acojas bajo la sombra del Omnipotente, y no importa lo peligroso que se torne este mundo, ciertamente Dios te librará. Lectura bíblica: Salmos 91:1-16 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados
Tu primer y más importante llamado
«Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor» (1 Corintios 1:9) ¿Sabes qué es lo que Dios quiere que hagas hoy, más que cualquier otra cosa? Él quiere que tengas comunión con Él. Tu Padre celestial quiere que camines y hables con Él, que le cuentes las cosas de la vida y que te acerques con toda confianza a Él y seas partícipe de Su naturaleza. Muchos de nosotros estamos tan ocupados en tratar de agradar a Dios en las cosas que hacemos que olvidamos que nuestro llamado más importante es la comunión con Él. Así es. Dios anhela que deseemos estar con Él. Has considerado cómo se sentiría Dios si un día le dijeras: "Padre, hoy realmente no vine a pedirte nada. Ya he orado por mis necesidades y Tu Palabra dice que las suplirás conforme a Tus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Ahora sólo deseo estar contigo. Si hay algo que quisieras decirme, estoy dispuesto a escucharte, y cualquier cosa que vea en Tu Palabra, la pondré en práctica en mi vida". ¿Por qué no le dices eso al Señor hoy mismo? Él está esperando tener comunión contigo. Lectura bíblica: 1 Juan 1:1-7 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La semilla de la fe
«Jesús les dijo: «Porque ustedes tienen muy poca fe. De cierto les digo, que si tuvieran fe como un grano de mostaza, le dirían a este monte: "Quítate de allí y vete a otro lugar", y el monte les obedecería. ¡Nada sería imposible para ustedes!» (Mateo 17:20) Una vez alguien dijo que la razón por la cual yo vivía como lo hago es porque tengo una "fe especial". Pero sabes, eso en realidad no es cierto. Yo no tengo una fe especial. Dios me ha dado la misma medida de fe que te ha dado a ti y a todo creyente. La única razón por la cual mi fe parece dar más resultados es porque la pongo en práctica. Si has estado viviendo a la sombra de una montaña, esperando que Dios te dé cierta clase de fe especial, haz un cambio hoy mismo. Empieza a poner en práctica la medida de fe que ya tienes para remover los obstáculos espirituales, físicos, psicológicos y económicos que Satanás te ha impuesto. En Romanos 12:3 leemos que Dios le ha dado a cada persona una medida. ¡Créele! Da ese paso de fe, y di: "Padre celestial, te doy gracias porque por la fe en Jesucristo me has hecho partícipe de Tu naturaleza de Tu Espíritu. Estoy muy agradecido por la medida de fe que me ha sido dada como creyente. Hoy tomo la decisión de caminar en esa fe y de ponerla en práctica en mis circunstancias. Me comprometo a vivir según la fe que mueve montañas, pues sé que sin fe es imposible agradarte, Señor" (Hebreos 11:6). "Al sembrar esta semilla de fe y regarla con Tu Palabra (Romanos 10:17), confío en que crecerá y moverá montañas en mi vida y en la vida de las personas por quienes intercedo". "Gracias, Padre, porque al hacer esto, nada me será imposible. En el nombre de Jesús, Amén". Lectura bíblica: Lucas 8:41-56 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Deja la necedad en el pasado
«El mal persigue a los pecadores, pero los justos son premiados con el bien» (Proverbios 13:21) Satanás nos ha mantenido con una mentalidad de pobreza por tanto tiempo que es difícil entender cuán intensamente Dios desea prosperarnos―a pesar de que Él nos ha demostrado su deseo de hacerlo una y otra vez. Por ejemplo, considera a Abraham. Dios lo hizo extremadamente rico. En Génesis 13:2, dice que era rico en ganado, en plata y en oro. Luego, por supuesto está Salomón. La Biblia dice que él sobrepasó a todos los reyes de la Tierra en riquezas y en sabiduría. Job, el siervo de Dios, poseía tanta fortuna que era considerado el más respetado de todos los hombres del oriente. Eso fue antes de que Satanás lo hiciera sufrir. Después, Dios lo bendijo con más del doble de lo que Satanás le había quitado. Ahora, el problema radica en que la mayoría de los creyentes de hoy día se asustan al pensar en la gran abundancia que Dios les dio a esos hombres. Se asustan porque creen que esa clase de riquezas podría destruir sus vidas. Dios dice: «la prosperidad de los necios los echará a perder» (Proverbios 1:32, RVR1960). Eso no quiere decir que debes evitar la prosperidad. ¡Eso quiere decir que debes evitar ser un necio! Te reto a que esta semana leas el libro de Proverbios y descubras lo que Dios dice acerca de las características del hombre necio. Pídele al Espíritu Santo que examine tu corazón. Si ves que te has comportado como los necios en algunas cosas, arrepiéntete y toma la decisión de no volver a caer en esa trampa. Deja que la Palabra de Dios te inspire a dejar toda la necedad en el pasado y que avive tu fe en tu interior para que pueda salir y recibir aquello que como hijo redimido del Dios viviente, tienes derecho a recibir―no la maldición de la pobreza, sino ¡la bendición de la prosperidad! Lectura bíblica: Génesis 15:1-6 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Amor revolucionario
«El amor todo lo soporta, siempre está listo a creer de cada persona lo mejor, su esperanza no falla bajo ninguna circunstancia, todo lo resiste [sin debilitarse]. El amor nunca falla [nunca se desvanece, ni pasa de moda, ni tiene un final]» (1 Corintios 13:6-8) El amor nunca falla. Sin él, nada da resultado; con él, no puede haber fracaso. Cuando vives en amor, no podrás fracasar. Se requiere de fe para creer que el método del amor nunca fallará. La mente natural no puede comprenderlo porque el hombre natural y el mundo están gobernados por el egoísmo. Pero cuando practicas el amor por fe y no buscas tus propios intereses, estarás poniendo al Padre celestial a obrar a tu favor. Mientras permanezcas en el amor, Dios Padre buscará tu beneficio. Él se asegurará de que triunfes. Caminar en amor ¡será de gran ventaja para ti! El amor "ágape" es un poder diferente que te convierte en el amo de toda situación. Ningún arma forjada contra ti prosperará. Nadie tiene el poder de lastimar tus sentimientos porque tú no eres gobernado por tus sentimientos, sino por el amor de Dios. Ese amor es revolucionario. Si entendiéramos completamente el gran beneficio de vivir en el amor de Dios, seguramente estaríamos compitiendo entre nosotros para ver quién amara más a los demás. Sin duda alguna, cada uno de nosotros sería ganador en esa competencia, porque a decir verdad, el amor es la clave segura para nuestro éxito. Lectura bíblica: Romanos 12:9-21 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Sujeto a cambios
«Por eso, no nos fijamos en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas» (2 Corintios 4:18) No centres tu atención en lo que puedes ver en la esfera del mundo físico y natural. Todo lo que percibes es temporal y sujeto a cambio. Así que pon tu fe en el reino invisible y eterno. Las cosas eternas no están sujetas a cambio. La Palabra de Dios es eterna. En ella hay 7.000 promesas acerca de cualquier situación que puedas enfrentar en la vida. Esas promesas nunca cambiarán, sin importar lo que suceda en este mundo en constante cambio. No importa lo mal que tu cuerpo se sienta, la Palabra siempre dirá: «…Por sus heridas fueron ustedes sanados» (1 Pedro 2:24). No importa lo mal que luzca tu cuenta bancaria, la Palabra siempre dirá: «Así que mi Dios suplirá todo lo que les falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús» (Filipenses 4:19). Tú no debes resignarte a la existencia precaria que el mundo te ofrece. Toma lo que la Palabra dice que puedes tener. Enfoca tu atención en las verdades eternas de Dios—no en las cosas que puedes ver—. Después de todo, esas cosas están sujetas a cambio. Lectura bíblica: 2 Corintios 4:8-18 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
El testigo decisivo
«Pero si no te hace caso, haz que te acompañen uno o dos más, para que todo lo que se diga conste en labios de dos o tres testigos» (Mateo 18:16) Seguro has estado muchas veces en el valle de la decisión, balanceándote precariamente entre la victoria y la derrota. Por un lado, se encuentra la palabra del mundo escrita por Satanás que te dice: "No serás sanado"; por otro, la Palabra de Dios diciendo: "mi Palabra es un sí, y un amén" y «…Por sus heridas fueron ustedes sanados» (1 Pedro 2:24). ¿Quién será el que determine el resultado de todo? Tú lo serás. Tú serás el testigo decisivo. Recuerdo a un hombre que me pidió que orara por él, y le dije: "La Palabra dice que eres sano". El hombre me interrumpió y dijo: "Sí, yo sé que dice eso, pero tengo este terrible dolor aquí…". Lo miré a los ojos y le dije otra vez: "La Palabra dice que por la llaga de Jesús fuimos sanados". "Lo sé" —respondió él—, "pero tengo este terrible…". Sacudí mi cabeza en forma negativa y le dije: "Escúchame, la Palabra dice que estás sano». Se sonrojó y dijo: "Sé lo que dice, pero tengo este…". Finalmente, se quedó callado y me miró. Él no se había dado cuenta de que estaba dejando que los síntomas físicos fueran su evidencia. No le importaba lo que la Palabra le decía; él sólo creía en lo que podía ver y sentir. Cuando se tranquilizó, le dije: "Mira, tú quieres que esté de acuerdo contigo y estás enojado porque no lo estoy; pero si lo hago, podrías morir. Ahora bien, si te pones de acuerdo conmigo y con la Biblia, podremos lograr que recibas tu sanidad". De repente, lo entendió. Sus ojos se iluminaron: "¡Oh, alabado sea Dios! Comprendo lo que quiere decir. Entonces, ¡estoy de acuerdo con la Palabra de Dios!". Le impuse mis manos, y Dios lo sanó en forma instantánea ¿Puedes verlo? Él recibió la sanidad cuando estuvo de acuerdo con Dios. Pudo haber recibido la sanidad en su habitación, mientras manejaba o en cualquier otro lugar. Pudo haberla recibido en el momento que decidiera ser el testigo decisivo. Tu parte es orar y confirmar tu testimonio. Si lo haces, Dios te respaldará, y cuando Él te respalda, todo lo demás debe alinearse o quitarse de en medio. Tú eres el testigo decisivo. ¿Cuál será tu decisión? Lectura bíblica: Mateo 18:15-20 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Evita los grandes fracasos
«Pero esto quiero decirles en el nombre del Señor, y en esto quiero insistir: no vivan ya como la gente sin Dios, que vive de acuerdo a su mente vacía. Esa gente tiene el entendimiento entenebrecido; por causa de la ignorancia que hay en ellos, y por la dureza de su corazón, viven ajenos de la vida que proviene de Dios. Después de que perdieron toda sensibilidad, se entregaron al libertinaje para cometer con avidez toda clase de impureza» (Efesios 4:17-19) Satanás utiliza una estrategia muy sutil para controlar nuestra vida. La Biblia la llama lascivia, y significa "apetito descontrolado". Se ha predicado que la lascivia es inmoralidad extrema; sin embargo, no empieza de esa manera. Al principio, la lascivia comienza con algunos pensamientos que parecen inocentes, pero que luego se multiplican más y más hasta convertirse en pecados de gravedad. Por ejemplo, una tarde, cuando tenía nueve años, me dejé llevar por el deseo de maldecir. Sabía que no debía hacerlo; sin embargo lo hice. Tenía un pariente que era tan bueno para maldecir al estilo del oeste texano que yo creía que él había inventado las malas palabras. Me sentía curioso y quería experimentar qué se sentía. Cuando por fin me despojé de toda restricción y empecé a proferir maldiciones, cierto mal ingresó a mi mente, el cual me afectó sobremanera por 20 años. Cierta ley fue activada y, como resultado, mi carne empezó a apoderarse de mí. No dejes que Satanás se valga de la lascivia para perjudicarte. Decide obedecer, tanto en tu mente como en tu corazón, a Dios en las cosas pequeñas. Podrás evitar grandes fracasos si caminas en el Espíritu de Dios un paso a la vez. Y con el tiempo, alcanzarás mayores y mejores victorias. Lectura bíblica: Efesios 4:22-31 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Bendice al Señor
«Por lo tanto, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de Jesús, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de labios que confiesen su nombre» (Hebreos 13:15) Grandes cosas suceden cuando confiesas continuamente la misericordia de Dios. La fe crece en tu interior. Esa realidad de que Dios te ama empieza a manifestarse por medio de tu espíritu. Es más, honras a tu Padre cuando confías en Su Palabra, cuando magnificas Su amor y Su misericordia, cuando hablas de Su bondad y Su benignidad, y cuando das testimonio de que Él es un Padre amoroso que hace sólo el bien. Dios es bendecido cuando lo alabas por ser Él el gran Dios del universo que quiere bendecirte y que dio a Su Hijo a causa de Su gran amor por el mundo. David era un hombre conforme al corazón de Dios y sabía cómo alabar al Señor. No es hasta que tienes la Palabra De Dios morando en ti ricamente que puedes declarar desde tu propio espíritu salmos y alabanzas. Utiliza las alabanzas de David para magnificar al Señor. Decláralas o cántalas en voz alta al Padre. Si pones las palabras de Dios continuamente en tus labios, empezarás a sentir la emoción y el gozo de saber que Dios es "rico en misericordia" por el gran amor con que nos amó. Tu fe se remontará a nuevas alturas. ¡Tu Padre será bendecido!, y tú también lo serás. Lectura bíblica: Salmos 89:1-18 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La compasión en acción
«Y al ver las multitudes, Jesús tuvo compasión de ellas porque estaban desamparadas y dispersas, como ovejas que no tienen pastor» (Mateo 9:36) La compasión. Eso es lo que la gente necesita más que cualquier otra cosa en este mundo. Necesitan que alguien llegue a ellos con la compasión de Dios. La compasión es un anhelo profundo que responde a las necesidades de las personas. Es un término mucho más profundo que la lástima. La lástima no hace nada, sólo siente pena por las personas, pero la compasión tiene que hacer algo por ellas. Dios se mueve por la compasión, y la vida de Jesús en la Tierra fue un ejemplo vivo de esa compasión en acción. La compasión fue el móvil de todo el ministerio de Jesús. Lo movió a multiplicar los panes y los peces, a sanar a los enfermos, a echar fuera a los demonios, a resucitar a los muertos y hasta morir en la Cruz. Esa misma compasión es la que Él desea manifestar por medio de tu vida. Es algo maravilloso, ¿no es cierto? Es asombroso darnos cuenta de que somos el único cuerpo que Jesús tiene ahora en la Tierra. Su sanidad tiene que fluir a través de nuestras manos y nuestra fe. Su compasión debe movernos para dar al hambriento, echar fuera demonios y poner en libertad a los cautivos. "Pero, hermano Copeland, yo no tengo esa clase de compasión". Sí, la tienes. Si el Espíritu de Dios mora en tu vida, la tienes, porque ¡Él es esa clase de amor! Lo único que necesitas hacer es ponerla en acción. ¿Cómo? Así como lo hizo Jesús cuando estuvo en el mundo: por medio de la oración y la comunión con el Padre. Estudia los Evangelios y nota cuánto tiempo Jesús pasó a solas con el Padre. Ese tiempo puso en acción la compasión de Dios dentro de Él, hizo que sintiera lo que Dios siente por el sufrimiento de la humanidad y lo conmovió tanto que siempre que se encontraba con una necesidad, la satisfacía por medio del poder de Dios. Sigue Su ejemplo. Dedica tiempo a la comunión con el Padre. Medita en la compasión de Dios hasta que surja con intensidad en tu interior. Estimúlala hasta que el deseo de ver a otros libres llegue a ser una prioridad en tu manera de pensar. Jesús te ha enviado para alcanzar y tocar a este mundo sediento de Su amor con Su compasión. Si tú no lo haces, ¿quién lo hará? Lectura bíblica: Marcos 6:32-46 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Atrévete a decidir
«Así se hará, tal y como lo has dicho» (Éxodo 8:10) Antes me preocupaba la idea de tomar decisiones por Dios. Temía dar el paso de fe y decir que iba a hacer algo nuevo que Él me había mostrado. ¿Y si sale mal?, pensaba para mis adentros. Tenía tanto temor de fracasar que pasaba semanas sin tomar ninguna decisión. Por fin, un día entendí que no era mi poder el que lo haría de todas formas. Sin embargo, se necesitaba mi decisión para que Dios entrara en escena. Una vez que decidí hacerlo y con un compromiso total, ¡Dios me respaldó! Lo que aprendí es una verdad de la Palabra de Dios que, si le prestas atención, revolucionará tu vida. Esta verdad conlleva una gran responsabilidad, pero es algo maravilloso de conocer. Aquí está: Dios le otorgó a los hombres el derecho, el privilegio y el poder de decidir. Por ejemplo, tú tienes el derecho de decidir dónde pasarás la eternidad… y Dios respaldará tu decisión. Dios puede hacer cualquier cosa por ti, menos decidir. Él ya nos dio el poder, nos dio Su nombre, nos proporcionó la Sangre de Jesús, nos concedió Su reino y nos ha hecho aptos para participar de la herencia de los santos en luz (Colosenses 1:12). Pero no nos obligará a aceptar esa herencia. Tarde o temprano, tendremos que tomar la decisión de recibirla o rechazarla. Ahora, la parte interesante es la siguiente: cuando tú tomas esa decisión, Dios te respaldará incondicionalmente con Su poder. Una vez que hayas tomado la decisión de nacer de nuevo, no hay demonio en el infierno que pueda impedírtelo. Lo único que debes hacer, es decidir. Decídete ahora mismo. Declara tu decisión para que se haga conforme a tus palabras. ¿Está Dios llevándote por un rumbo diferente? ¿Está guiándote a dar un nuevo paso de fe en cuanto a la sanidad, la prosperidad o el ministerio? No dejes que el temor te lo impida. Lectura bíblica: Romanos 4:13-21 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Libre de toda carga
«Pues éste es el [verdadero] amor a Dios: que obedezcamos sus mandamientos [manteniendo Sus ordenanzas, pensando en Sus preceptos y enseñanzas]. Y sus mandamientos no son difíciles de cumplir (una carga, opresivos, severos)» (1 Juan 5:3, AMP) ¿Sabías por qué la Palabra de Dios y las órdenes que Dios le da a tu espíritu no son molestas ni intransigentes? ¡Porque todo lo que Él le dice es para tu bien y para tu victoria! Dios sabe lo que necesitas para vivir en victoria en este mundo lleno de maldad. De hecho, Él es el único que lo sabe. La gente de este mundo no puede decirte cómo vivir victoriosamente, pues no lo saben. Pero Dios sí. Él puede hacer que las cosas salgan bien aun en medio de las tinieblas, y si seguimos las instrucciones, los mandamientos y los preceptos de Su Palabra, nosotros también podremos hacer que las cosas salgan bien. Permíteme mostrarte un ejemplo. Un mandamiento que Dios nos dio es el de amarnos y perdonarnos unos a otros, así como Él nos ha amado y perdonado. Este mandamiento no es intransigente porque es la clave de nuestra libertad. Si tú caminas en el amor que ha sido derramado en tu corazón, tendrás gozo cada día. Pero si no caminas en el mandamiento del amor, ¡cualquiera podrá quitarte ese gozo antes de la hora del almuerzo! Dios lo sabe. Por eso, Él nos dio ese mandamiento de amor y perdón, pues el amor produce resultados. Sin amor no habrá ningún gozo, y el gozo del Señor es nuestra fortaleza. No te disgustes por las enseñanzas de Dios. No consideres los caminos de Dios como una carga para tu vida, sino que regocíjate en ellos. ¡Recíbelos con alegría y deja que te guíen por todo el camino, hacia la victoria! Lectura bíblica: 1 Juan 5:1-5 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Una armadura espiritual para una guerra espiritual
«La batalla que libramos no es contra gente de carne y hueso, sino contra principados y potestades, contra los que gobiernan las tinieblas de este mundo, ¡contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes!» (Efesios 6:12) Lamentablemente, la mayoría de nosotros no tiene la menor idea de cómo hacer frente a la lucha que se menciona en este pasaje; pues, como dice ahí, no es una lucha de carne y sangre, sino espiritual. La mayoría de los creyentes están tan inclinados a lo terrenal (o tienen una mente carnal) que nunca se dan cuenta de la fuente real de los ataques del enemigo. Culpan a las circunstancias y a la gente, y derrochan su energía combatiendo las condiciones naturales en lugar de las causas sobrenaturales. ¡Es hora de que despertemos a la realidad de la guerra que se está librando en el ámbito espiritual! En Daniel 10:12-20 podemos ver un destello de esto. Vemos que Daniel estuvo ayunando y orando por 21 días, esperando por una palabra del Señor. Entonces, veintiún días más tarde, un ángel se le apareció con la respuesta. ¿Por qué se tardó tanto tiempo? Porque estaba luchando contra el enemigo en las regiones celestiales. A algunas personas esto las confunde. Dicen: "¿Demonios peleando en el cielo? Yo creía que Dios reinaba en el cielo". Lo que no entienden es que la Biblia enseña que existen tres áreas en los cielos: El cielo donde mora Dios. El cielo estelar (el espacio exterior). El cielo que rodea la Tierra: la atmósfera que rodea este planeta, o la estratósfera. Es en este último cielo donde se lleva a cabo la guerra espiritual. Por eso en Efesios 2:2 a Satanás se le llama el príncipe de la potestad del aire. "El aire" es donde los espíritus malignos operan. Desde allí tratan de gobernar las naciones que les han sido asignadas. Y lo lograrán, a menos que las oraciones del pueblo de Dios se lo impidan. Dios tiene un ejército en marcha en esta Tierra. Si nos unimos, podremos impedir que las huestes de maldad en los lugares celestiales gobiernen nuestras naciones. Ha llegado la hora de ponernos a interceder. Por lo tanto, ponte toda la armadura y toma tu lugar en las filas de los fieles para interceder por nuestro país, ¡y por las naciones del mundo! Lectura bíblica: Daniel 10:1-14 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Deja salir a tu nuevo hombre
«Así que, hermanos, yo les ruego, por las misericordias de Dios, que se presenten ustedes mismos como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. ¡Así es como se debe adorar a Dios!» (Romanos 12:1) Cuando recibiste a Jesucristo como tu Señor y Salvador, te convertiste en lo que la Biblia llama una "nueva criatura". Por dentro ya no eres la misma persona que soliste ser. La naturaleza de Dios ha nacido en ti. Pero no es suficiente con que tengas esa nueva naturaleza en tu interior. Es necesario que la dejes tomar el control del exterior. No esperes que eso suceda en forma automática. Deberás tomar la decisión de someter tu cuerpo a la obediencia del hombre nuevo en tu interior y proponerte hacer lo que leemos en Romanos 6:12: «…no permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal…». Yo sé que es difícil, pero recuerda: no estás solo. Tú cuentas con alguien que te ayudará a permanecer firme en esa decisión, y su nombre es el Espíritu Santo. Él mora en ti para fortalecerte y darte el poder para expulsar el pecado de tu vida y ponerlo bajo tus pies. Toma hoy la decisión de rendir tu cuerpo para que el hombre nuevo que está dentro de ti salga y empiece a manifestarse. Lectura bíblica: Romanos 6:12-23 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Acércate más cada día
«Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada» (Juan 15:5) Permanecer en Jesús no es algo que se produce automáticamente en los creyentes, sino que es una manera de vivir, la cual implica disciplina y esfuerzo. Tenemos que someternos por completo a nuestra unión con Jesús y darle el primer lugar en lo que a nuestra atención se refiere. Si queremos crecer espiritualmente, si queremos caminar en poder y en comunión con el Señor, tendremos que dedicar el tiempo necesario para conocerlo. Eso no es algo que podamos hacer por una temporada y luego olvidarnos de ello, sino que debemos hacerlo todos los días. En el momento que dejamos de acercarnos más a Jesús, empezamos a ser llevados por la corriente. En este mundo natural estás rodeado de paganismo. Vives en un cuerpo que es totalmente natural. A menos que intencionalmente contrarrestes eso con oración diaria y tiempo en la Palabra, tu cuerpo y tu mente simplemente se dejarán llevar por las presiones a tu alrededor y seguirán el sistema del mundo. Ahora mismo, toma la decisión de entregarte a las cosas de Dios, de concentrar tu atención en el Señor y sumergirte en Su Palabra. Escucha audios de predicaciones y enseñanzas cuando te estés vistiendo, cuando vayas manejando al trabajo, cuando estés preparando la comida, cuando estés reparando tu automóvil, cuando estés haciendo ejercicio, cuando estés limpiando la casa y cuando vayas a acostarte. Escucha la Palabra de Dios en todo tiempo y en todo lugar. ¡Permanece hoy en Él! Lectura bíblica: Juan 15:1-11 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La voluntad de Dios es la libertad
«Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad» (2 Corintios 3:17) Si pudiera resumirse la voluntad de Dios en una palabra, sería la palabra libertad. Dios quiere que todos sean libres del pecado, de las enfermedades, de la pobreza, de la opresión y de cualquier otra maldición. Esa libertad es lo que Jesús vino a darnos. Él dijo: «El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha ungido para proclamar buenas noticias a los pobres; me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos» (Lucas 4:18). Jesús les enseñó a Sus discípulos a hacer lo mismo. Si tú eres un creyente nacido de nuevo, deberás hacer eso también. Algunas personas dicen: "Bueno, yo no sé nada al respecto. Quizás no sea la voluntad de Dios para este tiempo". Pero escucha, la Biblia dice que Dios nunca cambia. Él no ha cambiado Su voluntad para el mundo. Él no hace una cosa en tal época y luego otra más adelante. La vida de Jesús hace 2000 años fue un cuadro perfecto de la voluntad de Dios, ¡y todavía lo sigue siendo! Por eso nos dejó instrucciones de ir y hacer las obras que Él hizo, y envió al Espíritu Santo para darnos el poder para hacerlas. Jesús todavía quiere hacer la voluntad del Padre aquí en la Tierra, pero la hará por medio de nosotros. Él tiene que obrar en nuestras vidas hasta que estemos dispuestos a despojarnos de las tradiciones y a dejarle hacer Su obra. Eso es lo que la Iglesia primitiva hizo. Los creyentes empezaron con un avivamiento porque hicieron lo que Jesús les enseñó. Adondequiera que iban, libertaban a la gente. Oremos por la iglesia de hoy para que le traiga al mundo la libertad de Dios. Dejemos de poner en duda la voluntad de Dios y empecemos a llevarla a cabo. Jesús dijo que las obras que Él hizo, nosotros las haríamos también, y aún mayores (Juan 14:12). Es hora de que empecemos donde Jesús terminó y libertemos a los cautivos. Lectura bíblica: Isaías 61:1-11 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Aviva el fuego
«Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes». (Santiago 4:8) ¿Te acuerdas de cuando empezaste a leer la Biblia por primera vez y esa emoción que sentías por las cosas de Dios? ¿Recuerdas cuando esperabas ansiosamente poder leer un capítulo más de la Biblia o escuchar la enseñanza más reciente? Sólo había una palabra que podía describirte: ¡apasionado! Tu espíritu renacido estaba ardiendo por las cosas de Dios. Cuando Kenneth y yo oímos el mensaje de fe por primera vez, estábamos así. Teníamos tanta pasión por las cosas de Dios que nada del mundo nos interesaba. Habíamos oído que podíamos confiar en la Palabra de Dios como confiar en la palabra de un buen amigo. Teníamos hambre espiritual y queríamos saber todo lo que Dios había prometido en Su Palabra. En esos días, creo que yo no hacía otra cosa más que leer la Palabra de Dios. Leía libros sobre la fe y escuchaba cintas de audio. Todo mi interés estaba enfocado en la Palabra de Dios. Pero lentamente eso fue cambiando. Al comienzo, ni siquiera me di cuenta de lo que estaba pasando. Entonces el Espíritu Santo empezó a mostrarme que me había entibiado. Yo había dejado que el fuego se extinguiera. Aún leía la Palabra, pero había perdido la pasión inicial. Quizás estés atravesando por esa misma experiencia. Si es así, quiero enseñarte cómo avivar el fuego. La Palabra de Dios dice que si nos acercamos a Él, Él se acercará a nosotros. Para hacerlo, deberás eliminar las cosas que te mantienen alejado de la lectura de la Palabra. Deléitate en la Palabra. Se diligente en ella. Si pones tu interés en las cosas de Dios, la pasión por Él aumentará rápidamente. Cuanta más atención le prestes a algo, más aumentará tu deseo por eso. Puedo mostrarte que éste es un principio natural. Si juegas al golf, habrá veces en que ni siquiera pienses en él. Luego, sacarás un tiempo para ir y jugar una o dos rondas. Al día siguiente, querrás jugar más, y tu deseo se hace cada vez más intenso mientras más lo juegues. Eso mismo sucede en el campo espiritual. La pasión de tu alma estará en las cosas a las que les dediques más tiempo. Empieza a edificarte a ti mismo orando en el Espíritu. Cree todo lo que Dios te dice y ponlo en práctica. En poco tiempo, esa llamita que ha estado titilando en tu espíritu se convertirá de nuevo en un fuego consumidor. Lectura bíblica: Apocalipsis 3:13-22 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Un poco cada día
«Jesús dijo también: «¿Semejante a qué es el reino de Dios? ¿Con qué lo compararé? Pues es semejante al grano de mostaza que alguien toma y siembra en su huerto, y ese grano crece hasta convertirse en un gran árbol, en cuyas ramas ponen su nido las aves del cielo». (Lucas 13:18-19) Si quieres crecer en el reino de Dios, deberás hacerlo como la semilla que ha sido sembrada en la tierra. ¿Cómo crece una semilla? ¿De inmediato? No. Ella crece constantemente, 24 horas al día, un poco a la vez hasta que llega a cumplir el propósito para lo cual fue creada. Muchos de nosotros no actuamos espiritualmente de esa manera. Estudiamos y oramos por unos días, pero luego desistimos. Cuando surge alguna adversidad, tratamos apresuradamente de orar y permanecer en la Palabra, pero al mismo tiempo nos damos cuenta de que, por alguna razón, no somos tan fuertes como deberíamos serlo. No existe el éxito de la noche a la mañana en el reino de Dios. La fortaleza y el crecimiento verdadero se manifiestan al mantener constantemente la Palabra ante tus ojos, tus oídos y tu corazón. No sólo cuando quieres o tienes deseos, sino constantemente, como la semilla, un poco a la vez. Cierto día, un hombre se me acercó y me dijo: "Hermano, su ministerio empezó a tener éxito de la noche a la mañana, ¿no es verdad?" Le respondí: "Si así fuera, entonces hubiera sido la noche más larga que habría tenido en mi vida". Desde su perspectiva, mi éxito parecía haber surgido rápidamente. Eso se debe a que él nunca vio todas las horas, las semanas, los meses y los años que le dediqué a la Palabra de Dios. Tampoco vio el proceso diario que se desarrolló detrás de ese éxito. El sólo vio los resultados. Decide hoy empezar ese proceso diario de crecimiento constante. Determina empezar a poner consistentemente la Palabra en tu corazón. Cada día, una frase aquí, una frase allá; un audio aquí, otro allá. Comienza a vivir como si esa Palabra fuera la verdad a cada hora del día, sin considerar lo que te suceda o cómo te sientas. Continúa incrementando tu fe por medio de la Palabra, la meditación y al confesarla los siete días de la semana. Con el tiempo, tu fe será más grande de lo que jamás soñaste que podría ser. Lectura bíblica: Lucas 13:18-21 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La unidad de la fe
«Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe y el conocimiento del Hijo de Dios; hasta que lleguemos a ser un hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo». (Efesios 4:11-13) Hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe. En otras palabras: Si alguna vez decidimos llegar a ser verdaderamente poderosos en el reino de Dios, y ser una amenaza para el diablo, tendremos que crecer juntos. No será suficiente que sólo algunos de nosotros crezcamos y digamos que los demás están mal. Las cosas no son así. Somos parte los unos de los otros. La Biblia asegura que somos un cuerpo: el Cuerpo de Cristo. Déjame darte un ejemplo. Cuando empecé a enseñar acerca de la revelación de Dios sobre los principios de la prosperidad, comencé a tener una gran oposición. Algunos pastores me llamaban a regañarme porque yo no pedía dinero prestado, y otras cosas por el estilo. Por fin, un día, mientras oraba, Dios me dijo: No enseñes más acerca de los principios de la prosperidad hasta que yo te diga. ¿Por qué no?, le pregunté. Hay contienda en el Cuerpo—me dijo—. Hay algunos pastores que están enojados y en disensión contigo. No me había percatado que la situación delicada en la que nos encontrábamos nos afectaría a todos. No me había dado cuenta de que ni yo mismo podría continuar obrando en los otros principios de la prosperidad hasta que el resto del Cuerpo estuviera conmigo. No somos islas en este mundo. Yo no puedo hacer nada sin que te afecte a ti, y tú no puedes hacer nada sin que me afecte a mí. Estamos unidos por Dios, pero nos sostenemos los unos a los otros (Efesios 4:16). Sólo podemos crecer juntos. Aprende a vivir en amor. Rehúsate a caer presa de la división y el aislamiento. Aliméntate de la Palabra diariamente y alimenta a tus hermanos y hermanas para animarlos también, con el fin de que todos podamos crecer hasta llegar a ser "un varón perfecto [o maduro], a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo". Lectura bíblica: 1 Corintios 12:13-28 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Es hora de tomar las cosas en serio
«Dios mío, ¡tú eres mi Dios! Yo te buscaré de madrugada... al pensar en ti recostado en mi lecho, al meditar en ti durante mis desvelos» (Salmos 63:1,6) Si has decidido vivir en salud divina, habrá ocasiones en las que tendrás que ser radical en cuanto a la Palabra de Dios se refiere. Habrá ocasiones en las que quizás te sientas tan enfermo que no será suficiente unos momentos en la Palabra y una oración rápida para recibir la sanidad. Quiero explicarte, en términos muy prácticos, lo que yo haría en una situación como ésa. Al despertar por la mañana, antes de hacer cualquier otra cosa, tomaría la Santa Cena del Señor, y diría: "Padre, dedico mi cuerpo todo el día de hoy al servicio de mi Señor Jesucristo. Recibo la sangre pura de Jesús derramada por mí en el Calvario". Luego pondría al diablo en su lugar, diciéndole: "Te reprendo, Satanás. Hoy no pondrás ninguna enfermedad ni padecimiento sobre mí. Por el poder de Jesús y mediante Su Espíritu, no haré caso de los síntomas ni de lo que mi cuerpo crea al respecto. Yo he vencido esta enfermedad porque mayor es el que está en mí que el que está en el mundo". Después, pasaría el resto del día agradeciendo a Dios por mi sanidad. Buscaría enseñanzas de audio o video que llenaran mi mente y mi espíritu con la Palabra ungida de Dios, y las escucharía durante el día. En la tarde, alabaría a Dios y tomaría otra vez la Santa Cena del Señor para recordar que la Sangre de Jesús está en mis venas, y que soy parte de la familia de Dios. Tú no tienes que esperar hasta el segundo domingo de cada mes o cuando sea que tomes la Cena del Señor. Jesús simplemente dijo: «…hagan esto, cada vez que la beban, en mi memoria» (1 Corintios 11:25). Si estás enfrentando un ataque serio del diablo, necesitas recordar a Jesús todo el día y toda la noche. Necesitas meditar en Jesús hasta que los pensamientos del Señor saquen de tu mente los pensamientos de esa enfermedad. Por la noche, antes de acostarme, tomaría una vez más la Santa Cena, y alabaría hasta dormirme. Si me despertara durante la noche, tomaría mi Biblia y leería todos los pasajes de sanidad, y haría que el diablo se lamentara de haberme despertado. Cuando el diablo lance un ataque de gravedad contra tu cuerpo, no pierdas el tiempo. Toma la Palabra en serio y ponte bajo su cuidado constante, y ella cuidará muy bien de ti. Lectura bíblica: Hebreos 4:9-16 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Una palabra acerca de los ángeles
«Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos» (Salmos 91:11) Es hora de aclarar las cosas. Los ángeles no son algo sólo para niños. No son niños gorditos con cabello rubio, con arcos y flechas en sus manos. Los ángeles son guerreros gigantes y fornidos. Son seres reales. Son poderosos. Si eres un creyente, entonces ellos son parte esencial de tu vida. En la Biblia encontramos ejemplos de lo que los ángeles pueden hacer. Uno de ellos es cuando el pueblo de Israel huyó del ejército de Faraón, y en la Biblia leemos que de repente las ruedas de los carros de los egipcios se atascaron. Simplemente dejaron de rodar. ¿Quiénes crees que causaron eso? ¡Los ángeles, por supuesto! Y ellos no se han jubilado. Siguen tan activos hoy como lo han estado siempre. Hace años, en una de las guerras más importantes de la nación de Israel, el enemigo tenía los cañones apuntando hacia las ciudades israelitas. Esos cañones eran lo mejor que la tecnología ofrecía en esa época. Tenían un alcance mínimo de 30 kilómetros y estaban equipados con miras electrónicas muy precisas. Pero sucedió algo muy extraño. Cada vez que disparaban los cañones contra los israelitas, disparaban demasiado lejos o demasiado cortos del blanco. Sabemos que los cañones no estaban descalibrados, porque luego los israelitas los capturaron y los usaron para disparar contra el enemigo, dando en el blanco. ¿Qué sucedió? Fueron los ángeles, ¿quién más? Amigo, éste no es un cuento de hadas, sino un ejemplo real de la participación de los ángeles en la vida del pueblo de Dios. Y si tú eres hijo de Dios, tienes derecho a esperar que los ángeles hagan lo mismo por ti. Por lo tanto, permanece a la expectativa. Di: "Gracias, Padre celestial, por encomendarme al cuidado de Tus ángeles para que me guarden en todos mis caminos". Una vez que hayas dicho esas palabras de fe, permanece firme. No temas. No dudes. Se paciente y sigue creyendo. Verás la salvación del Señor. Lectura bíblica: Hechos 12:1-17 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Por qué te creó Dios?
«Así que, lo que hemos visto y oído [por nosotros mismos] es lo que les anunciamos a ustedes, para que también ustedes se den cuenta y disfruten de una comunión como colaboradores y partícipes con nosotros. Porque [esta] comunión que tenemos [la cual es una marca distintiva de los cristianos] es con el Padre y con su Hijo Jesucristo (el Mesías)» (1 Juan 1:3, AMP) El hombre en realidad es un ser especial. Ha sido hecho a la imagen de Dios, y ha sido creado para tener comunión con el Señor. Hay gente que cree que Dios hizo al hombre para tener a alguien a quien controlar. Pero Dios no es un controlador. Él es amor, y el amor necesita darse a alguien. Por eso, Dios creó al hombre: para poder darle Su amor. El Señor pudo haber dado Su amor a los ángeles, y lo hizo. Pero entregar Su amor a los ángeles no fue suficiente. ¿Por qué? Porque los ángeles no están hechos a Su imagen. Tú haces lo mismo. Por ejemplo, digamos que tienes un perrito en tu casa. Puedes entretenerte con ese animalito, pero con el tiempo llega ese momento en que deseas hablar con alguien; llega el momento en que necesitas establecer comunicación a tu propio nivel. Tú actúas así porque fuiste creado a la imagen de Dios. Así es Él. Dios desea tener comunión con alguien como Él. Atrévete a creer que eres realmente especial, único en la creación, hecho por Dios a Su imagen. Atrévete a recibir el amor de Dios, ¡y a corresponder a ese amor! Lectura bíblica: Génesis 1:26-31 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Se valiente
«Pero tienes qué esforzarte y ser muy valiente. Pon mucho cuidado y actúa de acuerdo con las leyes que te dio mi siervo Moisés. Nunca te apartes de ellas, ni a la derecha ni a la izquierda, y así tendrás éxito en todo lo que emprendas» (Josué 1:7) La vida de fe exige ser valiente. La mayoría de los creyentes no se dan cuenta de ello, ¡pero ésa es la verdad! Se necesita ser valiente para levantarse contra la enfermedad y declararse sano por las llagas de Jesucristo. Se necesita ser valiente para esperar la prosperidad cuando uno deposita la última moneda en la ofrenda y la pobreza está tocando a la puerta. Habrán días en que preferirás aislarte de todo y esconderte antes que dar otro paso de fe contra el diablo. Pero no puedes darte ese lujo. La batalla de la fe no se pelea una vez y luego se olvida. Si quieres continuar viviendo en victoria deberás seguir peleando la batalla de la fe una y otra vez. No hay otra manera de hacerlo. Claro, algunos creyentes siempre tratan de encontrar un camino alternativo. Piensa por ejemplo en los israelitas. Ellos pensaron que cuando cruzaran el mar Rojo ya no tendrían más batallas. Por eso, cuando oyeron el informe acerca de los gigantes que vivían en la Tierra Prometida, decidieron que no podrían enfrentar la batalla. Su valor se desvaneció. Como consecuencia, tomaron un desvío de 40 años por el desierto. Pero ¿sabes qué? Los israelitas no pudieron evitar la batalla. Cuando llegó el tiempo para que la siguiente generación entrara en la Tierra Prometida, los gigantes aún estaban allí. Sin embargo, esa vez los israelitas se armaron de valor para enfrentarlos. ¿De dónde les vino ese valor? De la Palabra de Dios. Josué, su líder, había seguido las instrucciones del Señor y había guardado esa Palabra en su mente y en su corazón, de día y de noche. Josué había meditado en ella y nunca olvidó que Dios estaba de su lado. Si vas a pelear la buena batalla de la fe hasta el final, deberás hacer exactamente lo que hizo Josué. Tendrás que extraer continuamente valor de la Palabra de Dios. Así que, decídete a hacerlo. Sumérgete en la Palabra y deja que ella te transforme de cobarde a vencedor. Luego, marcha a la batalla y mata a los gigantes en tu tierra. Lectura bíblica: Josué 1 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Ejerce tu derecho a votar
«Ante todo, exhorto a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que ocupan altos puestos, para que vivamos con tranquilidad y reposo, y en toda piedad y honestidad» (1 Timoteo 2:1-2) Es un mandamiento el que oremos por nuestra nación y nuestros gobernantes. Pero una vez que hayamos orado, Dios espera que actuemos. Las elecciones son muy importantes para el futuro de los Estados Unidos de América y de tu país. Nuestra nación se encuentra en medio de un derramamiento espiritual, y es de vital importancia que sean elegidos los mejores candidatos. Debemos esforzarnos por que así sea. No esperes hasta que el tiempo de la elección se acerque para empezar a buscar a Dios, y así decidir por quién votarás. Empieza orando hoy mismo para que las noticias y otras voces no te influyan, ni te aparten del Espíritu de Dios. Ora para que no te dejes llevar por tu reacción natural a las ideas publicitarias representadas con grandes artimañas. Comienza orando hoy mismo —todos los días, y en cada oración— por las elecciones futuras, ya sean a nivel local o nacional. Luego agradece al Espíritu de Dios por la sabiduría para saber por quién votar. Agradécele también para saber qué decir y cuándo decirlo cuando te encuentres con otras personas. Finalmente agradece la sabiduría para hablar acerca de Jesucristo y para declarar que ésta será una administración ordenada, guiada y habitada por el mismo Dios. Así que haz lo necesario para votar. Prepara la documentación necesaria para votar con antelación. Ora. Vota. Y luego, haz que tu voz sea escuchada mediante el poder del Dios viviente. Lectura bíblica: 1 Timoteo 2:1-8 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Cómo está tu mantenimiento espiritual?
«Pero las preocupaciones de este mundo, el engaño de las riquezas, y la codicia por otras cosas, entran en ellos y ahogan la palabra, por lo que ésta no llega a dar fruto». (Marcos 4:19) ¿Sabías que las cosas que parecen inofensivas en la vida diaria pueden ahogar tu vida espiritual, si así se lo permites? Una amiga me comentó que un día el Señor le dijo en oración que esta nación había llegado a ser una nación de personas de mantenimiento. "Ustedes tienen tantas cosas a las que tienen que mantener" —le dijo—. "Tienen que mantener su casa, su automóvil, su patio, sus máquinas, su pelo…". Eso es cierto. Puedes llegar a ser una persona que le da mantenimiento a tantas cosas de esta vida que no te quedará tiempo para darle mantenimiento a tu espíritu. Cuando te encuentres en esa situación, es hora de simplificar tu vida. Yo misma he tenido que aprender a hacerlo. Cuando pienso en algo que creo que necesito, no sólo tomo en cuenta el precio en dólares y centavos, sino también el tiempo que me llevará darle mantenimiento y el efecto que tendrá en mi vida espiritual. La Segunda carta de Timoteo 2:4 nos dice que no debemos enredarnos en los negocios de la vida. Hay una cosa que he aprendido en los últimos 42 años: nada es tan importante como estar en oración y en la Palabra con el Padre celestial. Nada en lo absoluto es más importante que eso en mi vida. Lectura bíblica: Marcos 4:18-24 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Recibe la corrección
«No reprendas al blasfemo, y no te aborrecerá; corrige al sabio, y te amará. Dale al sabio, y se hará más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber» (Proverbios 9:8-9) Hay una cosa que puedes hacer que acelerará tu crecimiento espiritual más que cualquier otra cosa: Aprende a recibir la corrección que viene del Espíritu de Dios y de otros creyentes. Son muy pocos los creyentes que aceptan la corrección. Cuando el pastor predica sobre algo que ellos ya saben o de algún área de su vida que ya le han rendido al Señor, creen que él es una gran persona. Les cae bien porque los hace sentirse bien. Pero en el momento en que el pastor empieza a predicar de algo que ellos no están cumpliendo, entonces se ofenden. Dios dice que eso es necedad. En Proverbios 1:7, Él dice que solamente los insensatos rechazan o desprecian la corrección. Así que no seas como ellos. Cuando el pastor o cualquier otra persona del Cuerpo de Cristo, tenga unas palabras de corrección para ti, recíbelas con agradecimiento. Aprecia a quienes comparten la sabiduría de Dios contigo. Cuando alguien te haga ver que estás equivocado en algo, en lugar de reaccionar contra esa persona, examínate y di: "¿Es eso cierto? ¿Está eso de acuerdo con la Palabra? ¿Necesito hacer un cambio?". Si la respuesta a esas preguntas es afirmativa, entonces haz los cambios necesarios para enderezar tu vida. Sé que no es fácil. A nadie le gusta ser corregido. Pero aún así, si decides que recibirás la corrección y que estás dispuesto a aprender, podrás continuar y crecer más rápido en las cosas espirituales. Alguien dijo: "Si crees que ya sabes todo, en realidad no sabes nada". Recuerda eso la próxima vez que alguien te corrija. Ama a esa persona y agradécele por acelerar tu progreso espiritual. Si lo haces, avanzarás poco a poco. Lectura bíblica: Proverbios 3:11-24 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La verdadera intercesión
«Buscó a alguien, y se asombró al ver que nadie intervenía» (Isaías 59:16) Cuando alguien nos hiere, nuestra reacción humana natural es la de vengarnos y esperar que Dios castigue a esa persona de algún u otro modo. Pero ése no es el método de Dios. Lo comprobé cuando les robaron a unos parientes míos. Yo estaba orando y tratando de comprender la situación. "Señor" —empecé a decir—, "¿por qué permitiste que sucediera? ¿Por qué no golpeaste a ese ladrón en la cabeza cuando estaban robándoles?" De pronto, Dios me permitió ver con los ojos espirituales, más allá de lo natural. Cuando lo hice, supe la respuesta a mi pregunta casi tan rápido como la había hecho: fue a causa de Su misericordia. Dios tiene mucha, mucha misericordia; no sólo para mí y mi familia, sino también para los ladrones. Piensa en eso la próxima vez que alguien te haga daño. En lugar de pedirle a Dios que golpee a esa persona en la cabeza, como yo lo pedí, considera el hecho de que es posible que la abuela de esa persona esté orando por ella para que sea salva. Detente y recuerda que Dios amó tanto a esa persona, que murió por ella, y lo que desea es perdonarla—no castigarla. Así que, en lugar de orar en contra de esa persona, ora por ella, uniéndote en oración con la abuela (o quién quiera que sea que esté orando por ella). Pídele al Señor que tenga misericordia de su vida. Oponte al diablo e intercede por esa persona. Ésa es la verdadera intercesión, la cual dejará perplejas y en una confusión total a las fuerzas de las tinieblas, y éstas no tendrán defensa alguna contra ese tipo de oración. El Señor está buscando creyentes que se atrevan y se comprometan a ser esa clase de intercesores. Atrévete tú a ser uno de ellos. Cuando te sientas tentado a golpear a alguien, ¿por qué mejor no te atreves a transformar la vida de esa persona? Lectura bíblica: Lucas 6:27-36 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Cambia la imagen
«Porque con esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza, porque ¿quién espera lo que ya está viendo? Pero si lo que esperamos es algo que todavía no vemos, tenemos que esperarlo con paciencia» (Romanos 8:24-25) Según el libro de Romanos, la esperanza es ver algo que no se puede ver. ¿Y cómo se logra eso? Mirando con los ojos espirituales las promesas de Dios contenidas en Su Palabra hasta formar la imagen que queremos. Por ejemplo, una de las cosas más difíciles que hice fue enfrentar el hecho de que la imagen interna que tenía de mí mismo era la de una persona gorda. No importaba cuánto yo tratara de cambiar, la imagen seguía en mi mente. Siempre estaba siguiendo dietas especiales. Debo haber perdido (y recobrado) cientos de kilos a través de los años. Por último, tuve que admitir que mientras siguiera viéndome a mí mismo como alguien gordo, mi figura externa seguiría siendo igual a mi imagen interna. Recuerda que la fe es la que cambia las cosas, pero si no hay una imagen interna de esperanza, la fe no puede hacer nada. Fue entonces cuando decidí ayunar por siete días. Busqué en mi Biblia todos los pasajes que hablaran acerca de la alimentación, y encontré muchos. Medité en cada uno de esos pasajes y oré en el Espíritu durante siete días. ¿Qué estaba tratando de lograr con ello? Estaba formándome una imagen interna diferente. Esto no es algo que podrás hacer de la noche a la mañana, pues lleva tiempo, especialmente si has tenido por muchos años la imagen interna que estás tratando de cambiar. Sin embargo, puedes hacerlo. Ve a la Palabra de Dios y empieza hoy a cambiar la imagen que tienes de ti mismo, transformándola en una imagen de esperanza. Como un arquitecto, cambia los planos en tu corazón, ¡y tu fe edificará sobre ellos! Lectura bíblica: Romanos 4:16-21 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
No te preocupes
«El Señor anula los planes de las naciones; frustra las maquinaciones de los pueblos» (Salmos 33:10) Quizás estés atravesando dificultades que han sido causadas por personas que han querido hacerte daño. Tal vez estén tratando de destruir tu negocio, tu hogar, tus hijos o tu matrimonio. Si es así, tengo palabras de ánimo para ti. Según Salmos 33:10, Dios hará nulo los planes de esas personas y frustrará sus maquinaciones. ¡El consejo de los impíos será frustrado, pero el consejo de Jehová permanece para siempre! Recuerda que si Dios es tu fortaleza en el tiempo de la angustia, nadie podrá vencerte. Por más poderosos que se vean en lo natural tus enemigos, tú siempre tienes asegurada la victoria porque estás confiando en el Señor. Quizás tus enemigos piensen que tienen cierta ventaja sobre ti; pero como Dios está de tu lado, eso te da toda la ventaja que necesitas. Descansa seguro y confiado, tú triunfarás sobre ese problema en su totalidad. Mientras tanto, concentra tu atención en el Señor, y los pensamientos del corazón de Dios inundarán continuamente tu corazón: «Cuando el justo habla, imparte sabiduría; con su lengua proclama la justicia. En su corazón habita la ley de su Dios; por eso sus pies nunca resbalan» (Salmos 37:30-31). El consejo de Dios te dará estabilidad cuando todo a tu alrededor esté temblando. Las malas noticias no podrán quitarte la paz porque los pensamientos de Dios se levantarán y reprenderán las malas noticias para que no echen raíces en tu corazón. No te preocupes por los éxitos temporales de los que causan problemas. En lugar de eso: «Fíjate en quienes son íntegros y justos: Hay un final venturoso para la gente pacífica» (Salmos 37:37). Lectura bíblica: Salmo 33:1-10 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La voz apacible del espíritu
«La unción que ustedes recibieron de él permanece en ustedes, y no tienen necesidad de que nadie les enseñe. Así como la unción misma les enseña todas las cosas, y es verdadera y no falsa, permanezcan en él, tal y como él les ha enseñado». (1 Juan 2:27) ¿Alguna vez has notado que ya sabes algunas cosas, aun antes de saber lo que la Palabra de Dios dice acerca de ellas? Eso ocurre porque el Espíritu Santo está en tu interior, enseñándote la verdad. Él habla a tu espíritu, y tu espíritu transmite a tu mente Sus susurros. Repentinamente, tienes un nuevo pensamiento: "Debo perdonar a esa persona" o "necesito dejar de decir esas cosas desagradables". A medida que te haces más consciente del Espíritu de Dios en tu vida diaria, serás más rápido y estarás más dispuesto a obedecerle. Realmente adquirirás el hábito de permitirle al Espíritu de verdad que te revele la voluntad de Dios. Y créeme, ése es un hábito que Dios quiere que adquieras. Una de las primeras cosas que el Espíritu me dijo, cuando empecé a escuchar sus consejos, fue que dedicara más tiempo a la oración. Obedecí esa recomendación y empecé a sentir la necesidad de dedicar al menos una hora diaria a esa tarea. Después de que empecé a hacerlo, Él me lo reveló en Su Palabra (Mateo 26:41). Desde entonces, me comunico con creyentes de todas partes del mundo que tienen el mismo sentir. Por todas partes, los creyentes están siendo aconsejados por el Espíritu de Dios a orar más. Dios derramó de Su Espíritu Santo en todos, no sólo sobre algunos cristianos especiales. Y si aprendemos a ser sensibles a Su voz, ¡Él nos guiará a toda verdad! Piensa en lo diferente que sería tu vida si conocieras la verdad de Dios respecto a ¡cada situación! ¿No te motiva eso a querer oír siempre los consejos del Espíritu? ¿No despierta eso en ti el interés de estar al tanto de lo que Dios dice? Empieza a afinar tu oído a la voz apacible del Espíritu de Dios en tu interior. Hónralo y recibe con agrado Sus instrucciones para tus asuntos cotidianos. Él está dispuesto a hablarte. Pon atención a Sus consejos y obedécele con prontitud. Lectura bíblica: Juan 15:1-15 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Ejerce tus derechos
«Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz; fue azotado para que pudiéramos ser sanados.» (Isaías 53:5) Jesús vino a este mundo y dio Su vida, como sacrificio por el pecado, para comprar todo lo que Adán perdió. Él vino para destruir todas las obras del diablo… incluyendo las enfermedades y las dolencias. Cuando recibes a Jesucristo como tu Salvador, Dios restaura todos los derechos y privilegios que determinó desde el principio que fueran tuyos: la comunión con Dios, la salud, la prosperidad, etc. ¡Pero eres tú quien tiene que hacer uso de esos derechos! Recuerda que el diablo es un malhechor, y aunque Jesús ya lo despojó de su autoridad en el mundo y él ya no tiene derecho legal de matar o robar a los hijos de Dios, seguirá haciéndolo… siempre y cuando le permitas salirse con la suya. Tú debes derrotar al diablo confesando la Palabra de Dios en fe. Pon en práctica la Palabra ahora mismo. En el Nombre de Jesús, exige que la enfermedad se vaya de tu cuerpo. No retrocedas. Resiste al diablo con todas las fuerzas que posees. Él peleará en tu contra por un tiempo, pero tarde o temprano tendrá que huir de tu vida. Lectura bíblica: Mateo 8:1-17 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Siembra una semilla, ¡y obsérvala crecer!
«También dijo: «¿Con qué vamos a comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola nos sirve de comparación? Puede compararse con el grano de mostaza, que al sembrarlo en la tierra es la más pequeña de todas las semillas, pero que después de sembrada crece hasta convertirse en la más grande de todas las plantas, y echa ramas tan grandes que aun las aves pueden poner su nido bajo su sombra». (Marcos 4:30-32) Jesús compara la obra del reino de Dios como un grano de mostaza que se siembra en la tierra. «Después de sembrada», Él dice que: «crece». Nota que el Señor no dice que el grano ocasionalmente crece, o que crece si es la voluntad de Dios. Él dice que: «hasta convertirse en la más grande de todas las plantas» Punto. La economía de Dios no es como la nuestra. No está arriba un día y abajo el otro. Siempre es la misma y funciona perfectamente. Si posees tierra buena, semilla buena y agua buena, tendrás crecimiento. Es inevitable. Por lo tanto, si estás atravesando por alguna necesidad, no te aterrorices; siembra una semilla. Esa semilla adquirirá la forma de dinero, de tiempo o de algún otro recurso que poseas para dar. Pero sin importar la forma que tenga esta semilla, asegúrate de poner vida en ella. Siémbrala con fe y llénala de alabanza y adoración. Di: "Señor, al traer a Ti mis bienes, me entrego a mí mismo. Me rindo a Ti en espíritu, alma y cuerpo". Ora por esa semilla. Llénala de fe, de adoración y de la Palabra. Luego, siémbrala. Ten la seguridad de que crecerá hasta convertirse en la más grande. Lectura bíblica: Génesis 1:11-31 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Hazte rico
«Y si ustedes son de Cristo, ciertamente son linaje de Abrahán y, según la promesa, herederos» (Gálatas 3:29) Uno de los problemas que siempre me acompañaba era la pobreza. Pero recuerdo aquel día en que decidí que ya no sería pobre. Estaba leyendo en la Palabra donde dice que en Cristo Jesús la bendición de Abraham ha alcanzado a los gentiles (Gálatas 3:14). Entonces llegué al versículo 29, donde dice: «Y si ustedes son de Cristo, ciertamente son linaje de Abrahán y, según la promesa, herederos». De repente, esa verdad me iluminó. Me emocioné tanto que apenas podía contenerme. Leí Deuteronomio 28 y estudié oración tras oración esas bendiciones prometidas. «Bendito serás tú en la ciudad, y bendito en el campo. Bendito serás cuando entres, y bendito cuando salgas. El Señor enviará su bendición sobre tus graneros y sobre todo aquello en que pongas tu mano, y te bendecirá en la tierra que el Señor tu Dios te da. Bendito serás en el hogar, y bendito en el camino». ¡Me había hecho rico! Iba a la universidad en Tulsa, Oklahoma, y vivía en una casita en la que nadie quería vivir. Pero cuando leí esas promesas en la Palabra, la luz de Cristo me iluminó. Entendí que Dios ya me había redimido de la maldición de la pobreza. Esa tarde en mi habitación tomé la Biblia en mi mano y declaré: "Quiero anunciar al Dios todopoderoso en el cielo, a Jesucristo de Nazaret, a todos los ángeles del cielo, a todos los demonios del infierno y a cualquier otro que esté interesado en oírme, que desde este día en adelante todo lo que necesite ya ha sido suplido conforme a las riquezas en gloria de Dios en Cristo Jesús". Le dije a Dios: "Estoy firme en Tu Palabra y en Ti confío para que cuides de mí. Nunca le pediré a nadie ni un dólar". Eso fue hace muchos años, y nunca lo he hecho. ¿Sabes por qué? Porque esa decisión me puso en contacto con el poder de Dios. También hará lo mismo por ti. Lectura bíblica: Deuteronomio 28:1-13 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Bajo presión? ¡Siembra!
«No se engañen. Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso también cosechará» (Gálatas 6:7) Si te sientes bajo presión, recuerda que no eres el único. Satanás está presionando a más personas ahora que en cualquier otro tiempo. Nos está presionando de toda forma posible: mental, económica y emocionalmente. Existe tanta presión en todas partes que los gobiernos, las empresas y compañías no saben qué hacer. Las familias y las iglesias tampoco lo saben. Pero, alabado sea Dios, ¡Jesús sí sabe! Él dice que dar puede librarnos de cualquier presión que el diablo esté poniendo sobre nosotros. El dar es siempre la salida de Jesús. Siempre que hay una necesidad, Él siembra algo. En Marcos 4 Jesús dice que el reino de Dios es semejante a una semilla. Piensa por un momento en la importancia de las semillas. Todo ser viviente en esta Tierra proviene de una semilla. Tú viniste de una semilla. Después, volviste a nacer de nuevo de la semilla de la Palabra de Dios. Jesús mismo fue la semilla sembrada por Dios. El Señor lo sembró en sacrificio, y luego al resucitarlo, se multiplicó en muchos hermanos. Cuando Satanás te presione, acude a Jesús para que Él te diga cómo y dónde sembrar. Si sigues las instrucciones, esa semilla crecerá hasta que rompa el poder de las tinieblas y de la necesidad, y te librará de la presión que el diablo ha estado ejerciendo sobre ti. He visto esto en la práctica. Cuando Jerry Savelle comenzó a trabajar en mi ministerio, lo único que tenía era un traje, una camisa y un pantalón. Él se ponía el traje una noche, y el pantalón y la camisa la noche siguiente, y así alternaba su atuendo noche tras noche en todas las reuniones que teníamos. Él no tenía dinero para comprar otro traje. ¡Podríamos decir que estaba bajo presión en esa área! Un día, Jerry oyó del principio de la siembra de fe y la cosecha. Se fue al centro de la ciudad donde estábamos teniendo una campaña, buscó a un hombre pobre en la calle y le regaló ropa. De inmediato, la gente empezó a regalarle ropa a Jerry. Todo empezó en esa campaña y han estado haciéndolo desde entonces. Hoy en día, hay muchos pastores en África que llevan puestos los trajes de Jerry Savelle (aunque las mangas y los pantalones les queden muy cortos). Jerry sigue sembrando y recibiendo la cosecha de ropa más grande que yo jamás haya visto. Si el diablo te está presionando, no entres en pánico… por el contrario, ¡siembra! Siembra tu tiempo. Siembra tu dinero. Siembra la ropa que llevas puesta. Cuando tu cosecha arribe, te podrás reír y decir: "Oye diablo, ¿quién es el que está bajo presión ahora?" Lectura bíblica: Marcos 4:1-20 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Empieza a hablar con fe ahora
«...¡Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno saca cosas buenas del buen tesoro de su corazón; el hombre malo saca cosas malas de su mal tesoro» (Mateo 12:34-35) Así como las palabras no funcionan sin fe, la fe sin palabras, tampoco funciona. Ambas son necesarias para activar la ley de la fe. Hay muchos creyentes que ignoran ese principio. Siempre hablan palabras de duda e incredulidad. Luego, un día se les ocurre levantarse y declarar algunas palabras de fe, y esperan mover montañas. Sin embargo, para su sorpresa, las montañas no se mueven. ¿Por qué no se mueven? Porque Mateo 12:34-35 dice que son aquellas palabras que vienen del corazón las que producen resultados. La persona que dice algunas palabras de fe de vez en cuando, no las está declarando de la abundancia de su corazón; por eso no son eficaces. ¿Eso quiere decir que no deberías hablar palabras de fe hasta que no estés seguro de que tiene la fe para respaldarlas? ¡No! Hablar palabras de fe es un buen ejercicio espiritual. Por ejemplo: si quieres recibir sanidad, sujeta tu mente y tu boca a la Palabra de Dios en lo que concierne a la salud. En lugar de hablar de lo mal que te sientes, repite lo que dice Isaías 53:5: «Pero él será herido por nuestros pecados; ¡molido por nuestras rebeliones! Sobre él vendrá el castigo de nuestra paz, y por su llaga seremos sanados». Si continúas meditando en esas palabras y continúas repitiéndolas, la verdad que hay en ellas empezará a ir cada vez más profundo. Echarán raíz en tu corazón y empezaran a crecer. Eventualmente, estarás hablando de la abundancia de tu corazón. Y cuando eso suceda, no importará cómo luzcan las circunstancias. Porque sabrás que recibirás lo que has estado creyendo, y ni el mismo diablo podrá persuadirte de lo contrario. Habrás cruzado la línea de la esperanza a la fe, ¡y verás las montañas moverse! Lectura bíblica: Mateo 12:33-37 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Deja que Dios se glorifique
«Cuando Jesús salió… tuvo compasión de ellos… y sanó a los que estaban enfermos… Mucha gente se le acercó. Llevaban cojos, ciegos, mudos, mancos, y muchos otros enfermos, y los pusieron a los pies de Jesús, y él los sanó. La multitud se quedaba asombrada, y al ver que los mudos hablaban, los mancos eran sanados, los cojos andaban y los ciegos veían, glorificaban al Dios de Israel» (Mateo 14:14; 15:30-31) La tradición religiosa dice que Dios es glorificado cuando soportamos abnegadamente el sufrimiento y la enfermedad. Pero eso no es lo que la Biblia dice. Por el contrario, nos dice que ¡Dios es glorificado cuando los ciegos ven, los cojos andan y los mancos son sanados! En la India o en África, donde la gente desconoce esas tradiciones religiosas, cuando alguien se levanta y dice: "Yo vengo a ustedes como mensajero del Dios altísimo", la gente lo cree. Cuando ellos oyen decir que Jesús, el Rey de reyes, derramó Su sangre por ellos, y que Dios les ha enviado un mensajero para decirles que Jesús los librará del pecado, de la enfermedad y de la muerte, se llenan de emoción. No discuten acerca de la Palabra de Dios. Entonces, ¿sabes qué sucede? La gente empieza a ser sanada, a tirar las muletas y a quitarse los vendajes. Cuando aprendamos a recibir la Palabra de Dios como lo hace la gente de esos lugares, lo mismo sucederá entre nosotros. Dios no hace acepción de personas. Su Palabra actúa en todos. ¡La diferencia está en la manera en que la recibimos! Lectura bíblica: Hechos 17:1-11 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.