
Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland
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Vivo en Cristo
«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas» (2 Corintios 5:17) La resurrección: ¿en qué piensas cuando escuchas esa palabra? La mayoría de la gente piensa en el pasado: en una tumba vacía y en el Señor resucitado. ¡Alabado sea Dios! ¡Jesucristo vive hoy! ¿Cierto? Sin embargo, no comprendemos muy bien que Él no es el único que resucitó. Nosotros también hemos resucitado. Resucitamos espiritualmente el día en que recibimos al Señor Jesucristo como el Señor de nuestra vida. Ese día pasamos de la muerte a la vida. ¡La parte más importante de nuestra resurrección ya ocurrió! Medita en eso. Al hacer a Jesucristo el Señor de tu vida, el Espíritu de Dios vino sobre ti y la gloria del Señor se posó sobre tu ser. Esa gloria consumió a tu viejo hombre, lleno de pecado. Ese viejo hombre murió, y en su lugar nació una criatura nueva. Sí, habrá un día cuando el cuerpo terrenal en que vives será levantado y glorificado; pero no debes esperar hasta entonces para ser libre del pecado, de la enfermedad, de la pobreza y del fracaso que acompañan a este mundo natural. ¡Ya eres libre de todo eso! Quizás te preguntes: "Bueno, si soy tan libre, ¿por qué no puedo dejar de fumar? ¿Por qué no puedo bajar de peso? ¿Por qué estoy siempre enfermo?". ¡Porque has dejado que Satanás te convenza de que todavía estás bajo su poder y de que aún estás espiritualmente muerto! Por eso, ¡te pido que a partir de hoy comiences a considerarte vivo! Comienza a pensar de ti mismo como alguien que ya tiene la vida de Dios y no como un ser terrenal que está esperando por la Resurrección. Considérate muerto al pecado y vivo por el poder de Jesucristo. Comenzarás a vivir una vida nueva ¡hoy! Lectura bíblica: Romanos 8:1-14 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Obedece hoy
«El hombre que, reprendido, endurece su cuello, de repente será destruido—y no habrá remedio para él» (Proverbios 29:1, AMP) Algunas personas tienen la idea errónea de que cuando el Espíritu Santo les indica algo, pueden hacer caso omiso por algún tiempo, si así lo desean, y luego obedecerle cuando lo crean conveniente. Piensan: "Sé que estoy haciendo mal. Sé que la vida que llevo no está bien, pero sólo continuaré haciéndolo por un tiempo. Luego arreglaré las cosas con el Señor". Déjame advertirte: ese accionar es algo sumamente peligroso. Dios nos advierte que cuando rechazamos Su consejo, el corazón se endurece. No es que la gracia de Dios deje de alcanzarte ni que Dios no te perdonará si decides volverte a Él. Significa que el pecado endurecerá tu corazón a tal nivel que ya no podrás oír cuando Dios te esté llamando. Eso mismo les sucedió a los hijos de Israel. Dios les decía qué hacer y ellos lo ignoraban. Cuando trató de llevarlos a la Tierra Prometida para que la poseyeran, se negaron por completo. De hecho, ellos creían que tenían buenas razones para no hacerlo. Estaban tan llenos de temor e incredulidad que realmente pensaban que si hacían lo que Dios decía, serían destruidos. Pero, no importa cuán buenas sean las razones que tengas para desobedecer a Dios; esa desobediencia te costará caro. Endurecerá tu corazón. El pueblo de Israel hizo caso omiso a Dios tantas veces, que Él terminó por enviarlos al desierto. Eran tan obstinados que Dios no podía llevarlos a las bendiciones que había planeado para ellos, y tuvo que dejarlos vagar por el desierto hasta que todos murieron, excepto dos de ellos. El Señor tuvo que levantar una nueva generación con un corazón dócil, antes de que pudiera llevarlos a la Tierra Prometida. Aprende de esa lección y no juegues con el pecado. Cuando Dios te indique lo que necesitas hacer, no lo pospongas pensando que después será más fácil hacerlo. No lo será; más bien, ¡será más complicado! Cuando el Espíritu de Dios te corrija, no tardes en seguir Sus consejos. Mantén un corazón sensible. ¡Obedece al Señor! Lectura bíblica: Nehemías 9:6-37 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
En búsqueda de la unidad
«Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo» (Efesios 4:13) Si sabes cómo escuchar la voz de Dios, podrás oírlo llamando al Cuerpo de Cristo hoy. Él está pidiendo unidad, está pidiendo que dejemos los desacuerdos y que nos unamos en la preparación de la venida de Jesucristo. Algunos creyentes se asustan con sólo pensar en unirse con otros. "¿Cómo se les ocurre que voy a unirme con alguien de otra denominación? —dicen—. ¡No voy a dejar mi doctrina para ponerme de acuerdo con la de otros sólo por causa de la unidad!". Lo que no entienden es lo siguiente: la unidad como la definen las Escrituras no se basa en doctrinas. Los vientos de doctrinas, según Efesios 4:14, son cosa de niños. Los vientos de doctrinas no unen a nadie, más bien dividen y esparcen a la gente en todas direcciones. La Palabra no dice nada con respecto a unirnos en nuestras doctrinas; sino que dice que lleguemos a la unidad de la fe. En el pasado, no entendimos esto y hemos demandado unidad doctrinal los unos de los otros. Decimos: "Si no estás de acuerdo conmigo en cuanto a hablar en lenguas, o en cuanto al arrebatamiento… o en cuanto a la profundidad apropiada de las aguas del bautismo, no te aceptaré como hermano en el Señor. No te reconoceré como mi compañero". Pero Dios no hace las cosas de esa manera. Él no tiene una lista larga de las exigencias doctrinales que debemos cumplir. Sus requisitos son simples. Primera de Juan 3:23 nos dice cuáles son: «…Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros…». Una vez que tú y yo empecemos a guardar esos mandamientos y dejemos de preocuparnos por el resto, podremos olvidar nuestras peleas doctrinales e integrarnos en la unidad de la fe. Creceremos tan fuertes en la unidad del Espíritu que los vientos de doctrina no podrán separarnos. Cuando eso suceda, al diablo le dará pánico, porque la unidad de la fe del pueblo de Dios es algo asombroso. Es lo más poderoso e ilimitado que existe en el mundo. Ahora mismo, en todo el mundo, el Espíritu está llamando a la Iglesia del Dios vivo para que se una. Obedece, porque tú podrías ser parte de uno de los movimientos más extraordinarios de Dios que este mundo haya visto. Lectura bíblica: Salmos 132:13-18; 133 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La sanidad siempre llega
«Y estas señales seguirán a los que creen: ...sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán» (Marcos 16:17-18) Solía enojarme con las personas sobre las cuales imponía mis manos y no sanaban. Un día estaba orando y conversando con Dios acerca de esto, cuando Él habló a mi espíritu, diciendo: La sanidad siempre llega. Recuerdo que le pregunté: "¿Cómo que la sanidad siempre llega? No todas las personas son sanadas". Yo no dije que todos la reciben, respondió. Luego me habló con firmeza: Yo cumplo Mi parte, y he dicho que se recuperarán. Esas palabras me golpearon como una tonelada de ladrillos. Dios afirmó que ellos se recuperarán. Él nunca miente. Si Él dijo que se recuperarán, entonces eso significa que la sanidad siempre llega. No es Dios quien la retiene, sino quienes no la reciben. Desde entonces, no he tenido problema alguno para imponer manos sobre las personas y creer que serán sanadas. Ya sea que ellas se vayan sanas o no, yo sólo permanezco en fe por ellas. De hecho, sé que si esa persona, que se va enferma, alinea su fe con Dios y conmigo —no importa aunque sea en cinco años— se sanará. Si has impuesto manos sobre alguien que no recibió la sanidad, no interrumpas el fluir del poder de Dios al remover tu fe. Permanece firme. Sigue creyendo que la sanidad siempre llega, y quizás más adelante esa persona enferma decida permanecer firme y ¡ponerse de acuerdo contigo! Lectura bíblica: Marcos 10:46-52 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Son los ángeles sólo para los niños?
«¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?» (Hebreos 1:14) La mayoría de nosotros ha leído acerca de nuestro ángel guardián cuando éramos pequeños. En aquellos días resultaba reconfortante. Era alentador saber que había alguien que nos protegía de los monstruos que acechaban detrás de la puerta del armario y de cosas horripilantes que se arrastraban debajo de la cama cuando la luz se apagaba. Pero a medida que transcurrieron los años, dejamos atrás nuestros temores de la niñez. Las criaturas imaginarias que habían parecido una vez tan reales han desaparecido de nuestra mente y —lamentablemente—, para la mayoría de nosotros los ángeles también. Sin embargo, el tema de los ángeles no es sólo asunto de niños. Son espíritus poderosos enviados para servir a los que somos herederos de la salvación. La palabra salvación en Hebreos 1:14 proviene de la palabra griega soteria que significa: "rescate, preservación material y liberación temporal". ¡Piensa en eso! Dios ha creado un gran número de seres espirituales gloriosos y poderosos, con el propósito específico de protegernos y librarnos de los males de este mundo. Y recuerda que, según Salmos 103:20, la Palabra de Dios es la que pone a esos ángeles en acción. Así que cuando te encuentres en peligro, no te asustes ni grites por lo difícil que estén las cosas. ¡Confiesa la Palabra! Tus ángeles responderán a la Palabra. Luego se paciente y dales tiempo para que actúen. Ellos cumplirán con su deber. Lectura bíblica: Salmos 103:17-22 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Revístete de humildad
«…Revístanse de humildad, porque: Dios resiste a los soberbios, pero se muestra favorable a los humildes» 1 Pedro 5:5 La mayoría de los creyentes no sabe nada acerca de la verdadera humildad. Si les dijeras que ellos son la justicia de Dios, no lo creerán. Podrías citarles versículos bíblicos para demostrárselos, pero aun así debatirían del tema contigo. Te dirían: "No, yo no soy justo. Sólo soy un pecador que ha sido salvo por gracia". Tratan, con sinceridad, de ser humildes. Pero la verdad es que están equivocados. Tienen tanto temor de caer en orgullo, que han dejado que Satanás los engañe; y él los ha hecho caer precisamente en el orgullo que tanto han querido evitar. Déjame explicarte lo que quiero decir. De acuerdo con 1 Pedro 5:5-6, ser verdaderamente humilde es someterse a Dios. Eso significa que cuando Dios declara algo, debes creerlo sin importar cuán extraño pueda parecer a tu pensamiento "religioso". Cuando Él afirma que has sido hecho la justicia de Dios en Cristo Jesús, tú debes afirmarlo también. De hecho, no te atreverías a decir una cosa distinta, porque hacerlo sería estar en desacuerdo con Dios, lo cual es la peor forma de orgullo que hay, ¿no es cierto? No permitas que Satanás te pisotee en el polvo de la falsa humildad. Ponte de acuerdo con Dios. Descubre y aprende lo que la Palabra de Dios afirma acerca de ti; luego, atrévete a declararlo con tu boca. Despójate de todo orgullo al someterte a Su Verdad. Revístete de la verdadera humildad. Estoy seguro de que lucirás muy bien en ella. Lectura bíblica: 1 Pedro 5:5-11 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¡Mantente firme contra las asechanzas del diablo!
"No le den [tal] espacio o lugar [ni ninguna oportunidad] al diablo" (Efesios 4:27; AMP). Si le das lugar al diablo, él lo ocupará. Tienes que estar alerta y mantener el escudo de la fe en alto porque si no lo haces, él se volverá y te arrebatará el terreno que acabas de conquistar. Hay personas que han recibido sanidad y han vuelto a su antigua manera de pensar sobre la enfermedad. Han dejado que la fe mengüe y le han dado lugar al diablo. Cuando el enemigo los ataca con algún síntoma pasado, ya no están preparados. Se convierten en víctimas del contraataque. Tú puedes mantenerte firme contra las asechanzas del diablo y tener éxito. Pero antes de hacerlo, tendrás que tomar tres decisiones de calidad: Primero, la Palabra de Dios debe ser la autoridad final en tu vida. Alinea tus pensamientos con lo que declara la Palabra. En seguida, decide vivir por fe en lo que Dios ya ha dicho. La Biblia dice: «Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios» (Romanos 10:17; RV 95). Por último, decide que vivirás en el amor de Dios, porque la fe obra por el amor. Sin el amor, la fe no servirá. Sin la Palabra, no podrás tener fe. Así que no trates de tomar alguna de estas decisiones sin las otras dos. Es necesario que tomes las tres al tiempo. ¡Un estilo de vida conforme a la Palabra, a la fe y al amor te mantendrán en una posición de resistencia contra el diablo! Ahora te sugiero que, a solas con Dios, hagas la siguiente oración: En el nombre de Jesús, me comprometo desde hoy en adelante a vivir de acuerdo con la Palabra de Dios, la fe y El amor de Dios. ¡Decide hoy mismo no darle lugar alguno al diablo! Lectura bíblica: Juan 15:7-12 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Nada que temer
«...él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre» (Hebreos 13:5-6) Hoy en día nuestra dignidad y decoro son unos de los problemas más grandes en el Cuerpo de Cristo. Nos impiden hacer las cosas que Dios quiere que hagamos. En lugar de obedecer a Dios, nos preguntamos: "¿Qué pensará la gente de mí si hago eso? ¿Qué sucederá si le ordeno a esa persona que se levante de la silla de ruedas y no lo hace? ¿Qué pasará si comienzo a creer en la prosperidad y no tengo dinero? ¿Y qué hay de eso Dios? ¿Cómo me miraría la gente?". Si alguna vez has tenido esa experiencia, déjame decirte algo: ¡tu dignidad y decoro no importan!, lo que importa es obedecer a Dios. Cuando se trata de obedecer a Dios, la imagen que tengas de ti mismo no cuenta, y cuanto más pronto la olvides, mejor será. Pero ¿sabes cuál es la ironía? Una vez que hagas eso, tu reputación mejorará. Es curioso; cuando dejas de preocuparte por tu propia imagen, ésta mejorará. ¿Por qué? Porque cuando los demás te miren, en lugar de ver esa imagen insignificante que tienes de ti mismo, verán la imagen del Señor Jesús emanando desde tu interior. Por lo tanto, despójate de esa imagen tergiversada que tienes de sí mismo y empieza a cultivar la imagen de Cristo en ti. No te dejes controlar por el temor a lo que los demás puedan decir, sino que motívate por la fe en lo que Jesús puede hacer. Después de todo, Él nos ha prometido que nunca nos dejará ni nos abandonará. Aprópiate de esa verdad, Créela, y Ponla en práctica. Una vez que lo hagas, ¡descubrirás que ya no hay nada que temer! Lectura bíblica: Romanos 8:29-39 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Comienza a sembrar
«Siendo renacidos, no de simiente (semilla) corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre» (1 Pedro 1:23) Jamás te emocionarás con la Palabra de Dios hasta que entiendas que no es sólo una colección de promesas inspiradas por Dios. Es una fuerza viva que conlleva en sí misma el poder para hacer que esas promesas se hagan realidad en tu vida. ¿Te es difícil creerlo? No debería serlo. Puedes observarlo en el mundo natural todo el tiempo. Si yo pusiera en tu mano una semilla de tomate y te dijera que dentro de esa pequeña semilla yace el poder para producir un tallo mil veces más grande, para producir hojas, raíces y tomates rojos, no tendrías ningún problema para creerlo. ¿Cierto? Sabes por experiencia que aunque esa semillita no parezca una fábrica de tomates, de alguna manera, en la atmósfera correcta, llegará a serlo. Jesús nos dijo que la Palabra de Dios obra de acuerdo a ese mismo principio: hay un poder milagroso dentro de ella. Es una semilla que, una vez sembrada por fe en el corazón humano, producirá más bendiciones de las que puedas imaginarte. Una vez que comprendas ese principio, te entusiasmarás con la Palabra de Dios. Eso es lo que me sucedió a mí. Hace muchos años visualicé un destello de lo que la Palabra podía hacer. Visualicé un destello del poder que había en ella. Así que puse una Biblia en cada habitación de mi casa y en mi automóvil, y tenía una grabadora de casetes prendida casi todo el tiempo. Pasaba todo el tiempo posible escuchando la Palabra de Dios porque quería el poder de esa Palabra dentro de mí más que cualquier otra cosa del mundo. Sabía que rompería las barreras de mi vida, barreras que me habían limitado y reprimido por años. Sabía que al leerla no estaba sólo leyéndola, sino sembrando semillas. Semillas de prosperidad, semillas de salud, semillas de protección y semillas de victoria en cada área de mi vida. No trates a la Palabra de Dios como cualquier libro. ¡No lo es! Es la semilla espiritual que conlleva en sí misma el poder sobrenatural para producir la cosecha de una vida plena. ¡Entusiásmate con ella y comienza a sembrar hoy mismo! Lectura bíblica: Marcos 4:23-32 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Entrena tus sentidos
«Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal» (Hebreos 5:13-14) Tú has "crecido" o madurado espiritualmente cuando, mediante la práctica, has entrenado tus sentidos para discernir entre el bien y el mal. Cuando has practicado tanto vivir en el Espíritu como renovar tu mente por la Palabra de Dios, que hasta tu carne sigue habitualmente los caminos de Dios en lugar de los caminos del mundo. Deténte y piensa por un instante. ¿Hay algunas cosas que tu carne te instigaba a hacer antes de recibir a Jesús como el Señor de tu vida, que ahora ya no las quieres hacer? Para mí, sí las hay. Por ejemplo, solía fumar y sentía lástima por todos esos cristianos que no podían hacerlo. ¿Pero, sabes qué? Ahora que soy creyente, ya no tengo esa adicción al tabaco. Ni siquiera forma parte de mis pensamientos, y mucho menos de mi vida. Eso es lo que sucede cuando te alimentas de la Palabra de Dios y renuevas tu mente con ella. Usualmente no ocurre de la noche a la mañana, ni es sencillo. Quizás tu carne luche y forcejee por un tiempo, ya que ha sido adiestrada para seguir los caminos del mundo por largo rato. Pero, si permaneces en la Palabra y sigues creciendo, tu carne puede desarrollar el hábito de la justicia, así como en el pasado desarrolló el hábito de la injusticia. No dejes que tu espíritu muera de hambre, alimentándolo solamente con leche espiritual de vez en cuando. Forma el hábito de nutrirte con el alimento sólido de la Palabra de Dios todos los días y descubre lo que es la verdadera madurez. Lectura bíblica: Hebreos 5:11-14, 6:1-3 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La raíz del problema
«...porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón» (1 Samuel 16:7) Con frecuencia, le pedimos al Señor que solucione los problemas que hay a nuestro alrededor, cuando en realidad lo que Él desea es resolver los problemas en nuestro interior. Por años cometí ese mismo error referente a mi peso. Oré y oré a Dios para que me ayudara a adelgazar. Sin embargo, fracasé muchas veces. Perdí, literalmente, decenas de kilos, sólo para aumentarlos otra vez. Finalmente un día tomé una decisión firme. Dije: Señor, ¡no daré un paso más hasta que no averigüe qué hacer al respecto! Luego comencé un ayuno, me aparté de los demás, y me propuse estar atento a lo que Dios tuviera que decirme. Durante ese ayuno, el Señor me reveló la verdadera causa de mi problema. Me mostró que yo quería perder peso, pero que no quería cambiar mis hábitos alimenticios. Yo era como el alcohólico que quiere beber constantemente sin ser afectado por el licor. ¡Quería comer nueve veces al día y seguir pesando 75 kilos! De repente, me di cuenta de que Dios no sólo quería librarme de los kilos extras que tenía en el exterior, sino también del pecado de la glotonería en mi interior. Ahí mismo y en ese instante me arrepentí de ese pecado. (Ese día comprendí lo difícil que es para un hombre enfrentar el hecho de ser alcohólico. Duele admitir ese tipo de problema). Entonces, en lugar de pedirle a Dios que me librara de mi problema de peso, le pedí que me librara de la glotonería. Y, efectivamente, Él lo hizo. Si tus oraciones no parecen estar cambiando los problemas a tu alrededor, quizás sea hora de examinar tu vida y pedirle al Señor que actúe en la raíz del problema. Lectura bíblica: Salmos 139:1-10, 23-24 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Activa el poder
«Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros» (Efesios 3:20) Como creyente, el poder del Espíritu Santo está en ti. ¡Ese poder no actuará si no es activado! El Espíritu Santo no te forzará a hacer las cosas. Él no llegará a apagar la televisión, sacarte del sofá y decirte: "Ahora sí, vas a ponerme atención". No, el Espíritu Santo es un caballero. Él ha sido enviado para ayudarte a hacer la voluntad de Dios, para fortalecerte, para aconsejarte… pero no hará nada de eso hasta que no se lo pidas. Por esa razón, en la carta de Santiago leemos que debemos orar al enfrentar problemas o aflicciones. Es la oración la que hace que el poder que reside en tu interior se active. Considera lo siguiente. El Espíritu del Dios todopoderoso… el Espíritu que se movía sobre la faz de las aguas y que cumplió la Palabra de Dios en la Creación. Ese mismo Espíritu vive en ti, ¡y está esperando que tú le clames! Si Jesús entrara a tu casa y se sentara a la mesa, dejarías todo para hablar con Él, ¿no es cierto? No le dirías: "Mira Jesús, estoy muy contento de verte. ¡Ojalá tuviera suficiente energía para conversar contigo!, pero no vas a creer la clase de día que he tenido hoy. Todo me ha salido mal. Ahora estoy muy cansado y lo único que quiero es acostarme, y mirar la televisión. Tal vez podamos conversar un rato más tarde". No harías tal cosa, ¿verdad? Claro que no. Si Jesús estuviera en tu casa, donde pudieras verlo, te postrarías y comenzarías a adorarlo. No te importaría lo cansado que estuvieras ni el día que has tenido. Aprovecharías la oportunidad para tener comunión con Él. Bueno, escucha esto. El Espíritu Santo vive en ti, esperándote a cualquier hora del día, o de la noche. Él te dice: Estoy aquí para ayudarte, fortalecerte y consolarte. ¡Quiero ayudarte a salir del problema que estás enfrentando! Él quiere mostrarte algunas cosas—cosas que has estado tratando de solucionar en tus propias fuerzas. Él te está esperando para vencer todo obstáculo en tu vida. Tómate el tiempo para orar. Ora en el Espíritu. Ora con entendimiento. La oración activara el poder que obra en ti, hoy mismo. Lectura bíblica: Efesios 3:16-21 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Vivir por fe: un estilo de vida
«Soporta el sufrimiento junto conmigo como un buen soldado de Cristo Jesús.» (2 Timoteo 2:3, NTV) Los momentos difíciles son inevitables. Necesitas saberlo. Es cierto que hemos sido redimidos de la maldición, y no hay nada que Satanás pueda hacer para cambiar eso, pero él te desafiará de todos modos. Por tanto, no te sorprendas cuando las cosas se pongan difíciles. Habrá ocasiones en las que deberás mantenerte firme solamente por fe y en las que tendrás que hablar y actuar como si lo que Dios dice es cierto, aun cuando no puedas sentirlo, verlo o palparlo en forma natural. Incluso habrá otras ocasiones en las que todo parecerá terrible. Es en esos momentos cuando deberás soportar el sufrimiento como un buen soldado de Cristo. Mucha gente oye la palabra de fe acerca de la sanidad o la prosperidad, y piensan: "¡Oye! Voy a intentarlo". Luego, cuando llegan los momentos difíciles, se dan por vencidos. Déjeme advertirte que vivir por fe no es algo que intentas. Se trata de un estilo de vida. Lo haces en los momentos difíciles; lo haces cuando todo es fácil. Vives por fe siempre, pues no lo haces sólo para obtener los beneficios, sino porque sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). Quizás las cosas se pongan un poco difíciles, pero déjame asegurarte que saldrás siempre adelante si soportas el sufrimiento como un buen soldado de Cristo. Si no desmayas ni te apartas de la fe, tendrás la victoria. Él único cristiano derrotado es ¡aquel que se da por vencido! Lectura bíblica: Números 14:1-24 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Así como prospera tu alma
«Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma» (3 Juan 2) Una vez que comienzas a creer que la voluntad de Dios es prosperarle, te preguntarás: ¿Cómo va a hacerlo? ¿Me enviará un cheque por correo? ¿Empezarán a llover billetes? Claro que no. Él Señor primero prosperará tu alma. Él sembrará semillas de prosperidad en tu mente, en tu voluntad y en tus sentimientos; y cuando estas semillas crezcan, producirán una gran cosecha material. Consulta el libro de Génesis y lee la historia de José. Encontrarás un ejemplo perfecto de lo que te estoy hablando. Cuando José fue vendido a los egipcios, no tenía ni un solo centavo. Ni siquiera era un hombre libre. Había sido vendido como un esclavo. Pero, en medio de su esclavitud, Dios le dio tanta sabiduría y capacidad que hizo posible que su amo prosperara. Como resultado de esto, él encargo a José de todas sus posesiones. Más adelante, José fue encarcelado. En la prisión no hay muchas oportunidades para ascender, ¿cierto? Pero Dios le dio entendimiento como a ningún otro hombre en Egipto. Ese entendimiento le abrió las puertas para un puesto en la corte de Faraón; no como esclavo, sino como el hombre más reconocido en todo el país después del mismo Faraón. José se paseaba en un carruaje y la gente, literalmente, se inclinaba ante él. Durante la época de hambruna, José estuvo a cargo de todo el alimento: ¡a eso le llamo prosperidad! ¿Cómo hizo Dios todo eso? Lo hizo al prosperar el alma de José. Incluso cuando su situación llegó a ser sombría y sus problemas se volvieron imposibles, Dios pudo revelar los secretos espirituales que abrirían la puerta del éxito para él. Por eso es que el método de Dios para prosperar es tan emocionante. Da resultado en cualquier lugar. Funciona en los países más pobres del mundo, así como en los Estados Unidos. Y puedes estar seguro de que ¡dará resultado en tu vida!
Un Pacto de Amor
«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…» (Juan 3:16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio, y dio… y dio. Ése es el mensaje que la Biblia nos comparte de principio a fin. Parece algo muy simple; sin embargo, en realidad, pocos lo entienden. Podemos entender la idea de un Dios poderoso. Podemos entender la idea de un Dios que desea que le sirvan. Pero, ¿comprender a un Dios Todopoderoso que nos ama tanto que desea dar por sobre todas las cosas? Es difícil de comprender. Por miles de años, Dios ha estado obrando para derramar la revelación de Su amor en los corazones de los hombres. Ha hecho promesas amorosas de bendición y protección. Pero siempre ha enfrentado el mismo obstáculo: seres humanos que no pueden aceptar esas promesas como ciertas. La historia de Abram es un ejemplo perfecto. Abram no estaba acostumbrado al concepto de un Dios dadivoso. Después de todo, él había sido adorador de la luna, y la luna nunca había hecho nada por él. Entonces, conoció a El Shaddai: el que es mayor que todos, el Dios omnipotente. Lo primero que El Shaddai quería hacer era darle bendiciones. Las promesas de Dios asombraron tanto a Abram, que no podía creerlas. Abram le preguntó: «Señor, ¿y cómo sabré que realmente voy a recibir estas cosas?» (Lee Génesis 15:8). ¿Sabes cómo le respondió Dios? Estableciendo un pacto de sangre. Ese pacto resolvió para siempre cualquier pregunta que Abram pudiera tener acerca del amor y la fidelidad de Dios. Al derramarse la sangre, Abram supo que Dios hablaba en serio. Dios estableció el mismo pacto de sangre contigo: sacrificó a Su propio Hijo. El cuerpo quebrantado y la sangre derramada de Jesús son la prueba eterna del amor de Dios por ti. Por medio de la Comunión, Él nos insta a recordarlo una y otra vez, con el fin de que cuando nuestra fe en las promesas de Dios comience a flaquear, «tengamos un sólido consuelo» (Hebreos 6:18). Medita en el pacto que Dios hizo contigo para recibir una revelación refrescante de Su amor por ti. Toma el pan y la copa. Preséntate ante el Señor y recibe la Comunión. Medita en el cuerpo y la sangre de Jesús, los cuales te han hecho miembro de la familia del Dios todopoderoso gracias al pacto de sangre. Deja que te ayuden a despejar toda duda acerca del amor de Dios por ti. Jamás dudarás de Sus promesas una vez que hayas creído en Su amor. Lectura bíblica: Génesis 15 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Presta atención a tus palabras
«En las muchas palabras no falta pecado; mas el que refrena sus labios es prudente» (Proverbios 10:19) Como creyentes, ¡debemos guardar nuestras palabras! Debemos dejar de hablar como si éstas no fueran importantes, y empezar a hablar como si nuestra vida dependiera de ellas, porque, según la Palabra de Dios, ¡sí depende! (Proverbios 18:21). Muchos tenemos lo que Proverbios 19:1 llama: labios perversos. Tener labios perversos no es sólo mentir y maldecir. Se refiere a una boca desobediente. Significa decir cosas que van en contra de la Palabra de Dios. Todos lo hemos hecho alguna vez. Por ejemplo, decimos que estamos confiando en Dios para que nos sane, pero luego le decimos a alguien: "¡Este dolor me está matando!". ¡Eso es tener labios perversos! Es hablar contrario a lo que afirma la Palabra de Dios. "Por favor, hermano Copeland, sé que dije eso, pero no fue lo que realmente quise decir". Escucha: el mundo espiritual no obra conforme a lo que has querido decir. Funciona de acuerdo a lo que dices. Leemos en Marcos 11:23: «Porque de cierto les digo que cualquiera que diga a este monte: "¡Quítate de ahí y échate en el mar!", su orden se cumplirá, siempre y cuando no dude en su corazón, sino que crea que se cumplirá». Observa, este versículo no dice que será hecho lo que has querido decir, sino lo que digas. Lo que digas es lo que cuenta. No estoy sugiriendo que te compliques la vida preocupándote acerca de cuál será tu próxima frase. Usa la sabiduría que Dios te ha dado. Enséñale a tu boca a ser obediente a la Palabra de Dios. Entonces, cuando más la necesites, encontrarás esa misma Palabra arraigada abundantemente en tu interior. Lectura bíblica: Proverbios 10:11-21 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
El hábito de la Santidad
«El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él» (Juan 14:21) Hay cierta dimensión de la vida que sólo podrás experimentar cuando tomes la decisión de agradar al Padre en todos los aspectos de tu vida. En esa dimensión, Cristo se te manifestará de una manera más real. A comienzos del siglo XX, Dios derramó Su Espíritu y comenzó un avivamiento en la calle Azusa. Fue un tiempo maravilloso en el que muchas vidas fueron transformadas. Las cosas del mundo perdieron su importancia. Sucedían cosas sobrenaturales, mientras Dios se manifestaba en presencia de todos. Aquellos involucrados en ese avivamiento, empezaron a ser conocidos en el mundo como personas "santas". Se las denominó así porque era evidente que eran diferentes a los demás. Abandonaron cualquier cosa que creían que no agradaba a Dios. Estaban tan cautivados con el poder de las cosas espirituales que no tenían interés por las cosas naturales. Hoy en día, pocos creyentes saben lo que significa la "santidad", y aún son menos los que entienden el derramamiento de Dios que cae sobre los que se atreven a seguirla. El término santidad significa: "Apartado para Dios". Es lo que haces con tu vida cada día; es ordenar tu conducta de acuerdo con la Palabra de Dios y el consejo del Espíritu. La santidad es el hábito de estar en un mismo sentir con Dios, apartándose de los caminos del mundo y siguiendo los del Señor. La santidad no es resultado de la casualidad; la misma requiere de una decisión voluntaria. Toma esa decisión hoy mismo. Ama a Dios con todo tu corazón al guardar Sus mandamientos. Él te mostrará Su amor y se te manifestará con poder en formas inusuales. Él descenderá sobre ti como lo hizo sobre los creyentes de la calle Azusa,—y el avivamiento verdaderamente comenzará en ti.
Descubre la Palabra Viva
«Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Hebreos 4:12) Sólo la Palabra viva del Dios omnipotente es lo suficientemente poderosa para disciplinar tu carne. Es la única que puede hacerte pensar, mirar, hablar y actuar como un creyente nacido de nuevo. Cuando me convertí, el vicio horrible de fumar dominaba mi vida. Traté por todos los medios posibles de dejarlo, pero nada funcionó. Después de varios meses de luchar y fracasar, decidí asistir a una campaña en la iglesia de Hilton Sutton en Houston, Texas. Antes de entrar a la iglesia, escondí los cigarrillos en la visera del auto. En ese tiempo, aún no había aprendido mucho de la Palabra y tampoco había visto el poder de Dios en acción. Así que cuando comencé a oír a esos ministros predicar ungidos por el Espíritu Santo, esto llamó mi atención. Había sido cautivado por la Palabra viva. Mis deseos cambiaron, y lo único que deseaba era conocer más a Dios. Por primera vez en mi vida, las Escrituras cobraron vida. Al terminar la campaña, ya de regreso a casa, encontré los cigarrillos que había dejado en la visera del auto y me di cuenta que no me habían hecho falta. ¿Qué había sucedido? La Palabra me había alejado del deseo de fumar y me había dado el poder para disciplinar la carne. Cuando vi a Cristo a través de la Palabra y bajo la unción del Dios todopoderoso, fui libre ¡no sólo del vicio de fumar, sino también del deseo de hacerlo! Déjate cautivar por la Palabra viva y descubre el poder que puede hacerte libre para siempre. Lectura bíblica: Salmos 119:1-9 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Espera oír Su voz
"Las ovejas, las cuales son mías, oyen y escuchan mi voz; y yo las conozco, y ellas me siguen" (Juan 10:27; AMP) Muchos creyentes no están seguros de poder oír o reconocer la voz de Dios. Temen no poder discernir cuando el Espíritu de Dios les esté hablando. Pero lo que aún no saben es que, según la Biblia, oír la voz del Espíritu es un privilegio que posee todo creyente (Romanos 8:14). Sin embargo, para ejercer ese privilegio, primero debes recibirlo por fe y colocarte en posición de oír. Recuerda esto la próxima vez que el diablo trate de decirte que no podrás oír la voz de Dios. Jesús dijo que Sus ovejas reconocen Su voz y que no siguen la voz de un extraño. Ésa es una promesa de Dios para ti. El Espíritu Santo nunca te guiará en dirección contraria a la Palabra escrita de Dios (Juan 16:13). Por eso, si no sabes qué dice la Palabra, te será más difícil discernir el consejo del Espíritu. Medita en la Palabra y estúdiala para que aprendas a reconocer la voz de Dios. Sigue las instrucciones que Dios le dio a Josué, y medita en las Escrituras de día y de noche. Obedece siempre lo que dice la Palabra, no sólo cuando sea más fácil, sino todo el tiempo. Se obediente aún en las cosas más insignificantes. La obediencia constante a la Palabra de Dios te hará madurar y afinará tu oído espiritual para que puedas reconocer la voz del Espíritu Santo. Pronto podrás reconocerla tan fácilmente como reconoces la voz de tu mejor amigo. Así que, en lugar de preguntarte si puedes o no oír la voz de Dios, más bien espera oír Su voz. Luego, permanece en la Palabra para que puedas afinar tus oídos espirituales. Lectura bíblica: Juan 10:1-9 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Alabanza de victoria
"Y habiendo consultado con el pueblo, nombró a algunos cantores para que adoraran y alabaran a Jehová, vestidos de ornamentos [sacerdotales] sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijeran: Glorifiquen a Jehová, ¡porque Su misericordia y bondad es para siempre!" (2 Crónicas 20:21; AMP) ¡La alabanza precede a la victoria! La Biblia nos cita un claro ejemplo de esta verdad en 2 Crónicas 20. Allí, la Biblia nos relata que una gran multitud de ejércitos marchaba en contra de Israel. El ejército de Israel era tan inferior en número que no sabía qué hacer. Entonces, todos ayunaron y oraron hasta que recibieron una palabra de Dios: "No tengan miedo ni se acobarden cuando vean a esa gran multitud, porque la batalla no es de ustedes, sino mía" (2 Crónicas 20:15; AMP). ¿Sabes qué hicieron ellos en respuesta a esa palabra? Organizaron un coro de alabanza. Sí, eso fue lo que hicieron. Pusieron a algunos a cantar y alabar a Jehová, y los enviaron ¡al frente del ejército! Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, en la Palabra vemos que: "El Señor hizo que aquellos hombres cayeran en sus propias emboscadas y se mataran entre ellos mismos". Cuando todo terminó, ningún israelita había caído—y ninguno de sus enemigos había escapado. Es más; cuando fueron a tomar el botín, encontraron tanto ganado, tantas mercancías, tantos vestidos y otras cosas de gran valor, que les tomó tres días para recogerlo todo. ¡Eso es obtener una gran victoria! Y todo comenzó con la alabanza. ¿Deseas disfrutar de ese tipo de victoria? Entonces, levántate y di: "¡Gloria!". Después de todo, te encuentras en la misma situación en que estaban los israelitas. Tienes un ejército que marcha en tu contra, pero Jesús ya derrotó a tus enemigos. Ya ganó la batalla por ti el día que resucitó. Sólo debes confiar en Él y comenzar a alabarle. Empieza hoy a proclamar esas alabanzas. Decláralas, cántalas y proclámalas en la cara de tu enemigo. Una vez que las oiga, él sabrá que no tiene ninguna oportunidad de derrotarte. Lectura bíblica: 2 Crónicas 20:1-22 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Se constante
«Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos» (Hebreos 13:8) Años atrás, Dios habló al corazón de Gloria una frase que jamás olvidaré. Ella había estado pidiéndole que le enseñara a vivir en el Espíritu, para así operar en una mayor plenitud del poder sobrenatural de Dios. Dios le dijo: El poder reside en la constancia. Comprender esta revelación fue difícil para mí. Desde el punto de vista natural, yo puedo ser de todo menos constante. Mi naturaleza humana tiende a ser como un sube y baja: animado un día, desanimado al día siguiente. Pero, gloria a Dios, no necesito depender de mi naturaleza humana para seguir adelante. Jesucristo mora en mi interior, y ¡Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos! Cristo no es inconstante. Él no cambia de opinión de un día para otro. Él es constante, y si lo buscas cada día más, aprenderás a serlo también. A la mayoría de creyentes no le interesa eso. Por esa razón, hay tantos "fracasados en la fe". Son creyentes que un día están firmes en la Palabra y al día siguiente flaquean. Necesitamos ser constantes. Jesús dijo que si permanecemos en Su Palabra, seremos verdaderamente Sus discípulos, y conoceremos la verdad, y esa verdad nos hará libres (Juan 8:31-32). El creyente que es constante recibe revelaciones que el inconstante nunca ve. Decídete ahora mismo a ser perseverante. No planifiques tu día de hoy en la lectura bíblica de ayer; planifícalo en la lectura bíblica de hoy. Empieza con la Palabra hoy, permanece en la Palabra todo el día y termina tu día con la Palabra. Al día siguiente, levántate y haz lo mismo. Hay poder en la perseverancia. No seas un cristiano que se apaga y se enciende, sino uno que es constante en la Palabra de Dios, todos los días. Lectura bíblica: Colosenses 1:14-23 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¡Que comiencen las revelaciones!
«Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (1 Timoteo 2:3-4) La gente hace de todo un poco para obtener conocimiento de parte de Dios, cuando lo único que debieran hacer es ir a la Biblia. Dios no está escondiéndose de nadie. Su voluntad es que cada hombre y mujer experimente la revelación de Su conocimiento. Quizás digas: "Bueno, hermano Copeland, Dios no le dará a todos esos pecadores ningún tipo de revelación". ¿En serio? Entonces, ¿por qué Él envía evangelistas a predicarles? ¿Por qué crees que envió Su Palabra? ¡Para revelar la verdad! Por lo tanto, si quieres conocer de esa verdad, sólo abre la Biblia y léela. En su totalidad… no sólo las partes que aparecen en rojo. Ésas no son las únicas cosas que Jesús dijo. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Génesis. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Éxodo. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Números. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Deuteronomio. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Levítico. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Romanos. Él habló todo lo que se encuentra escrito en tu Biblia. ¡Él es la Palabra de Dios! De hecho, si lees el tercer capítulo de Gálatas, descubrirás que toda promesa hecha a Abraham era ¡para Jesús! Esas promesas son las que lo manifestaron en este mundo, y lo capacitaron para sanar y libertar a la gente. Él no ministró con algún poder especial que nadie más podía tener. Su ministerio se basó en las revelaciones que recibió de la Palabra escrita de Dios al usar su fe. Cuando el diablo lo tentó, Jesús no peleó en contra de sus ataques con una legión de ángeles asignada para protegerlo porque era el Hijo de Dios. Jesús enfrentó a Satanás con la frase: "Escrito está". Dios te ha equipado con las mismas armas para que hagas lo mismo. Te ha dado Su Palabra escrita y también al Espíritu Santo para que puedas entenderla. Él está siempre dispuesto a darte el conocimiento que necesitas. No tienes que exprimirlo; sólo abre tu Biblia, y deja que comiencen las revelaciones. Lectura bíblica: Juan 16:7-15 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Llamado a ser especial
«No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo» (Juan 17:15-16) Ser especial. No es una meta para la mayoría de nosotros, ¿cierto? Pero debería serlo. Dios nos ha llamado a ser linaje escogido; a vivir de tal manera que el mundo se dé cuenta de que somos pruebas vivientes del amor y el poder de Dios (1 Pedro 2:9). Por ejemplo, Él no quiere que padezcamos con el resto del mundo. No quiere que suframos las dolencias, ni las enfermedades, ni la pobreza, ni los fracasos del mundo. Dios nunca ha querido esas cosas para Su pueblo. La Biblia nos da un ejemplo claro de esto cuando Israel estuvo cautivo en Egipto. Faraón se había rehusado a liberar a los israelitas y Dios permitió que las tinieblas cubrieran toda la región. La oscuridad fue tan densa en todo Egipto que nadie pudo hacer nada por tres días. Sin embargo, vemos en Éxodo 10:23 que «todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones». ¡Qué ejemplo tan impresionante de la manera en que Dios desea que vivamos! Deberíamos estar glorificando a Dios por el milagro de disfrutar una vida victoriosa. La gente debería decirnos continuamente: "Supe cómo Dios te sanó" o "me contaron cómo Dios te ha prosperado y cómo salvó a tus hijos". Por lo tanto, sigue adelante. Pon en práctica la Palabra de Dios en tu vida y atrévete a recibir las ricas bendiciones que le pertenecen a todo creyente. Utiliza la Palabra para delimitar tus alrededores, pintando señales espirituales de advertencia para el diablo. Señales que digan: "¡Vete de aquí! De acuerdo con la Palabra de Dios, ya no te pertenezco. Mi familia no te pertenece. Mi salud no te pertenece. Mi dinero no te pertenece. Mi ministerio no te pertenece. Pertenezco a otro Reino. Ahora, ¡aléjate en el nombre de Jesús!". ¿Suena algo especial? Me alegra. ¡Dios te ha llamado precisamente para eso! Lectura bíblica: Éxodo 10:20-29 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Venciendo al gigante
«…¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?» (1 Samuel 17:26) Quizás estés enfrentado a un gigante. Tal vez sea una enfermedad, un fracaso, escasez financiera o algún otro tipo de problema. Pero no dejes que ese gigante te asuste. Tú tienes un arma secreta. Es la misma que una vez convirtió a un pastorcillo en un campeón vencedor de osos, leones y gigantes. El arma no es nada menos que un pacto de sangre con el Dios Todopoderoso. En los días de David, la circuncisión era la evidencia de ese pacto. Por eso, cuando David dijo que Goliat era un filisteo incircunciso, él estaba diciendo: "Este hombre podrá ser un gigante y podrá ser muy fuerte; pero no tiene ningún pacto con Dios, y por eso lo venceré". Al igual que David, tú también tienes un pacto. Pero el tuyo es mejor. El pacto que David tenía otorgaba bendiciones en abundancia a quienes lo guardaban; sin embargo, también incluía maldiciones para aquellos que no lo hacían. Tu pacto ha cambiado. Tu pacto es el Nuevo Pacto que Jesús compró con Su propia sangre, y no depende de lo que tú hagas, ni de tus propias fuerzas. Sólo depende de Él y de lo que Él ya ha hecho. ¡Él ya lo hizo todo! Lo único que debes hacer es creerlo, y recibirlo. Lee Deuteronomio 28:16-68 en este instante. Allí encontrarás la lista de todas las maldiciones de las que Cristo te ha librado. Es más, podríamos llamarla "la lista de los gigantes que Jesús venció por ti". La misma incluye toda maquinación que el diablo pueda alguna vez utilizar en tu contra. Léela, y regocíjate. ¡La lista incluye todas las cosas de las que Dios ya te ha sanado y de las que te ha librado! No dejes que ningún gigante te intimide. Tú tienes un pacto de sangre con el Dios todopoderoso, y no hay ninguna situación "incircuncisa" sobre la faz de la Tierra que pueda quitarte la victoria. Lectura bíblica: Gálatas 3:13-29 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Déjate influenciar por Dios
«Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos» (Romanos 8:29, AMP) Como creyente, estás destinado a ser moldeado en la imagen de Jesús y a crecer en el Espíritu, hasta lucir tal como Él. El poder sobrenatural de Dios comenzó ese proceso el instante en que naciste de nuevo. Tu interior fue transformado en forma instantánea; pero manifestar esa transformación interna en tu exterior depende principalmente de ti. Crecemos espiritualmente de la misma forma que lo hacemos físicamente. ¿Qué puedes hacer para acelerar este proceso de crecimiento? Invierte más tiempo en las cosas del Espíritu que en las cosas de la carne. Dedícate a la Palabra de Dios y pasa más tiempo en comunión con Él. Disponte a alejarte de las distracciones cotidianas y a estar a solas con Dios, para que Él pueda guiarte, enseñarte y compartir Su semejanza contigo. ¿Has notado que cuando pasas mucho tiempo con personas de carácter fuerte, serás automáticamente influenciado por ellas? Te hallarás de repente haciendo lo mismo que ellos hacen: su forma de ser te afectará. Será inevitable, especialmente si son personas que respetas y admiras. Lo mismo sucede en tu relación con Dios. Si pasas mucho tiempo con Él, Su influencia empezará a plasmarse en tu vida. Los caminos de Dios serán tus caminos. Entonces, ponte a Su disposición al orar en el Espíritu, alabándolo y amándolo. Invierte tiempo en Su Palabra, rodeado de personas que aman Su Palabra y la ponen en práctica. Sin proponértelo, percibirás que algo está cambiando. Encontrarás que tu carácter se vuelve más como el de Él. Comenzarás a pensar como Él lo hace, a hablar como Él e incluso a actuar como Él. Su imagen comenzará a proyectarse, desde tu propio interior. Lectura bíblica: 1 Corintios 3:5-18 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Él te guiará
«Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa». (Gálatas 5:16, NTV) Vivir por el Espíritu. Ésa es la clave para vencer la carne. Si sigues los consejos del Espíritu de Dios en tu interior, no serás dominado por la presión que ejerce la carne. Si estás siempre atento a lo que la Palabra escrita y a lo que el Espíritu Santo te dice que hagas, estarás constantemente haciendo pequeños cambios en tu vida de acuerdo a Su liderazgo. Y esos pequeños cambios impedirán que las tinieblas te alcancen. Dios sabe qué es lo que necesitas. Él puede mirar al futuro en tu vida y ver las trampas y presiones que el diablo está tramando en tu contra. Así que, sigue la guía del Espíritu Santo, y Él te conducirá a salvo a través de las circunstancias. De esa manera, alcanzarás la victoria. Lectura bíblica: 1 Corintios 10:1-14 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Lo mejor está por llegar
«...pero que [la gracia de Dios] ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, quien quitó la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio» (2 Timoteo 1:10) ¿Alguna vez te has preguntado cómo será cuando tu cuerpo muera y vayas al cielo? De acuerdo con la Palabra de Dios, cuando esa hora llegue, la casa de carne y sangre en la que habitas morirá, pero no sentirás nada. Sólo te despojarás del traje de carne, lo dejarás a un lado y te irás a un mejor lugar. Los creyentes que han muerto y han revivido relatan que no tuvieron ninguna sensación de pérdida —ninguna molestia—. Sus mentes permanecieron intactas, e incluso tenían brazos y piernas, pero eran espíritu, no carne. Un hombre compartió que no se había dado cuenta de que no estaba en su cuerpo, hasta que trató de agarrar algo y su mano atravesó el objeto material. Él era espíritu, pero sin carne. De acuerdo con el apóstol Pablo, estar ausente del cuerpo es estar presente con el Señor (2 Corintios 5:1-8). De manera que cuando Dios te llame, abandonarás tu cuerpo de carne y te irás para estar con Él para siempre. Esto es muy interesante. Dios ni siquiera usa la palabra muertos para referirse a nuestros viejos cuerpos abandonados, sino que se refiere a ellos como dormidos. ¿Por qué? Porque Él sabe que así como el sueño es algo pasajero, también lo es la muerte corporal. Él ha planeado un día en el que nuestros cuerpos dormidos sean despertados y levantados en gloria, así como le pasó a Jesús. ¡Aleluya! Viene el día cuando no sólo nuestros espíritus tendrán victoria sobre la muerte, sino también nuestros cuerpos. La muerte no es el "fin" para ti, ¡sino el traslado a un lugar mejor! Lectura bíblica: 2 Corintios 5:1-9 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
El exuberante amor de Dios
«Si escuchas la voz del Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti, y te alcanzarán» (Deuteronomio 28:2) Algunas personas tienen expectativas demasiado bajas de lo que Dios les proveerá materialmente. Confían en que Él les dará alimento y vestido, pero no creen en que Él quiera alimentarlos y vestirlos con excelencia. Por alguna razón, se han formado la idea de que Dios es un viejo tacaño que no les dará más que harapos para vestir y frijoles para comer. Pero eso no fue lo que Jesús nos dijo. Él dijo en Mateo 6 que Dios nos vestiría mejor que al rey Salomón. Esas palabras ya son más que suficientes para demostrar que Dios no sólo quiere darnos las cosas básicas de la vida, sino también bendecirnos abundantemente. Lo sé por experiencia propia. Hace algunos años, llegué a la casa y encontré dos automóviles muy costosos estacionados a la entrada del garaje. Me los habían regalado unos hermanos que habían sido bendecidos por el Señor a través de mi ministerio. Me quedé anonadado. "Señor —le dije—, no necesito estos automóviles. No te los había pedido, y no era algo que yo había pensado tener. ¿Por qué están aquí?". Entonces el Señor me habló al corazón, diciendo: ¿No leíste alguna vez el pasaje de Deuteronomio donde dice que las bendiciones vendrán y alcanzarán a quienes oigan mi voz? "Sí", le respondí. "Bueno, hijo", continuó, "acabas de ser alcanzado". ¿Estoy diciendo que Dios me dio esos automóviles costosos sólo para que los disfrutara? Sí; eso es exactamente lo que te estoy diciendo. En 1 Timoteo 6:17, vemos que: «[Él] nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos». Dios es un Padre amoroso que se complace bendiciendo a Sus hijos a lo grande. De hecho, Él es demasiado generoso con nosotros. Pero no dejes que esto te inquiete… Él puede darse ese lujo. Una vez que en realidad creas en la generosidad de Dios y oigas Su voz, las bendiciones te alcanzarán también a ti. Lectura bíblica: 1 Reyes 10:1-24 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La decisión es tuya
«...escojan hoy a quién quieren servir...» (Josué 24:15) Vivir conforme a la Palabra de Dios es un reto continuo. No es algo que se hace sólo una vez. Es un proceso en el cual eliges creer y actuar sobre la Palabra de Dios una y otra vez, en cada situación. Eso es lo que cada uno de nosotros debe hacer. Años atrás, decidí que iba a escoger a Jesús. Desde entonces, he tenido que escogerlo una y otra vez en diversas situaciones cada día. Lo he escogido como mi Señor y Salvador. Lo he escogido como mi Sanador. Lo he escogido como mi Asesor financiero. Lo he escogido como la Cabeza de mi hogar y de mi ministerio. Y aún tengo que seguir escogiéndolo, momento tras momento. Algunas veces la decisión es difícil, pero Dios ha prometido que nunca será demasiado difícil. En 1 Corintios 10:13, Él dice: «A ustedes no les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean sometidos a una prueba más allá de lo que puedan resistir, sino que junto con la prueba les dará la salida, para que puedan sobrellevarla». Lo que el Señor nos está diciendo es que no permitirá que seas sometido a una tentación que no puedas resistir. En toda tentación, Él te proveerá de una salida. Él siempre se asegurará de que tengas otra opción. El diablo no viene y te tienta mientras Dios está en otra parte, sin darse cuenta de lo que te está sucediendo. El Espíritu de Dios está constantemente contigo, mostrándote la manera de cómo resistir. En otras palabras, Dios siempre te da el poder y las armas para derrotar a tu enemigo, y estas son poderosas para vencer hasta la tentación más fuerte que pueda interponerse en tu camino. Él siempre hace posible que puedas escoger vida. Por lo tanto, escoge caminar en amor. Escoge caminar en fe. Escoge vivir por la Palabra. Jesús es el camino, ¡escógelo a Él! Lectura bíblica: Josué 24:14-24 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Paz en tu casa
"Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa" (Santiago 3:16) ¿Has notado que el lugar más fácil para ser egocéntrico es el hogar? Hay cierto incentivo en ser amable con los demás, pero con la familia tenemos la tendencia a permitirnos algunos privilegios egoístas, como si ella no contara. Antes de convertirme al Señor, yo era más cortés y amable con mis amigos que con mi propia familia. Era más exigente y menos misericordioso con mis seres queridos que con los demás. Pero después de que recibí al Señor Jesucristo como el Señor de mi vida, me di cuenta de que todo eso tenía que cambiar. Al estudiar la Palabra, Gloria y yo comenzamos a aprender lo importante que es la armonía en la familia. Aprendimos que si queríamos que el poder de la unidad obrara en nosotros, no podíamos permitir la contienda en nuestro hogar (lee Mateo 18:19). La contienda neutraliza el escudo de la fe, impide la respuesta a la oración y le abre la puerta a Satanás y a sus fuerzas. La discordia es mortal porque paraliza el poder de Dios en tu vida. No dejes que la contienda en tu hogar haga que el enemigo te detenga en tu propia puerta. Si lo dejas, no serás una amenaza para él en ningún otro lugar. Pon el poder de la armonía a actuar en tu familia. Lectura bíblica: Filipenses 2:1-13 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
No te detengas en la puerta
«Por tanto, acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para cuando necesitemos ayuda» (Hebreos 4:16) Cuando aceptaste a Jesús como el Señor de tu vida, uno de los privilegios que obtuviste fue el derecho de acercarte al trono de Dios en cualquier momento que lo desees. ¡Piénsalo! Tienes el derecho de acercarte confiadamente a Dios y obtener lo que necesitas. Aunque eso es algo que la Biblia dice, la mayoría de las personas actúa como si no lo creyera. No se acercan con confianza al trono de la gracia. En lugar de eso, piensan: "Yo nunca podría ir donde Dios está. Me quedaré aquí, gritaré y tendré esperanza de que Él me oiga". Yo solía hacer lo mismo. Recuerdo que cierto día estaba en oración, rogando, suplicando y bombardeando las puertas del cielo por un avivamiento. Después de haber pasado cierto tiempo suplicando, el Señor me dijo: ¿Qué estás haciendo? —Estoy bombardeando las puertas del cielo con oración, pidiendo por un avivamiento —le dije. —Kenneth, ¿cuán grande es mi ciudad? —Me preguntó —Hasta donde puedo determinar en la Biblia, hay 12.000 codos, o alrededor de 2.400 kilómetros cuadrados y 2.400 kilómetros de altura". —Entonces, ¿por qué estás bombardeando las puertas? Si mi trono se encuentra en medio de la ciudad, eso quiere decir que estás a 1.200 kilómetros del trono. A propósito, las puertas no están cerradas. ¿Por qué no dejas de bombardearlas y simplemente entras? Después de arrepentirme por repetir oraciones tradicionales sin pensar, recordé que la Palabra dice: «acerquémonos confiadamente al trono de la gracia…», y a partir de ese momento me he acercado confiadamente en toda ocasión. ¿Necesitas recibir algo de Dios hoy? No pierdas el tiempo afuera, parado en las puertas del cielo. Por medio de Jesús, tu lugar está en el mismo lugar del trono de Dios. Así que entra; la puerta está siempre abierta para ti. Lectura bíblica: Hebreos 4:14-16; 5:1-9 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Predispuesto a esperar
«El que cuida su boca y su lengua se libra de muchos problemas» (Proverbios 21:23) No hay otra manera de hacerlo. Si quieres disfrutar de una vida de bendición, tendrás que hacer que tus palabras concuerden con lo que Dios dice. No sólo por unas pocas horas, o por unos días, sino todo el tiempo. Si lo has hecho alguna vez, te habrás dado cuenta de que no es fácil. A medida que el tiempo transcurre y la situación parece permanecer en la misma condición, puede ser difícil seguir declarando la Palabra de Dios. Pero debes hacerlo si quieres que tu cosecha de bendición venga. Cuando Kenneth comenzó a predicar sobre la prosperidad, yo me sentaba y lo escuchaba, y creía en el mensaje aun cuando mis zapatos tenían las suelas agujereadas. Teníamos terribles problemas financieros pero sabíamos que esos problemas no cambiarían lo que La Palabra de Dios dice. Sabíamos que Sus promesas de prosperidad eran verdaderas, aun si todavía no habíamos empezado a gozar de ellas todavía. Así que, a pesar de que algunas veces nos sentíamos tontos, nos manteníamos hablando acerca de la generosa provisión que Dios tenía para nosotros. Me di cuenta luego de que la Palabra había comenzado a obrar a nuestro favor desde el primer día que empezamos a creerla, a confesarla y a ordenar nuestra vida conforme a ella. Nuestra cosecha de prosperidad comenzó a crecer en el momento en que empezamos a sembrar semillas en la tierra. Sólo necesitaba tiempo para que germinaran. El problema es que, algunas veces, la mayoría de los creyentes no tiene paciencia para esperar. Comienzan a sembrar de la forma correcta, pero cuando no ven los resultados de inmediato, cuando la cuenta en el banco disminuye y se atrasan en pagar la renta se desaniman y comienzan a confesar palabras de escasez y derrota. Ellos destruyen su cosecha con las palabras de su boca y nunca logran disfrutar de sus frutos. Así que la próxima vez que decidas vivir por fe, ya sea en el área económica o en cualquier otro aspecto, recuérdalo. Determina desde el principio que no permitirás que ese periodo de espera te desanime. Luego, permanece firme hasta que la Palabra de Dios se manifieste en tu vida. Pon la paciencia en práctica y mantén tus palabras en línea. Recibirás tu cosecha. Lectura bíblica: Proverbios 18:4-8, 20-21 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Contempla al Señor
«Y no adopten las costumbres de este mundo, sino transfórmense por medio de la renovación de su mente…». (Romanos 12:2) Por dentro, eres perfecto —nacido de nuevo y hecho a la imagen de Jesús mismo—. Pero, por fuera, ¿te sientes frustrado de no poder alcanzar esa perfección por más que lo intentas? ¿Hay una solución? Sí. La clave es la renovación de tu mente. Romanos 12:2 nos dice que si renuevas tu mente, podrás ser verdaderamente transformado. La palabra transformado se traduce de la misma palabra griega de la cual se deriva el término metamorfosis. Y la vemos en otras dos ocasiones en las Escrituras. Una de ellas fue cuando Jesús se transfiguró en el monte mientras hablaba con Moisés y Elías. La otra se encuentra en 2 Corintios 3:18, donde dice: «Somos como un espejo que refleja la grandeza del Señor, quien cambia nuestra vida. Gracias a la acción de su Espíritu en nosotros, cada vez nos parecemos más a él» (TLA). Cambiado, transformado, ¡transfigurado! Son palabras poderosas que inspiran, emocionan y describen lo que sucede cuando uno contempla al Señor en la Palabra y en oración. A medida que inviertes tiempo en renovar tu mente, tu ser exterior será transformado de la misma manera que la oruga se transforma en mariposa. En lugar de conformarte a la imagen del mundo, empezarás a conformarte a la imagen del espíritu nacido de nuevo, el cual ha sido recreado en justicia y en la santidad de la verdad. Separa tiempo para apartarte del mundo y estudiar la Palabra de Dios. Medita en ella, y deja que te transforme de adentro hacia afuera. Transfórmate por medio de la renovación de tu mente y ¡libera la hermosa mariposa espiritual que vive en ti! Lectura bíblica: 2 Corintios 3:6-18 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
El Gozo: una verdadera fuerza
«...el gozo del Señor es nuestra fortaleza» (Nehemías 8:10, NVI) El gozo no es una sensación de felicidad que se siente sólo cuando las cosas marchan bien. Es mucho más que eso. El gozo es una de las fuerzas espirituales más poderosas del mundo. Lee una vez más Nehemías 8:10, y te mostraré por qué. Si hiciéramos un diagrama de este versículo, y quitáramos las palabras: "del Señor", encontraríamos que en realidad está diciendo que el gozo es fortaleza. Las dos palabras son intercambiables, por esa razón, el gozo es tan importante. Eso es lo que hace del gozo algo crucial. No se puede vivir conforme a la fe sin ser fortalecidos en el Señor, y cuando Dios quiere fortalecernos, ¡utiliza el gozo! El gozo no es sólo un estado mental. No es una emoción. El gozo es una fuerza verdadera, y no hay nada que el diablo pueda hacer contra él. Así como el temor tiene que rendirse ante la fe, el desaliento tiene que rendirse ante el gozo. Como parte del fruto del Espíritu Santo, el gozo ya habita en tu interior. Pero si deseas disfrutar del poder del gozo, es necesario que lo desarrolles, lo confieses y lo practiques. No importa la situación que estés enfrentando, puedes estar lleno de gozo y fortalecido en el Señor. Puedes recurrir al poder del Espíritu Santo que se encuentra en tu interior y salir adelante. Así que ¡regocíjate! Lectura bíblica: Salmos 18:28-50 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Pon la palabra en primer lugar
«Adquiere sabiduría e inteligencia,y nunca te olvides ni te apartesde las palabras de mi boca. Ama a la sabiduría. Nunca la dejes, y ella te cuidará y te protegerá». (Proverbios 4:5-6) Recientemente, Dios ha estado formando a un grupo —cada vez más grande— de creyentes que estén hambrientos. Hambrientos de conocerlo de una manera más profunda. Que estén hambrientos y sedientos por servirlo―en púlpitos, campos misioneros, hogares, oficinas de trabajo y en cualquier otro lugar al que Él los envíe. Son creyentes que no están satisfechos con encontrar el camino más fácil al cielo, sin dedicación alguna por el Reino. Son creyentes que están decididos a correr la carrera, como el apóstol Pablo, y proseguir para obtener el premio. Hablando espiritualmente, están en el camino a la excelencia. ¿Estás entre ellos? Si es así, quiero compartir contigo seis palabras que creo, te equiparán para correr la carrera como un campeón. Pon la Palabra en primer lugar. Sin importar si tu meta es ser un excelente evangelista o un ingeniero de primera clase al servicio del Señor, la sabiduría que proviene de la Palabra de Dios te ayudará a lograrlo. Jesús lo dijo de esta manera: «Por lo tanto, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas» (Mateo 6:33). Por eso, proponte ahora mismo a hacer lo que sea necesario para sumergirte en la Palabra de Dios. Dedica todo momento que tengas disponible para leer, estudiar, oír y meditar en la Palabra. Sé que no será fácil; pero si has hecho una decisión definitiva que impactará en el ministerio de Jesucristo y el cumplimiento de la gran comisión, deberás ser diligente. Dale prioridad a la Palabra en tu vida, y con seguridad tendrás gloriosas victorias por delante. Lectura bíblica: Proverbios 4:1-18 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Manchado con el pecado… o lavado con La Sangre?
«El Señor ha dicho: Éste es el pacto que haré con ellos después de aquellos días: Pondré mis leyes en su corazón, y las escribiré en su mente». Y luego añade: «Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones». (Hebreos 10:16-17) La Biblia nos dice que bajo la ley levítica, un animal tenía que ser ofrecido cada año para expiar los pecados del pueblo. La palabra expiar significa "borrar las culpas", y aparece muchas veces en el Antiguo Testamento. Pero quiero contarte algo emocionante: esa palabra no aparece en el Nuevo Testamento. La palabra griega que se usa para describir lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz es una palabra diferente. Su significado va más allá de "borrar las culpas", significa también "perdonar y olvidarse completamente de algo". ¿Sabes qué quiere decir esto? Significa que el pecado ya dejó de ser un problema: ¡Jesús lo solucionó! Cuando recibes a Jesús como tu Señor, Él no sólo borra tus pecados, sino que te reconcilia con Dios y hace de ti una criatura nueva, por el Espíritu de Dios, es como si el pecado nunca hubiera existido. Pero si eres como la mayoría de creyentes, entonces no has llegado a conocer esa maravillosa verdad. Quizás estés atrapado en lo que yo llamo "conciencia de pecado"; es decir, sigues viéndote a tí mismo manchado por el pecado en vez de lavado en la sangre. "Bueno, hermano Copeland, después de todo sólo soy un pecador que ha sido salvo por la gracia". No, ya no lo eres. Eras un pecador, pero la gracia te transformó para siempre en la misma justicia de Dios. Ahora eres hechura de Dios, creado en Cristo Jesús. En lo que a Dios se refiere, tu vida pasada ya no existe; murió en la cruz. Medita constantemente en esa verdad hasta que invada tu conciencia y puedas hacer una realidad la libertad con que Cristo te hizo libre del pecado. Recibe la justicia que solamente el Cordero de Dios puede darte. Lectura bíblica: Hebreos 9:11-26 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Bienvenido a las grandes ligas
«Bienaventurados serán ustedes cuando por mi causa los insulten y persigan, y mientan y digan contra ustedes toda clase de mal. Gócense y alégrense, porque en los cielos ya tienen ustedes un gran galardón; pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes». (Mateo 5:11-12) Cuando sufras persecución, no andes por ahí quejándote. No pierdas tu tiempo sintiendo lástima de ti mismo. A pesar de lo que pueda pasar por tu mente, esa persecución no ha venido porque el diablo encuentra placer en fastidiarte. Ha venido porque te has transformado en una amenaza para él. Y además, ha venido porque has puesto la Palabra en tu corazón, y él sabe que si no consigue quitártela, le ocasionarás más problemas de los que él puede manejar. Por eso, ¡regocíjate! La persecución significa que estás jugando en las grandes ligas. Quiere decir que el diablo te toma tan en serio, que ha enviado a sus mejores jugadores ¡con la idea de sacarte del juego! Los jugadores que llegan a las finales de las grandes ligas de fútbol no buscan la forma de no jugar esos partidos, ¿correcto? Ellos no dicen: "¡Mejor sería no estar en esa final! Esos son los jugadores más grandes y experimentados del mundo. Quizás me enferme y no tenga que jugar". ¡No! Ellos anhelan la oportunidad―y dicen: "Ya verán. He luchado toda mi vida para llegar hasta aquí, ¡y ahora les mostraré que soy el mejor!". Es esa misma actitud la que deberías tener cuando el diablo te desafíe. Debe aceptar ese desafío con gozo, sabiendo que la victoria es tuya. Después de todo, tu Dios es poderoso para sacarte adelante. Él nunca se detiene a preguntarse si tiene los recursos necesarios para solucionar las dificultades que enfrentas. Él sabe que puede destruir cualquier cosa que el diablo envíe en tu contra. Así que, cuando la persecución venga, confía en Dios y ¡regocíjate de saber que ahora estás jugando en las grandes ligas! Lectura bíblica: 1 Pedro 4:12-19 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Un tesoro escondido
«El sembrador siembra la palabra» (Marcos 4:14, NVI) En este preciso momento de tu vida, tienes en tu interior un tesoro que puede transformar el mundo. Un tesoro que puede cambiar el destino eterno de alguien, llevarlo al cielo, y salvarlo del infierno. Es un tesoro que puede transformar la pobreza en prosperidad, la enfermedad en salud, la tristeza en gozo. Tú tienes la poderosa Palabra de Dios. No la guardes solo para ti. ¡Siémbrala dondequiera que vayas! Siémbrala en los corazones de las personas que conoces. Compártela en cada oportunidad que tengas. Quizás digas: "Pero, ¿no sé cómo?". Entonces, empieza a aprender. Utiliza como guía estos tres pasos: Primero: Toma la decisión. Determina que les enseñarás la Palabra a otros, cueste lo que cueste. Decide que esto es lo más importante que harás. Haz un compromiso firme. Una vez que lo hayas hecho, te darás cuenta que lo demás es más fácil. Segundo: Prepárate. Medita en la Palabra cada día. Deja que el Espíritu Santo ministre tu corazón; eso te ayudará a ministrar mejor a otros y a ser más sensible a la voz del Espíritu Santo. Él te ayudará a saber qué decir en cada situación. Tercero: Permanece firme en la fe. Una vez que hayas compartido la Palabra con alguien, confíale a Dios los resultados. La Palabra de Dios nunca regresa vacía. Aunque la gente parezca indiferente y sientas que la Palabra no está funcionando, no dejes de creer y confiar. Tu fe mantendrá esa Palabra viva en ellos, y con el tiempo ésta hará su obra transformadora. Tu tienes, en tu interior, un tesoro que puede transformar el mundo. ¿Qué harás hoy con ese tesoro? Lectura bíblica: 2 Corintios 4:1-7 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Un éxito comprobado
«Y el hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y no soy digno ya de ser llamado tu hijo". Pero el padre les dijo a sus siervos: "Traigan la mejor ropa, y vístanlo. Pónganle también un anillo en su mano, y calzado en sus pies… porque este hijo mío… se había perdido, y lo hemos hallado». (Lucas 15:21-22, 24) Lograr reconocimiento. Eso es lo que constantemente debes hacer en el mundo de hoy, ¿cierto? En el trabajo, con tus amigos, e incluso en tu casa siempre tratas de obtener la aprobación que necesitas. Tratas de convencer a las personas que te rodean de que mereces el dinero que ganas, su amistad, e incluso el amor que te dan. ¿Existe alguna salida? ¡Por supuesto que la hay! Se llama gracia. Es el favor y la aceptación que recibimos, sin merecerlos. Y hay un sólo lugar en donde se puede encontrar—en el corazón de Dios. No hay un mejor ejemplo de la gracia de Dios que el de la parábola del hijo pródigo. Hoy en día, pocos de nosotros podemos identificarnos con el impacto que tuvo en la vida de los primeros judíos que la oyeron cuando Jesús la contó. Según las costumbres de aquellos tiempos, el hijo pródigo había cometido uno de los actos más despreciables. No sólo se había aprovechado de su padre y gastado la herencia en una vida desenfrenada, sino que había abandonado a la nación de Israel y había pactado con un extranjero―¡un criador de cerdos! Eso era lo más bajo que se podía caer. Según ellos, la rebelión del hijo era tan grave que al padre le quedaba solo una cosa por hacer: repudiarlo. ¡Pero esa no fue la actitud de este padre! Él recibió con los brazos abiertos a su hijo arrepentido. Le mostró gracia —favor inmerecido—, basado en el amor del padre, e independiente de las acciones del hijo. La próxima vez que trates de pagarle a Dios por algo malo que hayas hecho, y ganarte así otra vez Su favor, recuerda la parábola del hijo pródigo. Deja que esa parábola te recuerde que, a pesar de tus pecados, tu Padre celestial te ha recibido con los brazos abiertos. Te ha vestido con la justicia de Cristo y te ha puesto Su anillo en tu dedo. ¡Te ha calzado y reconocido como hijo! ¿Te sientes inmerecedor de recibir esas cosas? Por supuesto que sí. Después de todo, eras indigno de recibirlas. Sin embargo, Dios no ha basado la relación que tiene contigo en tus méritos, sino en el amor que Él te tiene y en los méritos de Cristo. No tienes que demostrarle a Dios tu valor. Para Él, tu eres un éxito comprobado. Lectura bíblica: Lucas 15:11-32 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
El amor es la fuente de poder
«Este es mi mandamiento: ámense unos a otros de la misma manera en que yo los he amado. No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos». (Juan 15:12-13, NTV) El amor es el primer mandamiento y el más importante que Jesús nos dio; sin embargo, muchos creyentes no lo ponen en práctica. Estoy hablando de creyentes que pueden citar una cantidad de versículos bíblicos y decir el Nombre de Jesús 35 ó 40 veces al día; sin embargo, son bruscos con su familia y sus amigos, e insensibles a las necesidades de los demás. Están tan ocupados "sirviendo al Señor" que no tienen tiempo para servir a otros. La contienda es su marca característica. Quizás tengas 45 años de ser salvo, y tal vez puedas hablar en lenguas todo el día, pero si hay discordia en tu corazón y no vives el mandamiento del amor de Jesús, las cosas espirituales no tendrán sentido para ti. Cuando estás en esa condición, el Nombre de Jesús no funcionará. La fe no te funcionará porque la Biblia dice que la fe obra por el amor. De hecho, ninguno de los dones del Espíritu funcionarán si no tienes amor. Primera de Corintios 13 así nos los indica. ¿Quieres ver el poder extraordinario de Dios liberado en tu vida? Entonces, comienza a poner en práctica el mandamiento del amor. Empieza a amar a los que están a tu alrededor. El amor es la fuente de poder. El poder de Dios funciona por el amor. Por está razón el poder ha sido tan infructuoso en algunos miembros del Cuerpo de Cristo. A partir de hoy, podemos cambiar los fracasos en victorias. Comprometámonos a que la Palabra more en abundancia en nuestros corazones, a guardar los mandamientos de Jesús, y a declarar Su Nombre con confianza y autoridad. Y aún más importante, comprometámonos a amarnos los unos a los otros. Entonces, el poder de Dios empezará a fluir gloriosamente. Lectura bíblica: 1 Corintios 13:1-8 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Mucho más de lo que puedas pedir o pensar
«Doy gracias a Dios de que hablo en lenguas más que todos ustedes». (1 Corintios 14:18) Pocas cosas en la Biblia han causado tanta polémica como hablar en lenguas. Muchas iglesias se han dividido, muchos creyentes han sufrido persecución; e incluso, algunos hasta han muerto por ello. ¿Quién es el culpable de todos esos problemas? El mismo Satanás. Él está tan asustado de nuestra habilidad de hablar en lenguas que continuamente está tratando de robárnosla, a través de la persecución y la contienda. El diablo sabe inclusive cuando nosotros no lo sabemos que la oración en lenguas es la única manera que tú y yo tenemos de orar fuera del límite del entendimiento humano. Las lenguas son la herramienta que Dios nos ha dado para que nos conectemos con la mente del Espíritu. Cuando oramos en lenguas, activamos el Espíritu Santo en nosotros y Él empieza a enseñarnos y a darnos entendimiento. Si quieres ver un ejemplo de lo que la oración en lenguas puede lograr, observa al apóstol Pablo. Él dijo que oraba en lenguas más que cualquiera en la iglesia de Corinto, y él fue el responsable de escribir la mayor parte del Nuevo Testamento. Otro ejemplo es la primera iglesia de Jerusalén. Los creyentes aún no tenían el Nuevo Testamento para leerlo. No podían decir: "Veamos qué dice la carta a los Efesios referente al plan de Dios para nosotros". Tuvieron que orar en lenguas hasta que la luz de la revelación de Dios alumbró sus corazones. La oración en lenguas, era la herramienta que tenían. Así que la utilizaron para transformar el mundo. Hace algunos años, Dios empezó a decirme que pasara una hora al día orando en lenguas. Después de hacerlo por algún tiempo, empecé a hablar con gente que había sido guiada a hacer lo mismo. Dios les estaba hablando a creyentes de todo el mundo a orar más en el Espíritu. Si aún no has tomado la decisión de orar en lenguas todos los días, tómala ahora mismo. Descarta los desacuerdos y la confusión que el diablo ha sembrado, y tan solo di: "Señor, voy a hacerlo. No me importa lo que el diablo diga, y me tiene sin cuidado lo que digan los demás. Sé que Tú tienes cosas maravillosas para mí que ni siquiera puedo imaginar―cosas que sobrepasan lo que pueda pedir o pensar. Y las recibiré al orar en el Espíritu". No dejes que el diablo te perturbe con sus distracciones. Conéctate con la mente de Dios. Habla de la sabiduría divina. Ora en el Espíritu, hoy. Lectura bíblica: Isaías 28:9-12 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
No te enfoques en la tormenta
«Pero al sentir la fuerza del viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: «¡Señor, sálvame!» Al momento, Jesús extendió la mano y, mientras lo sostenía, le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?» (Mateo 14:30-31) El diablo hará cualquier cosa para que quites tu mirada de la Palabra de Dios. Por ejemplo, causará problemas en tu vida, agitará las cosas de tal manera que tu situación lucirá como la de un bote a remos en medio de una tormenta, hará lo que pueda para que pongas tu mirada en el mundo natural y en la situación que te rodea, y no en las promesas de Dios. Él sabe que si no lo hace, tú tomarás esa promesa de Dios y lo golpearás con ella hasta derrotarlo. Esa táctica fue la que Satanás utilizó contra Pedro. Cuando Pedro saltó de la barca, en obediencia a la palabra de Jesús, ¿qué sucedió después? Él caminó sobre las aguas sin ningún problema. Todo su ser se aferró a esa palabra que Jesús le dijo: Ven. Pero cuando quitó su mirada de esa palabra y la posó sobre la tormenta, empezó a darse cuenta que lo que estaba haciendo era imposible en lo natural. Después de todo, él era un pescador, y todos sus conocimientos y toda su experiencia le decían que cuando las olas y el viento eran así de fuertes, lo terminarían arrastrando. Él empezó a enfocarse en su conocimiento natural en lugar de hacerlo en lo que Jesús le había dicho. Al hacerlo, su fe menguó y empezó a hundirse. No dejes que eso te suceda. Una vez que recibas alguna revelación de la Palabra de Dios, aférrate a ella. No te enfoques en ninguna otra cosa. El diablo hará lo que pueda para que desistas. Provocará situaciones a tu alrededor, te infundirá temor y traerá a tu memoria cosas del pasado para que empieces a pensar de la manera que lo hacías antes. Pero no cedas. Fija tu mirada en la Palabra de Dios hasta que ésta sea más real que cualquier otra cosa que percibas. Si lo haces, caminarás sobre las aguas sin ningún problema. Lectura bíblica: Mateo 14:22-33 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Perforando el dique
"Subió, [Israel] pues, a Baal-perazim, y David derrotó a los Filisteos allí. Dijo luego David: 'Dios ha quebrado a mis enemigos entre mis enemigos por mi mano, como un torrente de agua'. Por esto llamaron el nombre de aquel lugar Baal-perazim [el Señor del rompimiento]." (1 Crónicas 14:11; AMP) Como un torrente de agua. ¡Amo esa frase! Describe lo que es un rompimiento de forma poderosa y con gran exactitud. ¿Te acuerdas de la historia del niño que vio una pequeña fuga en el dique y tapó el pequeño agujero con su dedo? El niño sabía que con cada segundo que pasara, el agujero se agrandaría más y más por la fuerza del agua, y a medida que la represa cediera a la presión, el chorrito de agua se convertiría rápidamente en un torrente incontenible. Extiende tu mano en fe, esperando que Dios abra una brecha entre tus enemigos, tal como lo hizo por David. Así es como vendrá tu rompimiento… ¡como un torrente de agua! Todo lo que debes hacer es perforar un pequeño agujero en el muro de los problemas, en esa represa diabólica que te está deteniendo. Perfora un agujero con tu fe y con la Palabra de Dios. Después, mantente golpeando a ese hueco, hablando con fe todos los días. ¡No te des por vencido! Las fuerzas de Dios están respaldándote como un océano de agua espiritual. Cada vez que declares una palabra de fe, la misma atravesará la perforación. El hueco se hará más grande a medida que más declares la palabra de Dios y ores. Empieza tu rompimiento, ahora mismo. Declara: "Señor Jesús, hoy me regocijo porque Tú eres el Señor de este rompimiento. Te doy gracias porque la inundación de Tu poder está a punto de fluir en mi vida, y sé que no existe ningún problema que pueda detenerlo. La pobreza no puede detenerlo. Los problemas familiares no pueden detenerlo. No hay nada que el diablo pueda hacer para detener mi victoria. ¡Te alabo por ello ahora! Amén". Continúa orando de esa manera. Continúa creyéndolo. Y en poco tiempo, las fuerzas de Dios se agolparán torrencialmente, generando el gran rompimiento, y ¡demoliendo todo obstáculo que encuentren a su paso! Lectura bíblica: 1 Crónicas 14:8-17 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Llamados a la intercesión
«Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación» (Mateo 5:4) ¿Sabes de qué estaba hablando Jesús cuando dijo esas palabras? Estaba refiriéndose al llanto del intercesor. Él estaba enseñado acerca del consuelo que éste recibe cuando el Espíritu Santo le asegura que su oración ha obtenido los resultados deseados. Orar hasta obtener resultados significa: "romper las barreras que han detenido la obra de Dios en la vida de otros". Quiere decir que debes usar tu armadura espiritual para repeler las fuerzas de las tinieblas que rodean a esas personas. Hoy en día, se necesitan con urgencia creyentes que estén dispuestos a orar de esa manera. Se necesitan intercesores que vayan delante de Dios y alcancen misericordia y compasión para los pecadores, los enfermos y los abatidos. Se necesitan guerreros de oración que estén firmes hasta que tengan la seguridad en su espíritu de que toda barrera ha sido derribada y toda atadura ha sido rota. Dios está buscando esa clase de intercesores—hay ciertas cosas que no sucederán en este mundo, sino hasta que Él los encuentre. Hay bendiciones y manifestaciones de Dios que sólo vendrán cuando alguien las haga realidad por medio de la oración. Aun el mismo Jesucristo vino a este mundo como resultado de la intercesión. ¿Te acuerdas de Simeón y Ana? Ambos eran intercesores y guerreros de oración. Habían pasado años en llanto espiritual, orando para que el Mesías viniera. Cuando por fin se hizo realidad, fueron consolados por el Espíritu Santo. Al ver a Jesús recién nacido en el templo, lo reconocieron y se regocijaron. Si te estás preguntado si eres uno de los que han sido llamados a la intercesión, entonces probablemente lo seas. Dios está llamando creyentes de todo el mundo para que experimenten ese llanto y consuelo especiales que sólo los intercesores pueden comprender. Él está llamándote para que des tu vida por otros en oración. En algún lugar del mundo, hay personas necesitadas de tu oración intercesora, hasta obtener los resultados que necesitan. Pasa tiempo hoy, de rodillas. Lectura bíblica: Lucas 2:1-38 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Diezma con gozo
«Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te da en posesión... tomarás una parte de todos los primeros frutos que obtengas de la tierra que el Señor tu Dios te da... y te dirigirás al lugar que el Señor tu Dios escoja como residencia de su nombre». (Deuteronomio 26:1-2) Diezmar. La mayoría de los creyentes no se emocionan mucho al respecto. Pero deberían hacerlo― y lo harían si entendieran cómo hacerlo correctamente. El diezmo bíblico estimula la fe y activa el poder de Dios en nuestra vida, si lo damos con gratitud, con gozo y con la confianza de que nuestras necesidades serán suplidas en forma abundante. En Deuteronomio 26:8-9, Dios les dijo exactamente a los israelitas qué decir cuando dieran sus diezmos. Les dijo que pudo reconocer el hecho de que Él los había sacado de la esclavitud de Egipto, y decir: «…Entonces el Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, y con señales y portentos que causaban terror, y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, ¡tierra que fluye leche y miel!». ¿Qué tendrá que ver eso con nosotros? ¡Dios ha hecho lo mismo por nosotros! Él nos ha sacado de una vida de esclavitud y pobreza, y nos ha dado una vida que fluye con la abundancia de Dios. Cuando traigas tu diezmo al Señor, sigue el ejemplo de los israelitas: regocíjate y reconoce las maravillas que Jesucristo ha hecho por ti. Dale gracias porque Él te ha liberado de la tierra de las tinieblas y de la escasez, para llevarte a Su Tierra Prometida de la abundancia. Agradécele porque ésa es una tierra de misericordia, de gozo, de paz y de prosperidad. Diezma con fe, esperando que las ricas bendiciones de esa tierra sean multiplicadas en tu vida. Muy pronto te daras cuenta de que diezmar es algo muy emocionante. Lectura bíblica: Deuteronomio 26 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Mejor dale gracias a Dios
"Si es posible, en cuanto dependa de ti, vive en paz con todos" (Romanos 12:18, AMP) Recién convertido, ¡me era casi imposible vivir en paz con la gente! La mayoría de las veces, cada vez que abría mi boca, decía cosas desagradables. Constantemente, hería a las personas que más quería. A decir verdad, les hablaba con más aspereza a ellas que a los demás. Criticaba tanto la forma de conducir de Gloria que ella rehusaba hacerlo mientras yo estaba con ella. Mis hijos empezaron a evitarme porque siempre estaba criticándolos. No quería ser tan insensible, sin embargo, no podía evitarlo. Me dominaba el hábito de hablar de manera grosera, y no sabía cómo corregirlo. Pero un día, leí en Efesios 5:4: «Tampoco digan obscenidades, ni tonterías ni palabras groseras. Eso no es conveniente. En vez de eso, den gracias a Dios». Cuando leí eso, me di cuenta de que necesitaba reemplazar las palabras que solía decir con palabras de acción de gracias, y eso solucionaría mi problema. Después de todo, no podía hablar ásperamente y darle gracias a Dios al mismo tiempo, ni podía criticar a los que me rodeaban si tenía una actitud de agradecimiento hacia ellos. Entonces, decidí de inmediato poner este principio en práctica. Un día, entré de manera precipitada al dormitorio de mi hijo para regañarlo severamente por algo que había hecho; de pronto, reconocí que estaba actuando conforme a mi antiguo patrón de comportamiento. Me detuve, y pensé: La Palabra dice que esta clase de comportamiento está fuera de lugar, así que voy a detenerme y dar gracias a Dios. Después de pasar unos minutos alabando y agradeciendo al Señor, no me sentía tan enojado como antes. Si tienes la costumbre de hablar de forma áspera, empieza a despojarte de ese mal hábito. Cuando alguien te contradiga en el trabajo, en el colegio o en cualquier otro lugar y te sientas tentado a responder con palabras fuertes, ¡detente! Tómate unos momentos para agradecer y alabar a Dios. Una vez que empiezas a pensar en la bondad de Dios, verás que esas palabras groseras se quedarán dentro de tu boca. En lugar de usar tu lengua para destruir a la gente, disciplínala para decir alabanzas a Dios. Así, ¡te será más fácil vivir en paz con los demás! Lectura bíblica: Efesios 4:26-32; 5:1-4 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Tu autoridad final
«…yo soy el Señor, y no cambio…». (Malaquías 3:6) Las cosas del mundo son inciertas e indefinidas. En la radio, en la televisión y en los periódicos se oyen y se leen palabras de incertidumbre y desesperación, todos los días. Todo a nuestro alrededor pareciera encontrarse en estado de confusión. Pero, alabado sea el Señor, si eres un creyente, tienes algo en lo que puedes depender: ¡la inmutable Palabra de Dios! Dios no usa estándares diferentes. Él no dice una cosa hoy, y algo diferente mañana. Él es el mismo ayer, hoy y por siempre. Si tú haces de la Palabra la autoridad final en tu vida, ésta será para ti como una columna de apoyo cuando todo lo demás empiece a derrumbarse. Si lo que Dios dice es suficiente para que puedas solucionar los asuntos de la vida, podrás estar confiado cuando los demás estén confundidos, podrás estar tranquilo y lleno de paz cuando los demás estén bajo presión. ¡Serás un vencedor cuando los demás caigan vencidos! ¿Qué significa hacer de la Palabra de Dios la autoridad final en nuestra vida? Significa creer en lo que Dios dice en lugar de creer lo que la gente dice. Significa creer lo que Dios dice en lugar de creer lo que Satanás dice. Significa creer en lo que Dios dice en lugar de lo que las circunstancias dicen. Toma hoy en tu corazón la decisión de permitir que la Palabra de Dios sea la autoridad final en tu vida. Decídete a vivir por fe y no por vista. Sin miedo, sométete a la autoridad de la Palabra del Señor, y no habrá nada en este mundo viejo e inestable que pueda robarte esa seguridad. Lectura bíblica: Salmos 9:1-10 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Protección extraordinaria
«El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia». (Juan 10:10) Considerando cuánto odia el diablo a la gente y cuán decidido está en querer destruirla, no es una sorpresa para nosotros que exista tanta calamidad y tragedia en el mundo. En realidad, es asombroso que no veamos ¡una mayor cantidad! Una vez le pregunté al Señor acerca de ese a ese asunto, y me dijo que al mundo de las tinieblas le lleva mucho tiempo maquinar los grandes desastres. Por ejemplo: tomemos el caso de la industria aeronáutica. Este sector tiene muchos reglamentos y está constantemente en guardia porque la seguridad es lo primordial. Por eso, al diablo le es mucho más difícil causar desastres en un sector tan regulado como ese. Satanás no puede entrar rugiendo y arrasar con todo en cualquier momento que se le antoje. Si pudiera, se pasaría la noche entera derribando aviones. Pero no puede hacerlo. ¿Por qué no? Porque está atado. La Biblia dice que el diablo está ligado a cosas que son comunes al hombre. Él tiene que alinear ciertas cosas en el ámbito natural —humano—, antes de que pueda poner un dedo sobre alguien, y debe valerse de personas para llevar a cabo su trabajo. Pero, bendito sea el Señor, no estamos atados a lo que es común al hombre. Somos libres de usar ¡lo que es común para Dios! Nuestras armas no son comunes. ¿Qué significa eso? Quiere decir que deberíamos agarrar al diablo, meterlo en una bolsa, coserla, envolverla y colocarle un moño. El diablo no puede arruinar tu vida, a menos que le des lugar. Él no puede entrar, y empezar a destruir y a robar, a menos que él pueda hacerte caer en pecado, duda o desobediencia. Así que, si él ha estado dándote problemas, pídele al Espíritu Santo que te muestre en cuál de esos aspectos le has dado lugar. Luego, arrepiéntete y deshazte de ello. Una vez que lo hayas hecho, saca las armas que Dios te ha dado y dispara con ambos cañones. Saca el arma de la Palabra. Saca el arma de la oración. Toma la fe y utilízala para atar al diablo. Aprovecha el poder extraordinario de Dios para mantenerlo atado, y éste no podrá venir en tu contra. Lectura bíblica: Efesios 6:10-18 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Deja que la paz sea la que gobierne
«Y la paz (la armonía del alma, que emana) de Cristo gobierne (actúe como árbitro continuamente) en sus corazones [decidiendo y estableciendo con determinación todas las preguntas que puedan surgir en sus mentes…]. Y siendo agradecidos (con aprecio) [dándole siempre alabanza a Dios]». (Colosenses 3:15; AMP) ¿Has estado orando para que el Señor te muestre si lo que quieres hacer está de acuerdo con la voluntad de Dios? Deja que la paz de Cristo sea tu guía y te ayude a encontrar la solución. Si empiezas a llevar a cabo lo que tienes pensado hacer, pero no tienes paz al respecto, desiste de tus planes. Sin embargo, recuerda que debes ser sensible y poner atención al consejo del Espíritu Santo. Él pondrá sutilmente paz o intranquilidad en tu corazón. No te quedes esperando a que el Señor se te aparezca una mañana, te saque de la cama y te diga qué debes hacer. Él, por lo general, no te hablará de esa forma. Su método principal de comunicación es por medio de lo que la Biblia llama: el testigo interno. Por eso, es necesario que estés siempre atento. No puedes darte el lujo de estar siempre ocupado en las cosas del mundo. Debes apartar tiempo para el Señor y prestarle atención. Otro aspecto del cual debes cuidarte es de la contienda. Si estás irritado y molesto por asuntos cotidianos, te será muy difícil discernir el consejo y la voz apacible del Espíritu Santo. Por lo tanto, pon en práctica lo que el versículo citado arriba dice hacia el final: "Se agradecido, con aprecio, dándole siempre alabanza a Dios". Mantén un corazón lleno de gratitud; te será mucho más fácil oír "al árbitro de la paz" cuando Él haga un llamado. Lectura bíblica: Salmos 95:1-7 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Saliendo de la sombra
«El siguiente día Juan vio que Jesús venía hacia él, y dijo: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». (Juan 1:29) Jesús vino a quitar el pecado. ¿Te das cuenta de lo que eso significa? Quiere decir que Dios, mediante la sangre de Jesús, ha anulado el poder del pecado para que tú, como creyente nacido de nuevo, puedas vivir como si ese pecado nunca hubiera existido. Tú puedes salirte de su sombra de una vez por todas. Ten presente que salirse de la sombra del pecado no significa llevar una vida perfecta. Te equivocarás algunas veces. Quizás algunas veces caigas en pecado (no tienes porqué, pero ¡es probable que suceda!). Sin embargo, tienes una promesa de Dios, sellada con la Sangre de Jesús, la cual dice que cuando confiesas ese pecado, Él es fiel y justo para perdonarte y limpiarte de toda maldad. No deberías vivir ni cinco segundos bajo la sombra de ese pecado, si eres lo suficientemente sensato para arrepentirte y recibir el perdón de Dios. "¡Pero hermano Copeland, me siento tan mal por el pecado que cometí!" No importa cómo te sientas al respecto. Hazlo por fe. Aprende a arrepentirte lo más pronto posible. Luego, levántate y ríete en la cara del diablo. Recuerdo una ocasión en particular en la que yo me encontraba en esa situación. Había cometido un error garrafal y debía predicar esa misma noche. Me sentía tan culpable que dije: "Señor, tendrás que conseguirte otra persona que predique esta noche porque yo no voy a hacerlo". De repente, el Espíritu me habló al corazón, diciéndome: Kenneth, ya me confesaste ese pecado, ¿cierto? —Sí, ya lo hice. —Entonces, ¿consideras la sangre por la que has sido santificado como una cosa inmunda? —¡De ninguna manera!, Señor. —Pues, eso mismo es lo que estás haciendo. Mi Palabra dice que cuando confiesas tu pecado no sólo voy a perdonarte, sino también a limpiarte y a echar ese pecado en el mar del olvido. Así que, no es agradable que continúes tocando este tema. Te lo digo: me olvidé del asunto en ese preciso instante, fui al servicio y prediqué por dos horas y media acerca del ¡perdón de Dios! No permitas que los sentimientos de culpabilidad e indignidad te priven del poder de la Sangre de Jesús. Arrepiéntete y sal por fe, de la sombra del pecado a ¡la poderosa luz del perdón de Dios! Lectura bíblica: Juan 1:1-34 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.