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Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland

Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland

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Espera oír Su voz

"Las ovejas, las cuales son mías, oyen y escuchan mi voz; y yo las conozco, y ellas me siguen" (Juan 10:27; AMP) Muchos creyentes no están seguros de poder oír o reconocer la voz de Dios. Temen no poder discernir cuando el Espíritu de Dios les esté hablando. Pero lo que aún no saben es que, según la Biblia, oír la voz del Espíritu es un privilegio que posee todo creyente (Romanos 8:14). Sin embargo, para ejercer ese privilegio, primero debes recibirlo por fe y colocarte en posición de oír. Recuerda esto la próxima vez que el diablo trate de decirte que no podrás oír la voz de Dios. Jesús dijo que Sus ovejas reconocen Su voz y que no siguen la voz de un extraño. Ésa es una promesa de Dios para ti. El Espíritu Santo nunca te guiará en dirección contraria a la Palabra escrita de Dios (Juan 16:13). Por eso, si no sabes qué dice la Palabra, te será más difícil discernir el consejo del Espíritu. Medita en la Palabra y estúdiala para que aprendas a reconocer la voz de Dios. Sigue las instrucciones que Dios le dio a Josué, y medita en las Escrituras de día y de noche. Obedece siempre lo que dice la Palabra, no sólo cuando sea más fácil, sino todo el tiempo. Se obediente aún en las cosas más insignificantes. La obediencia constante a la Palabra de Dios te hará madurar y afinará tu oído espiritual para que puedas reconocer la voz del Espíritu Santo. Pronto podrás reconocerla tan fácilmente como reconoces la voz de tu mejor amigo. Así que, en lugar de preguntarte si puedes o no oír la voz de Dios, más bien espera oír Su voz. Luego, permanece en la Palabra para que puedas afinar tus oídos espirituales. Lectura bíblica: Juan 10:1-9 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Mar 7, 20245 min

Alabanza de victoria

"Y habiendo consultado con el pueblo, nombró a algunos cantores para que adoraran y alabaran a Jehová, vestidos de ornamentos [sacerdotales] sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijeran: Glorifiquen a Jehová, ¡porque Su misericordia y bondad es para siempre!" (2 Crónicas 20:21; AMP) ¡La alabanza precede a la victoria! La Biblia nos cita un claro ejemplo de esta verdad en 2 Crónicas 20. Allí, la Biblia nos relata que una gran multitud de ejércitos marchaba en contra de Israel. El ejército de Israel era tan inferior en número que no sabía qué hacer. Entonces, todos ayunaron y oraron hasta que recibieron una palabra de Dios: "No tengan miedo ni se acobarden cuando vean a esa gran multitud, porque la batalla no es de ustedes, sino mía" (2 Crónicas 20:15; AMP). ¿Sabes qué hicieron ellos en respuesta a esa palabra? Organizaron un coro de alabanza. Sí, eso fue lo que hicieron. Pusieron a algunos a cantar y alabar a Jehová, y los enviaron ¡al frente del ejército! Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, en la Palabra vemos que: "El Señor hizo que aquellos hombres cayeran en sus propias emboscadas y se mataran entre ellos mismos". Cuando todo terminó, ningún israelita había caído—y ninguno de sus enemigos había escapado. Es más; cuando fueron a tomar el botín, encontraron tanto ganado, tantas mercancías, tantos vestidos y otras cosas de gran valor, que les tomó tres días para recogerlo todo. ¡Eso es obtener una gran victoria! Y todo comenzó con la alabanza. ¿Deseas disfrutar de ese tipo de victoria? Entonces, levántate y di: "¡Gloria!". Después de todo, te encuentras en la misma situación en que estaban los israelitas. Tienes un ejército que marcha en tu contra, pero Jesús ya derrotó a tus enemigos. Ya ganó la batalla por ti el día que resucitó. Sólo debes confiar en Él y comenzar a alabarle. Empieza hoy a proclamar esas alabanzas. Decláralas, cántalas y proclámalas en la cara de tu enemigo. Una vez que las oiga, él sabrá que no tiene ninguna oportunidad de derrotarte. Lectura bíblica: 2 Crónicas 20:1-22 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Mar 6, 20245 min

Se constante

«Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos» (Hebreos 13:8) Años atrás, Dios habló al corazón de Gloria una frase que jamás olvidaré. Ella había estado pidiéndole que le enseñara a vivir en el Espíritu, para así operar en una mayor plenitud del poder sobrenatural de Dios. Dios le dijo: El poder reside en la constancia. Comprender esta revelación fue difícil para mí. Desde el punto de vista natural, yo puedo ser de todo menos constante. Mi naturaleza humana tiende a ser como un sube y baja: animado un día, desanimado al día siguiente. Pero, gloria a Dios, no necesito depender de mi naturaleza humana para seguir adelante. Jesucristo mora en mi interior, y ¡Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos! Cristo no es inconstante. Él no cambia de opinión de un día para otro. Él es constante, y si lo buscas cada día más, aprenderás a serlo también. A la mayoría de creyentes no le interesa eso. Por esa razón, hay tantos "fracasados en la fe". Son creyentes que un día están firmes en la Palabra y al día siguiente flaquean. Necesitamos ser constantes. Jesús dijo que si permanecemos en Su Palabra, seremos verdaderamente Sus discípulos, y conoceremos la verdad, y esa verdad nos hará libres (Juan 8:31-32). El creyente que es constante recibe revelaciones que el inconstante nunca ve. Decídete ahora mismo a ser perseverante. No planifiques tu día de hoy en la lectura bíblica de ayer; planifícalo en la lectura bíblica de hoy. Empieza con la Palabra hoy, permanece en la Palabra todo el día y termina tu día con la Palabra. Al día siguiente, levántate y haz lo mismo. Hay poder en la perseverancia. No seas un cristiano que se apaga y se enciende, sino uno que es constante en la Palabra de Dios, todos los días. Lectura bíblica: Colosenses 1:14-23 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Mar 5, 20245 min

¡Que comiencen las revelaciones!

«Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (1 Timoteo 2:3-4) La gente hace de todo un poco para obtener conocimiento de parte de Dios, cuando lo único que debieran hacer es ir a la Biblia. Dios no está escondiéndose de nadie. Su voluntad es que cada hombre y mujer experimente la revelación de Su conocimiento. Quizás digas: "Bueno, hermano Copeland, Dios no le dará a todos esos pecadores ningún tipo de revelación". ¿En serio? Entonces, ¿por qué Él envía evangelistas a predicarles? ¿Por qué crees que envió Su Palabra? ¡Para revelar la verdad! Por lo tanto, si quieres conocer de esa verdad, sólo abre la Biblia y léela. En su totalidad… no sólo las partes que aparecen en rojo. Ésas no son las únicas cosas que Jesús dijo. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Génesis. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Éxodo. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Números. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Deuteronomio. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Levítico. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Romanos. Él habló todo lo que se encuentra escrito en tu Biblia. ¡Él es la Palabra de Dios! De hecho, si lees el tercer capítulo de Gálatas, descubrirás que toda promesa hecha a Abraham era ¡para Jesús! Esas promesas son las que lo manifestaron en este mundo, y lo capacitaron para sanar y libertar a la gente. Él no ministró con algún poder especial que nadie más podía tener. Su ministerio se basó en las revelaciones que recibió de la Palabra escrita de Dios al usar su fe. Cuando el diablo lo tentó, Jesús no peleó en contra de sus ataques con una legión de ángeles asignada para protegerlo porque era el Hijo de Dios. Jesús enfrentó a Satanás con la frase: "Escrito está". Dios te ha equipado con las mismas armas para que hagas lo mismo. Te ha dado Su Palabra escrita y también al Espíritu Santo para que puedas entenderla. Él está siempre dispuesto a darte el conocimiento que necesitas. No tienes que exprimirlo; sólo abre tu Biblia, y deja que comiencen las revelaciones. Lectura bíblica: Juan 16:7-15 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Mar 4, 20245 min

Llamado a ser especial

«No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo» (Juan 17:15-16) Ser especial. No es una meta para la mayoría de nosotros, ¿cierto? Pero debería serlo. Dios nos ha llamado a ser linaje escogido; a vivir de tal manera que el mundo se dé cuenta de que somos pruebas vivientes del amor y el poder de Dios (1 Pedro 2:9). Por ejemplo, Él no quiere que padezcamos con el resto del mundo. No quiere que suframos las dolencias, ni las enfermedades, ni la pobreza, ni los fracasos del mundo. Dios nunca ha querido esas cosas para Su pueblo. La Biblia nos da un ejemplo claro de esto cuando Israel estuvo cautivo en Egipto. Faraón se había rehusado a liberar a los israelitas y Dios permitió que las tinieblas cubrieran toda la región. La oscuridad fue tan densa en todo Egipto que nadie pudo hacer nada por tres días. Sin embargo, vemos en Éxodo 10:23 que «todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones». ¡Qué ejemplo tan impresionante de la manera en que Dios desea que vivamos! Deberíamos estar glorificando a Dios por el milagro de disfrutar una vida victoriosa. La gente debería decirnos continuamente: "Supe cómo Dios te sanó" o "me contaron cómo Dios te ha prosperado y cómo salvó a tus hijos". Por lo tanto, sigue adelante. Pon en práctica la Palabra de Dios en tu vida y atrévete a recibir las ricas bendiciones que le pertenecen a todo creyente. Utiliza la Palabra para delimitar tus alrededores, pintando señales espirituales de advertencia para el diablo. Señales que digan: "¡Vete de aquí! De acuerdo con la Palabra de Dios, ya no te pertenezco. Mi familia no te pertenece. Mi salud no te pertenece. Mi dinero no te pertenece. Mi ministerio no te pertenece. Pertenezco a otro Reino. Ahora, ¡aléjate en el nombre de Jesús!". ¿Suena algo especial? Me alegra. ¡Dios te ha llamado precisamente para eso! Lectura bíblica: Éxodo 10:20-29 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Mar 3, 20245 min

Venciendo al gigante

«…¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?» (1 Samuel 17:26) Quizás estés enfrentado a un gigante. Tal vez sea una enfermedad, un fracaso, escasez financiera o algún otro tipo de problema. Pero no dejes que ese gigante te asuste. Tú tienes un arma secreta. Es la misma que una vez convirtió a un pastorcillo en un campeón vencedor de osos, leones y gigantes. El arma no es nada menos que un pacto de sangre con el Dios Todopoderoso. En los días de David, la circuncisión era la evidencia de ese pacto. Por eso, cuando David dijo que Goliat era un filisteo incircunciso, él estaba diciendo: "Este hombre podrá ser un gigante y podrá ser muy fuerte; pero no tiene ningún pacto con Dios, y por eso lo venceré". Al igual que David, tú también tienes un pacto. Pero el tuyo es mejor. El pacto que David tenía otorgaba bendiciones en abundancia a quienes lo guardaban; sin embargo, también incluía maldiciones para aquellos que no lo hacían. Tu pacto ha cambiado. Tu pacto es el Nuevo Pacto que Jesús compró con Su propia sangre, y no depende de lo que tú hagas, ni de tus propias fuerzas. Sólo depende de Él y de lo que Él ya ha hecho. ¡Él ya lo hizo todo! Lo único que debes hacer es creerlo, y recibirlo. Lee Deuteronomio 28:16-68 en este instante. Allí encontrarás la lista de todas las maldiciones de las que Cristo te ha librado. Es más, podríamos llamarla "la lista de los gigantes que Jesús venció por ti". La misma incluye toda maquinación que el diablo pueda alguna vez utilizar en tu contra. Léela, y regocíjate. ¡La lista incluye todas las cosas de las que Dios ya te ha sanado y de las que te ha librado! No dejes que ningún gigante te intimide. Tú tienes un pacto de sangre con el Dios todopoderoso, y no hay ninguna situación "incircuncisa" sobre la faz de la Tierra que pueda quitarte la victoria. Lectura bíblica: Gálatas 3:13-29 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Mar 2, 20245 min

Déjate influenciar por Dios

«Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos» (Romanos 8:29, AMP) Como creyente, estás destinado a ser moldeado en la imagen de Jesús y a crecer en el Espíritu, hasta lucir tal como Él. El poder sobrenatural de Dios comenzó ese proceso el instante en que naciste de nuevo. Tu interior fue transformado en forma instantánea; pero manifestar esa transformación interna en tu exterior depende principalmente de ti. Crecemos espiritualmente de la misma forma que lo hacemos físicamente. ¿Qué puedes hacer para acelerar este proceso de crecimiento? Invierte más tiempo en las cosas del Espíritu que en las cosas de la carne. Dedícate a la Palabra de Dios y pasa más tiempo en comunión con Él. Disponte a alejarte de las distracciones cotidianas y a estar a solas con Dios, para que Él pueda guiarte, enseñarte y compartir Su semejanza contigo. ¿Has notado que cuando pasas mucho tiempo con personas de carácter fuerte, serás automáticamente influenciado por ellas? Te hallarás de repente haciendo lo mismo que ellos hacen: su forma de ser te afectará. Será inevitable, especialmente si son personas que respetas y admiras. Lo mismo sucede en tu relación con Dios. Si pasas mucho tiempo con Él, Su influencia empezará a plasmarse en tu vida. Los caminos de Dios serán tus caminos. Entonces, ponte a Su disposición al orar en el Espíritu, alabándolo y amándolo. Invierte tiempo en Su Palabra, rodeado de personas que aman Su Palabra y la ponen en práctica. Sin proponértelo, percibirás que algo está cambiando. Encontrarás que tu carácter se vuelve más como el de Él. Comenzarás a pensar como Él lo hace, a hablar como Él e incluso a actuar como Él. Su imagen comenzará a proyectarse, desde tu propio interior. Lectura bíblica: 1 Corintios 3:5-18 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Mar 1, 20245 min

Golpéalo con la roca

«El Señor es mi pastor; nada me falta. En campos de verdes pastos me hace descansar; me lleva a arroyos de aguas tranquilas» (Salmos 23:1-2) Alguna vez has pensado en David y te has preguntado lo siguiente: ¿Cómo David, un joven pastor, se convirtió en un hombre conforme al corazón de Dios, y llegó a ser alguien tan fuerte en el espíritu que Dios lo escogió para ser el rey de Israel? Yo lo he hecho. De hecho, le pregunté al Señor al respecto, y me mostró que la revelación fue la que convirtió a David en un hombre espiritualmente poderoso, aquella que provino de las muchas horas de meditación en las cosas de Dios. Me imagino que el día en que escribió el Salmo 23, David se encontraba meditando en la bondad de Dios y cantándole alabanzas. Él estaba teniendo comunión con Dios cuando, de repente, la Unción del Señor vino sobre David y el exclamó: "¡El Señor es mi pastor!". Sin duda se acordó de las ovejas que cuidaba cuando era joven: "Me enfrenté a la muerte por esas ovejas. Las guíe a lugares de pastos verdes y de aguas frescas, limpias y tranquilas". Continuó meditando en esas cosas, y se llenó de emoción: "Cuando me enfrenté al león y al oso, ¿no colocó Dios una mesa delante de mí en presencia de esos enemigos? Él me dio la victoria. ¡Mi Dios! ¡Mi Dios peleará por mí! «¡El Señor es mi pastor, nada me faltará!». Esa revelación invadió a tal punto el alma de David, que el diablo no pudo hacer nada para quitársela. Por eso, cuando Goliat estaba burlándose de Israel, David salió a pelear contra él. Todos los israelitas le tenían miedo, excepto David, porque en su ser había una revelación que decía: «Aunque deba yo pasar por el valle más sombrío, no temo sufrir daño alguno, porque tú estás conmigo» (Salmos 23:4). Esa revelación le dio a David el valor y el poder no sólo para decir: «yo vengo contra ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado» (1 Samuel 17:45), sino también para incrustar una piedra en la frente del gigante. ¿Está el diablo buscando cómo destruirte? Haz lo mismo que David. Medita en Dios y en Su Palabra. Canta alabanzas al Rey. Ten comunión con el Señor hasta que la revelación de quién es Él en ti empiece a inundar toda tu alma. Luego, dile al diablo: "Tú no me matarás. ¡Jehová es mi Pastor!". Pégale con la piedra del conocimiento adquirido por revelación divina, y lo dejarás fuera de combate, en toda ocasión. Lectura bíblica: Salmo 23 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 29, 20245 min

Él te guiará

«Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa». (Gálatas 5:16, NTV) Vivir por el Espíritu. Ésa es la clave para vencer la carne. Si sigues los consejos del Espíritu de Dios en tu interior, no serás dominado por la presión que ejerce la carne. Si estás siempre atento a lo que la Palabra escrita y a lo que el Espíritu Santo te dice que hagas, estarás constantemente haciendo pequeños cambios en tu vida de acuerdo a Su liderazgo. Y esos pequeños cambios impedirán que las tinieblas te alcancen. Dios sabe qué es lo que necesitas. Él puede mirar al futuro en tu vida y ver las trampas y presiones que el diablo está tramando en tu contra. Así que, sigue la guía del Espíritu Santo, y Él te conducirá a salvo a través de las circunstancias. De esa manera, alcanzarás la victoria. Lectura bíblica: 1 Corintios 10:1-14 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 28, 20245 min

Lo mejor está por llegar

«...pero que [la gracia de Dios] ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, quien quitó la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio» (2 Timoteo 1:10) ¿Alguna vez te has preguntado cómo será cuando tu cuerpo muera y vayas al cielo? De acuerdo con la Palabra de Dios, cuando esa hora llegue, la casa de carne y sangre en la que habitas morirá, pero no sentirás nada. Sólo te despojarás del traje de carne, lo dejarás a un lado y te irás a un mejor lugar. Los creyentes que han muerto y han revivido relatan que no tuvieron ninguna sensación de pérdida —ninguna molestia—. Sus mentes permanecieron intactas, e incluso tenían brazos y piernas, pero eran espíritu, no carne. Un hombre compartió que no se había dado cuenta de que no estaba en su cuerpo, hasta que trató de agarrar algo y su mano atravesó el objeto material. Él era espíritu, pero sin carne. De acuerdo con el apóstol Pablo, estar ausente del cuerpo es estar presente con el Señor (2 Corintios 5:1-8). De manera que cuando Dios te llame, abandonarás tu cuerpo de carne y te irás para estar con Él para siempre. Esto es muy interesante. Dios ni siquiera usa la palabra muertos para referirse a nuestros viejos cuerpos abandonados, sino que se refiere a ellos como dormidos. ¿Por qué? Porque Él sabe que así como el sueño es algo pasajero, también lo es la muerte corporal. Él ha planeado un día en el que nuestros cuerpos dormidos sean despertados y levantados en gloria, así como le pasó a Jesús. ¡Aleluya! Viene el día cuando no sólo nuestros espíritus tendrán victoria sobre la muerte, sino también nuestros cuerpos. La muerte no es el "fin" para ti, ¡sino el traslado a un lugar mejor! Lectura bíblica: 2 Corintios 5:1-9 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 27, 20245 min

El exuberante amor de Dios

«Si escuchas la voz del Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti, y te alcanzarán» (Deuteronomio 28:2) Algunas personas tienen expectativas demasiado bajas de lo que Dios les proveerá materialmente. Confían en que Él les dará alimento y vestido, pero no creen en que Él quiera alimentarlos y vestirlos con excelencia. Por alguna razón, se han formado la idea de que Dios es un viejo tacaño que no les dará más que harapos para vestir y frijoles para comer. Pero eso no fue lo que Jesús nos dijo. Él dijo en Mateo 6 que Dios nos vestiría mejor que al rey Salomón. Esas palabras ya son más que suficientes para demostrar que Dios no sólo quiere darnos las cosas básicas de la vida, sino también bendecirnos abundantemente. Lo sé por experiencia propia. Hace algunos años, llegué a la casa y encontré dos automóviles muy costosos estacionados a la entrada del garaje. Me los habían regalado unos hermanos que habían sido bendecidos por el Señor a través de mi ministerio. Me quedé anonadado. "Señor —le dije—, no necesito estos automóviles. No te los había pedido, y no era algo que yo había pensado tener. ¿Por qué están aquí?". Entonces el Señor me habló al corazón, diciendo: ¿No leíste alguna vez el pasaje de Deuteronomio donde dice que las bendiciones vendrán y alcanzarán a quienes oigan mi voz? "Sí", le respondí. "Bueno, hijo", continuó, "acabas de ser alcanzado". ¿Estoy diciendo que Dios me dio esos automóviles costosos sólo para que los disfrutara? Sí; eso es exactamente lo que te estoy diciendo. En 1 Timoteo 6:17, vemos que: «[Él] nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos». Dios es un Padre amoroso que se complace bendiciendo a Sus hijos a lo grande. De hecho, Él es demasiado generoso con nosotros. Pero no dejes que esto te inquiete… Él puede darse ese lujo. Una vez que en realidad creas en la generosidad de Dios y oigas Su voz, las bendiciones te alcanzarán también a ti. Lectura bíblica: 1 Reyes 10:1-24 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 26, 20245 min

La decisión es tuya

«...escojan hoy a quién quieren servir...» (Josué 24:15) Vivir conforme a la Palabra de Dios es un reto continuo. No es algo que se hace sólo una vez. Es un proceso en el cual eliges creer y actuar sobre la Palabra de Dios una y otra vez, en cada situación. Eso es lo que cada uno de nosotros debe hacer. Años atrás, decidí que iba a escoger a Jesús. Desde entonces, he tenido que escogerlo una y otra vez en diversas situaciones cada día. Lo he escogido como mi Señor y Salvador. Lo he escogido como mi Sanador. Lo he escogido como mi Asesor financiero. Lo he escogido como la Cabeza de mi hogar y de mi ministerio. Y aún tengo que seguir escogiéndolo, momento tras momento. Algunas veces la decisión es difícil, pero Dios ha prometido que nunca será demasiado difícil. En 1 Corintios 10:13, Él dice: «A ustedes no les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean sometidos a una prueba más allá de lo que puedan resistir, sino que junto con la prueba les dará la salida, para que puedan sobrellevarla». Lo que el Señor nos está diciendo es que no permitirá que seas sometido a una tentación que no puedas resistir. En toda tentación, Él te proveerá de una salida. Él siempre se asegurará de que tengas otra opción. El diablo no viene y te tienta mientras Dios está en otra parte, sin darse cuenta de lo que te está sucediendo. El Espíritu de Dios está constantemente contigo, mostrándote la manera de cómo resistir. En otras palabras, Dios siempre te da el poder y las armas para derrotar a tu enemigo, y estas son poderosas para vencer hasta la tentación más fuerte que pueda interponerse en tu camino. Él siempre hace posible que puedas escoger vida. Por lo tanto, escoge caminar en amor. Escoge caminar en fe. Escoge vivir por la Palabra. Jesús es el camino, ¡escógelo a Él! Lectura bíblica: Josué 24:14-24 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 25, 20245 min

Paz en tu casa

"Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa" (Santiago 3:16) ¿Has notado que el lugar más fácil para ser egocéntrico es el hogar? Hay cierto incentivo en ser amable con los demás, pero con la familia tenemos la tendencia a permitirnos algunos privilegios egoístas, como si ella no contara. Antes de convertirme al Señor, yo era más cortés y amable con mis amigos que con mi propia familia. Era más exigente y menos misericordioso con mis seres queridos que con los demás. Pero después de que recibí al Señor Jesucristo como el Señor de mi vida, me di cuenta de que todo eso tenía que cambiar. Al estudiar la Palabra, Gloria y yo comenzamos a aprender lo importante que es la armonía en la familia. Aprendimos que si queríamos que el poder de la unidad obrara en nosotros, no podíamos permitir la contienda en nuestro hogar (lee Mateo 18:19). La contienda neutraliza el escudo de la fe, impide la respuesta a la oración y le abre la puerta a Satanás y a sus fuerzas. La discordia es mortal porque paraliza el poder de Dios en tu vida. No dejes que la contienda en tu hogar haga que el enemigo te detenga en tu propia puerta. Si lo dejas, no serás una amenaza para él en ningún otro lugar. Pon el poder de la armonía a actuar en tu familia. Lectura bíblica: Filipenses 2:1-13 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 24, 20245 min

No te detengas en la puerta

«Por tanto, acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para cuando necesitemos ayuda» (Hebreos 4:16) Cuando aceptaste a Jesús como el Señor de tu vida, uno de los privilegios que obtuviste fue el derecho de acercarte al trono de Dios en cualquier momento que lo desees. ¡Piénsalo! Tienes el derecho de acercarte confiadamente a Dios y obtener lo que necesitas. Aunque eso es algo que la Biblia dice, la mayoría de las personas actúa como si no lo creyera. No se acercan con confianza al trono de la gracia. En lugar de eso, piensan: "Yo nunca podría ir donde Dios está. Me quedaré aquí, gritaré y tendré esperanza de que Él me oiga". Yo solía hacer lo mismo. Recuerdo que cierto día estaba en oración, rogando, suplicando y bombardeando las puertas del cielo por un avivamiento. Después de haber pasado cierto tiempo suplicando, el Señor me dijo: ¿Qué estás haciendo? —Estoy bombardeando las puertas del cielo con oración, pidiendo por un avivamiento —le dije. —Kenneth, ¿cuán grande es mi ciudad? —Me preguntó —Hasta donde puedo determinar en la Biblia, hay 12.000 codos, o alrededor de 2.400 kilómetros cuadrados y 2.400 kilómetros de altura". —Entonces, ¿por qué estás bombardeando las puertas? Si mi trono se encuentra en medio de la ciudad, eso quiere decir que estás a 1.200 kilómetros del trono. A propósito, las puertas no están cerradas. ¿Por qué no dejas de bombardearlas y simplemente entras? Después de arrepentirme por repetir oraciones tradicionales sin pensar, recordé que la Palabra dice: «acerquémonos confiadamente al trono de la gracia…», y a partir de ese momento me he acercado confiadamente en toda ocasión. ¿Necesitas recibir algo de Dios hoy? No pierdas el tiempo afuera, parado en las puertas del cielo. Por medio de Jesús, tu lugar está en el mismo lugar del trono de Dios. Así que entra; la puerta está siempre abierta para ti. Lectura bíblica: Hebreos 4:14-16; 5:1-9 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 23, 20245 min

Predispuesto a esperar

«El que cuida su boca y su lengua se libra de muchos problemas» (Proverbios 21:23) No hay otra manera de hacerlo. Si quieres disfrutar de una vida de bendición, tendrás que hacer que tus palabras concuerden con lo que Dios dice. No sólo por unas pocas horas, o por unos días, sino todo el tiempo. Si lo has hecho alguna vez, te habrás dado cuenta de que no es fácil. A medida que el tiempo transcurre y la situación parece permanecer en la misma condición, puede ser difícil seguir declarando la Palabra de Dios. Pero debes hacerlo si quieres que tu cosecha de bendición venga. Cuando Kenneth comenzó a predicar sobre la prosperidad, yo me sentaba y lo escuchaba, y creía en el mensaje aun cuando mis zapatos tenían las suelas agujereadas. Teníamos terribles problemas financieros pero sabíamos que esos problemas no cambiarían lo que La Palabra de Dios dice. Sabíamos que Sus promesas de prosperidad eran verdaderas, aun si todavía no habíamos empezado a gozar de ellas todavía. Así que, a pesar de que algunas veces nos sentíamos tontos, nos manteníamos hablando acerca de la generosa provisión que Dios tenía para nosotros. Me di cuenta luego de que la Palabra había comenzado a obrar a nuestro favor desde el primer día que empezamos a creerla, a confesarla y a ordenar nuestra vida conforme a ella. Nuestra cosecha de prosperidad comenzó a crecer en el momento en que empezamos a sembrar semillas en la tierra. Sólo necesitaba tiempo para que germinaran. El problema es que, algunas veces, la mayoría de los creyentes no tiene paciencia para esperar. Comienzan a sembrar de la forma correcta, pero cuando no ven los resultados de inmediato, cuando la cuenta en el banco disminuye y se atrasan en pagar la renta se desaniman y comienzan a confesar palabras de escasez y derrota. Ellos destruyen su cosecha con las palabras de su boca y nunca logran disfrutar de sus frutos. Así que la próxima vez que decidas vivir por fe, ya sea en el área económica o en cualquier otro aspecto, recuérdalo. Determina desde el principio que no permitirás que ese periodo de espera te desanime. Luego, permanece firme hasta que la Palabra de Dios se manifieste en tu vida. Pon la paciencia en práctica y mantén tus palabras en línea. Recibirás tu cosecha. Lectura bíblica: Proverbios 18:4-8, 20-21 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 22, 20245 min

Contempla al Señor

«Y no adopten las costumbres de este mundo, sino transfórmense por medio de la renovación de su mente…». (Romanos 12:2) Por dentro, eres perfecto —nacido de nuevo y hecho a la imagen de Jesús mismo—. Pero, por fuera, ¿te sientes frustrado de no poder alcanzar esa perfección por más que lo intentas? ¿Hay una solución? Sí. La clave es la renovación de tu mente. Romanos 12:2 nos dice que si renuevas tu mente, podrás ser verdaderamente transformado. La palabra transformado se traduce de la misma palabra griega de la cual se deriva el término metamorfosis. Y la vemos en otras dos ocasiones en las Escrituras. Una de ellas fue cuando Jesús se transfiguró en el monte mientras hablaba con Moisés y Elías. La otra se encuentra en 2 Corintios 3:18, donde dice: «Somos como un espejo que refleja la grandeza del Señor, quien cambia nuestra vida. Gracias a la acción de su Espíritu en nosotros, cada vez nos parecemos más a él» (TLA). Cambiado, transformado, ¡transfigurado! Son palabras poderosas que inspiran, emocionan y describen lo que sucede cuando uno contempla al Señor en la Palabra y en oración. A medida que inviertes tiempo en renovar tu mente, tu ser exterior será transformado de la misma manera que la oruga se transforma en mariposa. En lugar de conformarte a la imagen del mundo, empezarás a conformarte a la imagen del espíritu nacido de nuevo, el cual ha sido recreado en justicia y en la santidad de la verdad. Separa tiempo para apartarte del mundo y estudiar la Palabra de Dios. Medita en ella, y deja que te transforme de adentro hacia afuera. Transfórmate por medio de la renovación de tu mente y ¡libera la hermosa mariposa espiritual que vive en ti! Lectura bíblica: 2 Corintios 3:6-18 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 21, 20245 min

El Gozo: una verdadera fuerza

«...el gozo del Señor es nuestra fortaleza» (Nehemías 8:10, NVI) El gozo no es una sensación de felicidad que se siente sólo cuando las cosas marchan bien. Es mucho más que eso. El gozo es una de las fuerzas espirituales más poderosas del mundo. Lee una vez más Nehemías 8:10, y te mostraré por qué. Si hiciéramos un diagrama de este versículo, y quitáramos las palabras: "del Señor", encontraríamos que en realidad está diciendo que el gozo es fortaleza. Las dos palabras son intercambiables, por esa razón, el gozo es tan importante. Eso es lo que hace del gozo algo crucial. No se puede vivir conforme a la fe sin ser fortalecidos en el Señor, y cuando Dios quiere fortalecernos, ¡utiliza el gozo! El gozo no es sólo un estado mental. No es una emoción. El gozo es una fuerza verdadera, y no hay nada que el diablo pueda hacer contra él. Así como el temor tiene que rendirse ante la fe, el desaliento tiene que rendirse ante el gozo. Como parte del fruto del Espíritu Santo, el gozo ya habita en tu interior. Pero si deseas disfrutar del poder del gozo, es necesario que lo desarrolles, lo confieses y lo practiques. No importa la situación que estés enfrentando, puedes estar lleno de gozo y fortalecido en el Señor. Puedes recurrir al poder del Espíritu Santo que se encuentra en tu interior y salir adelante. Así que ¡regocíjate! Lectura bíblica: Salmos 18:28-50 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 20, 20245 min

Pon la palabra en primer lugar

«Adquiere sabiduría e inteligencia,y nunca te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca. Ama a la sabiduría. Nunca la dejes, y ella te cuidará y te protegerá». (Proverbios 4:5-6) Recientemente, Dios ha estado formando a un grupo —cada vez más grande— de creyentes que estén hambrientos. Hambrientos de conocerlo de una manera más profunda. Que estén hambrientos y sedientos por servirlo―en púlpitos, campos misioneros, hogares, oficinas de trabajo y en cualquier otro lugar al que Él los envíe. Son creyentes que no están satisfechos con encontrar el camino más fácil al cielo, sin dedicación alguna por el Reino. Son creyentes que están decididos a correr la carrera, como el apóstol Pablo, y proseguir para obtener el premio. Hablando espiritualmente, están en el camino a la excelencia. ¿Estás entre ellos? Si es así, quiero compartir contigo seis palabras que creo, te equiparán para correr la carrera como un campeón. Pon la Palabra en primer lugar. Sin importar si tu meta es ser un excelente evangelista o un ingeniero de primera clase al servicio del Señor, la sabiduría que proviene de la Palabra de Dios te ayudará a lograrlo. Jesús lo dijo de esta manera: «Por lo tanto, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas» (Mateo 6:33). Por eso, proponte ahora mismo a hacer lo que sea necesario para sumergirte en la Palabra de Dios. Dedica todo momento que tengas disponible para leer, estudiar, oír y meditar en la Palabra. Sé que no será fácil; pero si has hecho una decisión definitiva que impactará en el ministerio de Jesucristo y el cumplimiento de la gran comisión, deberás ser diligente. Dale prioridad a la Palabra en tu vida, y con seguridad tendrás gloriosas victorias por delante. Lectura bíblica: Proverbios 4:1-18 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 19, 20245 min

¿Manchado con el pecado… o lavado con La Sangre?

«El Señor ha dicho: Éste es el pacto que haré con ellos después de aquellos días: Pondré mis leyes en su corazón, y las escribiré en su mente». Y luego añade: «Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones». (Hebreos 10:16-17) La Biblia nos dice que bajo la ley levítica, un animal tenía que ser ofrecido cada año para expiar los pecados del pueblo. La palabra expiar significa "borrar las culpas", y aparece muchas veces en el Antiguo Testamento. Pero quiero contarte algo emocionante: esa palabra no aparece en el Nuevo Testamento. La palabra griega que se usa para describir lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz es una palabra diferente. Su significado va más allá de "borrar las culpas", significa también "perdonar y olvidarse completamente de algo". ¿Sabes qué quiere decir esto? Significa que el pecado ya dejó de ser un problema: ¡Jesús lo solucionó! Cuando recibes a Jesús como tu Señor, Él no sólo borra tus pecados, sino que te reconcilia con Dios y hace de ti una criatura nueva, por el Espíritu de Dios, es como si el pecado nunca hubiera existido. Pero si eres como la mayoría de creyentes, entonces no has llegado a conocer esa maravillosa verdad. Quizás estés atrapado en lo que yo llamo "conciencia de pecado"; es decir, sigues viéndote a tí mismo manchado por el pecado en vez de lavado en la sangre. "Bueno, hermano Copeland, después de todo sólo soy un pecador que ha sido salvo por la gracia". No, ya no lo eres. Eras un pecador, pero la gracia te transformó para siempre en la misma justicia de Dios. Ahora eres hechura de Dios, creado en Cristo Jesús. En lo que a Dios se refiere, tu vida pasada ya no existe; murió en la cruz. Medita constantemente en esa verdad hasta que invada tu conciencia y puedas hacer una realidad la libertad con que Cristo te hizo libre del pecado. Recibe la justicia que solamente el Cordero de Dios puede darte. Lectura bíblica: Hebreos 9:11-26 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 18, 20245 min

Bienvenido a las grandes ligas

«Bienaventurados serán ustedes cuando por mi causa los insulten y persigan, y mientan y digan contra ustedes toda clase de mal. Gócense y alégrense, porque en los cielos ya tienen ustedes un gran galardón; pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes». (Mateo 5:11-12) Cuando sufras persecución, no andes por ahí quejándote. No pierdas tu tiempo sintiendo lástima de ti mismo. A pesar de lo que pueda pasar por tu mente, esa persecución no ha venido porque el diablo encuentra placer en fastidiarte. Ha venido porque te has transformado en una amenaza para él. Y además, ha venido porque has puesto la Palabra en tu corazón, y él sabe que si no consigue quitártela, le ocasionarás más problemas de los que él puede manejar. Por eso, ¡regocíjate! La persecución significa que estás jugando en las grandes ligas. Quiere decir que el diablo te toma tan en serio, que ha enviado a sus mejores jugadores ¡con la idea de sacarte del juego! Los jugadores que llegan a las finales de las grandes ligas de fútbol no buscan la forma de no jugar esos partidos, ¿correcto? Ellos no dicen: "¡Mejor sería no estar en esa final! Esos son los jugadores más grandes y experimentados del mundo. Quizás me enferme y no tenga que jugar". ¡No! Ellos anhelan la oportunidad―y dicen: "Ya verán. He luchado toda mi vida para llegar hasta aquí, ¡y ahora les mostraré que soy el mejor!". Es esa misma actitud la que deberías tener cuando el diablo te desafíe. Debe aceptar ese desafío con gozo, sabiendo que la victoria es tuya. Después de todo, tu Dios es poderoso para sacarte adelante. Él nunca se detiene a preguntarse si tiene los recursos necesarios para solucionar las dificultades que enfrentas. Él sabe que puede destruir cualquier cosa que el diablo envíe en tu contra. Así que, cuando la persecución venga, confía en Dios y ¡regocíjate de saber que ahora estás jugando en las grandes ligas! Lectura bíblica: 1 Pedro 4:12-19 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 17, 20245 min

Un tesoro escondido

«El sembrador siembra la palabra» (Marcos 4:14, NVI) En este preciso momento de tu vida, tienes en tu interior un tesoro que puede transformar el mundo. Un tesoro que puede cambiar el destino eterno de alguien, llevarlo al cielo, y salvarlo del infierno. Es un tesoro que puede transformar la pobreza en prosperidad, la enfermedad en salud, la tristeza en gozo. Tú tienes la poderosa Palabra de Dios. No la guardes solo para ti. ¡Siémbrala dondequiera que vayas! Siémbrala en los corazones de las personas que conoces. Compártela en cada oportunidad que tengas. Quizás digas: "Pero, ¿no sé cómo?". Entonces, empieza a aprender. Utiliza como guía estos tres pasos: Primero: Toma la decisión. Determina que les enseñarás la Palabra a otros, cueste lo que cueste. Decide que esto es lo más importante que harás. Haz un compromiso firme. Una vez que lo hayas hecho, te darás cuenta que lo demás es más fácil. Segundo: Prepárate. Medita en la Palabra cada día. Deja que el Espíritu Santo ministre tu corazón; eso te ayudará a ministrar mejor a otros y a ser más sensible a la voz del Espíritu Santo. Él te ayudará a saber qué decir en cada situación. Tercero: Permanece firme en la fe. Una vez que hayas compartido la Palabra con alguien, confíale a Dios los resultados. La Palabra de Dios nunca regresa vacía. Aunque la gente parezca indiferente y sientas que la Palabra no está funcionando, no dejes de creer y confiar. Tu fe mantendrá esa Palabra viva en ellos, y con el tiempo ésta hará su obra transformadora. Tu tienes, en tu interior, un tesoro que puede transformar el mundo. ¿Qué harás hoy con ese tesoro? Lectura bíblica: 2 Corintios 4:1-7 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 16, 20245 min

Un éxito comprobado

«Y el hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y no soy digno ya de ser llamado tu hijo". Pero el padre les dijo a sus siervos: "Traigan la mejor ropa, y vístanlo. Pónganle también un anillo en su mano, y calzado en sus pies… porque este hijo mío… se había perdido, y lo hemos hallado». (Lucas 15:21-22, 24) Lograr reconocimiento. Eso es lo que constantemente debes hacer en el mundo de hoy, ¿cierto? En el trabajo, con tus amigos, e incluso en tu casa siempre tratas de obtener la aprobación que necesitas. Tratas de convencer a las personas que te rodean de que mereces el dinero que ganas, su amistad, e incluso el amor que te dan. ¿Existe alguna salida? ¡Por supuesto que la hay! Se llama gracia. Es el favor y la aceptación que recibimos, sin merecerlos. Y hay un sólo lugar en donde se puede encontrar—en el corazón de Dios. No hay un mejor ejemplo de la gracia de Dios que el de la parábola del hijo pródigo. Hoy en día, pocos de nosotros podemos identificarnos con el impacto que tuvo en la vida de los primeros judíos que la oyeron cuando Jesús la contó. Según las costumbres de aquellos tiempos, el hijo pródigo había cometido uno de los actos más despreciables. No sólo se había aprovechado de su padre y gastado la herencia en una vida desenfrenada, sino que había abandonado a la nación de Israel y había pactado con un extranjero―¡un criador de cerdos! Eso era lo más bajo que se podía caer. Según ellos, la rebelión del hijo era tan grave que al padre le quedaba solo una cosa por hacer: repudiarlo. ¡Pero esa no fue la actitud de este padre! Él recibió con los brazos abiertos a su hijo arrepentido. Le mostró gracia —favor inmerecido—, basado en el amor del padre, e independiente de las acciones del hijo. La próxima vez que trates de pagarle a Dios por algo malo que hayas hecho, y ganarte así otra vez Su favor, recuerda la parábola del hijo pródigo. Deja que esa parábola te recuerde que, a pesar de tus pecados, tu Padre celestial te ha recibido con los brazos abiertos. Te ha vestido con la justicia de Cristo y te ha puesto Su anillo en tu dedo. ¡Te ha calzado y reconocido como hijo! ¿Te sientes inmerecedor de recibir esas cosas? Por supuesto que sí. Después de todo, eras indigno de recibirlas. Sin embargo, Dios no ha basado la relación que tiene contigo en tus méritos, sino en el amor que Él te tiene y en los méritos de Cristo. No tienes que demostrarle a Dios tu valor. Para Él, tu eres un éxito comprobado. Lectura bíblica: Lucas 15:11-32 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 15, 20245 min

El amor es la fuente de poder

«Este es mi mandamiento: ámense unos a otros de la misma manera en que yo los he amado. No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos». (Juan 15:12-13, NTV) El amor es el primer mandamiento y el más importante que Jesús nos dio; sin embargo, muchos creyentes no lo ponen en práctica. Estoy hablando de creyentes que pueden citar una cantidad de versículos bíblicos y decir el Nombre de Jesús 35 ó 40 veces al día; sin embargo, son bruscos con su familia y sus amigos, e insensibles a las necesidades de los demás. Están tan ocupados "sirviendo al Señor" que no tienen tiempo para servir a otros. La contienda es su marca característica. Quizás tengas 45 años de ser salvo, y tal vez puedas hablar en lenguas todo el día, pero si hay discordia en tu corazón y no vives el mandamiento del amor de Jesús, las cosas espirituales no tendrán sentido para ti. Cuando estás en esa condición, el Nombre de Jesús no funcionará. La fe no te funcionará porque la Biblia dice que la fe obra por el amor. De hecho, ninguno de los dones del Espíritu funcionarán si no tienes amor. Primera de Corintios 13 así nos los indica. ¿Quieres ver el poder extraordinario de Dios liberado en tu vida? Entonces, comienza a poner en práctica el mandamiento del amor. Empieza a amar a los que están a tu alrededor. El amor es la fuente de poder. El poder de Dios funciona por el amor. Por está razón el poder ha sido tan infructuoso en algunos miembros del Cuerpo de Cristo. A partir de hoy, podemos cambiar los fracasos en victorias. Comprometámonos a que la Palabra more en abundancia en nuestros corazones, a guardar los mandamientos de Jesús, y a declarar Su Nombre con confianza y autoridad. Y aún más importante, comprometámonos a amarnos los unos a los otros. Entonces, el poder de Dios empezará a fluir gloriosamente. Lectura bíblica: 1 Corintios 13:1-8 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 14, 20245 min

Tú puedes abrir esa puerta

«Pidan, y se les dará, busquen, y encontrarán, llamen, y se les abrirá». (Mateo 7:7) ¿Cuánto tiempo llevas sintiéndote abrumado y desesperado por algún problema que parece insuperable? Si eres como la mayoría de las personas, no ha pasado mucho tiempo. Algunos de nosotros pasamos años tratando de salir de los problemas económicos sólo para terminar más endeudados que antes. Otros tratan a toda costa de arreglar sus matrimonios, pero a pesar de sus mejores esfuerzos, van de mal en peor. E incluso otros luchan sin éxito contra el temor, la depresión, los vicios o las enfermedades. En lo profundo de nuestro corazón sabemos que debe haber una solución a los problemas que enfrentamos. Pero, con frecuencia, esa solución parece estar fuera de nuestro alcance, oculta tras una puerta completamente cerrada. Sin embargo, hoy quiero que entiendas que ¡podemos abrir esa puerta! El mismo Jesús nos ha dado las llaves. Es probable que hoy estés enfrentando una situación que te parece totalmente insuperable. Pero Dios tiene en sus manos un manojo lleno de llaves que abrirá cualquier situación. Él tiene las llaves que abren las puertas espirituales, físicas, mentales y financieras. Sin importar la medida en la que el diablo intente atraparte, si usas la llave correcta, podrás abrir la puerta para salir de esa situación. La Palabra de Dios está llena llaves; son los principios del reino―llaves para atar las obras del diablo y para librarte de las trampas con las cuales él te tienda. Dios tiene la llave que puede deshacer todo nudo que el diablo pueda hacer. Él también tiene la llave que cerrará las maquinaciones del diablo de tal manera que no podrá hacer nada. Recuerda esto: no existe ninguna situación, por más oscura y diabólica que parezca, para la cual no haya una llave del reino que libere el poder de Dios. Hay una respuesta para tu situación. Así que continúa buscándola. Si la has buscado en la Palabra de Dios en algún capítulo y no la has encontrado, búscala en otro capítulo, en otro versículo. Continúa escudriñando hasta que encuentres la llave correcta. Continúa golpeando en cada puerta hasta que encuentres aquella que se abra. Lectura bíblica: Salmo 63 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 13, 20245 min

Cansado de las preocupaciones

«Pero gracias a Dios, que en Cristo Jesús siempre nos hace salir triunfantes, y que por medio de nosotros manifiesta en todas partes el aroma de su conocimiento». (2 Corintios 2:14) Mientras hoy peleas la buena batalla de la fe, recuerda esto: tu mente es el lugar donde se libra esa batalla. Cualquier cosa a la que le permitas dominar tu mente gobernará tu vida. ¿Será la Palabra de Dios, o las mentiras de Satanás? La decisión es tuya. Si quieres que la Palabra reine, proponte ahora resistir al diablo cuando venga a sembrar dudas. No te rindas ante la presión de las circunstancias que el diablo ponga en tu camino. Decide desde el principio que no sucumbirás ante esa prueba. Ancla tus pies y permanece inamovible en las promesas de Dios. Cuando vengan pensamientos contrarios a la voluntad de Dios, recházalos. Y sobre todo no te preocupes. Preocuparse es meditar los pensamientos de Satanás. Si te das cuenta de que estás empezando a preocuparte, detente de inmediato. Reemplaza los pensamientos de preocupación, temor y duda con la Palabra. De una cosa puedes estar seguro: Satanás tratará constantemente de decirte que tu situación es irremediable. Él persistirá en su intento de que dudes y te sientas desanimado. Pero si no dejas que te engañe con sus tácticas y sus mentiras, él no podrá hacer que se cumplan en tu vida. Dios ha prometido que siempre triunfarás en Cristo. La victoria sobre cualquier adversidad que enfrentas hoy, está asegurada. Proponte ahora mismo ser un vencedor para que manifiestes en todo lugar el conocimiento de la victoria en Cristo. Lectura bíblica: Filipenses 4:1-9 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 12, 20245 min

Mucho más de lo que puedas pedir o pensar

«Doy gracias a Dios de que hablo en lenguas más que todos ustedes». (1 Corintios 14:18) Pocas cosas en la Biblia han causado tanta polémica como hablar en lenguas. Muchas iglesias se han dividido, muchos creyentes han sufrido persecución; e incluso, algunos hasta han muerto por ello. ¿Quién es el culpable de todos esos problemas? El mismo Satanás. Él está tan asustado de nuestra habilidad de hablar en lenguas que continuamente está tratando de robárnosla, a través de la persecución y la contienda. El diablo sabe inclusive cuando nosotros no lo sabemos que la oración en lenguas es la única manera que tú y yo tenemos de orar fuera del límite del entendimiento humano. Las lenguas son la herramienta que Dios nos ha dado para que nos conectemos con la mente del Espíritu. Cuando oramos en lenguas, activamos el Espíritu Santo en nosotros y Él empieza a enseñarnos y a darnos entendimiento. Si quieres ver un ejemplo de lo que la oración en lenguas puede lograr, observa al apóstol Pablo. Él dijo que oraba en lenguas más que cualquiera en la iglesia de Corinto, y él fue el responsable de escribir la mayor parte del Nuevo Testamento. Otro ejemplo es la primera iglesia de Jerusalén. Los creyentes aún no tenían el Nuevo Testamento para leerlo. No podían decir: "Veamos qué dice la carta a los Efesios referente al plan de Dios para nosotros". Tuvieron que orar en lenguas hasta que la luz de la revelación de Dios alumbró sus corazones. La oración en lenguas, era la herramienta que tenían. Así que la utilizaron para transformar el mundo. Hace algunos años, Dios empezó a decirme que pasara una hora al día orando en lenguas. Después de hacerlo por algún tiempo, empecé a hablar con gente que había sido guiada a hacer lo mismo. Dios les estaba hablando a creyentes de todo el mundo a orar más en el Espíritu. Si aún no has tomado la decisión de orar en lenguas todos los días, tómala ahora mismo. Descarta los desacuerdos y la confusión que el diablo ha sembrado, y tan solo di: "Señor, voy a hacerlo. No me importa lo que el diablo diga, y me tiene sin cuidado lo que digan los demás. Sé que Tú tienes cosas maravillosas para mí que ni siquiera puedo imaginar―cosas que sobrepasan lo que pueda pedir o pensar. Y las recibiré al orar en el Espíritu". No dejes que el diablo te perturbe con sus distracciones. Conéctate con la mente de Dios. Habla de la sabiduría divina. Ora en el Espíritu, hoy. Lectura bíblica: Isaías 28:9-12 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 11, 20245 min

Perforando el dique

"Subió, [Israel] pues, a Baal-perazim, y David derrotó a los Filisteos allí. Dijo luego David: 'Dios ha quebrado a mis enemigos entre mis enemigos por mi mano, como un torrente de agua'. Por esto llamaron el nombre de aquel lugar Baal-perazim [el Señor del rompimiento]." (1 Crónicas 14:11; AMP) Como un torrente de agua. ¡Amo esa frase! Describe lo que es un rompimiento de forma poderosa y con gran exactitud. ¿Te acuerdas de la historia del niño que vio una pequeña fuga en el dique y tapó el pequeño agujero con su dedo? El niño sabía que con cada segundo que pasara, el agujero se agrandaría más y más por la fuerza del agua, y a medida que la represa cediera a la presión, el chorrito de agua se convertiría rápidamente en un torrente incontenible. Extiende tu mano en fe, esperando que Dios abra una brecha entre tus enemigos, tal como lo hizo por David. Así es como vendrá tu rompimiento… ¡como un torrente de agua! Todo lo que debes hacer es perforar un pequeño agujero en el muro de los problemas, en esa represa diabólica que te está deteniendo. Perfora un agujero con tu fe y con la Palabra de Dios. Después, mantente golpeando a ese hueco, hablando con fe todos los días. ¡No te des por vencido! Las fuerzas de Dios están respaldándote como un océano de agua espiritual. Cada vez que declares una palabra de fe, la misma atravesará la perforación. El hueco se hará más grande a medida que más declares la palabra de Dios y ores. Empieza tu rompimiento, ahora mismo. Declara: "Señor Jesús, hoy me regocijo porque Tú eres el Señor de este rompimiento. Te doy gracias porque la inundación de Tu poder está a punto de fluir en mi vida, y sé que no existe ningún problema que pueda detenerlo. La pobreza no puede detenerlo. Los problemas familiares no pueden detenerlo. No hay nada que el diablo pueda hacer para detener mi victoria. ¡Te alabo por ello ahora! Amén". Continúa orando de esa manera. Continúa creyéndolo. Y en poco tiempo, las fuerzas de Dios se agolparán torrencialmente, generando el gran rompimiento, y ¡demoliendo todo obstáculo que encuentren a su paso! Lectura bíblica: 1 Crónicas 14:8-17 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 10, 20245 min

Llamados a la intercesión

«Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación» (Mateo 5:4) ¿Sabes de qué estaba hablando Jesús cuando dijo esas palabras? Estaba refiriéndose al llanto del intercesor. Él estaba enseñado acerca del consuelo que éste recibe cuando el Espíritu Santo le asegura que su oración ha obtenido los resultados deseados. Orar hasta obtener resultados significa: "romper las barreras que han detenido la obra de Dios en la vida de otros". Quiere decir que debes usar tu armadura espiritual para repeler las fuerzas de las tinieblas que rodean a esas personas. Hoy en día, se necesitan con urgencia creyentes que estén dispuestos a orar de esa manera. Se necesitan intercesores que vayan delante de Dios y alcancen misericordia y compasión para los pecadores, los enfermos y los abatidos. Se necesitan guerreros de oración que estén firmes hasta que tengan la seguridad en su espíritu de que toda barrera ha sido derribada y toda atadura ha sido rota. Dios está buscando esa clase de intercesores—hay ciertas cosas que no sucederán en este mundo, sino hasta que Él los encuentre. Hay bendiciones y manifestaciones de Dios que sólo vendrán cuando alguien las haga realidad por medio de la oración. Aun el mismo Jesucristo vino a este mundo como resultado de la intercesión. ¿Te acuerdas de Simeón y Ana? Ambos eran intercesores y guerreros de oración. Habían pasado años en llanto espiritual, orando para que el Mesías viniera. Cuando por fin se hizo realidad, fueron consolados por el Espíritu Santo. Al ver a Jesús recién nacido en el templo, lo reconocieron y se regocijaron. Si te estás preguntado si eres uno de los que han sido llamados a la intercesión, entonces probablemente lo seas. Dios está llamando creyentes de todo el mundo para que experimenten ese llanto y consuelo especiales que sólo los intercesores pueden comprender. Él está llamándote para que des tu vida por otros en oración. En algún lugar del mundo, hay personas necesitadas de tu oración intercesora, hasta obtener los resultados que necesitan. Pasa tiempo hoy, de rodillas. Lectura bíblica: Lucas 2:1-38 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 9, 20245 min

Diezma con gozo

«Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te da en posesión... tomarás una parte de todos los primeros frutos que obtengas de la tierra que el Señor tu Dios te da... y te dirigirás al lugar que el Señor tu Dios escoja como residencia de su nombre». (Deuteronomio 26:1-2) Diezmar. La mayoría de los creyentes no se emocionan mucho al respecto. Pero debieran hacerlo―y lo harían si entendieran cómo hacerlo correctamente. El diezmo bíblico estimula la fe y activa el poder de Dios en nuestra vida, si lo damos con gratitud, con gozo y con la confianza de que nuestras necesidades serán suplidas en forma abundante. En Deuteronomio 26:8-9, Dios les dijo exactamente a los israelitas qué decir cuando dieran sus diezmos. Les dijo que debían reconocer el hecho de que Él los había sacado de la esclavitud de Egipto, y decir: «…Entonces el Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, y con señales y portentos que causaban terror, y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, ¡tierra que fluye leche y miel!». ¿Qué tendrá que ver eso con nosotros? ¡Dios ha hecho lo mismo por nosotros! Él nos ha sacado de una vida de esclavitud y pobreza, y nos ha dado una vida que fluye con la abundancia de Dios. Cuando traigas tu diezmo al Señor, sigue el ejemplo de los israelitas: regocíjate y reconoce las maravillas que Jesucristo ha hecho por ti. Dale gracias porque Él te ha liberado de la tierra de las tinieblas y de la escasez, para llevarte a Su Tierra Prometida de la abundancia. Agradécele porque ésa es una tierra de misericordia, de gozo, de paz y de prosperidad. Diezma con fe, esperando que las ricas bendiciones de esa tierra sean multiplicadas en tu vida. Muy pronto te darás cuenta de que diezmar es algo muy emocionante. Lectura bíblica: Deuteronomio 26 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 8, 20245 min

Mejor dale gracias a Dios

"Si es posible, en cuanto dependa de ti, vive en paz con todos" (Romanos 12:18, AMP) Recién convertido, ¡me era casi imposible vivir en paz con la gente! La mayoría de las veces, cada vez que abría mi boca, decía cosas desagradables. Constantemente, hería a las personas que más quería. A decir verdad, les hablaba con más aspereza a ellas que a los demás. Criticaba tanto la forma de conducir de Gloria que ella rehusaba hacerlo mientras yo estaba con ella. Mis hijos empezaron a evitarme porque siempre estaba criticándolos. No quería ser tan insensible, sin embargo, no podía evitarlo. Me dominaba el hábito de hablar de manera grosera, y no sabía cómo corregirlo. Pero un día, leí en Efesios 5:4: «Tampoco digan obscenidades, ni tonterías ni palabras groseras. Eso no es conveniente. En vez de eso, den gracias a Dios». Cuando leí eso, me di cuenta de que necesitaba reemplazar las palabras que solía decir con palabras de acción de gracias, y eso solucionaría mi problema. Después de todo, no podía hablar ásperamente y darle gracias a Dios al mismo tiempo, ni podía criticar a los que me rodeaban si tenía una actitud de agradecimiento hacia ellos. Entonces, decidí de inmediato poner este principio en práctica. Un día, entré de manera precipitada al dormitorio de mi hijo para regañarlo severamente por algo que había hecho; de pronto, reconocí que estaba actuando conforme a mi antiguo patrón de comportamiento. Me detuve, y pensé: La Palabra dice que esta clase de comportamiento está fuera de lugar, así que voy a detenerme y dar gracias a Dios. Después de pasar unos minutos alabando y agradeciendo al Señor, no me sentía tan enojado como antes. Si tienes la costumbre de hablar de forma áspera, empieza a despojarte de ese mal hábito. Cuando alguien te contradiga en el trabajo, en el colegio o en cualquier otro lugar y te sientas tentado a responder con palabras fuertes, ¡detente! Tómate unos momentos para agradecer y alabar a Dios. Una vez que empiezas a pensar en la bondad de Dios, verás que esas palabras groseras se quedarán dentro de tu boca. En lugar de usar tu lengua para destruir a la gente, disciplínala para decir alabanzas a Dios. Así, ¡te será más fácil vivir en paz con los demás! Lectura bíblica: Efesios 4:26-32; 5:1-4 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 7, 20245 min

Tu autoridad final

«…yo soy el Señor, y no cambio…». (Malaquías 3:6) Las cosas del mundo son inciertas e indefinidas. En la radio, en la televisión y en los periódicos se oyen y se leen palabras de incertidumbre y desesperación, todos los días. Todo a nuestro alrededor pareciera encontrarse en estado de confusión. Pero, alabado sea el Señor, si eres un creyente, tienes algo en lo que puedes depender: ¡la inmutable Palabra de Dios! Dios no usa estándares diferentes. Él no dice una cosa hoy, y algo diferente mañana. Él es el mismo ayer, hoy y por siempre. Si tú haces de la Palabra la autoridad final en tu vida, ésta será para ti como una columna de apoyo cuando todo lo demás empiece a derrumbarse. Si lo que Dios dice es suficiente para que puedas solucionar los asuntos de la vida, podrás estar confiado cuando los demás estén confundidos, podrás estar tranquilo y lleno de paz cuando los demás estén bajo presión. ¡Serás un vencedor cuando los demás caigan vencidos! ¿Qué significa hacer de la Palabra de Dios la autoridad final en nuestra vida? Significa creer en lo que Dios dice en lugar de creer lo que la gente dice. Significa creer lo que Dios dice en lugar de creer lo que Satanás dice. Significa creer en lo que Dios dice en lugar de lo que las circunstancias dicen. Toma hoy en tu corazón la decisión de permitir que la Palabra de Dios sea la autoridad final en tu vida. Decídete a vivir por fe y no por vista. Sin miedo, sométete a la autoridad de la Palabra del Señor, y no habrá nada en este mundo viejo e inestable que pueda robarte esa seguridad. Lectura bíblica: Salmos 9:1-10 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 6, 20245 min

Protección extraordinaria

«El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia». (Juan 10:10) Considerando cuánto odia el diablo a la gente y cuán decidido está en querer destruirla, no es una sorpresa para nosotros que exista tanta calamidad y tragedia en el mundo. En realidad, es asombroso que no veamos ¡una mayor cantidad! Una vez le pregunté al Señor acerca de ese a ese asunto, y me dijo que al mundo de las tinieblas le lleva mucho tiempo maquinar los grandes desastres. Por ejemplo: tomemos el caso de la industria aeronáutica. Este sector tiene muchos reglamentos y está constantemente en guardia porque la seguridad es lo primordial. Por eso, al diablo le es mucho más difícil causar desastres en un sector tan regulado como ese. Satanás no puede entrar rugiendo y arrasar con todo en cualquier momento que se le antoje. Si pudiera, se pasaría la noche entera derribando aviones. Pero no puede hacerlo. ¿Por qué no? Porque está atado. La Biblia dice que el diablo está ligado a cosas que son comunes al hombre. Él tiene que alinear ciertas cosas en el ámbito natural —humano—, antes de que pueda poner un dedo sobre alguien, y debe valerse de personas para llevar a cabo su trabajo. Pero, bendito sea el Señor, no estamos atados a lo que es común al hombre. Somos libres de usar ¡lo que es común para Dios! Nuestras armas no son comunes. ¿Qué significa eso? Quiere decir que deberíamos agarrar al diablo, meterlo en una bolsa, coserla, envolverla y colocarle un moño. El diablo no puede arruinar tu vida, a menos que le des lugar. Él no puede entrar, y empezar a destruir y a robar, a menos que él pueda hacerte caer en pecado, duda o desobediencia. Así que, si él ha estado dándote problemas, pídele al Espíritu Santo que te muestre en cuál de esos aspectos le has dado lugar. Luego, arrepiéntete y deshazte de ello. Una vez que lo hayas hecho, saca las armas que Dios te ha dado y dispara con ambos cañones. Saca el arma de la Palabra. Saca el arma de la oración. Toma la fe y utilízala para atar al diablo. Aprovecha el poder extraordinario de Dios para mantenerlo atado, y éste no podrá venir en tu contra. Lectura bíblica: Efesios 6:10-18 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 5, 20245 min

Deja que la paz sea la que gobierne

«Y la paz (la armonía del alma, que emana) de Cristo gobierne (actúe como árbitro continuamente) en sus corazones [decidiendo y estableciendo con determinación todas las preguntas que puedan surgir en sus mentes…]. Y siendo agradecidos (con aprecio) [dándole siempre alabanza a Dios]». (Colosenses 3:15; AMP) ¿Has estado orando para que el Señor te muestre si lo que quieres hacer está de acuerdo con la voluntad de Dios? Deja que la paz de Cristo sea tu guía y te ayude a encontrar la solución. Si empiezas a llevar a cabo lo que tienes pensado hacer, pero no tienes paz al respecto, desiste de tus planes. Sin embargo, recuerda que debes ser sensible y poner atención al consejo del Espíritu Santo. Él pondrá sutilmente paz o intranquilidad en tu corazón. No te quedes esperando a que el Señor se te aparezca una mañana, te saque de la cama y te diga qué debes hacer. Él, por lo general, no te hablará de esa forma. Su método principal de comunicación es por medio de lo que la Biblia llama: el testigo interno. Por eso, es necesario que estés siempre atento. No puedes darte el lujo de estar siempre ocupado en las cosas del mundo. Debes apartar tiempo para el Señor y prestarle atención. Otro aspecto del cual debes cuidarte es de la contienda. Si estás irritado y molesto por asuntos cotidianos, te será muy difícil discernir el consejo y la voz apacible del Espíritu Santo. Por lo tanto, pon en práctica lo que el versículo citado arriba dice hacia el final: "Se agradecido, con aprecio, dándole siempre alabanza a Dios". Mantén un corazón lleno de gratitud; te será mucho más fácil oír "al árbitro de la paz" cuando Él haga un llamado. Lectura bíblica: Salmos 95:1-7 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 4, 20245 min

Saliendo de la sombra

«El siguiente día Juan vio que Jesús venía hacia él, y dijo: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». (Juan 1:29) Jesús vino a quitar el pecado. ¿Te das cuenta de lo que eso significa? Quiere decir que Dios, mediante la sangre de Jesús, ha anulado el poder del pecado para que tú, como creyente nacido de nuevo, puedas vivir como si ese pecado nunca hubiera existido. Tú puedes salirte de su sombra de una vez por todas. Ten presente que salirse de la sombra del pecado no significa llevar una vida perfecta. Te equivocarás algunas veces. Quizás algunas veces caigas en pecado (no tienes porqué, pero ¡es probable que suceda!). Sin embargo, tienes una promesa de Dios, sellada con la Sangre de Jesús, la cual dice que cuando confiesas ese pecado, Él es fiel y justo para perdonarte y limpiarte de toda maldad. No deberías vivir ni cinco segundos bajo la sombra de ese pecado, si eres lo suficientemente sensato para arrepentirte y recibir el perdón de Dios. "¡Pero hermano Copeland, me siento tan mal por el pecado que cometí!" No importa cómo te sientas al respecto. Hazlo por fe. Aprende a arrepentirte lo más pronto posible. Luego, levántate y ríete en la cara del diablo. Recuerdo una ocasión en particular en la que yo me encontraba en esa situación. Había cometido un error garrafal y debía predicar esa misma noche. Me sentía tan culpable que dije: "Señor, tendrás que conseguirte otra persona que predique esta noche porque yo no voy a hacerlo". De repente, el Espíritu me habló al corazón, diciéndome: Kenneth, ya me confesaste ese pecado, ¿cierto? —Sí, ya lo hice. —Entonces, ¿consideras la sangre por la que has sido santificado como una cosa inmunda? —¡De ninguna manera!, Señor. —Pues, eso mismo es lo que estás haciendo. Mi Palabra dice que cuando confiesas tu pecado no sólo voy a perdonarte, sino también a limpiarte y a echar ese pecado en el mar del olvido. Así que, no es agradable que continúes tocando este tema. Te lo digo: me olvidé del asunto en ese preciso instante, fui al servicio y prediqué por dos horas y media acerca del ¡perdón de Dios! No permitas que los sentimientos de culpabilidad e indignidad te priven del poder de la Sangre de Jesús. Arrepiéntete y sal por fe, de la sombra del pecado a ¡la poderosa luz del perdón de Dios! Lectura bíblica: Juan 1:1-34 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 3, 20245 min

Gracias, Señor

«Den gracias a Dios en todo, porque ésta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús» (1 Tesalonicenses 5:18) Observa que este versículo bíblico nos instruye a dar gracias "en" todo, no "por" todo. Cuando la calamidad o la tentación nos golpean, no debemos dar gracias a Dios por las calamidades. Él no es el autor de estas situaciones. Al contrario, Él es quien nos muestra la salida para escapar de ellas, y ésa es la razón por la cual debemos ser agradecidos con Él. Si lees los cuatro Evangelios, notarás que Jesús jamás dio gracias por la enfermedad o la muerte. Al contrario, cada vez que se enfrentó a ellas, su reacción era vencerlas con el poder de Dios. Por eso, agradece como Jesús lo hizo—no por las obras de Satanás, sino por la victoria que Dios te ha dado sobre las calamidades. Lectura bíblica: Juan 11:1-48 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 2, 20245 min

Golpéalo con la roca

«El Señor es mi pastor; nada me falta. En campos de verdes pastos me hace descansar; me lleva a arroyos de aguas tranquilas» (Salmos 23:1-2) Alguna vez has pensado en David y te has preguntado lo siguiente: ¿Cómo David, un joven pastor, se convirtió en un hombre conforme al corazón de Dios, y llegó a ser alguien tan fuerte en el espíritu que Dios lo escogió para ser el rey de Israel? Yo lo he hecho. De hecho, le pregunté al Señor al respecto, y me mostró que la revelación fue la que convirtió a David en un hombre espiritualmente poderoso, aquella que provino de las muchas horas de meditación en las cosas de Dios. Me imagino que el día en que escribió el Salmo 23, David se encontraba meditando en la bondad de Dios y cantándole alabanzas. Él estaba teniendo comunión con Dios cuando, de repente, la Unción del Señor vino sobre David y el exclamó: "¡El Señor es mi pastor!". Sin duda se acordó de las ovejas que cuidaba cuando era joven: "Me enfrenté a la muerte por esas ovejas. Las guíe a lugares de pastos verdes y de aguas frescas, limpias y tranquilas". Continuó meditando en esas cosas, y se llenó de emoción: "Cuando me enfrenté al león y al oso, ¿no colocó Dios una mesa delante de mí en presencia de esos enemigos? Él me dio la victoria. ¡Mi Dios! ¡Mi Dios peleará por mí! «¡El Señor es mi pastor, nada me faltará!». Esa revelación invadió a tal punto el alma de David, que el diablo no pudo hacer nada para quitársela. Por eso, cuando Goliat estaba burlándose de Israel, David salió a pelear contra él. Todos los israelitas le tenían miedo, excepto David, porque en su ser había una revelación que decía: «Aunque deba yo pasar por el valle más sombrío, no temo sufrir daño alguno, porque tú estás conmigo» (Salmos 23:4). Esa revelación le dio a David el valor y el poder no sólo para decir: «yo vengo contra ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado» (1 Samuel 17:45), sino también para incrustar una piedra en la frente del gigante. ¿Está el diablo buscando cómo destruirte? Haz lo mismo que David. Medita en Dios y en Su Palabra. Canta alabanzas al Rey. Ten comunión con el Señor hasta que la revelación de quién es Él en ti empiece a inundar toda tu alma. Luego, dile al diablo: "Tú no me matarás. ¡Jehová es mi Pastor!". Pégale con la piedra del conocimiento adquirido por revelación divina, y lo dejarás fuera de combate, en toda ocasión. Lectura bíblica: Salmo 23 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Feb 1, 20245 min

Cuatro palabras que funcionan

«Por tanto, les digo: Todo lo que pidan en oración, crean que lo recibirán, y se les concederá» (Marcos 11:24) Creer. Ésa es la clave para todo lo perteneciente al reino de Dios. Es la manera en que nos conectamos al poder del Dios todopoderoso. La mayoría de nosotros lo sabe, pero pocos sabemos con exactitud cómo hacerlo. Desconocemos cómo ponerlo en práctica. En realidad es más sencillo de lo que nos imaginamos. Es tan fácil como decir: "Yo creo que recibo". Algo sucede en tu espíritu cuando dices esas palabras. No entiendo cómo, pero es así. No comprendo cómo es que mi sistema digestivo sabe qué hacer cuando trago algo, pero lo hace. Sólo ingiero un poco de comida y éste empieza a funcionar. No tengo que provocarlo. No tengo que sentirlo. Simplemente, sucede. Ésa es la manera en la que está diseñado el cuerpo humano. Similarmente, cuando te alimentas de las maravillosas promesas de Dios y las "ingieres" en tu espíritu al decir "Yo creo que recibo", la fe es liberada. No tienes que provocarlo, ni tienes que sentirlo. Simplemente sucede. El espíritu regenerado está diseñado de esa manera. Cuando repites con tu boca en forma continua: "Creo que recibo mi sanidad", o "creo que mis necesidades económicas son suplidas", y luego citas los pasajes bíblicos que respaldan esas confesiones, la fe se libera para atraer el poder que suple esas necesidades. Como dice el Dr. Kenneth Hagin, necesitas "mantener encendido el interruptor de la fe". Tanto Gloria como yo hemos descubierto que confesar en voz alta la frase: "Yo creo que recibo", es una manera de mantenerlo encendido. Lo decimos cuando oramos. Lo declaramos al alabar a Dios. Lo decimos al leer la Palabra. Lo declaramos especialmente en el momento en que debemos enfrentar las tinieblas, cuando parece que no estamos recibiendo nada de nada. Cuando todo parece que va de mal en peor, lo confesamos en voz más alta: ¡Yo creo que recibo! ¿Quieres activar hoy tu fe? Entonces, haz de estas cuatro palabras las más importantes de tu vocabulario. Confiésalas todos los días. Pronto descubrirás, al igual que nosotros… que ¡funcionan! Lectura bíblica: Marcos 11:12-24 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Jan 31, 20244 min

Su Palabra es la última palabra

«Yo soy el Alfa y la Omega, [el principio y el fin,] el que es, el que era, y el que ha de venir. Soy el Todopoderoso» (Apocalipsis 1:8) Jesús es el principio y el fin. Él es el Todopoderoso. Cuando nos dijo eso en el libro de Apocalipsis, no estaba solo presentando información acerca de Él. Nos estaba dando a conocer una poderosísima verdad, la cual podemos aplicar hoy en día. Déjame mostrarte cómo. Jesús dijo que Él es el principio. No importa qué reto o situación estés enfrentando en este momento; necesitas empezar con Él. En Juan 1:1 leemos que Jesús es la Palabra. Es decir, si vas a empezar con Jesús, empezarás con la Palabra. No hagas nada hasta averiguar qué dice la Palabra respecto a tu problema. Luego, mantente firme en la Palabra. Colosenses 1:23 dice: «…permanezcan cimentados y firmes en la fe, inamovibles en la esperanza del evangelio que han recibido». Permanecer cimentado en la fe. La única manera en que el diablo puede derrotarte es presionándote para que abandones la Palabra. Todo lo que él hace, toda situación que cause, conlleva la intención de que dudes de la Palabra de Dios. Por lo tanto, no importa lo que pase, permanece en la Palabra. Establécelo con Dios en oración y confía en ella siempre. ¡Escrito está! Después, deja que la Palabra sea la autoridad final. Jesús dijo que Él es el principio y el fin. Eso significa que la palabra de tu médico no es la definitiva. Ni siquiera tu pastor tiene la última palabra. ¡La Palabra de Jesús es la última palabra! Recuerda: tú eres lo que la Palabra dice que eres. Puedes hacer lo que la Palabra dice que puedes hacer. Y puedes tener lo que la Palabra dice que puedes tener. Empieza a creerlo; comienza a decirlo en voz alta y con fe. Ahora, da un grito de victoria. Sí, ¡ahora! No tienes que esperar a ver el resultado para celebrarlo. Tienes la Palabra de Jesús referente a tu problema, así que sabes sin lugar a dudas que tu victoria está garantizada. Una vez que te hayas cimentado en Él, puedes estar seguro… Su Palabra será la ¡última palabra! Lectura bíblica: Proverbios 1:1-9 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Jan 30, 20244 min

¡Sólo hazlo!

«Pero el jefe de la sinagoga se enojó porque Jesús la había sanado en el día de reposo, así que le dijo a la gente: «Hay seis días en los que se puede trabajar. Para ser sanados, vengan en esos días; pero no en el día de reposo» (Lucas 13:14) La religión es peligrosa. La religión prefiere debatir la sanidad, que ver a alguien sano. La religión prefiere discutir acerca de la liberación, que ver a alguien libre. En Lucas capítulo 13, podemos observar un claro ejemplo de esto. Jesús sanó a una mujer que había estado encorvada por 18 años. Imagínatelo: una pobre anciana —a la que Jesús llamó hija de Abraham— a quien liberó después de haber estado atada por el diablo por casi dos décadas. Era de esperar que los líderes del templo se regocijaran por lo que Jesús había hecho. Pero, ¡no! Más bien se enojaron porque había sanado en el día equivocado. ¿Sabes qué es lo peor? Esos mismos líderes religiosos, que criticaron a Jesús por sanar en el día de reposo, pudieron haberle ministrado sanidad a esa mujer en cualquier otro día de la semana, si en realidad les hubiera importado hacerlo. Por ese motivo, Jesús se indignó con ellos. Jesús ministró respaldado por el mismo pacto de Abraham que ellos tenían, pero su religión había tenido atada a esa mujer en lugar de haberla liberado. Siempre sucede así. Recuerda eso la próxima vez que alguien trate de debatir sobre la sanidad o la liberación. Si alguien necesita ser liberado de un demonio, ¡sólo hazlo! No te enredes en cuestiones teológicas tratando de averiguar dónde está el demonio. "¿Estará en el cuerpo?, ¿en el cerebro?, ¿en el espíritu?, o quizás ¿en el bolsillo?" Mientras piensas en esas cosas, el demonio estará volviendo loca a la pobre persona. La pregunta no es: "¿dónde está el demonio?", sino "¿por qué no hemos liberado a esa persona?" Es nuestro prójimo, y en el Nombre de Jesús ¡debe ser libre! Una vez que te hagas esa pregunta, no te importará si el demonio está adentro, afuera, suspendido en el aire o reposando. Lo único que te importará es que esa persona sea libre. Ésa es la diferencia entre la religión y el amor de Dios. La religión discute. El amor actúa. Escoge el amor, hoy. Lectura bíblica: Lucas 13:11-17 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Jan 29, 20244 min

No seas tierra pedregosa

«Otros son como lo sembrado entre las piedras. Al oír la palabra, enseguida la reciben con gozo; pero, como no tienen raíz, su vida es muy corta, y al venir las aflicciones o la persecución por causa de la palabra, enseguida tropiezan» (Marcos 4:16-17) Parece que hay abundancia de "pedregales" cristianos en estos días. Al comienzo, cuando comienzan en la vida cristiana, se emocionan con la Palabra de Dios. Oyen un mensaje acerca de la prosperidad y vuelven a sus hogares diciendo: "¡Aleluya! Voy a prosperar, en el nombre de Jesús". Pero luego, por alguna razón las cosas no marchan como ellos esperaban. Su cuenta bancaria no se duplica de la noche a la mañana. Se decepcionan con algo. Reciben algunas críticas. Luego, en poco tiempo, su fe se marchita. Si no quieres que eso te suceda, decide ahora mismo que no te dejarás derrotar por esos momentos difíciles. Decide ahora que te mantendrás firme en la Palabra, aun en medio de la persecución y la aflicción, pues te garantizo: los problemas sí vendrán a tu vida. Cuando uno se decide a vivir por fe, las pruebas no desaparecen. En su lugar, aprendes a vencerlas. Cuando dejes a la Palabra de Dios llegar hasta tu corazón, aprenderás más del diablo de lo que alguna vez hayas deseado, pues él hará todo lo posible para que la Palabra sea infructuosa en tu vida. Tratará de confundirte con cada paso. Tendrás problemas, pero la diferencia ahora es que también tendrás la respuesta―la Palabra de Dios. Gracias a Dios, por medio de Cristo Jesús tienes el poder para derrotar a Satanás. Cuando éste genere problemas y desilusiones en tu camino, no tienes que postrarte y dejar que te arrollen. Continúa peleando la buena batalla de la fe hasta que venzas. Algunas veces serás derribado. Pero cuando eso suceda, levántate y declara: "Mira bien, diablo, no permitiré que robes la Palabra de mi corazón. Está ahí, y estoy meditando en ella. La confieso con mi boca y actúo conforme a ella hasta que las bendiciones de Dios me alcancen. Si no me crees, ¡sólo escóndete y observa!". Al tomar esa actitud, sin importar lo que el diablo haga, él jamás podrá convertirte en un "pedregal" cristiano. Lectura bíblica: 2 Corintios 4:6-18 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Jan 28, 20244 min

Dios quiere que estés bien

«…yo te devolveré la salud y sanaré tus heridas. — Palabra del Señor» (Jeremías 30:17) ¡Dios quiere que estés bien! ¿Lo sabías? Él te quiere saludable y fuerte en todos los aspectos de tu vida. Él te quiere fuerte espiritualmente. Fuerte en tu fe. Fuerte en la Palabra. Fuerte en la redención. Fuerte en el amor de Dios. Él te quiere mentalmente bien, fuerte y estable en tu estado de ánimo. Él quiere que tengas una voluntad saludable, que se acople con la Suya. Él quiere que tu cuerpo esté bien. Él te quiere libre de las ataduras del dolor, de la enfermedad y de los afanes. Libre de las preocupaciones y aflicciones de esta vida terrenal. En pocas palabras, ¡tu Padre celestial quiere que estés bien! Es más: en este día y hora, Él necesita que estés bien. Necesita que vivas en victoria y sanidad para que le enseñes a otros cómo hacerlo. Estamos llegando al tiempo en que esa clase de conocimiento será una necesidad absoluta. Ya es tiempo de que el Cuerpo de Cristo deje de andar cojeando e ignorando las maquinaciones del diablo, y de estar desprevenido contra sus ataques. De hecho, el Señor me dijo lo siguiente: Cuanto más avances, más peligrosas serán las cosas en el mundo. Es necesario que los creyentes crezcan en las verdades de la redención, y que aprendan a vivir por la fe en forma práctica, a fin de que puedan disfrutar de la más grandiosa y victoriosa manera de vivir, la cual he planificado para ellos. Jesús se entregó a Sí mismo hasta la muerte para que nosotros pudiéramos estar bien. Él resucitó, y está siempre intercediendo por nosotros para que podamos estar bien. Él quiere que estemos sanos y fuertes, a fin de que en estos últimos días seamos testimonio de Su amor, Su gracia y Su poder en este mundo lleno de maldad. Recibe el poder sanador de Jesús en todos los aspectos de tu vida. Empieza a aplicarlo por fe en este momento. Comprométete a estar bien y a fortalecerte hoy ¡en todas las áreas de tu vida! Lectura bíblica: Salmo 107 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Jan 27, 20244 min

¡Cristo en ti!

«A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los no judíos, y que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria» (Colosenses 1:27) Hace algunos años, estaba orando en nuestra pequeña casa en Tulsa, Oklahoma. Caminaba de un lado a otro, confesando 1 Juan 4:4: «…porque mayor es el que está en ustedes que el que está en el mundo». ¡Mayor es Él…! ¡Mayor es Él…! De repente, esa revelación surgió dentro de mí y supe lo siguiente: ¡Oh! ¡Dios está en mí! Me impresionó tanto que sentí como si alguien me hubiera golpeado con un trapo mojado. Me conmocionó, y comencé a saltar por toda la casa. De pronto, dejé de ser el pobre predicador que vivía en esa casucha. ¡Ahora entendía que yo era la morada del Dios altísimo! Esa revelación cambió mi manera de pensar referente a muchas cosas. Vi mis manos, y pensé: Sus dedos están en mis dedos. Vi mis piernas. Sus piernas están en mis piernas. ¡Sus pies están en mis pies! Si camino hacia el peligro, Él camina conmigo. Ahora, cuando oigo a la gente decir: "Hermano Copeland, mis oraciones no suben más allá del techo de mi casa", deseo contestarles: "¿Más allá del techo? No tienen que ir más allá de tu nariz, porque Él habita en ti. El Autor de tus oraciones y de tu fe, Jesús de Nazaret, reside en ti. ¡Aleluya!". Algunos creen que para ser llenos del Espíritu Santo hay que recibir el bautismo de éste. Pero no es así. El Espíritu Santo entró en tu vida cuando recibiste a Jesús como tu Señor, cuando naciste de nuevo. Ser bautizado en el Espíritu Santo es otra cosa: es recibir el poder del Espíritu para ministrar (Hechos 1:8). Es decir, que aunque hayas nacido de nuevo hace dos segundos; Jesús ya está en tu interior, vive dentro tuyo, y estará ahí para siempre. ¿Lo comprendes? Si piensas y meditas en esa verdad, podrás recibir esa revelación de la misma manera en que yo la recibí. Esa revelación empezará a llenar tu espíritu, y con el tiempo cambiará toda tu vida. «…Ya Dios lo ha dicho: «Habitaré y andaré entre ellos, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo» (2 Corintios 6:16). Jesús está en ti. Ésa es la verdad más gloriosa de la Palabra de Dios. Deja que esa verdad cobre vida en ti hoy. Lectura bíblica: Colosenses 1:13-27 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Jan 26, 20244 min

Tú tienes las llaves

«Y así pude perseguir y alcanzar a mis adversarios… Los herí, y ya no se levantaron; ¡quedaron tendidos debajo de mis pies!» (Salmos 18:37-38) Si has estado deambulando, retorciéndote las manos y preocupándote por lo que el diablo está haciendo, es hora de que hagas un cambio y pongas al diablo debajo de tus pies. Jesús ya te ha dado todo el poder y la autoridad que necesitas para hacerlo. Te ha dado las llaves del reino. Te ha prometido que cualquier cosa que ates en la Tierra, será atada en el cielo; y cualquier cosa que desates en la Tierra, será desatada en el cielo (Mateo 16:19). Eso significa que puedes confesar la Palabra y atar a los espíritus malignos. Puedes declarar la Palabra y desatar las fuerzas angelicales de Dios para que obren a tu favor. Y aún más, a ti se te ha otorgado el derecho legal que te capacita para usar el poderoso Nombre de Jesús: el Nombre que es sobre todo nombre, el Nombre que hará que toda rodilla se doble en el cielo, en la Tierra y debajo de la Tierra (Filipenses 2:9-10). Por lo tanto, no pierdas tu tiempo preocupándote por el diablo. Toma autoridad sobre él. Ata los espíritus malignos que tratan de destruir tu hogar, tu iglesia y tu nación. Desata la Palabra de Dios en el mundo, y haz que se cumpla en el nombre de Jesús. Tú tienes las llaves; aprende a usarlas, y muy pronto el diablo estará retorciéndose las manos, preocupado ¡por lo que harás! Lectura bíblica: Mateo 16:13-27 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Jan 25, 20243 min

Ora tú mismo

«¿Hay alguien entre ustedes que esté afligido (maltratado, sufriendo calamidad)? Que ore a Dios» (Santiago 5:13, AMP) La palabra griega traducida como afligido no se refiere al padecimiento de la enfermedad y la muerte; su traducción literal es "atribulado". Si tienes tribulaciones, debes orar. Eso es lo que dice la Palabra. Observa: no dice que los que deban orar sean tu pastor o tus amigos. Dice que tú debes hacerlo. Por lo general, buscamos la manera más fácil de solucionar nuestros problemas al pedirle a otros que oren por nosotros. No hay nada malo en eso, pero nunca alcanzarás la victoria total en tu vida hasta que empieces a hacerlo tú mismo. La iglesia más grande del mundo se encuentra en Seúl, Corea. El pastor es el Dr. David Cho y la última información que recibí reportaba unos 700.000 miembros. ¿Cómo creció tanto? Acorde al Dr. Cho, la clave está en la oración; no sólo su oración, sino también la de los miembros de la iglesia. La oración es un estilo de vida en esa iglesia. Ellos tienen un lugar denominado Montaña de Oración, donde miles de personas llegan a orar todos los días. Una vez vi por televisión a la suegra del Dr. Cho hablar sobre el énfasis que ellos ponen en la oración. Mencionaba que cuando los miembros de la iglesia atraviesan por situaciones difíciles en sus matrimonios o en sus vidas personales, antes de hacer cualquier cosa, se les pide que ayunen y oren por 24 horas. Necesitamos imitar esas cosas en nuestras iglesias. Debemos dejar de enseñarles a nuestros miembros que pidan por oración y, por el contrario, debemos enseñarles a que oren por sí mismos. Si yo oro para que Dios te resuelva un problema, quizás disfrutes del éxito temporario; luego vendrá un nuevo problema porque cometerás los mismos errores que la primera vez. Pero si tú mismo empiezas a orar y a escudriñar las cosas del Espíritu, recibirás respuestas permanentes. Podrás hacer los cambios en tu vida para evitar que esos problemas vuelvan a surgir. Si has recibido a Jesús como tú Señor, tienes acceso al trono del Dios Todopoderoso. Él tiene todas las soluciones para cualquier problema que puedas enfrenar, y sólo está esperando que te acerques a Él para darte la respuesta. Quizás necesites invertir un buen tiempo con Él para que puedas escucharlo, pero valdrá la pena; Dios nunca te dejará sin la respuesta. No dependas de otros para que hagan la oración que a ti te corresponde hacer. Acércate personalmente al trono de Dios hoy mismo. Lectura bíblica: Salmo 5 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Jan 24, 20244 min

¡Crece!

«Como los niños recién nacidos, anhela (ten sed, desea con ansias) la leche espiritual pura (no adulterada), para que seas nutrido por ella y crezcas a la salvación (completa)» (1 Pedro 2:2, AMP) ¿Has estado alguna vez en una habitación llena de niños? Bebés llorando. Pequeños gritando por juguetes, empujándose y quejándose para salirse con la suya. Es algo que podría mantenerte ocupado, ¿no es cierto? Cuando un grupo de bebés espirituales se reúnen, ¡sucede lo mismo! Por supuesto, no hay nada malo en ser un bebé espiritual. Todos comenzamos de esa forma. Cuando nacemos en el reino de Dios, nos parecemos a los niños recién nacidos. No somos muy fuertes ni estamos muy desarrollados. Tropezamos cuando tratamos de aprender a vivir en nuestro nuevo ambiente. Así es como todos empezamos. Pero Dios nunca quiso que nos quedáramos en esa condición. Por eso, en 1 Pedro 2:2 vemos que debemos anhelar «…la leche espiritual pura (no adulterada), para que seamos nutridos por ella y crezcamos». Dios desea que ¡crezcamos! Él quiere que nos alimentemos de Su Palabra y que pasemos de la leche a la carne de la Palabra para que nos desarrollemos y lleguemos a ser hijos e hijas maduros. Comienza ahora a buscar el alimento que necesitas en la Palabra y disfruta de la recompensa de crecer en Cristo. Lectura bíblica: Efesios 4:12-16 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Jan 23, 20243 min

Viviendo como Jesús

«Sino que [Jesucristo] se despojó a sí mismo y tomó forma de siervo, y se hizo semejante a los hombres» (Filipenses 2:7) La mayoría de los creyentes no ha llegado a entender la verdad de Filipenses 2:7. Se equivocan al pensar que Jesús hizo milagros y no cometió pecado alguno porque tenía poderes divinos que nosotros no poseemos. Por esa razón, nunca han aspirado a vivir como Él vivió. Ellos dicen con gran humildad: "Dios mío, nunca podría vivir como Jesús. Después de todo, Él gozaba de una ventaja: ¡era Dios!" Todavía no entienden que cuando Jesús vino al mundo, renunció voluntariamente a esa ventaja y vivió en este planeta como hombre, no como Dios. Él no poseía poderes sobrenaturales innatos. Él no tuvo el poder para hacer milagros, sino hasta que fue ungido por el Espíritu Santo, como está escrito en Lucas 3:22. Él hizo milagros no por Su propio poder, sino por el poder del Padre, diciendo: «…el Padre, que vive en mí, es quien hace las obras» (Juan 14:10). Cuando Jesús oraba, lo hacía no como un ser divino que ejercía autoridad como Dios, sino como un hombre que vivía en obediencia con Dios. Como Hebreos 5:7 dice, Sus oraciones fueron oídas no por Su deidad, sino: "…a causa de Su reverencia hacia Dios" (AMP). Jesús, el divino Hijo de Dios, dejó de lado los privilegios y poderes de la deidad por un periodo de tiempo y vivió como hombre en este mundo. Una vez que comprendas esto, ¡tu alma será completamente conmovida! ¿Por qué? Porque significa que tú, como hijo de Dios nacido de nuevo y lleno del Espíritu Santo como lo fue Jesús, tienes la misma oportunidad de vivir como Él lo hizo. De hecho, eso es exactamente lo que Él quiere. En Juan 17:18, Jesús le dijo al Padre: "…así como Tú me enviaste al mundo, yo los he enviado al mundo" (AMP). Jesús te ha enviado al mundo para que vivas como Él vivió. Por medio del nuevo nacimiento Él te ha capacitado para que cambies la naturaleza de pecado de Adán por la naturaleza sin pecado de Dios. Él te ha dado el poder y el mandato de vivir por encima del pecado, de vivir en comunión con el Padre, de predicar el evangelio, de sanar a los enfermos, de resucitar a los muertos, de echar fuera demonios y de hacer discípulos. Cuando te hayas concientizado de ello, podrás despojarte de las cadenas de la duda que te tienen atrapado. Comenzarás a vivir como Jesús quiso que vivieras—no como un hijo pecaminoso del hombre caído, sino como un hijo del Altísimo nacido de nuevo. Entonces, todos los que estén a tu alrededor empezarán a ver a Jesús—en ti. Lectura bíblica: 1 Juan 3:1-8 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Jan 22, 20245 min

La economía del cielo

«Darán las gracias al Padre… y que también nos ha librado del poder de la oscuridad y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo» (Colosenses 1:12-13) Si a pesar de todas las promesas de la Biblia acerca de la prosperidad… y de todas las oraciones que hayas hecho, todavía tienes problemas económicos, considera lo siguiente: "¿De dónde crees que Dios obtendrá los recursos para suplir tus necesidades?" Muchos creyentes limitan a Dios, aun sin darse cuenta, cuando fijan los ojos en los recursos limitados del mundo, en lugar de hacerlo en las riquezas ilimitadas del reino de Dios. Les falta fe cuando piensan en los problemas económicos mundiales, la carencia y la escasez. Se preguntan: "¿Cómo me bendecirá el Señor en medio de todo esto?" Si eso es en lo que has estado pensando, ¡te tengo noticias que te harán cambiar de opinión! La Biblia dice que Dios «…nos ha librado del poder de la oscuridad y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo» (Colosenses 1:13). Ser trasladado significa ser quitado de un lugar y puesto en otro. En otras palabras, tu ciudadanía no pertenece a este mundo. Tu principal ciudadanía no es la canadiense, la estadounidense o la austríaca, sino la ciudadanía del reino de Dios. Eso quiere decir que este planeta no tiene derecho a determinar si tus necesidades serán suplidas o no. La Biblia dice que Dios suplirá lo que necesitas conforme a Sus riquezas en gloria (Filipenses 4:19). Tú puedes vivir conforme la economía del cielo, no la del mundo—y en el cielo siempre hay más que suficiente. Despierta a la abundancia del cielo que te ha sido dada por medio de Jesús. Despierta al hecho de que has sido trasladado de un mundo de pobreza al reino de la prosperidad. Regocíjate, ¡los recursos ilimitados del cielo están a tu disposición! Lectura bíblica: Salmos 105:37-45 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Jan 21, 20244 min

Cree en el amor

Kenneth Copeland«Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros» (1 Juan 4:16) Un día orando, mientras caminaba por un parque al lado de una carretera, le pregunté al Señor: "¿Qué quieres que le diga a Tu pueblo?". Inmediatamente, las siguientes palabras resonaron en mi espíritu y en mi mente: ¡Diles cuánto los amo! Aquellas palabras estaban tan llenas de amor y compasión que es difícil poder expresarlas. Días después, en lo único que podía pensar era en 1 Juan 4:16: «Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros». Hemos leído acerca del amor de Dios. Hemos escuchado acerca de ese amor. Pero en realidad, creo que muchos de nosotros no hemos creído en él. Si así fuera, todo cambiaría a nuestro alrededor y en nuestra vida. Ese amor fue el que llevó a Jesús a dar Su vida por nosotros, y a sentir los dolores y las debilidades que nosotros experimentamos. Es ese amor que, aun cuando nos sentimos indignos de él, nos dice: "Ven a mí y recibe lo que necesitas. No te avergüences. Yo he estado en esa condición. Acércate con confianza al trono de la gracia para que alcances misericordia y encuentres gracia para el oportuno socorro". Piensa en esto: Dios está enamorado de ti—tan enamorado, que te ha dado ¡todo lo que Él tiene!—. Él te ha dado toda la sanidad, toda la sabiduría, toda la riqueza, toda la fuerza que alguna vez pudieras necesitar. "Pero, ¿y qué pasa con mi pasado?" ¡Para eso tenemos Su misericordia! Ya ha borrado tu pasado. Ha cubierto todo pecado y error que hayas cometido. Ahora sólo debes creer y recibir Su amor. Es lamentable que la gente deba padecer enfermedades, males o cualquier otra maldición, sólo porque no pueden creer en el amor que Dios tiene por ellos. No dejes que eso te suceda. Aprende a creer en el amor. Cree en el amor que Dios te tiene. Ha sido liberado a través de la sangre de Jesús. Cree en el amor. Te ha sido dado en el nombre de Jesús. Cree en el amor. Ha sido liberado en la Palabra de Dios. Medita una y otra vez en esa escritura. Todo el día repítete: "Creo en el amor que Jesús tiene por mí". Una vez que penetre en tu corazón, jamás serás el mismo. Lectura bíblica: Salmos 139:1-18 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Jan 20, 20244 min

De tragedias, a milagros

«El necio provoca su propio mal; con sus propios labios se tiende una trampa» (Proverbios 18:7) Lo que decimos se convierte en realidad. Como creyentes, sabemos que ésa es una verdad bíblica vital. La vemos en Marcos 11:23, Mateo 21:21, Santiago 3:2 y muchos otros versículos. Sin embargo, la olvidamos a menudo. Nos hemos permitido hablar como el mundo lo hace, en lugar de confesar la Palabra. Y con el tiempo, recibimos lo que hemos estado articulando: tragedias. Si has tenido esa experiencia, recuerda que lo que posees en tu vida es producto de tus palabras. Para que puedas cambiar lo que tienes, deberás cambiar lo que sale de tu boca. Para cambiar el rumbo de tu vida —de muerte a vida, de enfermedad a salud, del fracaso al éxito—deberás controlar tus palabras. Es más fácil decirlo que hacerlo. Pero ésa es la clave: ¡tienes que decirlo para que se cumpla! ¿Cómo se empieza? Primero, recuerda que no es sólo un asunto natural, pues es una ley espiritual. Por lo tanto, debe hacerse con poder espiritual. En Santiago 3:7-8 vemos que la lengua no puede ser domada con el mismo poder con que se doma a los animales. Se necesita la sabiduría de Dios. La Palabra es la sabiduría de Dios (Proverbios 2:6). Jesús dijo que Sus palabras son espíritu y son vida. Eso significa que se necesitan las palabras de Dios para sujetar nuestra lengua. Segundo, arrepiéntete por haber permitido que otros, y no el Espíritu Santo, usaran tu lengua. Luego, entrégale tu lengua a Jesús y decide que hablarás palabras de amor, fe, gozo, paz y gracia. Las palabras de fe detienen los dardos de fuego del infierno. Tercero, haz lo que Jesús dice en Marcos 4:24: «…Fíjense bien en lo que oyen…». Escúchate, analiza, piensa, y pregúntate: "¿Quiero que suceda lo que acabo de decir?". Si la respuesta es negativa, detente y corrígete en ese mismo instante. Reemplaza las palabras negativas con alabanzas (Efesios 5:4). Si has sido descuidado en lo que has dicho, transforma el curso de tu vida cambiando tus palabras. Pídele al Señor que guarde tu boca (Salmos 141:3). Activa el poder de la lengua para que funcione a tu favor, deja de usarla para causar desastres, y empieza a usarla para hacer milagros. En tu boca hay un milagro. Lectura bíblica: Santiago 3:1-13 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Jan 19, 20245 min

Ponte de Acuerdo

«¿Andan dos juntos, si no están de acuerdo?» (Amós 3:3) Cuando se trata de la fe, muchos creyentes sienten como si estuvieran inmovilizados por completo. Sin importar cuánto se esfuercen, les parece que no pueden progresar. Si observas sus vidas, podrás ver la causa. No han puesto sus pensamientos en orden. Por un lado dicen: "Oh, sí, amén, yo creo en la Palabra". Por otro, hablan de incredulidad como si fuera la última moda. "Sé que Dios dice que Él nos prosperará, pero en verdad, mi negocio va tan mal que me sacará úlceras. No puedo ni dormir de la preocupación". Si indagas más a fondo, te darás cuenta de que sus acciones no se correlacionan con la Palabra: "Bueno, tu entiendes hermano, es imposible que yo diezme con mi ingreso. ¡Me iría a la quiebra!". La fe de nada le servirá a alguien así. Eres un ser tripartito: eres un espíritu, tienes un alma —la cual está conformada por la mente, la voluntad y las emociones— y vives en un cuerpo. Cada una de estas partes cumple un papel específico en tu vida de fe. Las tres tienen que estar en común acuerdo, ¡antes de que puedas lograr algo! Empieza por alimentar tu espíritu con la Palabra de Dios. Así como el cuerpo desarrolla fuerza física cuando lo alimentas, también el espíritu desarrolla fuerza espiritual cuando lo alimentas con la Palabra. Esa fuerza espiritual se llama fe. Cultiva esa fe para que tu espíritu pueda dominar sobre las otras dos partes. Luego, alinea tu alma. Enfoca tu mente en "las cosas de arriba". Medita en la Palabra hasta que tus pensamientos se sometan a ella. Sigue meditándola hasta que tus emociones también se rindan a ella. Por último, alinea tu cuerpo. Una vez que tu espíritu esté de veras cimentado en la Palabra, no será difícil poner a tu cuerpo de acuerdo. El cuerpo no es el líder—es un seguidor; éste hará lo que le órdenes. Comienza a enseñarle a tu cuerpo a actuar de acuerdo con la verdad que has sembrado en tu mente y en tu espíritu, y lo hará sin ningún problema. No trates de andar en fe con tus pies atados. ¡Ponte de acuerdo! Armoniza tu espíritu, tu alma y tu cuerpo—y la Palabra te llevará tan lejos como tú quieras. Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 5:14-24 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

Jan 18, 20244 min