
La seriedad y responsabilidad de Xi Jinping por un lado, mientras Macron se preocupa por un postre
Ajedrez de geopolítica · Ajedrez de geopolítica
May 13, 202415m 50s
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Show Notes
En una reunión a tres bandas en París, el mandatario de Francia, Emmanuel Macron, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se las dieron de poderosos y presionaron, o al menos lo intentaron, al líder de China, Xi Jinping, para que ejerza su influencia sobre Rusia para frenar el conflicto en Ucrania, según 'The New York Times'.<p><br /></p><p>Ir por lana y volver trasquilado
</p><p><br /></p><p>Ante el envite, Xi le contestó en rueda de prensa conjunta: "Nos oponemos a que la crisis [ucraniana] se use para culpar a otros, difamar a un tercer país, e incitar una nueva Guerra Fría". Subrayó asimismo que su país desempeña un "papel positivo" en la búsqueda de una solución pacífica al conflicto con Rusia.
</p><p><br /></p><p>"Esto muestra la decadencia de la dirigencia occidental en general, lo desubicados y confundidos que están y lo mendaces que son en sus afirmaciones. Porque, en primer lugar, ni toda la Unión Europea junta, y mucho menos Francia, están en condiciones de presionar a China para nada, porque China es hoy la primera potencia económica mundial: el 20% del PIB mundial se explica a través de la economía china", ahonda el doctor en Ciencias Políticas Mariano Ciafardini.
</p><p><br /></p><p>En este contexto, las preocupaciones geopolíticas del presidente de Francia se volvieron más 'intensas': Xi fue testigo de un incidente gastronómico: la retirada del menú de un postre muy apreciado por Macron, denominado pastel 'ruso'. "Este postre de praliné, especialidad de los Pirineos, fue sustituido por una tarta de arándanos debido a su nombre sensible, dado el contexto geopolítico", justificó Le Figaro.
</p><p><br /></p><p>"Cuando uno está en las nimiedades, en las cosas tan fútiles como el nombre de un postre, es porque no tiene argumentos, no tiene otros elementos con los que afirmarse o imponerse. Vuelvo al principio: esto muestra la decadencia de la dirigencia occidental y europea que se pone de manifiesto crudamente", sentencia Ciafardini.</p><p>
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