
Alberto Müller: “La miseria de Cuba no la causó el pueblo, sino la dictadura”
Actualidad Radio Miami · Actualidad Digital
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“Cuando sostienes un país con represión, fusilamientos y tortura, la gente deja de producir. La miseria es consecuencia directa de la falta de libertad.”
Miami.- Así lo afirmó con contundencia el periodista y escritor Alberto Müller, invitado al programa Al Final del Día conducido Julio Bevione, en una entrevista donde desnudó las verdaderas causas del colapso económico, moral y humano de Cuba.
Müller, ex preso político, periodista y director del portal independiente LaTrinchera.info, desmontó una por una las mentiras del régimen, señalando que la crisis no la provoca el pueblo que hurga en la basura, sino un sistema totalitario que ha destruido todo: desde la producción azucarera hasta la esperanza.
“En 1958, Cuba produjo 5.7 millones de toneladas de azúcar. Hoy apenas alcanza 200 mil. Eso no lo causó el bloqueo. Lo causó un sistema que aniquiló la iniciativa privada, reprimió la libertad y gobernó con miedo.”
Con la claridad de quien ha sido víctima de la represión y testigo de la historia, Müller cuestionó los discursos oficiales, incluyendo a la actual ministra cubana que culpó al pueblo de la crisis:
“Lo que dice esa ministra es una gran mentira. La pobreza en Cuba no la provocan los que se meten en un latón para buscar comida, sino los que han destruido toda la capacidad productiva del país. Cuba no produce, y donde no hay libertad, no hay progreso.”
Durante la entrevista, el periodista también comparó la Cuba de antes de la Revolución con la actual, recordando que en los años 50 la isla tenía una sólida clase media, libertad de prensa, y una economía pujante:
“En esa Cuba los niños tenían leche, había libertad de prensa, y el peso cubano valía lo mismo que el dólar. Hoy todo está dolarizado, pero un dólar cuesta más de 500 pesos. ¿Por qué? Porque los militares quieren dólares.”
Pero más allá de las cifras, Müller enfatizó que el drama mayor es humano:
“Lo más grave no es la falta de leche. Lo más grave es que un menor sea torturado y enviado a prisión por protestar. Eso lo viví, eso lo vi. Y eso, sencillamente, no se puede permitir.”
A pesar de todo, su mensaje no es desesperanzador. Con voz firme, reiteró lo que ha sostenido durante años:
“Aunque estemos en un túnel, siempre hay una luz. Y Cuba aún tiene hijos que no se rinden.